Diario El Comercio Lima -Perú
17 -05-1995

Martha Meier MQ.

 
Harina de pescado
¿Callejón sin salida?
 

La varazón de peces en Paracas. La "irrespirable" y "olorosa" contaminación que padece Chimbote. La creciente degradación de diversos puntos del litoral como Chancay y otros algunas vez hermosos parajes tiene una razón: las fábricas de harina de pescado. Mal ubicadas en terrenos cercanos al mar, con una vocación más bien turística.

Establecidas sin previos estudios de impacto ambiental y sin contar con la tecnología ni los sistemas adecuados, para fines de conservación, las fábricas han creado serios cuadros de deterioro ambiental. Playas con un gran potencial turístico están siendo sistemáticamente dañadas. Grandes sectores de la población ven expuesta su salud por los humos y desagües. Esta voraz industria está llevando a la explotación irracional de los recursos pesqueros. Sobre pesca, contaminación, destrucción de las fuentes proteicas que debieran alimentar a la población, esta es una de las caras de la medalla. La otra: ganancias a corto plazo, necesarias divisas para el país. A estamos ante un callejón sin salida?...

"Una de las más inaceptables desviaciones de recursos de la economía mundial consiste en que, al menos, el cincuenta por ciento de toda la pesca se convierte en harina de pescado destinada a alimentar cerdos y aves en los países desarrollados. Si se usara directamente para el consumo humano, el pescado podría constituir parte de un régimen de proteínas para la niñez del mundo a un costo anual no superior a ocho dólares por niño". El cuestionamiento a la validez de esta industria no es reciente. Sus autores no son indignados ambientalistas, ni vecinos preocupados por los estragos ecológicos que, en diversos puntos de nuestro litoral, causan las fábricas.

Las frases que inician este artículo pertenecen al libro "Una sola Tierra", que sirvió como texto central de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano, realizada en Estocolmo en... ((1972! Hace más de veinte años los prestigiosos científicos norteamericanos, Bárbara Ward y René Dubos, ya advertían lo ilógico de esta actividad. Una industria que contribuye a perpetuar el hambre y cuya secuela de degradación es inocultable.

NEGOCIOS SON ¿NEGOCIOS?

Estamos ante una industria que genera millones de dólares de divisas para el país. Eso nadie lo discute ni lo pone en duda. El año pasado las exportaciones de esta harina generaron más de... (700 millones de dólares! "Esto representa el 16% de nuestras divisas", explica Juan Carlos Sueiro experto del IPEMIN (Instituto para el desarrollo de la Pesca y la Minería).

Cuando en Paracas, Chimbote, Chancay, y tantos otros puntos de nuestro litoral, se constata la creciente contaminación, el retroceso de la fauna, la degradación de la vida y la salud. Cuándo se reflexiona sobre los altos índices de desnutrición infantil y se sabe que para producir mil kilos de dicha harina se requiere pulverizar más de... (cinco veces esa cantidad de peces!, Surge la pregunta: contribuye la industria harinera al verdadero desarrollo de nuestra patria?

Sueiro señala "No tenemos que ser únicamente productores de harina. ¿Por qué se sigue reforzando el patrón "mono-harinero?" Hay alternativas más racionales para la pesca. España, por ejemplo, captura... (diez veces menos que nosotros pero tiene varias veces más ingresos por sus productos marinos".

En un reciente boletín del CENDA (Centro de Datos Ambientales) se difunde que la desviación de nuestros recursos pesqueros, esencialmente hacia la exportación y el consumo humano indirecto (a través de la crianza de aves), deriva en una enorme pérdida del potencial nutritivo original. "Las divisas generadas -añade el texto- no reemplazarán jamás la enorme fuente alimenticia que estamos perdiendo, ni justificarán la destrucción ambiental que se genera". El potencial pesquero del Perú se está haciendo -literalmente- "polvo".

ALIMENTAR ES LO PRINCIPAL

En un seminario organizado en Santiago de Chile, en 1979, por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) Constantino Tapias, de la FAO, ya señalaba que la producción regional latinoamericana de pescado podría cubrir gran parte del déficit de proteínas: "si fuera dedicado al consumo humano y no a la fabricación de harina como sucede".

En 1981 en "El Mercurio", de Chile, apareció una nota del insigne conservacionista Godofredo Stutzin sobre esta problemática. Refería el lúcido intelectual y abogado: "No cabe ninguna duda que la pesca para producir harina es el ejemplo típico de una explotación irracional e irresponsable, con la agravante de que se trata de un recurso vital para el futuro de la humanidad. La fauna del mar es un capital que debe cuidarse celosamente para que pueda seguir produciendo los intereses que nos son, cada día, más indispensables. El despilfarro que significa la destrucción generalizada e indiscriminada para fines distintos a la del consumo humano no tiene justificación".

RICAS COSTAS

La Ciencia nos indica que los ecosistemas costeros son un recurso de gran valor. Su riqueza fundamental se refiere a la alta producción primaria, es decir la generación de la "materia verde" (fitoplancton y plantas marinas) que son la base de la cadena alimenticia (trófica) en los océanos. Las zonas costeras son sumamente productivas pero, a la vez, extremadamente vulnerables. Son aguas poco profundas y cargadas de nutrientes, donde la luz solar favorece la fotosíntesis. Atraen abundante variedad de vida silvestre: aves guaneras, tortugas y mamíferos marinos, y diversidad de peces proliferan en estas zonas, cada vez, más agredidas. Es en estos parajes fundamentales donde se concentra la mayor parte de la población. La industria harinera está causando serios desequilibrios en estas vitales "fronteras".

RECURSOS PARA CONSERVAR

El ecólogo italiano Mario Pavan escribió en 1976: "La productividad biológica marina depende del equilibrio y de la integridad de todos los factores que componen el ambiente, los factores físicos, químicos y biológicos, los cazadores y las presas. La alteración de uno o más de ellos repercute negativamente en los equilibrios biológicos y en la productividad y, por ende, disminuyen o anulan las posibilidades de una regular explotación de estos recursos de fundamental importancia para la supervivencia de la humanidad. Esto es lo que está aconteciendo a gran escala en los mares, en los océanos y en las aguas dulces, a causa de nuestro comportamiento irracional".

La industria de la harina de pescado es un asunto complicado. Es un factor que pone en riesgo la disponibilidad futura de los bancos de peces. Propicia la sobre pesca. Contamina la franja costera y las ciudades, pone en riesgo la salud de las personas, principalmente de la niñez. Contribuye, sin embargo, con parte importante de las divisas, mas priva a la población de una importante fuente de proteínas.

Como todo en la vida hay dos caras opuestas en esta medalla. En la búsqueda de alternativas debe primar los intereses de la nación y de las futuras generaciones del Perú...