Diario El Comercio Lima -Perú
16-11-1991

 
Congreso mundial en Miami
Mujeres de la tierra unidas por la vida
 

El martes por la tarde se dio por concluido el "Congreso Mundial de las Mujeres por un Planeta Sano".

Las palabras de la primera ministra de Noruega, doctora Gro Harlem Brundtland (presentadas gracias a la magia del video) y de Maurice Strong (secretario general de las Naciones Unidas para la Conferencia sobre el Medio Ambiente y Desarrollo, a realizarse el próximo año en Brasil), clausuraron este encuentro que se desarrolló del doce al dieciocho de noviembre en la ciudad-balneario de Miami, Florida.

Más de mil quinientas mujeres llegadas desde los más alejados rincones del globo, se dieron cita en lo que puede considerarse, desde ya, un verdadero compromiso con el destino de nuestro pequeñito y redondo hogar; la tierra.

Hay quienes afirman que es por falta de oportunidades, resultado de la opresión y secular migración. Opinan otros que es gracias a una mayor sensibilidad o, quizás, simple instinto de supervivencia. No vamos aquí a filosofar sobre el tema; cualquiera de estas sea la razón, una cosa es cierta: las mujeres, desde siempre, han mantenido una especial vinculación con la Madre Tierra. Hoy, esta mística e íntima relación está siendo reconocida a todo nivel y probablemente sirva para que, por primera vez en la historia de nuestro maltratado planeta, las voces femeninas sean tomadas en cuneta a la hora de las grandes decisiones políticas. Revertir la actual crisis ecológica que amenaza el futuro de la raza humana sobre el planeta depende de un giro radical, y en este aspecto las mujeres podemos aportar mucho. Esto se pudo comprobar en el reciente Congreso de Miami.

Muchas han sido las oportunidades en que nuestra página de Ecología ha informado de cómo las mujeres (principalmente de las áreas urbano-marginales y rurales de los países más empobrecidos) vienen entregando sus fuerzas y sacando adelante proyectos de reconstrucción ambiental. No podíamos, pues, dejar de referirnos a esta reunión, donde se pudo conocer las diversas experiencias y propuestas femeninas en el afán de curar a este enfermo planeta nuestro.

Líderes femeninas de la talla de Wangaru Maathai (forjadora del `Movimeinto del cinturón verde de Kenya', que ha plantado por todo Africa y reclutado un `batallón' de miles de mujeres). También estuvieron políticas de reconocida trayectoria como Petra Kelly, feminista fundadora del avanzado Partido Verde Alemán, y Vandana Shiva, ideóloga hindú, cuyas investigaciones vienen perfilando las nuevas tendencias del movimiento de las mujeres y pone nuevos elementos al ambientalismo. Margarita Arias, primera mujer candidata a la presidencia de Costa Rica e incansable pacifista, y Bella Abzuz, ex congresista norteamericana y asesora del tema mujer para la Cumbre del Brasil del próximo año, fueron otras de las personalidades presentes en el encuentro.

Un Tribunal para la Vida

La dinámica del Congreso fue la de un tribunal modelo. Las mujeres presentaron testimonios sobre proyectos y propuestas que apuntan a mejorar la calidad de vida humana y recuperar y proteger el entorno, así como la creación de una nueva ética y un orden mundial más justo y equitativo.

Un panel que hacía las veces de `jurado' daba su veredicto sobre el caso presentado y sus reales posibilidades; este `jurado' estuvo compuesto por científicas, activistas políticas y líderes ecologistas. Las presentes podían también expresar sus opiniones al respecto. Se organizaron, además, talleres sobre temas como violencia doméstica, ecofeminismo, ideas distorsionadas sobre el problema de la población, etc.

Pese a que el evento se desarrolló en el Centro de Convenciones, uno de los hoteles más caos u lujosos de Miami, el Comité organizador no se preocupó por la infraestructura de traducción. Así el inglés avasalló al castellano y al portugués y la mayoría de latinoamericanas se vieron imposibilitadas de testimoniar o participar.

¿Por qué se reunieron las mujeres?

Se convocó principalmente a las mujeres, simplemente porque son pocos los espacios en que las voces femeninas pueden lograr atención.
Aunque suene increíble, a las puertas del siglo vientiuno, con una humanidad soñando con colonizar el espacio, la situación de subordinación de la mujer sigue siendo una realidad. En un planeta donde más de la mitad de la población es femenina, las grandes decisiones políticas que rigen los destinos del mundo son tomadas exlusivamente por hombres. Pero no se vaya a creer que la subvaloración de la mujer es asunto de las sociedades menos avanzadas. En el primer mundo las cosas no varían demasiado; inclusive en los Estados Unidos donde la Democracia es, supuestamente, una diaria y cotidiana realidad, las mujeres no tienen mayor representatividad política (según informó Bella Abzug, apenas cinco por ciento de representatividad femenina hay en el Congreso). La entrada a los ámbitos donde se toman las grandes decisiones es, pues, algo aún no conquistado.


El propio Secretario General de las Naciones Unidas, nuestro compatriota Javier Pérez de Cuéllar, denunció la desigualdad que persiste entre los sexos al referir que la mujer "todavía va con mucho retraso respecto del hombre en poder, riqueza y oportunidad". Como si todo esto no fuera suficiente, los dirigentes de la mayoría de naciones del globo (casi todos ellos hombres) se preparan para la Cumbre Mundial de Brasil 92 (CNUMAD) donde se formularán las políticas que regirán los destinos de nuestro redondo y azul planeta, hasta bien entrado el siglo veintiuno. Así es que para evitar que estas políticas sean delineadas sin tomar en cuenta a las mujeres, sin considerar nuestras luchas y reivindicaciones, es que el Comité de Acción Política Internacional de la Mujer (IPAC, por sus siglas en inglés) decidió convocar este reciente Congreso que, pese a las contradicciones, ayudará a que las voces femeninas se escuchen con más fuerza.

Ahora que la casa está sucia: límpienla

Durante el presente año una docena de importantes eventos internacionales se han preocupado del tema "mujer y medio ambiente". Varios acuerdos, propuestas y documentos han salido de las propias mujeres y circulan por allí con la esperanza de que ayuden a la otra mitad de la población a reflexionar sobre la actual crisis ecológica y social. Es hora de que caballerosamente se acepte que cometieron errores, que los juegos de guerra resultaron más caros de lo que se esperaba y que el egoísta modelo de desarrollo impuesto ha resultado inadecuado. Nuestros líderes deben comprender que no hay que convocar a las mujeres sólo porque la "casa" está "sucia" y necesitan quien se las "limpie".

Considerando que en la actualidad las mujeres constituyen apenas el diez por ciento de legisladoras a nivel mundial, bien podríamos "lavarnos las manos" porque realmente muy poco hemos tenido que ver en la toma de las decisiones que están poniendo en grave situación a nuestro planeta.

Sin embargo, como se entendió en Miami, no es tiempo para recriminarnos; el planeta no puede esperar. Como siempre, las mujeres nos encargaremos de "limpiar" la "casa", sólo que esta vez los caballeros tendrán que tomar en cuenta las propuestas femeninas. Después de todo, como dice la Dra. Vandana Shiva en su libro "Abrazar la Vida" (Mujer, Ecología y supervivencia): "La mentalidad que ha generado la crisis no puede ofrecer soluciones.

Cuando nos damos cuenta de que quienes decían estar llevando la luz nos llevaban hacia la oscuridad, no hay nada más racional que redefinir las categorías y los significados. Reivindicar el principio femenino como respeto por la vida de la naturaleza y la sociedad parece ser el único camino para avanzar...".