Diario El Comercio Lima -Perú
03-02-1990

 
Bosque de Zárate el último refugio
 
Lima. Cerca al cielo. Los pumas acechaban venados y los osos de anteojos jugaban con el agua clara de los puquios, las aves tejían sus nidos con ramitas de matorral. Arboles, flores. Los bosques eran vigorosos y extendiéndose, cubrían todo de vida. Hoy, el paisaje no es el mismo.

En las partes más bajas: sequedad y silencio. Los cerros han perdido su manto verde y la tierra muerta, muestra las dolorosas cicatrices de la erosión. Sin embargo, la vida... Bajo la mirada atenta y la mano fuerte de los agricultores cultivos de tuna, níspero, manzana y palta cubren de color las laderas, y rompen la tristeza marrón de los cerros de San Bartolomé.

Algunas cactáceas, ayudadas por sus espinas, han logrado sobrevivir; lo demás es soledad... Pero arriba, donde la tierra se confunde con el cielo, y las piedras juegan con la niebla, se esconde un bosque. Es Zárate, el último de Lima. Un bosque que agoniza, y está a punto de desaparecer...¡devorado por las cabras!

Muy cerca a la ciudad de Lima, el bosque. Para alcanzarlo hay que llegar a San Bartolomé, provincia de Huarochirí, y después andar cuesta arriba por horas hasta encontrarlo, escondido, en lo más alto.
Fueron los esposos Koepcke quienes descubrieron, y describieron por primera vez, este valioso ecosistema. A ellos se les debe, también, haber mantenido el nombre de Zárate.

Cuentan en el pueblo que en la zona alta del bosque habitaba un poderoso ganadero de Llancha que así apellidaba, y que por ello se acostumbra llamar Zárate a la zona. Y así, los lugareños, lo han estado haciendo por generaciones. Los Koepcke decidieron mantener como referencia el apellido del ganadero, pues se trataba de un nombre que formaba parte de la tradición de los pobladores, y que, además, estaba ampliamente difundido entre las comunidades aledañas.

Un pequeño paraíso

Se trata de un bosque pequeño, cuyas mil seiscientas hectáreas, han logrado sobrevivir a duras penas, y hoy están siendo devoradas por las cabras. Zárate constituye una suerte de "reliquia natural"; un remanente de la franja boscosa que en tiempos pasados abarcó las estribaciones de la vertiente occidental de los Andes. Desde su descubrimiento, la zona se ha convertido en materia de especial interés para la investigación científica. Ecólogos y biólogos, describen el bosque como un "pequeño paraíso", donde se han encontrado varias especies autóctonas, plantas nuevas y aves desconocidas para la ciencia.

El Bosque de Zárate constituye uno de los pocos bosques que sobreviven en la zona del centro; está compuesto por una diversidad de pisos ecológicos de características disímiles. En la zona están presentes las principales comunidades vegetales de las vertientes occidentales del Centro del Perú. El bosque trepa desde una ladera cercana a San Bartolomé, a mil quinientos metros sobre el nivel del mar, hasta mas allá de los cuatro mil metros, confundiéndose con el vuelo del cóndor, y cambiando de rostro en cada paso. Los pobladores dividen la zona dándole nombres que se refieren, generalmente, a las características del paisaje. Así tenemos, por ejemplo, el "mital", una zona donde crece, incansable, el mito (Carica candicans) -pariente serrano de la papaya-, Esquina Grande, una loma prominente a más de dos mil metros de altitud, o Gatero donde antes habitó el puma (Felis concolor).

El agua es relativamente escasa en la ladera, especialmente en la estación seca (mayo-setiembre). El Rio Seco, conocido también como Quebrada Carnacha en su parte superior, constituye la principal fuente de agua de la región; provee de líquida transparencia a las tunas que se se cultivan, entre frutales, en las terrazas azules del valle.

Arboles, flores y aves...

En el Bosque de Zárate, se pueden encontrar varios árboles exclusivos de la zona. Entre los más abundantes, podemos mencionar el calatillo (Myrcianthes quinqueloba) de hojas redondas y tronco retorcido, que se desprende de su corteza como quien se despoja de un traje colorado (de ahí el nombre). El chachamomo (Escallonia resinosa) y el calo (Oreopanax oroyanus) de grandes y bicolores hojas palmadas, son otras de las especies que abundan en este bosque limeño.

La parte del bosque que presenta mayor densidad vegetal, es la denominada gatero. Esta zona donde ayer cazaba el puma, hoy desaparece digerida por las cabras.

Entre los árboles: las heridas de la tierra, quizá un zorro y una vizcacha traviesa. El sobrepastoreo se evidencia a cada paso, y los árboles mutilados nos recuerdan el dolor de la tala.

La erosión está ganándole la batalla a la belleza del paisaje.

Cientos de cabras arremeten ansiosas contra hierbas y arbustos, algunas paradas sobre sus patas traseras arrancan, con rabia, las hojas de los árboles. Según informan Neils Valencia e Irma Frank, dos estudiososos del bosque, en Zárate, no se observa regeneración vegetal. El árbol que perece no renace. Las cabras con sus pezuñas todo lo arrasan, aplastan a los frescos retoños cuyas tiernas raíces no soportan el impacto. Las cabras lo devoran todo, inclusive las flores, truncando así los procesos de polinización. Los árboles caen derribados por los pastores, bien para leña o para forraje.

Un pasado de piedra

Pero el Bosque es mucho más que un interesante refugio para la vida natural. En Zárate se encuentran lepidópteros, reptiles, mamíferos y aves (como la autóctona Zaratornis stresemanni) y también como en el resto del valle del Rio Seco: gran cantidad de restos arqueológicos. Poco se sabe del pasado de piedra que guarda el bosque, nada de su historia. Muy pocos estudios se han ocupado de los restos y las referencias han sido mayormente generales.

Entre los restos arqueológicos se cuentan poblados, necrópolis, terrazas de cultivo y complicados canales de riego. Se trata de evidencias de una ocupación humana precolombina, un misterioso grupo que habitó las alturas y que necesariamente influyó en el equilibrio del bosque.

Los restos arqueológicos sufren hoy la ocupación. Las piedras históricas se han convertido en una suerte de hogar de paso para los nómadas pastores.

Utilización del bosque y sus consecuencias

Es indudable que el sobrepastoreo, el constante andar de los pastores y sus animales de un campamento a otro, y el frecuente uso de los caminos que cruzan el bosque, tienen un impacto perjudicial, sobre la flora y fauna.

Las lluvias, cada vez más escasas y el consiguiente empobrecimiento de los pastos fuerza a los pastores a cortar los árboles para alimentar al ganado. Son varias las especies animales que ya no habitan la zona. Han desaparecido el venado, el puma, el ucumari u oso de anteojos.

La destrucción abarca también el suelo. El ganado ocasiona constantes derrumbes al empujar las piedras en su andar. Los campamentos estan rodeados por zonas desnudas debido al constante pisoteo. El suelo se empobrece y la erosión natural avanza.

Ya en 1964, los Koepcke sugirieron la creación del Parque Nacional de Zárate, debido a su valor científicos. En 1966, el Dr. Ferreyra, quien ha descubierto varias nuevas especies en Zárate, propuso la creación del Parque Nacional de Zárate. En l978, hace notar por primera vez que el bosque está siendo destruido por las actividades humanas; considera conveniente tomar medidas para su protección y sugiere se le declare Unidad de Conservación.

Hoy, la depredación continúa pero se vislumbran cambios. La comunidad de San Bartolomé ha comprendido la importancia de preservar su bosque y ya prepara acciones. Por lo pronto el Presidente de la comunidad, Sr. José Saldías y el nuevo alcalde, Sr. Inocencio Cortabrazo han decidido prohibir la entrada de los pastores. La comunidad ha firmado, además, convenios cono la Universidad de San Marcos, y la Asociación Diaconia. Han comprendido que se requiere de un trabajo organizado y conjunto para salvar el último bosque de Lima. Es necesario reforestar, continuar con las investigaciones, y prestar especial atención a los restos arqueológicos. Recuperar las terrazas de cultivo y los ancestrales canales de riego serviría de mucho a las economias de las comunidades.

Urge la creación de la Unidad de Conservación del Bosque de Zárate, una zona de tan alto valor científico merece mayor atención...