Según
el artículo 65, inciso 3, de la "Ley Orgánica
de Municipalidades" (Ley No. 23853), los gobiernos locales
están obligados a: "Velar por la conservación
de la flora y fauna locales y promover ante las entidades respectivas
las acciones necesarias para el desarrollo, aprovechamiento racional
y recuperación de los recursos naturales ubicados en el territorio
de su jurisdicción". En "Aguas Verdes" lo
anterior parece ser "letra muerta".
El célebre oceanógrafo francés Jacques Cousteau
compara estas zonas con un vientre materno que incuba la vida,
acuoso seno que la hace posible... No es para menos, de estos
ecosistemas depende gran parte de la riqueza de los océanos.
Se calcula que estos parajes son responsables directos de hasta...¡las
dos terceras partes de las pesquerías disponibles a nivel
mundial!; y que resultan hasta veinte veces más productivos
que alta mar.
En estos "centros maternales" muchas especies de importancia
para la alimentación humana pasan parte de su ciclo vital.
Son zonas a las que, alrededor del planeta, se les presta especial
atención y cuidado por las implicancias económicas
y ecológicas que tienen.
En nuestro país, sin embargo, Gregorio Carrasco Cedillo,
alcalde del distrito de Aguas Verdes, Zarumilla, Tumbes, ha decidido
"condenar a muerte" parte de este ecosistema vital y
único en nuestro territorio. Bajo el pretexto de crear
"fronteras vivas" tal alcalde está destruyendo
un patrimonio natural irremplazable. En Puerto Perú, zona
de influencia y amortiguamiento del Santuario Nacional de los
Manglares e incluida dentro de la propuesta de ampliación
de dicha área protegida, Carrasco Zedillo ha...¡otorgado
permisos para lotizar con fines de vivienda!
Embarcamos en Puerto Pizarro, ese mismo paraje tumbesino por
donde siglos atrás ingresaron los conquistadores al Perú.
El mar transparente, quieto. Desde la playa se divisa con facilidad
la intrincada "jungla". El pequeño bote nos acerca
a este verde rincón, único de la costa peruana.
En cuestión de minutos ingresamos al fascinante universo
donde se entrecruzan bosques y estrechos de agua. Un fuerte y
peculiar olor, como de azufre, emana del fango. Es el ácido
sulfhídrico que resulta de los procesos naturales de "reciclaje"
-putrefacción- de la materia orgánica.
Sobre el verde intenso pinceladas blancas alzan vuelo, multitud
de garzas bueyeras que acompañan nuestra travesía.
"Cuando baja la marea -nos indica el guía- se pueden
ver claramente montículos de fango, como pequeños
islotes, y las raíces de estos árboles, que son
como un complicado tejido..."
En parajes de clima tropical y protegidos de las olas, como éste,
donde las aguas dulces se mezclan con las marinas, proliferan
tan características formaciones boscosas. Es el "imperio"
del mangle (Rhizophora), una especie de árbol perfectamente
adaptada al agua salobre y con una peculiar maraña de raíces
leñosas, que le permiten "prenderse" al fondo
fangoso. Estas raíces son "incubadoras naturales"
para las nutritivas larvas de langostinos, que pasan entre ellas
los primeros días de su vida (luego de ganar peso y talla,
aprovechan la marea alta para salir del sistema). Son también
lugar de desove para múltiples especies de peces, entre
otros.
RESOLUCION CONTRA LA VIDA
Diversas partes del globo están "cubiertas"
por este tipo de ecosistemas tropicales. En nuestro país
sólo en el norte de la costa de Tumbes, sobre unas pocas
miles de hectáreas, prolifera este universo que retrocede
día a día. Pese a la importancia de los manglares,
con permiso del alcalde de Aguas Verdes, Germán Carrasco
Cedillo, más de mil doscientos metros cuadrados han sido
talados -con fines de vivienda- en la zona de Puerto Perú
(30 kms. al norte de la ciudad de Tumbes, frente el ecuatoriano
Puerto Hualtaco). La excusa municipal es la "creación
de fronteras vivas".
La asociación de pobladores "Puerto Perú",
conformada por apenas 50 familias, pretende ocupar esta zona colindante
al Santuario Nacional de los Manglares, ubicada dentro del perímetro
propuesto para la ampliación del mismo. En la cercana localidad
de El Bendito, se ha formado un comité de defensa que apunta
a revertir la situación.
VIVIR EN EL BARRO...
En el manglar bulle la vida, desde el fondo fangoso hasta la
copa de los árboles, pasando por las raíces, la
hojarasca y las aguas. Aquí cada rinconcito es habitación
de una criatura perfectamente adaptada a esas condiciones.
105 especies de peces, 33 de caracoles, 24 de conchas, 34 de
crustáceos son algunos datos que nos ayudan a comprender
la riqueza de este ecosistema. Entre las especies mayores se puede
observar al "perro conchero" o "oso manglero"
(Procyon cancrivorus) especie en peligro, que se alimenta de crustáceos.
Cada vez es más difícil observar a esta criatura
típica del manglar y del bosque tropical de Loreto, Ucayali
y Madre de Dios, en su habitat natural. Lo mismo ocurre con el
cocodrilo americano o de Tumbes (Crocodylus acutus).
Diversas aves marinas y migratorias como el gavilán, el
águila pescadora y distintas variedades de garzas así
como el cuervo de mar, entre otras, utilizan las ramas del manglar
para anidar o reposar.
DEGRADACION QUE EMPOBRECE
La principal amenaza para este tipo de ecosistemas en nuestro
país es la depredación con la finalidad de acondicionar
pozas langostineras. También la tala del mangle para extraerle
la corteza, muy cotizada pues produce taninos sustancia astringente
utilizada en la curtiembre y, en menor escala, para recubrir redes
de pesca artesanal. La actividad langostinera, además,
ha alterado los flujos naturales de los esteros. Todo esto ha
puesto en peligro las últimas hectáreas de manglares
en nuestro país. Cabe recordar que la destrucción
del manglar implica la desaparición de las cientos de especies
de flora y fauna que integran dicho ecosistema. Degradación
ambiental del que, sin duda, se desprenden serios problemas socioeconómicos
para las poblaciones que directa, o indirectamente, dependen de
este peculiar bosque.
FLORA MARAVILLOSA
De primera mirada se podría creer que en los manglares
de Tumbes sólo hay...¡mangles! "Na' que ver".
Es cierto que en las partes más fangosas y húmedas
domina este árbol. El mangle, sin embargo, prolifera asociado
a una serie de otras especies de flora. En total son unas 40 especies
botánicas, entre las que figuran variedades de "jelí"
y otros arbolillos -dentro y fuera del manglar-, tales como: algarrobo,
faiquillo, lipe, etc... Hay, también, distintas hierbas
y plantas. Según lo indica el destacado botánico
peruano Ramón Ferreyra, en los manglares se pueden diferenciar
dos estratos: un bosque primario, sumamente denso y de tupida
vegetación, y un herbazal efímero que cubre los
suelos abiertos y marginales, consistente en gramíneas
que se secan al finalizar la temporada de lluvias veraniegas.
El mangle ha desarrollado toda una "estrategia florística"
para poblar nuevas zonas del fango. Su flor es una suerte de "vivero"
que produce un "plantón" perfecto. Una especie
de vaina dura que se "clava" firmemente en el suelo
y pronto hecha toda una maraña de peculiares raíces.
Conservar las pocas hectáreas de manglares en el Perú
es un gran reto y una necesidad urgente...