Diario El Comercio Lima -Perú
12 -02-1997

Martha Meier MQ.

 
"Montes de la virgen"
Secretos de las quietas dunas...
 

Arrancamos el viaje en Chiclayo, tomando rumbo norte. Una pequeña distancia, que se cubre en apenas diez minutos de viaje en automóvil, separa a esta bella ciudad de un verdadero paraíso de arena, paraje inesperado, como arrancado de un sueño. Lambayeque está un poquito más allá, a solo un kilómetro. Parece mentira estar entre dos importantes ciudades y prácticamente a la vera de la Panamericana Norte, y a la vez tener frente a los ojos un escenario natural tan particular. Se trata del ecosistema dunícola conocido como "Montes de la Virgen", y que sufriendo está una cruel destrucción. " El lugar parece escapado del litoral desértico e incrustado sobre la huella humana, es decir, los sistemas agrícolas de riego artificial, las viviendas, etc.", Dice Carlos Zanoni Mendiburu, ingeniero, estudioso de la zona y presidente de "Forestal", una asociación de corte "verde".

Las dunas, como se sabe, son colinas formadas por grandes depósitos de arena transportada por el viento. Ellas están en constante movimiento lo que puede acarrear incómodos acontecimientos como: enarenamiento de caminos, de campos agrícolas, etc. Pero "Montes de la Virgen" son otra cosa. Es un relicto silvestre, un conjunto de dunas estáticas, detenidas, quietas en su espacio original, gracias al manto de vegetación nativa que la cubre permanentemente y que alberga fauna variada. A continuación resumimos un ilustrativo ensayo del ingeniero Zanoni, sobre este pedacito de insospechado valor para la ciencia, la educación ambiental de la comunidad, el descanso, el eco-turismo y la conservación de especies diversas de aves, lagartijas, iguanas, zorros, mariposas y otras criaturas típicas de la costa del Perú.

Riqueza de gran valor escénico y ecológico que empieza a desaparecer por la grosera mano del hombre, por la ambición y la incomprensión del real significado del "progreso"...

"Montes de la Virgen" es el nombre de un importante ecosistema dunícola, de 75 hectáreas de extensión. Esta riqueza natural del desierto de la costa norte, es poco conocida a nivel ecológico y escénico. Está, sin embargo, amenazada por los propios recursos que contiene: principalmente leña y arena.

HUMEDAD Y VIDA

Sobre los desiertos de la Costa Norte pueden caer "lluvias" provenientes del Océano Pacífico. La cantidad Astas dependen de la intensidad con que se presenta el conocido Fenómeno del Niño, que como se sabe son aguas cálidas usuales en el mar adyacente, a partir de diciembre. Por el "Niño" varía significativamente la precipitación pluvial estival. Más fuerte el "Niño" significa más lluvias veraniegas y, por consiguiente, mayor germinación y crecimiento de hierbas efímeras y leñosos árboles perennes.

Las pocas lluvias que se dan en esta estación, son el sustento de una vegetación típica de las condiciones micro climáticas de las dunas. Este "verdor", a su vez, alberga y alimenta a fauna silvestre variada.

LAS BUENAS PLANTAS

Este tipo de ecosistema desértico de dunas es particularmente frágil. Las especies vivientes están sumamente especializadas a las condiciones que allí se dan. Su adaptación a las limitaciones y rigores ambientales, las hacen un valioso reservorio de utilísimas características genéticas.

Las plantas tienen un delicado y lento desarrollo y son agentes útiles del equilibrio ecológico y la estabilidad de los recursos naturales del sistema. La vegetación protege el suelo, controla la erosión causada por el viento; la evapotranspiración vegetal y la humedad ambiental. Es, además, refugio de fauna variada que contribuye a la dispersión de semillas, y con ello a la regeneración natural de la vegetación. La hojarasca, en presencia de la humedad, se descompone en materia orgánica y luego humus, que cohesiona y estabiliza las superficies deleznables de arena depositada. Se evita así la creciente desertización, un problema que afecta a tantos rincones de nuestra costa.

ESTERILIDAD CRECIENTE

La desertificación, o desertización, se define como la disminución o destrucción del potencial biológico del suelo. Es cuando el suelo fértil se torna estéril o llega a ser un desierto. Se considera que este lamentable fenómeno ha sido causa de la decadencia de cientos de civilizaciones, a través del tiempo.

Las mayores consecuencias de la desertificación son los procesos de degradación que sufre el ambiente y la pérdida del potencial productivo de la tierra. Las causas pueden ser tanto naturales como antropogénicas (humanas).

La tala irracional de la vegetación, entre otras actividades del hombre, contribuye a que los desiertos en nuestra costa sigan creciendo.

No prever y detener el daño ecológico causado por esta actividad puede tener graves consecuencias.

EL LAMENTO DE LA VIRGEN

Un reciente recorrido por "Montes de la Virgen" nos mostró el alarmante estado de este ecosistema dunícola que padece un evidente proceso de desertificación y deterioro. El negativo impacto ambiental se deriva, principalmente, de dos actividades extractivas: leña y arena. Se está sufriendo la pérdida gradual valores biológicos, ecológicos y escénicos.

El desempleo de amplios sectores de la población no puede, ni debe, usarse de argumento para justificar la agresión contra la Naturaleza y la propia existencia humana, verdaderos signos de Dios en la Creación. Está en juego la existencia de los "Montes de la Virgen". Paraje singular y valioso para Lambayeque y Chiclayo, y la costa peruana en general.

PROYECTO SALVADOR Para el ingeniero Carlos Zanoni, experto en Recursos Naturales Renovables y presidente de la asociación "Forestal", con sede en Chiclayo, resulta "acertado el proyecto: "Parque Ecológico Recreacional y Zoológico Montes de la Virgen", de la Municipalidad Provincial de Lambayeque". Según el referido científico, así se podrá conservar este patrimonio natural, recuperarlo y aprovechar racionalmente sus riquezas en beneficio de la comunidad.

Entre los objetivos del proyecto municipal se espera contribuir al solaz de la población, revalorar la flora y fauna nativa del desierto y crear un polo de desarrollo eco-turístico, tomando en cuenta los múltiples vestigios culturales existentes en esa parte del norte.