Por los
caminos del espíritu
La "Séptima Dirección" es una antiquísima
y mágica leyenda de los Lakota, pueblo indígena
de los Estados Unidos. La bellísima historia, según
versión de Kevin Locke, narrador lakota contemporáneo,
es parte de "La Sabiduría del Indio Americano",
antología de Joseph Bruchac.
Poética y profunda, encierra una gran verdad que nos despierta,
que guía hacia la luz por el camino interior que nos hace
humanos y nos conecta con los demás, con el entorno, con
la plenitud de la vida, con el recuerdo siempre presente de nuestra
relación con el Creador... Cuentan los lakota: "Cuando
Wakan Tanka, el Gran Espíritu, había dispuesto ya
las seis direcciones (Este, Sur, Oeste, Norte, Arriba y Abajo),
quedaba por situar una séptima dirección.
Pero como la séptima dirección era la más
poderosa de todas, la que contenía mayor sabiduría
y mayor fuerza, Wakan Tanka, el Gran Espíritu, quería
situarla donde no la encontraran fácilmente. Así
que al final decidió hacerlo en el último lugar
en que se les ocurre buscar normalmente a los humanos: en el corazón
de cada persona". La tórrida Tarapoto, San Martín,
fue tropical escenario del Segundo Foro Internacional sobre Espiritualidad
Indígena, realizado la semana pasada y sobre la cual escribe
en esta página Francisco Mattos de la asociación
Tafos.
La sabiduría lakota estuvo presente, así como la
de las otras muchas ancestrales culturas que pueblan nuestra América.
Más de un centenar de representantes indígenas,
además de especialistas y científicos de diversos
rincones del planeta se sumergieron en la verde profundidad amazónica
para realizar rituales tradicionales y rescatar otros que empiezan
a perderse, avasallados por eso que algunos llaman progreso y
que más bien es retroceso, por la falta de respeto e ignorancia
de una sociedad cada vez más adormecida e inconsciente.
De cara al nuevo milenio es tiempo de revalorar el mayor patrimonio
con que cuenta este extenso continente nuestro, tan unido y dividido
a la vez: el milenario conocimiento de las mujeres y hombres descendientes
de sus primigenios pobladores, su visión integral e integradora,
su respeto por la diversidad y sus voces alzándose potentes
contra un modelo de desarrollo que expolia, que despoja, que ha
empezado a robar el alma de los hombres...
Durante toda la semana pasada, la ciudad de Tarapoto fue invadida
por un centenar y medio de extraños personajes: shamanes,
curanderos, antropólogos, biólogos, médicos,
psiquiatras, psicólogos, sacerdotes, abogados, filósofos
y periodistas peruanos y extranjeros. Convocados por Takiwasi,
reconocido Centro de Rehabilitación de Toxicómanos
y de Investigación de Medicinas Tradicionales, el variopinto
grupo de líderes espirituales indígenas, científicos
y profesionales se reunió para participar en el Segundo
Foro Internacional de Espiritualidad Indígena: Etica, Mal
y Transgresión que se clausuró el sábado
último.
ILUMINADOS DIAS
En esos largos y bellos siete días, ancestrales rituales
de los lakotas que pueblan los bosques de los Estados Unidos se
mezclaron con perdidos ritos mayas y mazatecas de México
y Guatemala y con viejos y desconocidos ritos incas y amazónicos
del Perú y Ecuador.
Pero también se entrecruzaron las reflexiones filosóficas
con los últimos avances en medicina, se acercaron los descubrimientos
químicos con lo último del pensamiento psicoanalítico,
se rozaron la difícil biología molecular con el
derecho y no faltaron los mejores conceptos de la religión
y hasta la pura curiosidad.
En suma, los representantes de toda la riqueza de la espiritualidad
de los pueblos nativos americanos y de las más avanzadas
prácticas y conocimientos de la ciencia moderna u occidental
que llegaron para el evento dialogaron sobre una gran verdad:
el que todas las generaciones de hombres y mujeres estamos vinculados
a un mismo saber universal.
EL FUEGO INTERIOR
"Yo no sé cómo se llama la fuerza que hace
que una planta que está debajo de enormes piedras pueda
crecer. No sé que fuerza invisible y misteriosa es esa
que permite que nazca la vida en condiciones tan difíciles",
señaló el biólogo suizo Jeremy Narby, entrevistado
en un intermedio del foro. "Si a eso se le llama espíritu,
muy bien. Yo no sé si es un espíritu, pero es una
fuerza bella y extraña que está ahí. Se puede
demostrar, se puede comprobar", agregó el también
autor del libro "La Serpiente Cósmica", texto
que ensaya una relación entre el ADN de los seres humanos
con la composición de algunas plantas maestras o tradicionales
y las formas cómo éstas pueden interrelacionarse.
Sus declaraciones, en parte, resumían el criterio de muchos
de los presentes: que la maravilla de la vida, en todas sus formas,
se origina de una fuerza común a todos y que está
integrada a eso que los seres humanos llamamos espíritu.
Y puede tener cualquier nombre, pero siempre está presente
en toda obra humana.
JUNTOS POR LA PACHAMAMA
"Muchos no entienden eso que es tan simple. Muchos hombres
casi se han olvidado de vivir. Violentamos a la madre tierra,
no la respetamos. La contaminamos y no queremos recordar que eso
es lo que nos enferma", predicó durante la ancestral
ceremonia de fertilidad que realizó la sacerdotisa guatemalteca
Esperanza Collop. No era necesario mucho pensar para entender
que, en el fondo, lo que científicos y líderes nativos
querían decir era lo mismo.
Precisamente el foro anhelaba eso: juntar a shamanes y curanderos
con mujeres y hombres de ciencia y profesionales para reflexionar
sobre la espiritualidad de los pueblos. Y a partir de ello, abrir
espacios comunes no sólo de opinión sino de intercambio
de experiencias.
De un lado, revelador resultó escuchar a psicólogos
y psiquiatras que trabajaban con ancestrales ritos de diversos
pueblos nativos. Biólogos y químicos reconocían,
con pruebas en la mano, los beneficios de muchas plantas tradicionales
indígenas en bien de la salud. Los médicos y otros
especialistas asentían.
Por otro lado, los shamanes y curanderos compartían con
todos los más profundos secretos guardados en la memoria
de sus pueblos: ceremonias de ayahuasca, del San Pedro, del tabaco,
de la mesa de coca, sobas de cuy y purgas fueron conducidas por
los mejores maestros y líderes espirituales llegados de
lejanos pueblos indígenas de toda América.
Tradicionalmente llevadas por los shamanes y maestros, las ceremonias
fueron una experiencia reveladora, aleccionadora, humana y, por
sobre todo, espiritual.
Pero mucho más impactante resultó conocer como
muchas disciplinas han comenzado ya a utilizar estos ritos indígenas.
EL PODER DE LA RAZON
El médico psiquiatra brasileño Marcos Callia nos
reveló cómo apela a la técnicas del sueño
aprendida de curanderos zapotecas para lograr acceder al subconsciente
de sus pacientes: "En México los nativos celebran
el Día de los Muertos con diversas ceremonias que se basan
en el principio que los muertos nunca están solos y que
nunca se han ido de nuestro lado. Por ello, en ese día
todo el pueblo va al cementerio a visitar a los suyos. Se les
lleva comida, música, tabaco y todo lo que les ha gustado.
Mientras tanto, en casa también se deja algo para ellos,
pues la creencia es que mientras los vivos están en el
cementerio, los muertos regresan a las casas a visitarlas. Incluso
en la iglesia de San José Pacífico se realiza una
misa en la que no ingresa nadie al templo, pues el pueblo cree
que mientras ellos están fuera del templo sus muertos están
dentro", anotó.
En tales días Marcos Callia realiza una ceremonia que
se prolonga por siete días con sus noches, que incluye
dietas, peregrinaciones, terapias de grupo, sesiones de masajes
y conversaciones con apoyo de curanderos para que utilizando los
sueños los pacientes puedan expresar sus traumas y temores:
"Es una practica de emociones muy fuertes, pero realmente
ayuda mucho a las personas que presentan problemas de tipo afectivo
y emocional", concluyó.
HOMBRES DE PIEDRA
Casi con la misma efectividad y sabiduría, el líder
lakota Wallace Black Elk condujo y explicó la antiquísima
ceremonia de los hombres de piedra y que permite a hombres y mujeres
unir sus potencialidades: la sabiduría, el saber, el poder
y el don, para invocar a los espíritus de los cielos, la
tierra, el agua y los vegetales que permitan conectar a la persona
consigo mismo y con su entorno.
Basado en la purificación del ser humano mediante el agua,
esta ceremonia permitió conocer el viejo ritual del cannupa,
conocida también como Ceremonia del Temazcal, suerte de
tienda de sudor cuya profundidad lleva, incluso, a quienes participan
a tener todo tipo de visiones.
FUNDAMENTAL CITA
Viajes y ceremonias, conferencias y mesas de trabajo se combinaron
gracias al trabajo desarrollado por el Consejo Interamericano
Sobre Espiritualidad Indígena, Cisei, con sede en México,
y de Takiwasi, entidad que organizó el evento en nuestro
país.
El Segundo Foro Internacional de Espiritualidad Indígena
dejó, a unos y a otros, nuevas lecciones. La primera, que
muchas son las cosas que nos unen y pocas las que nos separan.
La segunda, es que todos los seres humanos venimos de un mismo
lugar y, así lo neguemos, hacia allá vamos.
"Es tiempo que los gobiernos del continente reconozcan que
el aporte de las culturas indígenas es un elemento fundamental
en las sociedades contemporáneas y debe ser revalorizado
y respetado, pues sólo así reivindicaremos una plena
espiritualidad de la persona que anhelamos en nuestros corazones,
lo que fortalecerá los puentes entre la civilización
occidental y las culturas originales de nuestro continente. Conclusiones,
Segundo Foro Internacional de Espiritualidad Indígena (Tarapoto,
9-14 de noviembre 1998 (CISEI/Takiwasi).