Apenas dos centímetros
en las áreas de cultivo. Tan sólo... ¡medio
centímetro! En las zonas montañosas. Así
de fina es la piel de la Tierra; esa delicadísima capa
que llamamos "suelo". Gracias a ella crecen nuestros
alimentos. Las culturas humanas, la civilización, dependen
en gran medida de este recurso. Cada día que pasa, sin
embargo, se le maltrata.
La agricultura contemporánea, con todas sus artificiales
distorsiones, se ha convertido en una seria amenaza para... ¡el
propio suelo que la sustenta! Los frutos de esta agricultura intensiva,
"en serie", "industrializada", "moderna"
son... ¡amargos problemas ecológicos! Sí.
¡Así es! Y algunos de éstos son: pérdida
de fertilidad, erosión y contaminación de los suelos.
Sobre la importancia de su conservación; uso, abuso, y
factores que los amenazan trata la nota que resumimos a continuación.
Aparecida en el último número del boletín
"Agrario", del Ministerio de Agricultura, su autor es
el ingeniero agrónomo Victoriano Soto Chávez, especialista
del "Proyecto Nacional de Manejo de Cuencas Hidrográficas
y Conservación de Suelos-PRONAMACHS".
El suelo: vital recurso que se pierde a ritmos alarmantes. Su
crisis nos recuerda aquella lúcida sentencia del venezolano
Arturo Uslar Pietri "... y la Tierra girará yerma
y sin vida, en el inmenso espacio, como el mejor mausoleo a la
insensatez humana"...
El "suelo" es la porción superficial de la corteza
terrestre. En su formación intervienen diferentes factores
ambientales como: el clima, el material madre, el relieve, los
organismos vivos y el tiempo. Es la interfase donde las plantas
combinan la energía solar y el bióxido de carbono
de la atmósfera, con los nutrientes y el agua para formar
tejidos vivos.
SOPORTE DE LA VIDA
El concepto "ambiente" se define como: "el agregado
de todas las condiciones externas e influencias que afectan la
vida y el desarrollo de los organismos".
Los principales factores ambientales que influyen en el crecimiento
de las plantas son: la temperatura, la energía radiante,
la composición del aire, la reacción del suelo y
el abastecimiento de nutrientes minerales. Todos estos factores
están Inter.-relacionados. El suelo, por consiguiente,
debe constituir un receptáculo ambiental libre de factores
inhibidores (por exceso o deficiencia) como: el exceso de sales
o extrema acidez, la presencia de contaminantes resultante del
exceso de fertilizantes, pesticidas y relaves mineros.
PAPAS Y CHOCLOS
A través de la historia, predomina el uso del suelo para
la producción de alimentos.
En las épocas pre-inca e inca, se desarrolló una
labor agrícola de importancia. Se avanzó en el cultivo,
por ejemplo, de la papa y el maíz, hasta obtener variedades
de valor. En nuestros días estos dos cultivos constituyen
la base de la dieta mundial.
Los incas desarrollaron una agricultura que guardaba relación
con el ecosistema. Se lograron variedades de alto valor genético
como el llamado "maíz Urubamba" y una gran variedad
de cultivos de papa que llegaron a ser cerca de... ¡tres
mil distintas!
La agricultura actual desconoce este inmenso potencial genético.
Se pone a disposición de los agricultores semillas de variedades
de "alto rendimiento", que llevan a la utilización
obligatoria de fertilizantes químicos. Sin ellos no hay
tales "altos rendimientos".
CIRCULO VENENOSO
El suelo recibe sustancias de todo tipo: fertilizantes, pesticidas,
detergentes, relaves mineros, etc...
La utilización de fertilizantes químicos hace que
los cultivos sean más susceptibles al ataque de plagas
y enfermedades.
La pretensión de controlarlas por la vía rápida
agudiza el problema. Actualmente existe enorme dependencia de
estas "semillas mejoradas" por altas dosis de fertilizantes
químicos y por plaguicidas cada vez más potentes.
Es un círculo de veneno.
POBRECITAS LAS PLANTAS
El exceso de fertilizantes químicos altera, en las plantas,
la absorción de micro elementos (nutrientes). Esto afecta
sus funciones normales y, en consecuencia, las hace menos resistentes
al ataque de plagas y enfermedades.
A esto hay que sumar, además, los pesticidas que incorporan
a la planta sustancias tóxicas. Se crean, así, otras
disfunciones y, también, cambios complejos en el suelo
que van: desde la alteración de la población de
microorganismos, hasta trastornos en la dinámica de las
reacciones químicas del suelo.
"ALDRIN EL MALO"
Un ejemplo claro de lo que aquí referimos lo da el plaguicida
"Aldrin". Una sola aplicación permanece 27 años.
En contacto con el suelo se transforma en "Dieldrín",
que tarda 48 años en degradarse.
Las preguntas serían: ¿Cuánto daño
habrá causado en este tiempo? Y... Si se sigue aplicando,
cada año, ¿por cuánto más tendremos
veneno en nuestras chacras?
AGRICULTURA PELIGROSA
En el suelo existen microorganismos que se nutren de la materia
en descomposición. La presencia de sustancias contaminantes
extrañas impacta, negativamente, en este proceso natural.
Crea desequilibrios y, a la vez, altera fisiológicamente
a los cultivos.
Como es lógico, por el consumo de productos agrícolas
en tales condiciones, se pueden adquirir enfermedades.
RETOMANDO EL CAMINO
Es urgente, pues, pensar en preservar todo nuestro potencial
genético, que es enorme. No se debe caer en el uso precipitado
de "semillas mejoradas".
Tales semillas han sido mejoradas para tecnologías que
requieren un alto consumo de insumos químicos, y no para
nuestras laderas alto andinas, con una agricultura de subsistencia.
Es agricultura nuestra es, sin embargo, más segura y duradera...
-ING. VICTORICO SOTO CHAVEZ
Pronamachs