Arrancamos el viaje en Chiclayo, tomando
rumbo norte. Una pequeña distancia, que se cubre en apenas
diez minutos de viaje en automóvil, separa a esta bella
ciudad de un verdadero paraíso de arena, paraje inesperado,
como arrancado de un sueño. Lambayeque está un poquito
más allá, a solo un kilómetro. Parece mentira
estar entre dos importantes ciudades y prácticamente a
la vera de la Panamericana Norte, y a la vez tener frente a los
ojos un escenario natural tan particular. Se trata del ecosistema
dunícola conocido como "Montes de la Virgen",
y que sufriendo está una cruel destrucción. "
El lugar parece escapado del litoral desértico e incrustado
sobre la huella humana, es decir, los sistemas agrícolas
de riego artificial, las viviendas, etc.", Dice Carlos Zanoni
Mendiburu, ingeniero, estudioso de la zona y presidente de "Forestal",
una asociación de corte "verde".
Las dunas, como se sabe, son colinas formadas por grandes depósitos
de arena transportada por el viento. Ellas están en constante
movimiento lo que puede acarrear incómodos acontecimientos
como: enarenamiento de caminos, de campos agrícolas, etc.
Pero "Montes de la Virgen" son otra cosa. Es un relicto
silvestre, un conjunto de dunas estáticas, detenidas, quietas
en su espacio original, gracias al manto de vegetación
nativa que la cubre permanentemente y que alberga fauna variada.
A continuación resumimos un ilustrativo ensayo del ingeniero
Zanoni, sobre este pedacito de insospechado valor para la ciencia,
la educación ambiental de la comunidad, el descanso, el
eco-turismo y la conservación de especies diversas de aves,
lagartijas, iguanas, zorros, mariposas y otras criaturas típicas
de la costa del Perú.
Riqueza de gran valor escénico y ecológico que
empieza a desaparecer por la grosera mano del hombre, por la ambición
y la incomprensión del real significado del "progreso"...
"Montes de la Virgen" es el nombre de un importante
ecosistema dunícola, de 75 hectáreas de extensión.
Esta riqueza natural del desierto de la costa norte, es poco conocida
a nivel ecológico y escénico. Está, sin embargo,
amenazada por los propios recursos que contiene: principalmente
leña y arena.
HUMEDAD Y VIDA
Sobre los desiertos de la Costa Norte pueden caer "lluvias"
provenientes del Océano Pacífico. La cantidad Astas
dependen de la intensidad con que se presenta el conocido Fenómeno
del Niño, que como se sabe son aguas cálidas usuales
en el mar adyacente, a partir de diciembre. Por el "Niño"
varía significativamente la precipitación pluvial
estival. Más fuerte el "Niño" significa
más lluvias veraniegas y, por consiguiente, mayor germinación
y crecimiento de hierbas efímeras y leñosos árboles
perennes.
Las pocas lluvias que se dan en esta estación, son el
sustento de una vegetación típica de las condiciones
micro climáticas de las dunas. Este "verdor",
a su vez, alberga y alimenta a fauna silvestre variada.
LAS BUENAS PLANTAS
Este tipo de ecosistema desértico de dunas es particularmente
frágil. Las especies vivientes están sumamente especializadas
a las condiciones que allí se dan. Su adaptación
a las limitaciones y rigores ambientales, las hacen un valioso
reservorio de utilísimas características genéticas.
Las plantas tienen un delicado y lento desarrollo y son agentes
útiles del equilibrio ecológico y la estabilidad
de los recursos naturales del sistema. La vegetación protege
el suelo, controla la erosión causada por el viento; la
evapotranspiración vegetal y la humedad ambiental. Es,
además, refugio de fauna variada que contribuye a la dispersión
de semillas, y con ello a la regeneración natural de la
vegetación. La hojarasca, en presencia de la humedad, se
descompone en materia orgánica y luego humus, que cohesiona
y estabiliza las superficies deleznables de arena depositada.
Se evita así la creciente desertización, un problema
que afecta a tantos rincones de nuestra costa.
ESTERILIDAD CRECIENTE
La desertificación, o desertización, se define
como la disminución o destrucción del potencial
biológico del suelo. Es cuando el suelo fértil se
torna estéril o llega a ser un desierto. Se considera que
este lamentable fenómeno ha sido causa de la decadencia
de cientos de civilizaciones, a través del tiempo.
Las mayores consecuencias de la desertificación son los
procesos de degradación que sufre el ambiente y la pérdida
del potencial productivo de la tierra. Las causas pueden ser tanto
naturales como antropogénicas (humanas).
La tala irracional de la vegetación, entre otras actividades
del hombre, contribuye a que los desiertos en nuestra costa sigan
creciendo.
No prever y detener el daño ecológico causado por
esta actividad puede tener graves consecuencias.
EL LAMENTO DE LA VIRGEN
Un reciente recorrido por "Montes de la Virgen" nos
mostró el alarmante estado de este ecosistema dunícola
que padece un evidente proceso de desertificación y deterioro.
El negativo impacto ambiental se deriva, principalmente, de dos
actividades extractivas: leña y arena. Se está sufriendo
la pérdida gradual valores biológicos, ecológicos
y escénicos.
El desempleo de amplios sectores de la población no puede,
ni debe, usarse de argumento para justificar la agresión
contra la Naturaleza y la propia existencia humana, verdaderos
signos de Dios en la Creación. Está en juego la
existencia de los "Montes de la Virgen". Paraje singular
y valioso para Lambayeque y Chiclayo, y la costa peruana en general.
PROYECTO SALVADOR Para el ingeniero Carlos Zanoni, experto en
Recursos Naturales Renovables y presidente de la asociación
"Forestal", con sede en Chiclayo, resulta "acertado
el proyecto: "Parque Ecológico Recreacional y Zoológico
Montes de la Virgen", de la Municipalidad Provincial de Lambayeque".
Según el referido científico, así se podrá
conservar este patrimonio natural, recuperarlo y aprovechar racionalmente
sus riquezas en beneficio de la comunidad.
Entre los objetivos del proyecto municipal se espera contribuir
al solaz de la población, revalorar la flora y fauna nativa
del desierto y crear un polo de desarrollo eco-turístico,
tomando en cuenta los múltiples vestigios culturales existentes
en esa parte del norte.