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La amazonía es una inmensa
región, poblada de árboles, plantas, flores y exóticos
animales. Interminables bosques albergan en su lascivo vientre verde
y en sus interminables venas de agua, especies insustituibles para
la ciencia, la medicina, la industria y la alimentación.
Pero la amazonía es mucho más... es una inmensa nación
subterránea cuyos habitantes descienden de pueblos milenarios
y viven, hoy, al margen de lo que ocurre lejos, en las grandes ciudades,
pero padeciendo, lamentablemente, por las decisiones que en ellas
tomamos.
Rodeados por la exuberancia del bosque y olvidados por sus compatriotas
urbanos, más de un millón y medio de mujeres, hombres
y niños viven según sus propios ritmos, tratando de
mantener sus ritos, su filosofía y las costumbres que heredaran
de sus ancestros.
Evaristo Nugkuag pertenece a uno de esos pueblos. Líder
aguaruna, es, además, médico de profesión y
ganador de un prestigioso premio internacional por su defensa de
la amazonía. Comprometido y preocupado por el destino de
este admirable territorio, Nugkuag no pudo dejar de referirse a
Pacaya-Samiria, la más grande de nuestras
Reservas Nacionales, amenazada por la sombra del petróleo.
Sobre Pacaya-Samiria hemos hablado bastante estas semanas, tratando
de difundir su belleza y los inmensos tesoros naturales que alberga.
Diversos sectores se han pronunciado contra la entrada de petroleras
en la Reserva. Lamentablemente, mientras líderes nativos
como Nugkuag se oponen a la firma del controvertido contrato entre
la Texas y Petroperú, y las fuerzas vivas de la región
protestan por lo que consideran un atropello, en Lima pocas autoridades
parecen comprender la necesidad de preservar tan valiosa zona ecológica.
Mientras en sus oficinas definen si el asunto procede o no, es bueno
escuchar a Nugkuag, heredero de una de las milenarias culturas que
pueblan el bosque amazónico...
A lo largo y ancho del globo, Evaristo Nug kuag se ha convertido
en un héroe. Su nombre es, ya, sinónimo de compromiso
y dedicación, de trabajo esforzado y organizado por salvar
la amazonía (inigualable territorio que para muchos es, lamentablemente,
solo una gran pmanchan verde en la fisonomía de nuestro continente).
Peruano, 41 años, con estudios de medicina en la Universidad
Nacional Mayor de San Marcos y líder aguaruna (de la provincia
Condorcanqui, departamento de Amazonas) Evaristo ganó hace
pocas semanas el premio que, anualmente y con motivo del Día
de la Tierra, entrega la prestigiosa Fundación Goldman. ¿El
motivo?, haber logrado coordinar a la diversidad de comunidades
nativas amazónicas para enfrentar unidas los diversos problemas
territoriales, de salud, educación y trabajo que sufren por
el sólo hecho de habitar las tierras milenarias que desde
siempre les han pertenecido. Tierras que algunos quisieran ver abandonadas
para poder extraerles hasta la última gota de verdor psin
problemas.
Gracias a las gestiones de este líder aguaruna más
de doscientas comunidades de Bolivia, Venezuela, Colombia, Ecuador,
Perú y Brasil aúnan esfuerzos y desarrollan alternativas
para una región que alberga, a decir de los especialistas,
las mayores riquezas del planeta. Evaristo a través de la
COICA (Coordinadora de las Organizaciones Indígenas de la
Cuenca Amazónica) ha logrado unir a un millón y medio
de hombres y mujeres pertenecientes a una inmensa nación
subterránea: la gran nación de las ancestrales culturas
amazónicas. pSólo unidos podremos enfrentar todo el
atropello, todo el maltrato del que hemos sido víctimas durante
siglos. Maltrato que viene de gentes que intentan arrancarle todo
a nuestras tierras sin importarles el futuro ni que todo vaya a
quedar muerto, triste, desierto...".
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