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Las guerras, todas
las guerras, son injustificables, sucias y, de hecho, impactan negativamente
sobre nuestro entorno. Sin embargo, a estas alturas ya nadie duda
de que la Guerra del Golfo se ha convertido en la más "sucia"
de toda nuestra historia. Para comprobarlo basta encender la televisión
y ver no sólo los incesantes bombardeos, a hombres, mujeres
y niños heridos y sus ciudades en escombros sino, además,
un mar que ha sido transformado en una espesa y asesina negrura
debido al vertido "estratégico" de millones de
litros de petróleo. Aves agónicas que desesperadamente
intentan alzar el vuelo. Olas como la noche reventando sobre arenas
oscurecidas. Aguas donde la vida se asfixia. Ejemplo macabro de
una guerra donde todos saldremos perdiendo...
"La zona del Golfo Pérsico es un importante hábitat
para la vida silvestre. A esas costas infinidad de aves europeas
llegan a pasar los tibios inviernos. Sus aguas son el último
refugio para una variedad de especies en peligro de extinción,
como numerosas tortugas marinas y una diversidad de ballenas y simpáticos
delfines. Lamentablemente, la guerra ha llevado la muerte hasta
las quietas profundidades de este pequeño mar
En 1915, tiempos de la Primera Guerra Mundial, un
pacífico holandés paseaba por una playa tratando de
no pensar en el infierno que entonces vivía la Europa. El
aroma salado de la brisa, el potente rugido del mar y la tímida
caricia del sol poco pudieron hacer para evitar que nuestro amigo
se encontrara cara a cara con un problema que hoy se ha convertido
en noticia de primera plana: la contaminación petrolífera
de los mares.
"El miércoles encontré en la
playa dieciocho araos, seis alcatraces, dos cuervos marinos, un
zarapito y un colimbo, todos menos cinco cubiertos de alquitrán.
Se diría que un buque con alquitrán ha sido destruido
por un torpedo este fue el testimonio de un hombre que de caminar
en estos días por las playas del golfo tendría que
utilizar números de varias cifras para calcular los alcances
de este estratégico" derrame de petróleo.
Occidente acusa a Hussein de haber abierto las válvulas
de una estación de bombeo en Kuwait y liberar hasta 200 mil
barriles de crudo cada día para sus fines bélicos.
Hussein se defiende y acusa a las fuerzas multinacionales de haber
bombardeado dicha estación para generar el derrame. ¿Quién
dice la verdad? Eso seguramente le importa muy poco a la variada
fauna marina que agoniza en esas árabes costas.
El Golfo de la muerte
Debido a que el Golfo es un mar semi cerrado que
se comunica con el océano a través de una abertura
de cincuenta y cinco kilómetros de ancho (Estrecho de Hormuz)
la zona es una suerte de estanque poco profundo donde la contaminación
puede hacer de las suyas sin mayores esfuerzos. La polución
allí perdura años pues las aguas tardan bastante en
renovarse. Estas características hacen que el Golfo sea particularmente
vulnerable a los derrames de crudo y que se haya convertido, desde
hace ya mucho, en uno de los mares más sucios del planeta
debido a los desagües, basuras y al tráfico regular
de grandes buque estanque. Sin embargo, esa contaminación
no logró, en muchos años, provocar lo que en un sólo
día consiguió este derrame a causa de la guerra. En
pocas horas las aguas del golfo se transformaron en líquida
muerte.
En opinión de los ecólogos la terrible
mancha negra causará irreparables daños sobre la fauna
y flora de esa delicada zona. Según informa la última
edición de la revista Time, los nidos y lugares de desove
de tortugas marinas (en peligro de extinción) serán
devastados, así como las zonas donde se reproducen camarones,
atunes, anchoas y sardinas (especies marinas de las que depende
la economía de miles de familias dedicadas a la pesca artesanal).
Los arrecifes coralinos serán también
destruidos, los peces y cada organismo que entre en contacto con
la mancha negra morirá de asfixia. Los episodios de cormoranes,
alcatraces y otras aves desesperadas que nos horrorizan cada vez
que encendemos la televisión, se harán cada día
más frecuentes y pronto, seguramente, empezaremos a ver las
imágenes de ballenas y delfines que agonizando llegarán
a morir sobre las arenas.
Como si este apocalipsis no fuera suficiente muchos países
costeros de esa sedienta zona (entre ellos Kuwait, Bahrein y la
provincia oriental de Arabia Saudita) podrían quedarse sin
agua potable si la mancha llega hasta las plantas desalinizadoras.
Así miles de hombres, mujeres y niños podrían
quedarse sin este líquido esencial para la vida.
Paz con toda la creación
En varias oportunidades nos hemos referido al negativo
impacto que tienen las guerras, todas las guerras, a nivel ecológico.
Semanas antes que se desencadenara la actual barbarie en el desierto
advertimos sobre los peligros que podrían desprenderse de
ésta. Los descalabros ambientales que resultarían
del incendio masivo de los pozos petroleros de Kuwait, los alcances
de la aplicación de venenos químicos, virus y bacterias
como métodos de guerra, son pesadillas que ya hemos compartido
con nuestras lectoras y lectores.
Gracias al cielo (o a lo poco de divino que conservan
los hombres en el alma) no hemos tenido que ser testigos de la utilización
de las novedosas herramientas de oscuridad con que cuenta nuestra
especie para eliminarse. Armas químicas, biológicas
y nucleares son, por ahora, tan sólo una amenaza que de materializarse
profundizará el actual horror.
"La Madre de todas las Guerras" como la
ha bautizado Hussein, "La Tormenta del Desierto" ese operativo
que según el occidente desarrollado iba a durar a lo sumo
catorce días, entró ya en su tercera semana, y como
van las cosas, muchas más semanas de machista exhibición
de fuerzas tendremos que soportar. Esperamos que los líderes
involucrados comprendan que por los caminos de la muerte nada se
logrará. A estas alturas un cese al fuego, una rendición,
un retiro de tropas es la única alternativa. En esta historia
el primer líder que se atrevan a retroceder será recordado
por siempre como el ser humano que dio el primer paso para lograr
la paz. Una paz que deberá ser no sólo entre los hombres,
mujeres y niños del planeta, sino una paz global y de entendimiento
con toda la creación...
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