El Parque Nacional y la zona Reservada
del Manu son áreas protegidas con una alta demanda por
parte de visitantes que buscan el encuentro con la naturaleza.
Los ingresos económicos generados por este turismo, sin
embargo, no benefician a las poblaciones de estas áreas.
Atendiendo a los pedidos, que desde hace años realizan
los Matsiguenkas que habitan la parte amazónica del Parque
Nacional del Manú, el Instituto Nacional de Recursos Naturales-INRENA,
con el auspicio financiero de la Cooperación Técnica
Alemana, vienen proponiendo un albergue turístico en la
Zona Reservada del Manu, así como el desarrollo de sus
servicios a cargo de una empresa multicomunal constituida por
las comunidades de Tayakome y Yomibato, ubicadas en el Parque
Nacional.
A través del Proyecto de largo alcance, se quiere proporcionar
a estas dos comunidades una fuente de ingresos económicos
para satisfacer sus necesidades básicas y generar mejores
condiciones de vida, compensando a su vez las restricciones en
el uso de los recursos naturales que rigen en el Parque Nacional.
Se proyecta lograr una sostenibilidad técnica, social y
económica del albergue a través del fortalecimiento
de las capacidades propias de los comuneros indígenas.
Con la implementación de este proceso se espera adquirir
experiencias para el desarrollo de un modelo de gestión
indígena, que pueda servir para el manejo de otras áreas
naturales protegidas en la Amazonía... "La propuesta
del albergue turístico a desarrollarse en la zona reservada
del Manu, sería gestionada directamente por los comuneros
indígenas a partir de sus propios valores culturales. El
diseño de las construcciones tendrá las características
de la arquitectura Matsiguenka.
Todo el albergue se organiza espacialmente siguiendo las pautas
de ocupación Matsiguenka, es decir, creando pequeños
núcleos conectados entre sí por medio de trochas.
El acceso al albergue se realiza desde el río Manu. Se
proyecta una zona de puerto con una balsa para el desembarque
de turistas. Cerca al puerto se ubica un depósito de combustible
y herramientas.
UN LUGAR PARA TODOS
Siguiendo la trocha de ingreso, desde el puerto, se plantea una
zona social compuesta por una "maloca" (casa indígena
típica) de recibo, un ambiente de estar y comedor así
como una cocina con depósito de víveres. Estas tres
construcciones se conectan por puentes techados. Cercana a la
cocina se ubica una bomba manual de agua, para obtener agua del
subsuelo. Una trocha comunicará el área social con
los módulos de alojamiento. Allí habrán,
por ejemplo, bancas rústicas hechas con troncos.
MATERIALES DEL LUGAR
Se construirá con los materiales propios del lugar, tratando
de mantener la identidad cultural de la población nativa
a través de su arquitectura, en especial de sus elementos
denotativos. Se conservará así la armonía
del albergue con el entorno. El proceso y las técnicas
a emplearse serán las tradicionales de la zona.
Los cimientos serán con pilotes, "horcones"
o columnas de Quinilla (Minquartia gulanensis) o de Huacapú
(Heiteria cyanocarpa).
En las paredes se utilizará madera y caña brava.
En especial éste último por ser un material abundante,
renovable y que crece a las orillas del río Manu. Los tipos
de madera y caña a usarse serán: caña brava
(Gynesium sagittatum), las palmeras huasaí (Euterpe sp.)
Y cashapona (Ocaratea exorhiza).
Vigas y viguetas conforman la base del techo. Todas las uniones
y empalmes se harán a media madera o en espiga, y se usará
soga vegetal para amarrarlas: tamshi o tamishi (Heteropsis spp.),
Misa, atadijo (Trema micrantha). Se evitará en lo posible
el uso de clavos y alambres.
Las especies a usarse para vigas, viguetas, etc. serán:
la pintana, autobanco (Licania spp.), Palo santo (Sclerolobium
spp., Tachigalia spp.).
Paños tejidos con hojas de palmera, llamados 'crisnejas',
componen la cobertura del techo. Irán amarrados con soga
vegetal.
Las especies a utilizarse son las palmeras shebón, shapaja,
palmichi.
Los pisos serán de dos tipos: elevados o a nivel del suelo.
Para los primeros, sobre un entramado de madera rolliza se colocará
la palmera pona batida (Iriartea spp.), O tablas de madera aserrada
de cedro.
Los pisos a nivel del suelo serán de barro apisonado,
en especial en donde se use fuego. Estos pisos de barro estarán
delimitados por maderas cortas, a modo de estacas, para contener
y evitar que las lluvias los deshagan.
Las ventanas y puertas, que serán de madera y caña
brava, estarán cubiertas con tela metálica para
evitar el ingreso de insectos y mosquitos.
¿Y LOS BAÑOS QUE?
Por la poca permeabilidad del suelo de la zona es necesario plantear
sistemas alternativos, para resolver el problema de las instalaciones
sanitarias.
Se propone el uso de Letrinas Secas en unidades separadas. Estas
letrinas serán diseñadas en forma de espiral. La
mitad de la pared envolvente será cerrada -protegiendo
las espaldas del ocupante- y la otra cubierta con tela metálica.
Por el exceso de fango, no se recomiendan bañarse en las
quebradas. El río Manu, además, tiene una fuerte
corriente en este punto de su trayectoria. Todo esto lleva a la
necesidad de contar con duchas y lavatorios integrados. El agua
se obtendrá de la quebrada Salvadorcillo, y se haría
por medio de una motobomba que lleve el agua hacia un tanque y
desde éste hacia las duchas y lavatorios.
¡HAGASE EL SOL!
No se pretende instalar un sistema de redes eléctricas
a lo largo del albergue por métodos sofisticados. Se ha
optado por el aprovechamiento del potencial solar, que es muy
alto en el área de trabajo.
Se plantea utilizar un sistema no convencional, basado en paneles
solares y baterías que almacenan y aprovechan esta fuente
de energía no contaminante. La demanda de electricidad
sería principalmente para la radio, iluminación
en el estar, comedor, letrinas, duchas, alojamientos, administración
y viviendas de los encargados.
SABIDURIA MILENARIA
Simple, llana y sin mayores artificios, la arquitectura Matsiguenka,
considerada "casuchas" por algunos, encierra un mundo
diferente. Es otra cosmovisión, donde conceptos como privacidad,
durabilidad, permanencia, tienen connotaciones totalmente distintas
a las nuestras.
Este proyecto rescata la arquitectura nativa y el uso del espacio,
de manera diferente a los conocidos en el mundo occidental. Nos
muestra otra manera de ser y habitar que acerca y abre horizontes
hacia diversas formas de coexistencia con la naturaleza, otros
modos de vivir e interpretar el espacio. Nunca el espacio habitacional
respondió tan claramente al espacio existencial, como en
el caso del espacio indígena.
De los indígenas recibimos un ejemplo de adecuación
al medio y manejo de recursos. Ello nos permite aprender sobre
aspectos de su cultura, desconocidos para la mayoría. Conocemos
por diferencia. Si sólo se puede amar lo que se conoce,
ojalá cuanto más se conozca se aprenda por lo menos
a respetar la diversidad..." -ARQ. TANITH OLORTEGUI DEL CASTILLO
(Universidad Ricardo Palma)