Diario El Comercio Lima -Perú
02-02-1991

 
Las negras aguas del Golfo
 
Las guerras, todas las guerras, son injustificables, sucias y, de hecho, impactan negativamente sobre nuestro entorno. Sin embargo, a estas alturas ya nadie duda de que la Guerra del Golfo se ha convertido en la más "sucia" de toda nuestra historia. Para comprobarlo basta encender la televisión y ver no sólo los incesantes bombardeos, a hombres, mujeres y niños heridos y sus ciudades en escombros sino, además, un mar que ha sido transformado en una espesa y asesina negrura debido al vertido "estratégico" de millones de litros de petróleo. Aves agónicas que desesperadamente intentan alzar el vuelo. Olas como la noche reventando sobre arenas oscurecidas. Aguas donde la vida se asfixia. Ejemplo macabro de una guerra donde todos saldremos perdiendo...

"La zona del Golfo Pérsico es un importante hábitat para la vida silvestre. A esas costas infinidad de aves europeas llegan a pasar los tibios inviernos. Sus aguas son el último refugio para una variedad de especies en peligro de extinción, como numerosas tortugas marinas y una diversidad de ballenas y simpáticos delfines. Lamentablemente, la guerra ha llevado la muerte hasta las quietas profundidades de este pequeño mar

En 1915, tiempos de la Primera Guerra Mundial, un pacífico holandés paseaba por una playa tratando de no pensar en el infierno que entonces vivía la Europa. El aroma salado de la brisa, el potente rugido del mar y la tímida caricia del sol poco pudieron hacer para evitar que nuestro amigo se encontrara cara a cara con un problema que hoy se ha convertido en noticia de primera plana: la contaminación petrolífera de los mares.

"El miércoles encontré en la playa dieciocho araos, seis alcatraces, dos cuervos marinos, un zarapito y un colimbo, todos menos cinco cubiertos de alquitrán. Se diría que un buque con alquitrán ha sido destruido por un torpedo este fue el testimonio de un hombre que de caminar en estos días por las playas del golfo tendría que utilizar números de varias cifras para calcular los alcances de este estratégico" derrame de petróleo.

Occidente acusa a Hussein de haber abierto las válvulas de una estación de bombeo en Kuwait y liberar hasta 200 mil barriles de crudo cada día para sus fines bélicos. Hussein se defiende y acusa a las fuerzas multinacionales de haber bombardeado dicha estación para generar el derrame. ¿Quién dice la verdad? Eso seguramente le importa muy poco a la variada fauna marina que agoniza en esas árabes costas.

El Golfo de la muerte

Debido a que el Golfo es un mar semi cerrado que se comunica con el océano a través de una abertura de cincuenta y cinco kilómetros de ancho (Estrecho de Hormuz) la zona es una suerte de estanque poco profundo donde la contaminación puede hacer de las suyas sin mayores esfuerzos. La polución allí perdura años pues las aguas tardan bastante en renovarse. Estas características hacen que el Golfo sea particularmente vulnerable a los derrames de crudo y que se haya convertido, desde hace ya mucho, en uno de los mares más sucios del planeta debido a los desagües, basuras y al tráfico regular de grandes buque estanque. Sin embargo, esa contaminación no logró, en muchos años, provocar lo que en un sólo día consiguió este derrame a causa de la guerra. En pocas horas las aguas del golfo se transformaron en líquida muerte.

En opinión de los ecólogos la terrible mancha negra causará irreparables daños sobre la fauna y flora de esa delicada zona. Según informa la última edición de la revista Time, los nidos y lugares de desove de tortugas marinas (en peligro de extinción) serán devastados, así como las zonas donde se reproducen camarones, atunes, anchoas y sardinas (especies marinas de las que depende la economía de miles de familias dedicadas a la pesca artesanal).

Los arrecifes coralinos serán también destruidos, los peces y cada organismo que entre en contacto con la mancha negra morirá de asfixia. Los episodios de cormoranes, alcatraces y otras aves desesperadas que nos horrorizan cada vez que encendemos la televisión, se harán cada día más frecuentes y pronto, seguramente, empezaremos a ver las imágenes de ballenas y delfines que agonizando llegarán a morir sobre las arenas.

Como si este apocalipsis no fuera suficiente muchos países costeros de esa sedienta zona (entre ellos Kuwait, Bahrein y la provincia oriental de Arabia Saudita) podrían quedarse sin agua potable si la mancha llega hasta las plantas desalinizadoras. Así miles de hombres, mujeres y niños podrían quedarse sin este líquido esencial para la vida.

Paz con toda la creación

En varias oportunidades nos hemos referido al negativo impacto que tienen las guerras, todas las guerras, a nivel ecológico. Semanas antes que se desencadenara la actual barbarie en el desierto advertimos sobre los peligros que podrían desprenderse de ésta. Los descalabros ambientales que resultarían del incendio masivo de los pozos petroleros de Kuwait, los alcances de la aplicación de venenos químicos, virus y bacterias como métodos de guerra, son pesadillas que ya hemos compartido con nuestras lectoras y lectores.

Gracias al cielo (o a lo poco de divino que conservan los hombres en el alma) no hemos tenido que ser testigos de la utilización de las novedosas herramientas de oscuridad con que cuenta nuestra especie para eliminarse. Armas químicas, biológicas y nucleares son, por ahora, tan sólo una amenaza que de materializarse profundizará el actual horror.

"La Madre de todas las Guerras" como la ha bautizado Hussein, "La Tormenta del Desierto" ese operativo que según el occidente desarrollado iba a durar a lo sumo catorce días, entró ya en su tercera semana, y como van las cosas, muchas más semanas de machista exhibición de fuerzas tendremos que soportar. Esperamos que los líderes involucrados comprendan que por los caminos de la muerte nada se logrará. A estas alturas un cese al fuego, una rendición, un retiro de tropas es la única alternativa. En esta historia el primer líder que se atrevan a retroceder será recordado por siempre como el ser humano que dio el primer paso para lograr la paz. Una paz que deberá ser no sólo entre los hombres, mujeres y niños del planeta, sino una paz global y de entendimiento con toda la creación...