La varazón de peces en Paracas.
La "irrespirable" y "olorosa" contaminación
que padece Chimbote. La creciente degradación de diversos
puntos del litoral como Chancay y otros algunas vez hermosos parajes
tiene una razón: las fábricas de harina de pescado.
Mal ubicadas en terrenos cercanos al mar, con una vocación
más bien turística.
Establecidas sin previos estudios de impacto ambiental y sin
contar con la tecnología ni los sistemas adecuados, para
fines de conservación, las fábricas han creado serios
cuadros de deterioro ambiental. Playas con un gran potencial turístico
están siendo sistemáticamente dañadas. Grandes
sectores de la población ven expuesta su salud por los
humos y desagües. Esta voraz industria está llevando
a la explotación irracional de los recursos pesqueros.
Sobre pesca, contaminación, destrucción de las fuentes
proteicas que debieran alimentar a la población, esta es
una de las caras de la medalla. La otra: ganancias a corto plazo,
necesarias divisas para el país. A estamos ante un callejón
sin salida?...
"Una de las más inaceptables desviaciones de recursos
de la economía mundial consiste en que, al menos, el cincuenta
por ciento de toda la pesca se convierte en harina de pescado
destinada a alimentar cerdos y aves en los países desarrollados.
Si se usara directamente para el consumo humano, el pescado podría
constituir parte de un régimen de proteínas para
la niñez del mundo a un costo anual no superior a ocho
dólares por niño". El cuestionamiento a la
validez de esta industria no es reciente. Sus autores no son indignados
ambientalistas, ni vecinos preocupados por los estragos ecológicos
que, en diversos puntos de nuestro litoral, causan las fábricas.
Las frases que inician este artículo pertenecen al libro
"Una sola Tierra", que sirvió como texto central
de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano,
realizada en Estocolmo en... ((1972! Hace más de veinte
años los prestigiosos científicos norteamericanos,
Bárbara Ward y René Dubos, ya advertían lo
ilógico de esta actividad. Una industria que contribuye
a perpetuar el hambre y cuya secuela de degradación es
inocultable.
NEGOCIOS SON ¿NEGOCIOS?
Estamos ante una industria que genera millones de dólares
de divisas para el país. Eso nadie lo discute ni lo pone
en duda. El año pasado las exportaciones de esta harina
generaron más de... (700 millones de dólares! "Esto
representa el 16% de nuestras divisas", explica Juan Carlos
Sueiro experto del IPEMIN (Instituto para el desarrollo de la
Pesca y la Minería).
Cuando en Paracas, Chimbote, Chancay, y tantos otros puntos de
nuestro litoral, se constata la creciente contaminación,
el retroceso de la fauna, la degradación de la vida y la
salud. Cuándo se reflexiona sobre los altos índices
de desnutrición infantil y se sabe que para producir mil
kilos de dicha harina se requiere pulverizar más de...
(cinco veces esa cantidad de peces!, Surge la pregunta: contribuye
la industria harinera al verdadero desarrollo de nuestra patria?
Sueiro señala "No tenemos que ser únicamente
productores de harina. ¿Por qué se sigue reforzando
el patrón "mono-harinero?" Hay alternativas más
racionales para la pesca. España, por ejemplo, captura...
(diez veces menos que nosotros pero tiene varias veces más
ingresos por sus productos marinos".
En un reciente boletín del CENDA (Centro de Datos Ambientales)
se difunde que la desviación de nuestros recursos pesqueros,
esencialmente hacia la exportación y el consumo humano
indirecto (a través de la crianza de aves), deriva en una
enorme pérdida del potencial nutritivo original. "Las
divisas generadas -añade el texto- no reemplazarán
jamás la enorme fuente alimenticia que estamos perdiendo,
ni justificarán la destrucción ambiental que se
genera". El potencial pesquero del Perú se está
haciendo -literalmente- "polvo".
ALIMENTAR ES LO PRINCIPAL
En un seminario organizado en Santiago de Chile, en 1979, por
el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA)
y la Comisión Económica para América Latina
(CEPAL) Constantino Tapias, de la FAO, ya señalaba que
la producción regional latinoamericana de pescado podría
cubrir gran parte del déficit de proteínas: "si
fuera dedicado al consumo humano y no a la fabricación
de harina como sucede".
En 1981 en "El Mercurio", de Chile, apareció
una nota del insigne conservacionista Godofredo Stutzin sobre
esta problemática. Refería el lúcido intelectual
y abogado: "No cabe ninguna duda que la pesca para producir
harina es el ejemplo típico de una explotación irracional
e irresponsable, con la agravante de que se trata de un recurso
vital para el futuro de la humanidad. La fauna del mar es un capital
que debe cuidarse celosamente para que pueda seguir produciendo
los intereses que nos son, cada día, más indispensables.
El despilfarro que significa la destrucción generalizada
e indiscriminada para fines distintos a la del consumo humano
no tiene justificación".
RICAS COSTAS
La Ciencia nos indica que los ecosistemas costeros son un recurso
de gran valor. Su riqueza fundamental se refiere a la alta producción
primaria, es decir la generación de la "materia verde"
(fitoplancton y plantas marinas) que son la base de la cadena
alimenticia (trófica) en los océanos. Las zonas
costeras son sumamente productivas pero, a la vez, extremadamente
vulnerables. Son aguas poco profundas y cargadas de nutrientes,
donde la luz solar favorece la fotosíntesis. Atraen abundante
variedad de vida silvestre: aves guaneras, tortugas y mamíferos
marinos, y diversidad de peces proliferan en estas zonas, cada
vez, más agredidas. Es en estos parajes fundamentales donde
se concentra la mayor parte de la población. La industria
harinera está causando serios desequilibrios en estas vitales
"fronteras".
RECURSOS PARA CONSERVAR
El ecólogo italiano Mario Pavan escribió en 1976:
"La productividad biológica marina depende del equilibrio
y de la integridad de todos los factores que componen el ambiente,
los factores físicos, químicos y biológicos,
los cazadores y las presas. La alteración de uno o más
de ellos repercute negativamente en los equilibrios biológicos
y en la productividad y, por ende, disminuyen o anulan las posibilidades
de una regular explotación de estos recursos de fundamental
importancia para la supervivencia de la humanidad. Esto es lo
que está aconteciendo a gran escala en los mares, en los
océanos y en las aguas dulces, a causa de nuestro comportamiento
irracional".
La industria de la harina de pescado es un asunto complicado.
Es un factor que pone en riesgo la disponibilidad futura de los
bancos de peces. Propicia la sobre pesca. Contamina la franja
costera y las ciudades, pone en riesgo la salud de las personas,
principalmente de la niñez. Contribuye, sin embargo, con
parte importante de las divisas, mas priva a la población
de una importante fuente de proteínas.
Como todo en la vida hay dos caras opuestas en esta medalla.
En la búsqueda de alternativas debe primar los intereses
de la nación y de las futuras generaciones del Perú...