Tal
es el nombre del libro que saca a luz Ediciones PEISA y que será
presentado esta noche, en el auditorio de Petroperú. El volumen
recoge casi un centenar de artículos de la recordada Bárbara
d'Achille sobre los parques nacionales, reservas, santuarios y otras
áreas de interés para la conservación de las
riquezas naturales nativas de nuestra costa y sierra. Renace Bárbara
gracias a la magia de la palabra. El libro difunde, además,
bellísimas fotografías de los multicolores y diversos
parajes de esta parte del Perú, de su asombrosa flora y fauna.
Con sus más de trescientas páginas es un pasaporte,
una visa que nos permite viajar por irrepetibles caminos de ensueño,
caminos llenos de vida...
En las altas soledades de los Andes vive el cóndor. Parece
flotar cuando vuela. Bajo el sol sus plumas, negrísimas,
refulgen como plata bruñida. El azul intenso del cielo serrano,
la silueta recortada del ave planeando entre estrechas gargantas
de piedra, venciendo los macizos... `En majestuoso vuelo, el viento
silbando entre las plumas de sus enormes alas, es símbolo
de esta naturaleza agreste y sobrecogedora' , escribió en
1986 tras verlos en el Colca. Desde allá arriba baja el cóndor
hasta la costa, buscando su alimento. En su viaje recorre grandes
distancias y cruza, por aire, parajes diversos que van cambiando,
transformándose hasta alcanzar finalmente el mar. Vuelo que
une. Ave que vincula un vasto espacio del territorio nacional. Sierra
y costa enlazados
"Kuntursuyo: Territorio del Condor" es el libro editado
por PEISA, con auspicio del Banco Latino. En él se recogen
casi un centenar de escritos de la recordada Bárbara d'Achille,
la mayoría de ellos publicados -a fines de los ochenta-
en esta misma página de "El Comercio", y otros,
previos, aparecidos en "Caretas". La acertada selección
de todo este material estuvo a cargo de lo señores Maurizio
d'Achille, Julio Villanueva y Germán Coronado.
Las notas periodísticas de la señora d'Achille
han sido enriquecidas con recuadros, mapas, y fotografías,
a todo color, que presentan documentados textos explicativos de
Walter H. Wust. Los diversos índices: temático,
alfabético, onomástico, iconográfico y de
nombres científicos lo hacen de fácil acceso. En
conjunto una obra hermosa, de gran alcance pedagógico,
amena, útil y de fácil comprensión.
Con sus más de trescientas páginas de fino papel,
pulcramente diagramadas por Emilia Paredes y Germán Coronado,
y el diseño de Carlos González, "Kuntursuyo"
es una suerte de "pasaporte", una "visa" hacia
ese sueño irrepetible que es el Perú. VIAJAR EN
CAPITULOS El libro es un recorrido por los lugares más
hermosos, encerrados en esos 136 700 kilometros cuadrados que
constituyen la costa peruana. Gracias a él viajamos, también,
hasta los más recónditos rincones de nuestra sierra;
región que con sus 391 980 kilometros cuadrados, representa
el 30.5% del territorio nacional (la selva será motivo
de otro volumen según informan en PEISA).
"A vuelo de cóndor" y sin escalas recorremos
por esos miles de kilometros, revelados, iluminados, por la elegante
pluma de doña Bárbara.
Nuestro viaje se inicia en la "Reserva de Biosfera del Noroeste"
-conformada por el bosque nacional de Tumbes, el parque nacional
Cerros de Amotape y el coto de caza El Angolo- para culminar en
el lago del cual emergieron Manco Capac y Mama Ocllo: el Titicaca,
el lago navegable más alto del planeta. `...la vida en
el lago parece haberse detenido, cual instante congelado en el
tiempo, igual ahora, que como hace 200, 300 años, 1 000
siglos...' ,
escribió Bárbara en 1988, un año antes de
su muerte. Agrupados en dieciseis capítulos, los artículos
de Bárbara nos guían por esos rincones, tan diversos,
que esconde nuestra Patria entre el mar y la puna.
Los Pantanos de Villa y sus aves migratorias; el norte y sus
algarrobos; Paracas; el Colca y sus impresionantes andenes son
otras, de las muchas, `escalas' en ese maravilloso viaje que emprendemos
gracias a la re-lectura de los textos de esta mujer.
Entre las fotografías figuran algunas captadas por la
propia Bárbara. De las imágenes destacan las de
ese maestro de la lente que es Alejandro Balaguer y las de J.
Blass y G. Ziesler, junto a las de los expertos `eco-fotógrafos':
Heinz Plenge y Walter Wust. Imágenes que nos permiten vislumbrar
cuánta más belleza nos deparará el `andar'
por estas páginas.
El PODER DE LA PALABRA Al final del libro nos encontramos con
"El pájaro sin nombre", breve texto del siempre
magistral Carlos Rodríguez Saavedra. Se refiere a un pequeñito
loro amazónico, descubierto en nuestra selva por el reconocido
ornitólogo norteamericano John O'Neill. Tal psitácido
lleva, hoy, el nombre científico de Nannopsittaca dachileae,
en honor a esta periodista nacida en Letonia, en 1941, y brutalmente
asesinada en 1989, en la tierra que ella escogió como suya.
"Bajo el modo innumerable de un pequeño pájaro
verde, vivaz, con la frente azul, que revolotea en la selva peruana,
Bárbara d'Achille está nuevamente radiante de vida,
en el espacio mágico al que había consagrado la
suya", finaliza Rodríguez Saavedra.
`...fue mostrándonos lo que su inagotable curiosidad descubría
en la floresta, en el páramo, en el légamo de los
ríos, en las punas o en los valles cisandinos', escribe
en la presentación de Jorge Picasso Salinas, presidente
del banco que auspició esta obra.
Los aportes de Bárbara a la divulgación de las
inmensas riquezas naturales del Perú, su preocupación
por defender la maravillosa diversidad de esta tierra que la acogió
a principios de los años sesenta, seguirán siempre
vigentes gracias a la magia de la palabra escrita. Eterna, imperecedera...
"La palabra es un poderoso soberano, que con un pequeñísimo
y muy invisible cuerpo realiza empresas absolutamente divinas",
escribió el célebre sofista griego Gorgias (nacido
hacia los años 500 a 497 a.J.C.) en su "Elogio de
Helena".
Divina es pues la empresa realizada por la señora d'Achille.
Palabras para sensibilizar. Palabras para denunciar. Palabras
para revelar la belleza y riqueza natural del Perú. Naturaleza
a la que ella se consagró colaborando activamente, desde
principios de los ochenta, con `Pro-defensa de la Naturaleza-PRODENA'
y las campañas de don Felipe Benavides Barreda. Cruzada
`verde' que continuó con la pluma.
En las primeras páginas de , el biólogo canadiense
Adrian Forsyth rinde un homenaje: `En memoria de Bárbara
d'Achille'.
"Murió en su ley -anota- luchando por la conservación
de la naturaleza en el Perú...El legado de Bárbara
es enorme. Esta mujer de origen europeo, con limitada formación
profesional, se adentró en las complejidades que caracterizan
al trópico, enfrentándose en su camino con las presiones
de quienes ejercen el periodismo, con los rigores que imponen
los remotos y desolados parajes que le tocó recorrer y
con la inicial indiferencia del público, y triunfó
en la medida en que se convirtió en la voz y conciencia
pública en la lucha por la conservación de esa naturaleza
que tanto defendió", concluye Forsyth.
Bárbara seguirá siempre viva en tanto en cada una
de nosotras, y nosotros, viva su palabra.