Diario El Comercio Lima -Perú
29 -03-1995

Martha Meier MQ.

 
Colas prensiles.
Un "columpio" para vivir...
 

Retrocedamos cientos de millones de años. La Amazonía, esa lujuriosa y fascinante inmensidad verde, era entonces un mar interior. Así es... ¡un mar! Una y otra vez a lo largo de ese remoto pasado fue mar y dejó de serlo. Durante el Mioceno -era que duró unos quince millones de años y que concluyó hace diez millones- conforme la corteza terrestre se iba elevando, se convirtió en un inmenso lago de agua dulce. Los años, los millones de años, siguieron su inexorable paso hasta hacer de la Amazonia el maravilloso paraje de aguas y bosques que hoy conocemos.

"Esta área desde el punto de vista práctico sigue siendo un mar interior". Así lo escribió el célebre naturalista norteamericano Marston Bates. Quien haya tenido ocasión de viajar por el llano amazónico no dudaría en afirmar lo mismo. Serpenteantes ríos, sucesión interminable de "cochas", agua por doquier.

En estos parajes la periódica creciente de los ríos y las inundaciones han obligado, inclusive, al desarrollo de una particular arquitectura: las mujeres y hombres, nativos y campesinos, levantan sus habitaciones sobre pilotes o bien las construyen flotantes, para no verse afectados en tales temporadas. Es la respuesta del creador cerebro humano a la realidad ecológica de la gran selva sudamericana. En el caso de las criaturas silvestres, éstas han desarrollado una serie de adaptaciones para sobrevivir en el "acuático" ambiente.

En la selva la premisa es simple: "nadar o ahogarse". Quienes no sepan nadar deberán protegerse de las aguas, y sus fuertes crecidas, entre las ramas de los árboles. Excelente ayuda para ello es la "cola prensil" con que cuentan diversas especies amazónicas. "Colgar para sobrevivir", tal podría ser el lema de muchas criaturas...

Desde el malecón de Iquitos el inmenso Amazonas, el monarca de los ríos, discurre como proyectado en una iluminada pantalla cinematográfica. La selva recorta su oscuro perfil sobre el fondo intenso del atardecer. El incendio del cielo a esta hora es un espectáculo único. Como un mago sacaría de su sombrero un conejo, un lugareño saca de su maletín una pequeña y tierna criatura. A vista y paciencia de las autoridades el joven ofrece: "el osito hormiguero más chiquito de la selva, por sólo veinte dólares". Se trata del Cyclopes didactylus, más conocido como "serafín", una representativa especie de las selvas sudamericanas, ilegalmente extraída de su hábitat natural. Una sedosa y tímida criatura de pelaje claro y algo mayor que una ardilla, oficialmente catalogada como especie en peligro. Su hocico es apenas una pequeña protuberancia; su dieta predilecta: termitas y hormigas. Gracias a su robusta y prensil cola, el "osito" se descuelga del brazo extendido del traficante de vida silvestre recordando, sin duda, su vida arborícola.

EL BUEN RABO

Tomemos un diccionario cualquiera y busquemos la pequeña palabra: "Cola". El significado será más o menos como sigue: "Extremidad posterior del cuerpo y de la columna vertebral de algunos animales". ¡JA! Como veremos la cola es mucho más. El significado de nuestros diccionarios es, sin duda, limitado. No incluye a la "cola prensil" ni refleja su utilidad como una verdadera herramienta para la supervivencia en la húmeda selva.

Muchas especies que, hoy, se albergan en la Amazonía no hubieran podido sobrevivir, en tan inmenso territorio fluvial, de no haberse adaptado a la vida acuática -como en el caso de las nutrias y tantos otros animales- o desarrollado aptitudes para encaramarse, con facilidad y rapidez, en los árboles. En general, las selvas húmedas de América y, en especial, la rica cuenca amazónica es una inmensidad donde especies acuáticas, arborícolas y anfibias han alcanzado una diversidad asombrosa y adaptaciones asombrosas y poco frecuentes.

La presión del agua y el árbol de alguna manera ha "modelado morfológicamente" a las criaturas de los bosques haciéndolas singulares.

PARAÍSO DE COLAS

A decir de los especialistas, en ningún otro rincón del globo las utilísimas colas prensiles se dan, tanto, como en las selvas sudamericanas. Especies muy distantes entre sí las han desarrollado. La mayoría de primates de este lado de la Tierra, la poseen; también casi todos los marsupiales de por acá y algunos desdentados (como los osos hormigueros); un roedor como el puerco espín y hasta un carnívoro, el Potus flavus o "chosna". Esto es lo que científicamente puede considerarse como una "evolución convergente"; es decir especies que perteneciendo a órdenes muy diferentes y con hábitos alimenticios disímiles, desarrollan mecanismos similares (en este caso la cola prensil).

En la Amazonía, territorio frecuentemente inundado, se sobrevive porque se sabe nadar o bien porque se puede trepar, con facilidad, hasta lo más alto de los árboles. El "rabo prensil" es una ayuda para pasar la vida de "copa en copa" (hablamos de la copa de los árboles, claro está).

EL QUINTO MIEMBRO

"Todo mono capaz de quedar colgando de su cola es, indudablemente, un mono del nuevo mundo americano. No existe en el viejo mundo ninguno con esas facultades". Así nos lo enseñaron en el colegio. Ocurre, sin embargo, que en nuestro lado del globo no sólo los monos son capaces de quedar colgando de su peculiar cola. Como hemos visto criaturas muy distintas han desarrollado esta útil herramienta.

Este tipo de colas son, en realidad, una suerte de "quinto miembro". Se trata de un apéndice, de fuertes músculos, que permite al animal sujetarse mientras utiliza las otras cuatro extremidades para alimentarse, o bien busca otro apoyo que le permita abrirse camino entre las ramas y lianas del exuberante bosque.

UNA "ARAÑA" DIFERENTE

A los maquisapa, primates del género Ateles, se les conoce comúnmente como "mono araña". No es para menos. Poseen unas extremidades larguísimas que, sumadas a su ágil y mucho más extensa cola, recuerdan a las patas de un arácnido. Es todo un espectáculo ver a estos animales, quienes bien merecen el título de expeditos trapecistas de los bosques, utilizando su diestra cola. La usan tanto para coger objetos lejanos, como para encaramarse velozmente en los árboles.

Es en tales monos que la "cola prensil" ha llegado a su máxima expresión. En estas especies la maravillosa "quinta mano" no tiene pelos en el anverso (o sea misma palma de la mano). Es tan sensible y hábil que logra asir objetos muy pequeños. Particulares arrugas en la punta le dan una gran sensibilidad táctil.

MARAVILLAS DE LA VIDA

La flora y la fauna, con sus particulares características y adaptaciones son un invalorable patrimonio. Se trata de seres vivos que han sufrido una evolución de millones de años. Aparecieron en esta vida muchísimo antes que la raza humana; supieron adaptarse al cambiante mundo natural y desarrollar facultades que han permitido su supervivencia a través de las edades. A lo largo del tiempo han contribuido con el ciclo natural de los bosques, esos mismos bosques amenazados por la rapacidad del hombre...