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El
martes por la tarde se dio por concluido el "Congreso Mundial
de las Mujeres por un Planeta Sano".
Las palabras de la primera ministra de Noruega, doctora Gro Harlem
Brundtland (presentadas gracias a la magia del video) y de Maurice
Strong (secretario general de las Naciones Unidas para la Conferencia
sobre el Medio Ambiente y Desarrollo, a realizarse el próximo
año en Brasil), clausuraron este encuentro que se desarrolló
del doce al dieciocho de noviembre en la ciudad-balneario de Miami,
Florida.
Más de mil quinientas mujeres llegadas
desde los más alejados rincones del globo, se dieron cita
en lo que puede considerarse, desde ya, un verdadero compromiso
con el destino de nuestro pequeñito y redondo hogar; la tierra.
Hay quienes afirman que es por falta de oportunidades,
resultado de la opresión y secular migración. Opinan
otros que es gracias a una mayor sensibilidad o, quizás,
simple instinto de supervivencia. No vamos aquí a filosofar
sobre el tema; cualquiera de estas sea la razón, una cosa
es cierta: las mujeres, desde siempre, han mantenido una especial
vinculación con la Madre Tierra. Hoy, esta mística
e íntima relación está siendo reconocida a
todo nivel y probablemente sirva para que, por primera vez en la
historia de nuestro maltratado planeta, las voces femeninas sean
tomadas en cuneta a la hora de las grandes decisiones políticas.
Revertir la actual crisis ecológica que amenaza el futuro
de la raza humana sobre el planeta depende de un giro radical, y
en este aspecto las mujeres podemos aportar mucho. Esto se pudo
comprobar en el reciente Congreso de Miami.
Muchas han sido las oportunidades en que nuestra
página de Ecología ha informado de cómo las
mujeres (principalmente de las áreas urbano-marginales y
rurales de los países más empobrecidos) vienen entregando
sus fuerzas y sacando adelante proyectos de reconstrucción
ambiental. No podíamos, pues, dejar de referirnos a esta
reunión, donde se pudo conocer las diversas experiencias
y propuestas femeninas en el afán de curar a este enfermo
planeta nuestro.
Líderes femeninas de la talla de Wangaru
Maathai (forjadora del `Movimeinto del cinturón verde de
Kenya', que ha plantado por todo Africa y reclutado un `batallón'
de miles de mujeres). También estuvieron políticas
de reconocida trayectoria como Petra Kelly, feminista fundadora
del avanzado Partido Verde Alemán, y Vandana Shiva, ideóloga
hindú, cuyas investigaciones vienen perfilando las nuevas
tendencias del movimiento de las mujeres y pone nuevos elementos
al ambientalismo. Margarita Arias, primera mujer candidata a la
presidencia de Costa Rica e incansable pacifista, y Bella Abzuz,
ex congresista norteamericana y asesora del tema mujer para la Cumbre
del Brasil del próximo año, fueron otras de las personalidades
presentes en el encuentro.
Un Tribunal para la Vida
La dinámica del Congreso fue la de un tribunal
modelo. Las mujeres presentaron testimonios sobre proyectos y propuestas
que apuntan a mejorar la calidad de vida humana y recuperar y proteger
el entorno, así como la creación de una nueva ética
y un orden mundial más justo y equitativo.
Un panel que hacía las veces de `jurado' daba
su veredicto sobre el caso presentado y sus reales posibilidades;
este `jurado' estuvo compuesto por científicas, activistas
políticas y líderes ecologistas. Las presentes podían
también expresar sus opiniones al respecto. Se organizaron,
además, talleres sobre temas como violencia doméstica,
ecofeminismo, ideas distorsionadas sobre el problema de la población,
etc.
Pese a que el evento se desarrolló en el Centro
de Convenciones, uno de los hoteles más caos u lujosos de
Miami, el Comité organizador no se preocupó por la
infraestructura de traducción. Así el inglés
avasalló al castellano y al portugués y la mayoría
de latinoamericanas se vieron imposibilitadas de testimoniar o participar.
¿Por qué se reunieron las mujeres?
Se convocó principalmente a las mujeres, simplemente
porque son pocos los espacios en que las voces femeninas pueden
lograr atención.
Aunque suene increíble, a las puertas del siglo vientiuno,
con una humanidad soñando con colonizar el espacio, la situación
de subordinación de la mujer sigue siendo una realidad. En
un planeta donde más de la mitad de la población es
femenina, las grandes decisiones políticas que rigen los
destinos del mundo son tomadas exlusivamente por hombres. Pero no
se vaya a creer que la subvaloración de la mujer es asunto
de las sociedades menos avanzadas. En el primer mundo las cosas
no varían demasiado; inclusive en los Estados Unidos donde
la Democracia es, supuestamente, una diaria y cotidiana realidad,
las mujeres no tienen mayor representatividad política (según
informó Bella Abzug, apenas cinco por ciento de representatividad
femenina hay en el Congreso). La entrada a los ámbitos donde
se toman las grandes decisiones es, pues, algo aún no conquistado.
El propio Secretario General de las Naciones Unidas, nuestro compatriota
Javier Pérez de Cuéllar, denunció la desigualdad
que persiste entre los sexos al referir que la mujer "todavía
va con mucho retraso respecto del hombre en poder, riqueza y oportunidad".
Como si todo esto no fuera suficiente, los dirigentes de la mayoría
de naciones del globo (casi todos ellos hombres) se preparan para
la Cumbre Mundial de Brasil 92 (CNUMAD) donde se formularán
las políticas que regirán los destinos de nuestro
redondo y azul planeta, hasta bien entrado el siglo veintiuno. Así
es que para evitar que estas políticas sean delineadas sin
tomar en cuenta a las mujeres, sin considerar nuestras luchas y
reivindicaciones, es que el Comité de Acción Política
Internacional de la Mujer (IPAC, por sus siglas en inglés)
decidió convocar este reciente Congreso que, pese a las contradicciones,
ayudará a que las voces femeninas se escuchen con más
fuerza.
Ahora que la casa está sucia: límpienla
Durante el presente año una docena de importantes
eventos internacionales se han preocupado del tema "mujer y
medio ambiente". Varios acuerdos, propuestas y documentos han
salido de las propias mujeres y circulan por allí con la
esperanza de que ayuden a la otra mitad de la población a
reflexionar sobre la actual crisis ecológica y social. Es
hora de que caballerosamente se acepte que cometieron errores, que
los juegos de guerra resultaron más caros de lo que se esperaba
y que el egoísta modelo de desarrollo impuesto ha resultado
inadecuado. Nuestros líderes deben comprender que no hay
que convocar a las mujeres sólo porque la "casa"
está "sucia" y necesitan quien se las "limpie".
Considerando que en la actualidad las mujeres constituyen
apenas el diez por ciento de legisladoras a nivel mundial, bien
podríamos "lavarnos las manos" porque realmente
muy poco hemos tenido que ver en la toma de las decisiones que están
poniendo en grave situación a nuestro planeta.
Sin embargo, como se entendió en Miami, no
es tiempo para recriminarnos; el planeta no puede esperar. Como
siempre, las mujeres nos encargaremos de "limpiar" la
"casa", sólo que esta vez los caballeros tendrán
que tomar en cuenta las propuestas femeninas. Después de
todo, como dice la Dra. Vandana Shiva en su libro "Abrazar
la Vida" (Mujer, Ecología y supervivencia): "La
mentalidad que ha generado la crisis no puede ofrecer soluciones.
Cuando nos damos cuenta de que quienes decían
estar llevando la luz nos llevaban hacia la oscuridad, no hay nada
más racional que redefinir las categorías y los significados.
Reivindicar el principio femenino como respeto por la vida de la
naturaleza y la sociedad parece ser el único camino para
avanzar...".
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