Diario El Comercio Lima -Perú
06 -09-1995

Martha Meier MQ.

 
Por alcalde peligra...
El fascinante mundo de los manglares...
 
Según el artículo 65, inciso 3, de la "Ley Orgánica de Municipalidades" (Ley No. 23853), los gobiernos locales están obligados a: "Velar por la conservación de la flora y fauna locales y promover ante las entidades respectivas las acciones necesarias para el desarrollo, aprovechamiento racional y recuperación de los recursos naturales ubicados en el territorio de su jurisdicción". En "Aguas Verdes" lo anterior parece ser "letra muerta".

El célebre oceanógrafo francés Jacques Cousteau compara estas zonas con un vientre materno que incuba la vida, acuoso seno que la hace posible... No es para menos, de estos ecosistemas depende gran parte de la riqueza de los océanos. Se calcula que estos parajes son responsables directos de hasta...¡las dos terceras partes de las pesquerías disponibles a nivel mundial!; y que resultan hasta veinte veces más productivos que alta mar.

En estos "centros maternales" muchas especies de importancia para la alimentación humana pasan parte de su ciclo vital. Son zonas a las que, alrededor del planeta, se les presta especial atención y cuidado por las implicancias económicas y ecológicas que tienen.

En nuestro país, sin embargo, Gregorio Carrasco Cedillo, alcalde del distrito de Aguas Verdes, Zarumilla, Tumbes, ha decidido "condenar a muerte" parte de este ecosistema vital y único en nuestro territorio. Bajo el pretexto de crear "fronteras vivas" tal alcalde está destruyendo un patrimonio natural irremplazable. En Puerto Perú, zona de influencia y amortiguamiento del Santuario Nacional de los Manglares e incluida dentro de la propuesta de ampliación de dicha área protegida, Carrasco Zedillo ha...¡otorgado permisos para lotizar con fines de vivienda!

Embarcamos en Puerto Pizarro, ese mismo paraje tumbesino por donde siglos atrás ingresaron los conquistadores al Perú. El mar transparente, quieto. Desde la playa se divisa con facilidad la intrincada "jungla". El pequeño bote nos acerca a este verde rincón, único de la costa peruana. En cuestión de minutos ingresamos al fascinante universo donde se entrecruzan bosques y estrechos de agua. Un fuerte y peculiar olor, como de azufre, emana del fango. Es el ácido sulfhídrico que resulta de los procesos naturales de "reciclaje" -putrefacción- de la materia orgánica.

Sobre el verde intenso pinceladas blancas alzan vuelo, multitud de garzas bueyeras que acompañan nuestra travesía. "Cuando baja la marea -nos indica el guía- se pueden ver claramente montículos de fango, como pequeños islotes, y las raíces de estos árboles, que son como un complicado tejido..."

En parajes de clima tropical y protegidos de las olas, como éste, donde las aguas dulces se mezclan con las marinas, proliferan tan características formaciones boscosas. Es el "imperio" del mangle (Rhizophora), una especie de árbol perfectamente adaptada al agua salobre y con una peculiar maraña de raíces leñosas, que le permiten "prenderse" al fondo fangoso. Estas raíces son "incubadoras naturales" para las nutritivas larvas de langostinos, que pasan entre ellas los primeros días de su vida (luego de ganar peso y talla, aprovechan la marea alta para salir del sistema). Son también lugar de desove para múltiples especies de peces, entre otros.

RESOLUCION CONTRA LA VIDA

Diversas partes del globo están "cubiertas" por este tipo de ecosistemas tropicales. En nuestro país sólo en el norte de la costa de Tumbes, sobre unas pocas miles de hectáreas, prolifera este universo que retrocede día a día. Pese a la importancia de los manglares, con permiso del alcalde de Aguas Verdes, Germán Carrasco Cedillo, más de mil doscientos metros cuadrados han sido talados -con fines de vivienda- en la zona de Puerto Perú (30 kms. al norte de la ciudad de Tumbes, frente el ecuatoriano Puerto Hualtaco). La excusa municipal es la "creación de fronteras vivas".

La asociación de pobladores "Puerto Perú", conformada por apenas 50 familias, pretende ocupar esta zona colindante al Santuario Nacional de los Manglares, ubicada dentro del perímetro propuesto para la ampliación del mismo. En la cercana localidad de El Bendito, se ha formado un comité de defensa que apunta a revertir la situación.

VIVIR EN EL BARRO...

En el manglar bulle la vida, desde el fondo fangoso hasta la copa de los árboles, pasando por las raíces, la hojarasca y las aguas. Aquí cada rinconcito es habitación de una criatura perfectamente adaptada a esas condiciones.

105 especies de peces, 33 de caracoles, 24 de conchas, 34 de crustáceos son algunos datos que nos ayudan a comprender la riqueza de este ecosistema. Entre las especies mayores se puede observar al "perro conchero" o "oso manglero" (Procyon cancrivorus) especie en peligro, que se alimenta de crustáceos. Cada vez es más difícil observar a esta criatura típica del manglar y del bosque tropical de Loreto, Ucayali y Madre de Dios, en su habitat natural. Lo mismo ocurre con el cocodrilo americano o de Tumbes (Crocodylus acutus).

Diversas aves marinas y migratorias como el gavilán, el águila pescadora y distintas variedades de garzas así como el cuervo de mar, entre otras, utilizan las ramas del manglar para anidar o reposar.

DEGRADACION QUE EMPOBRECE

La principal amenaza para este tipo de ecosistemas en nuestro país es la depredación con la finalidad de acondicionar pozas langostineras. También la tala del mangle para extraerle la corteza, muy cotizada pues produce taninos sustancia astringente utilizada en la curtiembre y, en menor escala, para recubrir redes de pesca artesanal. La actividad langostinera, además, ha alterado los flujos naturales de los esteros. Todo esto ha puesto en peligro las últimas hectáreas de manglares en nuestro país. Cabe recordar que la destrucción del manglar implica la desaparición de las cientos de especies de flora y fauna que integran dicho ecosistema. Degradación ambiental del que, sin duda, se desprenden serios problemas socioeconómicos para las poblaciones que directa, o indirectamente, dependen de este peculiar bosque.

FLORA MARAVILLOSA

De primera mirada se podría creer que en los manglares de Tumbes sólo hay...¡mangles! "Na' que ver". Es cierto que en las partes más fangosas y húmedas domina este árbol. El mangle, sin embargo, prolifera asociado a una serie de otras especies de flora. En total son unas 40 especies botánicas, entre las que figuran variedades de "jelí" y otros arbolillos -dentro y fuera del manglar-, tales como: algarrobo, faiquillo, lipe, etc... Hay, también, distintas hierbas y plantas. Según lo indica el destacado botánico peruano Ramón Ferreyra, en los manglares se pueden diferenciar dos estratos: un bosque primario, sumamente denso y de tupida vegetación, y un herbazal efímero que cubre los suelos abiertos y marginales, consistente en gramíneas que se secan al finalizar la temporada de lluvias veraniegas.

El mangle ha desarrollado toda una "estrategia florística" para poblar nuevas zonas del fango. Su flor es una suerte de "vivero" que produce un "plantón" perfecto. Una especie de vaina dura que se "clava" firmemente en el suelo y pronto hecha toda una maraña de peculiares raíces.

Conservar las pocas hectáreas de manglares en el Perú es un gran reto y una necesidad urgente...