Desde lo alto se protege la vida.
Como un fino y transparente velo, la llamada "capa de ozono"
juega un papel principal para hacer más habitable este
planeta nuestro. Es más, los científicos sostienen
que fue, en parte, gracias a ella que la vida se hizo posible
en esta parte del universo. Se trata de un verdadero escudo protector
que "filtra" la radiación ultravioleta de alta
energía (UV-B), dañina y peligrosa. Mucho es, pues,
lo que tenemos que agradecerle a tal capa estratosfèrica.
Amèn de los procesos naturales, diversos productos químicos
utilizados cotidianamente parecen estar afectándola.
El "agujero en la capa de ozono" es una pesadilla contemporánea.
De crecer éste -dicen especialistas- serios problemas enfrentaría
la humanidad. Este año por primera vez se conmemora el
"Día Internacional para la Protección de la
Capa de Ozono". Así se hará cada 16 de setiembre,
a partir de este sábado. La fecha ha sido instaurada por
las Naciones Unidas en la mira de crear una sólida conciencia,
a nivel global, sobre la necesidad de cuidar un "velo"
tan vital para la vida...
El sol baña de vida a nuestro planeta. Su calor y su luz,
en las dosis exactas, son necesarios para la proliferación
de las diversas especies que lo habitamos. Gracias a la radiación
solar, las plantas y algas microscópicas -como el fitoplancton
marino- realizan el vital proceso bioquímico llamado "fotosíntesis".
Este proceso ocurre en las plantas verdes. Ellas tienen la capacidad
de transformar y almacenar como energía química,
la energía solar (eso que distinguimos como luz) en combinación
con el agua, sales y minerales del suelo y el anhídrido
carbónico del aire. Esta energía química
"guardada" es lo que las hace nutritivas y esenciales
para la supervivencia de la propia flora, la fauna y los seres
humanos.
Gracias a la radiación solar tenemos, pues, la base de
todas las cadenas alimenticias (tróficas), en los más
diversos ecosistemas de la Tierra. Pero como "no todo lo
que brilla es oro..."
RADIACION MORTAL
La radiación solar tiene su lado peligroso y para el caso
nos referimos a los rayos ultravioletas de alta energía
(UV-B). Se sabe que altas dosis de tal radiación resulta
dañina para la vida. La protectora "capa de ozono",
ubicada en la estratósfera, es una suerte de "filtro";
un fino escudo que protege a todas las especies "terrícolas",
incluidos peces, plantas, insectos, microorganismos, personas,
animales, etc... Es más, la ciencia nos enseña que
la vida pudo desarrollarse sobre la Tierra, en toda su variedad,
sólo cuando nuestro escudo protector se formó allá
arriba. Segón las hipotesis las primeras algas microscópicas
empezaron a emanar grandes cantidades de oxígeno. Así,
en un proceso de millones de años se pudo formar la atmósfera
terrestre y, con ella, la "capa de ozono".
A grandes rasgos, estamos hablando de un gas azulado paradójicamente
venenoso y explosivo. Se trata de una forma rara del oxígeno
que se caracteriza por la presencia de tres átomos de oxígeno,
en vez de dos. Constantemente se està formando de manera
natural. Se le detecta en el aire que respiramos en bajísimas
concentraciones (1/30 partes por millón), en dosis mayores
resultaría mortal; en la estratósfera su concentración
asciende a 5 partes por millón (ppm).
¿UN HUECO EN EL CIELO?
En 1984 científicos británicos que realizaban estudios
en la Antártida, en la base de Halley Bay, descubrieron
"un hueco invisible en el cielo". Se trataba de un área
tan grande como Estados Unidos, o casi ocho veces mayor que el
Perú, en el que...¡no quedaba nada de ozono! Este
fue el primer indicio del llamado "agujero". Desde entonces
se vienen realizando múltiples estudios sobre su causa.
A la fecha se estima que resulta de una serie de complicadas reacciones
químicas, sobre el Polo Sur, en las que toman parte sustancias
que contaminan la atmósfera, el sol primaveral y cristales
de hielo. Esta "mezcla" resulta tremendamente destructora.
A saber, 60% del ozono en esa zona "desaparece" entre
setiembre y octubre, de cada año, para luego recuperarse.
Se estima, sin embargo, que el "agujero" està
creciendo a un ritmo de...¡2% anual o màs!
"ENEMIGOS DE LA CAPA"
A principios de los años sesenta el científico
norteamericano James Lovelock, creador de la hipótesis
de "Gaia", fue el primero en descubrir la presencia
de los Cloro-Fluoro-Carbonos (CFC) en la atmòsfera. Estos
químicos, creados por el hombre, son utilizados ampliamente
en aérosoles, sistemas de refrigeración, aire acondicionado,
espumas plásticas, solventes y extintores de incendios.
Los CFC están considerados verdaderos "enemigos de
la capa"; se elevan a las partes altas de la atmósfera
y permanecen allí por largas décadas, afectàndola.
"La evaluación científica del agotamiento
del ozono", es un informe realizado en 1994, por la Organización
Meteorológico Mundial (OMM) y el Programa de las Naciones
Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA). Reóne las opiniones
de más de 80 científicos, de 26 países, que
discutieron la situación de la "ozonósfera",
los efectos de los CFC y del bromo, presente en varios químicos
sintéticos, además de procesos naturales, tales
como la erupción volcánica del monte Pinatubo, en
1991, y su relaciòn con el crecimiento del "hueco".
Sobre los CFC se menciona: Estas emisiones "ocurren principalmente
en el Hemisferio Norte, un 90% de estos gases son liberados en
Europa, Rusia, Japón y los Estados Unidos. Estos gases
son insolubles en agua y relativamente no reactivos, se mezclan
en la atmósfera inferior y de allí suben a la estratósfera
principalmente en las latitudes tropicales. Los vientos en estas
regiones mueven el aire hacia los polos" afectándose,
por sus caracterìsticas, principalmente a la Antártida.
REVERTIR EL DAÑO
El informe en mención añade: "Los cloros y
componentes de bromuro, fabricados por el hombre, son responsables
de la formación del agujero en la Antártida".
Según estos especialistas, también afectan al nivel
medio de la atmósfera. A la luz de los datos la industria
empieza a buscar sustitutos "ecológicos" para
sustancias tan necesarias en la vida moderna. Se estima que el
ozono destruido se recuperaría en medio siglo, si se dejara
de utilizar a los "enemigos de la capa". ¿Será
esto posible o no? Por lo pronto las naciones del globo, incluido
el Perú, tienen dos grandes compromisos sobre el particular:
"El Convenio de Viena sobre la Protección de la Capa
de Ozono", suscrito en 1985, y el "Protocolo de Montreal
Sobre las Sustancias que Agotan la Capa de Ozono", suscrito
en esa ciudad canadiense el 16 de setiembre de 1987.
A partir de este año, a iniciativa del Programa de las
Naciones Unidas Para el Medio Ambiente (PNUMA), se ha designado
el 16 de setiembre, este vez sábado, como "Día
Internacional para la Preservación de la Capa de Ozono".
Al mirar el cielo no veremos ningún "agujero".
Es bueno, sin embargo, recordar que es nuestra responsabilidad
empezar a cerrar esa herida invisible, en bien del futuro de la
raza humana y de la vida toda sobre el planeta...