Diario El Comercio Lima -Perú
17-08-1991

 
La vicuña : Frustración nacional
 
Arriba, cerca al cielo, en los altos pastos de nuestro Perú, hubo una vez cuando los ojos inmensos de la vicuña estuvieron a punto de convertirse en recuerdo.

Por siglos, esta hermosa especie fue perseguida y masacrada debido a su finísima piel. Las sistemáticas matanzas de las últimas décadas la pusieron, literalmente, al borde del abismo. Para los años sesenta, y con una población de apenas unos cuantos miles de ejemplares, parecía condenada irreversiblemente a la extinción. Sin embargo, gracias a la terca e infatigable lucha de don Felipe Benavides Barreda, la vicuña, símbolo patrio de nuestra riqueza nacional, pudo salvarse.

Pese a los intereses creados en torno a esta especie, pese a la inescrupulosa acción de los cazadores furtivos (la mayor de las veces coludidos con autoridades forestales), el Perú cuenta, hoy, con aproximadamente cien mil ejemplares, que constituyen el ochenta por ciento de vicuñas del planeta.

Pero las cosas podrían cambiar pronto. En opinión de los expertos, la reciente promulgación de un decreto legislativo de promoción agraria ha puesto en peligro el futuro de nuestras cuatro especies de camélidos sudamericanos (guanaco, alpaca, llama y vicuña) particularmente a esta última. Como recordarán nuestros lectores, la semana pasada, nos hemos referido a esta situación. Se trata de una medida que muchos han considerado panti-ecológica. No sólo porque ha dejado a nuestras valiosísimas especies silvestres a merced de intereses que nada tienen que ver con la conservación, sino que además ha derogado artículos del Código del Medio Ambiente referentes a la intangibilidad de nuestras áreas protegidas. Así, Pacaya-Samiria, el Manu y tantos otros parajes, han quedado expuestos a que dentro de sus límites se realicen actividades pocos amables para con el entorno.

La nota que publicamos en esta página se refiere a las nuevas medidas y cómo podrían estar poniendo en peligro nuestro patrimonio ecológico, particularmente los logros en la recuperación de la vicuña.

El autor es Diego Benavides Norlander, hijo de quien fuera celoso guardián de nuestros tesoros naturales. El, que vivió de cerca la larga batalla de su padre contra la insensibilidad de sucesivos gobiernos frente al tema ambiental, no podía dejar de alzar su voz de protesta.

Benavides, hijo, nos recuerda el mensaje de su padre: que el Perú sea para las mujeres, hombres y niños del Perú, que nuestras invalorables especies de flora y fauna sean puestas al servicio de la noble causa nacional y que se reconozcan, ante todo, los derechos de las, por siglos, postergadas comunidades campesinas de nuestros altos Andes.

La conservación no es obstáculo para el desarrollo, eso es algo que se tiene que comprender. Podríamos más bien decir que, sin conservación, no se alcanzará un desarrollo real. Sin considerar la variable ambiental dentro de nuestras estrategias estamos poniendo en riesgo a las futuras generaciones del Perú.

Martha Meier M.Q.

"Muchas de las grandes causas conservacionistas convertidas en luchas internacionales, tarde o temprano, ingresan al terreno de la desilusión". Son expresiones que pertenecen a Don Felipe Benavides Barreda, escritas en la página editorial de este mismo diario, hace algunos años.
Lo que actualmente viene sucediendo con la vicuña en nuestro país, coincide con las dramáticas expresiones de un peruano que entregó su vida, a la defensa de nuestro patrimonio ecológico nacional y, dentro de este, especialmente a la conservación de la vicuña; bello exponente de la fauna silvestre latinoamericana.

La reciente promulgación de la cuestionable "Ley de Reforma, Promoción e Inversión Agraria"; la retención de mil metros de tela de lana de vicuña -registrada con la marca "Vicuñandes-Perú"- debido a inescrupulosas maniobras para evitar su venta en el mercado internacional, evidencian la ausencia de voluntad política para cristalizar los objetivos de la noble causa nacional de la vicuña, enfocada a favor de las comunidades campesinas de nuestra patria.

Un poco de historia

Los primeros esfuerzos para salvar a la vicuña de la extinción, empezaron en la década de los años sesenta, cuando en el Perú no existían más de cinco mil ejemplares.

Gracias a la generosa cooperación internacional, y a los esfuerzos de conservacionistas, liderados por don Felipe Benavides, se logró establecer la Reserva Nacional de Pampa Galeras. A partir de esos años, surgió la esperanza de lograr incorporar a la vicuña a la economía de las empobrecidas comunidades altoandinas, como un vehículo importantísimo que contribuyera a mejorar sus niveles de vida.

No hay que olvidar que, los primeros esfuerzos internacionales para impulsar la conservación de esta especie se concretaron el 1969 cuando se suscribió el "Convenio para la Conservación de la Vicuña". Siendo autor de esta iniciativa el peruano Felipe Benavides Barreda.

En la actualidad, el Perú posee cerca de cien mil ejemplares, con la posibilidad que este recurso, a través de la producción textil, sirva a la economía nacional, si es que las autoridades gubernamentales se preocuparan de alentar esta importante alternativa.

El lamentable panorama actual

Desgraciadamente, el panorama actual es deprimente, debido a las recientes medidas adoptadas por el Supremo Gobierno, sobre la conservación, manejo y aprovechamiento de este recurso, desconociendo los esfuerzos internacionales desplegados por el Perú, para promover la utilización inteligente de la vicuña.

Cuanta indignación sentiría el recordado científico alemán Rudolf Hofmann, quien entregó doce años de su vida a la noble causa de la conservación de la vicuña. Desde su tierra natal llegó hasta las lejanas alturas de Pampa Galeras, para brindarle al Perú un servicio invalorable en la custodia de una especie en extinción; en la que él apreció grandes potencialidades económicas para nuestro país.

Es cuestionable que recientes dispositivos nacionales, elaborados sin consultar a los sectores interesados, desconozcan que el Perú tiene la obligación de cumplir con acuerdos internacionales, promovidos por recordados conservacionistas comprometidos con el anhelo de salvar a la vicuña.

El Perú debe ser para los peruanos

El mensaje de Felipe Benavides fue siempre orientar las riquezas naturales del Perú, al servicio de los peruanos y, fundamentalmente, en provecho de las futuras generaciones. Estos propósitos se están desplazando como consecuencia de medidas gubernamentales, orientadas a entregar la vicuña a inescrupulosos grupos económicos internacionales.

Es tiempo que los peruanos empecemos a valorar el potencial económico, científico, cultural y social de nuestros recursos naturales en favor de la deteriorada economía nacional.

A lo largo de nuestra historia, el entreguismo de nuestro patrimonio natural ha evidenciado la visión inmediatista de los gobiernos de turno. Es así, como el caucho, el guano, la anchoveta, la chinchilla y, ahora, la vicuña, permanecen expuestas a su depredación y exterminio, debido a irresponsables políticas sobre el aprovechamiento que debe efectuarse con estos valiosísimos recursos naturales.

Todo esto constituye una enorme frustración para los peruanos que han consagrado su vida por la conservación ambiental; noble causa en beneficio de los peruanos del mañana.

Invoco a las nuevas generaciones de peruanos identificados con la conservación a levantar su voz ante un acto que pretende terminar con más de veinte años de fatigosas luchas en favor de la vicuña y de los derechos de las comunidades campesinas.

Las juventudes peruanas no pueden permanecer ajenas a los problemas ambientales en esta hora difícil, cuando ante todo deben defenderse los ideales nacionales.

¿Será que nuestra sociedad no se siente comprometida con las causas nacionales? ¿Hemos perdido, acaso, todo sentimiento de identidad nacional?

El "liberalismo" no tiene por qué dar como resultado medidas que contribuyan al exterminio de nuestra flora y fauna, en desmedro de los altos intereses nacionales.