"No puedo más que repetir
en los términos más fuertes posibles que el desarrollo
y posesión de armas nucleares constituyen un crimen contra
la humanidad"
TAKASHI HIRAOKA
(Alcalde de Hiroshima, durante la "Ceremonia por la Paz")
Hoy miércoles 9 de agosto se cumplen cincuenta años
del lanzamiento de la segunda bomba atómica sobre una ciudad
japonesa. Tres días antes, Hiroshima había sido
el blanco. Ahora le tocaba a Nagasaki. Apenas había pasado
un minuto de las once de la mañana cuando "Fat Man"
-Hombre Gordo-, como se apodó al artefacto, llevó
la desolación a esta parte del mundo. En apenas un instante
murieron más de setenta mil mujeres, hombres y niños.
Japón es la única nación del globo que ha
sufrido, en carne propia, los estragos y el dolor que puede causar
una bomba nuclear. No sorprenden, por ello, sus férreas
protestas contra la anunciada pretensión francesa de reiniciar
sus ensayos atómicos en el Pacífico Sur, en el atolón
de Mururoa.
En la Ceremonia por la Paz, realizada el último domingo
en Hiroshima, el primer ministro Tomiichi Murayama urgió
a todos los países a firmar un tratado de prohibición
de pruebas nucleares y recordó a la humanidad que mientras
exista tal armamento los episodios de Hiroshima y Nagasaki podrían
repetirse. Con justificada razón el lema de estos días,
a lo largo y ancho del globo, es: A la bomba dile ¡NO!...
Alrededor del planeta, diversos sectores de la población
continuan protestando ante el reinicio en setiembre de los ensayos
atómicos de Francia, a los que lamentablemente hay que
sumar ahora los anunciados por China.
En un arrecife coralino similar a este de Australia, Francia
realizará sus explosiones. Cabe recordar que estas zonas
del Pacífico Sur están consideradas como "bosques
tropicales submarinos", por la impresionante diversidad biológica
que albergan. El sitio de Mururoa es un atolón, es decir
un arrecife coralino en forma de anillo con una laguna central.
La primera explosión nuclear en el Pacífico Sur
la realizó Gran Bretaña, el 18 de octubre de 1953,
en el sur de Australia.
La palabra Paz escrita con flores sobre una vereda. A las puertas
de la embajada de Francia, ubicada en el distrito de San Isidro,
el grupo de teatro "Yuyachkani" representó una
alegoría a la paz y a los peligros de los ensayos nucleares.
Así se inició el único acto público
realizado en el Perú al conmemorarse, el último
domingo, los cincuenta años del lanzamiento de una bomba
atómica sobre Hiroshima. La actividad, convocada por grupos
integrados a la Red Nacional de Acción Ecologista (RENACE-Perú),
tuvo la finalidad de iniciar el recojo de firmas contra la anunciada
reanudación de los ensayos nucleares en el atolón
de Mururoa. Desde los edificios aledaños, vecinos de la
zona se sumaron a la jornada. Transeuntes y vehículos se
detuvieron a suscribir el memorial, luego entregado por una delegación
de niños a la sede de la embajada francesa.
A lo largo y ancho del globo todo tipo de manifestaciones -desde
multitudinarias marchas hasta concentraciones pacíficas,
como la realizada en Lima, pasando por ceremonias de las más
diversas religiones y otras jornadas de reflexión- sirvieron
para que las mujeres y hombres de este planeta dijeran, una vez
más, ¡No! a la bomba atómica.
"COLA" NUCLEAR
Apenas Francia anunció la reanudación de sus "ensayos",
las protestas no se hicieron esperar. La preocupación general
era que la pretendida demostración bélica gala sentara
precedentes y que otras naciones siguieran tan mal ejemplo. "Aquellos
temores no eran infundados", indica Antoinette Semizo del
Centro de Datos Ambientales (CENDA), "China está decidida
también ahora a poner en uso su arsenal, no es de sorprender
que otras potencias del llamado "club nuclear" sigan
por este sendero. Por lo pronto ya tenemos a dos países
en esta "cola" atómica", concluye.
CONTAMINACiON SIN FRONTERAS
En su libro "Contaminación Ambiental", recientemente
reeditado por "Editora Lima s.a.", la conocida investigadora
Zivana Meseldzic de Pereyra menciona las implicancias globales
de los ensayos atómicos. Dice Meseldzic: "Las explosiones
nucleares tienen una importancia mundial por su relación
con la contaminación ambiental. La contaminación
dependerá del lugar donde se realice la explosión,
así como de las características de la bomba. Los
datos sobre las primeras explosiones nucleares fueron secretos
militares y el conocimiento sobre su naturaleza fue muy escaso,
pero como la radio-contaminación no se puede esconder muy
pronto se detectaron desperdicios en la atmósfera y en
varios países se iniciaron registros e investigaciones".
El Perú fue uno de los lugares donde se registró
este tipo de "lluvia atómica".
MAL MODERNO
Según datos de Greenpeace, hoy el arsenal atómico
existente en el planeta podría dejar en escombros...¡423
mil Hiroshimas! u otras cientos de miles de Nagasakis. Se dice
que estas reservas de muerte servirían para arrasar, sin
problemas, todo rastro de vida sobre el planeta (tanto humana
como animal y vegetal, incluyendo microorganismos). No sorprende
por ello que cada día más voces se alcen contra
la proliferación del armamento nuclear; mal contemporáneo
que distorsiona las economías y prioridades de los pueblos.
En 1982 Amador Mahtar M'Bow, quien fuera director de la UNESCO,
escribió en su libro "Las raíces del futuro":
"Lo que distingue radicalmente a la época actual de
las precedentes es esta capacidad que tiene la humanidad para
destruirse. Este hecho no tiene precedentes en la historia y es
menester recordarlo constantemente". Erradicar pues de nuestro
tiempo la amenaza atómica es tarea urgente...