El sangriento asunto se ha convertido
en noticia de primera plana. La lamentable situación que
hoy padecen las vicuñas ha sido ampliamente denunciada
por nuestro diario, en las últimas semanas. Un espiral
de persecución y muerte ha puesto a esta bella especie
al borde del abismo. Para algunos la extinción de la vicuña
es una sombra que empieza a rondar nuevamente por las alturas
andinas. Allá arriba, donde el cielo parece estallar de
tan azul, donde el ichu alarga su afilado talle y el paisaje refulge
bajo una luz irrepetible, bandas de cazadores furtivos masacran
a nuestras vicuñas. Hermoso exponente de la fauna nativa
perennizado en nuestro Escudo Nacional, por mandato del Libertador
Bolívar, empieza a desaparecer de los más diversos
paisajes serranos.
Salvada de la extinción por la infatigable batalla librada
por don Felipe Benavides, recordado conservacionista peruano,
hoy la vicuña podría haber emprendido el inevitable
camino de la extinción en territorio peruano. Para muchos,
lo que actualmente ocurre es resultado de la pésima política
adoptada por el ministerio de Agricultura, cuando Absalón
Vásquez estuvo a cargo de esa cartera y era asesorado por
el cuestionado Augusto Blacker Miller. El deplorable cuadro que
observamos bien podría, pues, pedirle prestado el nombre
a la recordada novela del colombiano Gabriel García Márquez,
"Crónica de una muerte anunciada"...
La situación de las vicuñas ha llegado a un punto
insostenible. Bandas de cazadores furtivos tiñen de sangre
los territorios donde medra ella; la del largo cuello, la de los
inmensos y húmedos ojos que como espejos, o charcos de
agua reflejan el cielo, la de las pestañas tupidas como
el uchu que impera en sus actuales dominios. La mano de la codicia,
de la corrupción y la insensatez podrían dejar en
el recuerdo la figura de tan hermoso exponente de la fauna nativa.
"Si las cosas siguen así - dice Wilfredo Pérez
Ruiz, presidente del "Frente Ecológico Peruano: Felipe
Benavides - pronto tendremos que conformarnos con mirar a la vicuña
en nuestro escudo patrio. La masacre podría derivar en
extinción". Pérez Ruiz es uno de los discípulos
de don Felipe Benavides Barreda (recordado conservacionista a
quien el Perú le tiene una deuda: Haber salvado a las vicuñas
de la extinción, en la década de los setenta). "La
sentencia de muerte de las vicuñas la marca, sin duda,
la X Conferencia Anual de Cites, realizada el año pasado
en Zimbabwe. Allí, a instancias y propuestas de la delegación
peruana, se le quita la protección rígida de que
gozaba, permitiéndose la elaboración de productos
de lujo a partir de la fibra.
En Zimbabwe se cierra un capítulo y empieza el caos total.
Lo que hoy observamos es resultado de la falta de criterio que
ha guiado al actual gobierno en lo que se refiere a la conservación
de la vicuña. La pésima política emprendida
por Absalón Vásquez cuando se desempeñó
como Ministro de Agricultura del actual régimen ha derivado
en esta secuela de sangre y persecución", concluye
Pérez Ruiz. Irresponsables autoridades
El conocido empresario y conservacionista Mauricio de Romaña,
presidente de Prodena-Arequipa, explica: "Como ya es tradicional,
la culpa de estas matanzas son la existencia de bandas organizadas
de cazadores que llegan de países fronterizos, principalmente
se culpa a ciudadanos bolivianos y argentinos, con sofisticados
armamentos y hasta helicópteros".
Pero ¿es otra la realidad?. Justo Quispe Chaparro es un
comunero. Desde hace algunos años vienen denunciando que
tales bandas extranjeras de cazadores furtivos, operan en coordinación
con las locales y a vista y paciencia de las autoridades del sector
agricultura. Quispe Chaparro inclusive denunció, hace un
par de años, la existencia de vínculos entre estos
grupos de cazadores y malos representantes de las Fuerzas Armadas.
El valiente comunero ha tenido que enfrentar una serie de amenazas
anónimas por alzar su potente voz contra la corrupción
de nuestras autoridades. Justo Quispe Chaparro hoy en libertad,
fue detenido hace varios meses y se encuentra esperando sentencia
por alteración contra el orden público, daños
y perjuicios contra terceros y contra la libertad de reunión!.
¿La razón? Haber protestado durante una actividad
oficial. ¿Un consejo hasta de un conejo?
El arequipeño Mauricio de Romaña, defensor acérrimo
de nuestros camélidos y en especial de la vicuña,
es enfático al señalar: "Las autoridades responsables,
en este caso el Conacs - Consejo Nacional de Camélidos
Sudamericanos, se limitan a minimizar los execrables hechos de
las matanzas y tanto ellos como los presidentes de los comités
de criadores de vicuñas vinculados directamente a dicha
institución (Conacs) forman grupos de campesinos armados,
para defender a las indefensas vicuñas, cuyo precio de
la fibra ha sido ampliamente promocionado por los propios organismos
encargados de su protección y conservación. Es decir,
propician una guerra contra los cazadores furtivos pero promocionan
ampliamente su comercialización al publicitar los fabulosos
precios en mercado por los vellones de estas vicuñas sacrificadas
o no. El propio gobierno del Perú solicitó la modificación
de acuerdos internacionales como el Cites y el Convenio de la
Paz y se pidió la apertura para la comercialización
de esta fibra, anteriormente prohibida por dichos acuerdos y que
fueron los que posibilitaron la recuperación de la especie
en los años 60. El problema no es tanto los cazadores sino
la apertura del mercado sin tomar las medidas complementarias
adecuadas. Se estima que en el mercado internacional existen stocks
de vicuña ilegal 4 o 5 veces mayores a la oferta letal".
Vemos pues que en el tema de la vicuña, lamentablemente
hay mucha lana por desenredar....