Diario El Comercio Lima -Perú
09 -08-1995

Martha Meier MQ.

 
Ensayos nucleares .
A la bomba dile... ¡no!
 

"No puedo más que repetir en los términos más fuertes posibles que el desarrollo y posesión de armas nucleares constituyen un crimen contra la humanidad"

TAKASHI HIRAOKA

(Alcalde de Hiroshima, durante la "Ceremonia por la Paz")

Hoy miércoles 9 de agosto se cumplen cincuenta años del lanzamiento de la segunda bomba atómica sobre una ciudad japonesa. Tres días antes, Hiroshima había sido el blanco. Ahora le tocaba a Nagasaki. Apenas había pasado un minuto de las once de la mañana cuando "Fat Man" -Hombre Gordo-, como se apodó al artefacto, llevó la desolación a esta parte del mundo. En apenas un instante murieron más de setenta mil mujeres, hombres y niños. Japón es la única nación del globo que ha sufrido, en carne propia, los estragos y el dolor que puede causar una bomba nuclear. No sorprenden, por ello, sus férreas protestas contra la anunciada pretensión francesa de reiniciar sus ensayos atómicos en el Pacífico Sur, en el atolón de Mururoa.

En la Ceremonia por la Paz, realizada el último domingo en Hiroshima, el primer ministro Tomiichi Murayama urgió a todos los países a firmar un tratado de prohibición de pruebas nucleares y recordó a la humanidad que mientras exista tal armamento los episodios de Hiroshima y Nagasaki podrían repetirse. Con justificada razón el lema de estos días, a lo largo y ancho del globo, es: A la bomba dile ¡NO!...

Alrededor del planeta, diversos sectores de la población continuan protestando ante el reinicio en setiembre de los ensayos atómicos de Francia, a los que lamentablemente hay que sumar ahora los anunciados por China.

En un arrecife coralino similar a este de Australia, Francia realizará sus explosiones. Cabe recordar que estas zonas del Pacífico Sur están consideradas como "bosques tropicales submarinos", por la impresionante diversidad biológica que albergan. El sitio de Mururoa es un atolón, es decir un arrecife coralino en forma de anillo con una laguna central. La primera explosión nuclear en el Pacífico Sur la realizó Gran Bretaña, el 18 de octubre de 1953, en el sur de Australia.

La palabra Paz escrita con flores sobre una vereda. A las puertas de la embajada de Francia, ubicada en el distrito de San Isidro, el grupo de teatro "Yuyachkani" representó una alegoría a la paz y a los peligros de los ensayos nucleares. Así se inició el único acto público realizado en el Perú al conmemorarse, el último domingo, los cincuenta años del lanzamiento de una bomba atómica sobre Hiroshima. La actividad, convocada por grupos integrados a la Red Nacional de Acción Ecologista (RENACE-Perú), tuvo la finalidad de iniciar el recojo de firmas contra la anunciada reanudación de los ensayos nucleares en el atolón de Mururoa. Desde los edificios aledaños, vecinos de la zona se sumaron a la jornada. Transeuntes y vehículos se detuvieron a suscribir el memorial, luego entregado por una delegación de niños a la sede de la embajada francesa.

A lo largo y ancho del globo todo tipo de manifestaciones -desde multitudinarias marchas hasta concentraciones pacíficas, como la realizada en Lima, pasando por ceremonias de las más diversas religiones y otras jornadas de reflexión- sirvieron para que las mujeres y hombres de este planeta dijeran, una vez más, ¡No! a la bomba atómica.

"COLA" NUCLEAR

Apenas Francia anunció la reanudación de sus "ensayos", las protestas no se hicieron esperar. La preocupación general era que la pretendida demostración bélica gala sentara precedentes y que otras naciones siguieran tan mal ejemplo. "Aquellos temores no eran infundados", indica Antoinette Semizo del Centro de Datos Ambientales (CENDA), "China está decidida también ahora a poner en uso su arsenal, no es de sorprender que otras potencias del llamado "club nuclear" sigan por este sendero. Por lo pronto ya tenemos a dos países en esta "cola" atómica", concluye.

CONTAMINACiON SIN FRONTERAS

En su libro "Contaminación Ambiental", recientemente reeditado por "Editora Lima s.a.", la conocida investigadora Zivana Meseldzic de Pereyra menciona las implicancias globales de los ensayos atómicos. Dice Meseldzic: "Las explosiones nucleares tienen una importancia mundial por su relación con la contaminación ambiental. La contaminación dependerá del lugar donde se realice la explosión, así como de las características de la bomba. Los datos sobre las primeras explosiones nucleares fueron secretos militares y el conocimiento sobre su naturaleza fue muy escaso, pero como la radio-contaminación no se puede esconder muy pronto se detectaron desperdicios en la atmósfera y en varios países se iniciaron registros e investigaciones". El Perú fue uno de los lugares donde se registró este tipo de "lluvia atómica".

MAL MODERNO

Según datos de Greenpeace, hoy el arsenal atómico existente en el planeta podría dejar en escombros...¡423 mil Hiroshimas! u otras cientos de miles de Nagasakis. Se dice que estas reservas de muerte servirían para arrasar, sin problemas, todo rastro de vida sobre el planeta (tanto humana como animal y vegetal, incluyendo microorganismos). No sorprende por ello que cada día más voces se alcen contra la proliferación del armamento nuclear; mal contemporáneo que distorsiona las economías y prioridades de los pueblos.

En 1982 Amador Mahtar M'Bow, quien fuera director de la UNESCO, escribió en su libro "Las raíces del futuro": "Lo que distingue radicalmente a la época actual de las precedentes es esta capacidad que tiene la humanidad para destruirse. Este hecho no tiene precedentes en la historia y es menester recordarlo constantemente". Erradicar pues de nuestro tiempo la amenaza atómica es tarea urgente...