Diario El Comercio Lima -Perú
26-05-1990

 
Bárbara D'Achille: Testimonio de vida
 

La gran diversidad biológica, ecológica y humana del Perú son su mayor potencial'. Así hablaba Bárbara, una mujer que entregó su vida a la alta tarea de la conservación. Luchadora valiente, defensora incansable de nuestros tesoros naturales, dura crítica de los traficantes de vida; Bárbara se encontró con la muerte, un 31 de mayo en Huancavelica.

Su afán de investigar, de ver, de confirmar y defender, de cumplir con los lectores de esta página en la que brillantemente colaboró, la hicieron viajar por todos los caminos del Perú. Semana a semana sus escritos no relataban los problemas que enfrentan los ecosistemas de nuestro país; la agonía de los bosques, la muerte de los ríos, el deterioro de nuestro medio ambiente.

Las angustias de las comunidades rurales, las costumbres de remotos pueblos peruanos, de los que pocas veces habíamos oído hablar, llegaban frescos y vividos a través de sus magníficas crónicas de viaje. Con sencillez y claridad transmitió profundo conocimientos científicos y conceptos ecológicos, que terminaron por crear una fuerte conscienci conservacionista entre sus lectores.

Peruana por elección, Bárbara representa uno de los ejemplos más hermosos de amor a la naturaleza; por ella, entregó la vida. Sus magníficos escritos constituyen un testimonio de paz e integración; un trabajo infatigable en el intento de construir ese mundo más justo y ecológicamente equilibrado con el que todas, y todos, soñamos. Los fragmentos que reproducimos a continuación, son sólo una muestra, una pequeñísima muestra de una labor que muchas generaciones de peruanos sabrán agradecer.

Hoy sus escritos nos sabrán agradecer. Hoy sus escritos nos permiten conocer todos los rincones del Perú, esos pedacitos que la violencia nos arrebata día a día... El destino absurdo, la violencia insana, quisieron que el alma se le escapara en el erosionado paisaje serrano. Las montañas acariciando la blancura de las montañas acariciando la blancura de las nubes, el soplo andino del viento, los ojos tristes de las vicuñas y su encuentro con los aliados de las tinieblas hubieran sido protagonistas de su último relato, ese que nunca llegaremos a leer...(Martha Meier M.Q.)

A propósito del agua que nos falta

..."Dice la leyenda que aquí vivían los Cumbes, quienes adoraban al agua. La cuidaban y administraban con mucho cuidado. Construyeron una hermosa ciudad, con huertos y jardines, regados por esta agua, sabiamente juntada y repartida. El rayo había creado a este pueblo, y como su creador lo veneraban."

"Luego llegaron los Xexes, invadieron estas tierras, malgastaron el agua, la despilfarraron. Los dioses se indignaron, los rayos y los truenos volvieron en toda su furia, y así como habían creado todo, ahora lo destruyeron. Las rocas quedaron como eterno testimonio de la gente que pedía clemencia ante el castigo".

Pensé, la leyenda no está lejos de la realidad. De la situación actual, moderna. Los seres humanos estamos malgastando el agua. En la medida que se maneja el agua, que se cuida la napa freática y se administra el riego los suelos rinden frutos, las plantas crecen, los árboles prosperan.

En cambio si se descuida el manejo del agua, la tierra es llevad por la escorrentía, y la piedra queda muda, estéril, pelada, igual que las rocas y frailones, en testimonio de su pedido de clemencia al cielo...

Con razón los antiguos Caxamarcas también adoraban al dios preinca Catequil, el rayo: trajo el agua, y luego la destruyó, por la negligencia de los hombres. No supieron apreciar lo que les daba. (Por la herida en la roca corre el agua cristalina; octubre 4, 1986)

La Lima del siglo veintiuno

Hagamos algunas preguntas retóricas: ¿Se producen todos los años huaycos en la carretera Central? ¿Tiene Lima agua suficiente? ¿Existen tierras agrícolas? ¿Cuantos habitantes tendrá Lima en el año dos mil?
Las respuestas, como todo el mundo sabe, son, respectivamente: sí, sí, no, diez millones.

Ultima pregunta (que no debería ser retórica, pero lo es): ¿se ha hecho algo al respecto?

Ya que el asunto "año dos mil" está al día -y a las puertas- veamos: seremos diez millones de habitantes, es casi seguro que las tierras agrícolas serán "cero", y que la ciudad de Lima se extenderá desde Huacho hasta Pisco.

La única medida efectiva que puede tomarse en previsión contra huaycos y la falta de agua es la reforestación. Y a pesar que desde hace mucho se habla de ello, no se hace casi nada. Por otro lado, en vista de la escasez de tierras agrícolas en las cuencas del Departamento de Lima, lo obvio -para que el territorio sea productivo- es dedicar esfuerzos a todo lo que sea "árbol" (Reforestación en el departamento de Lima, Mayo 16, 1987)

Comprendiendo a los demás

Es un hecho que, en general, nosotros tratamos a los grupos nativos en nuestro medio con desconfianza y hasta con desprecio. No los comprendemos ni realmente hacemos esfuerzos por acercarnos a ellos. Recuerdo una experencia reveladora en el Gran Pajonal. Mientras conversaba con algunos de los asháninkas a mi alrededor, vi a una mujer y a un hombre jóvenes que, a una distancia de unos quince metros entre ellos, se hablaban a los gritos, mirándose con ceñudos rostros. Convencida que se iba a armar una gresca a breve plazo comenté con un amigo lo que estaba ocurriendo, manifestando mi preocupación.

Este campa conocido me sacó de mi error: "es nuestra forma de hablar", me dijo dejándome de una pieza. "Aquí nos juntamos los domingos, venimos de todas partes, intercambiamos noticias sobre parientes, arreglamos cuentas, concertamos préstamos. Esta es la forma de conversar entre personas que no son del mismo grupo familiar".

Humildemente me di cuenta que existen mil formas de adecuar correctamente y la mía no es, ni por asomo, universalmente la única, ni la justa, ni la verdadera... (El nativo protector de su hábitat, junio 27, 1986)

Por los caminos del Perú

Para cubrir en automóvil, los 198 kilómetros, que separan a Pedro Ruiz, en Amazonas, de Moyobamba, en San Martín, se necesitan doce insoportables horas a paso de tortuga, frenando constantemente para escoger el hueco menor entre la disponibilidad de obstáculos existentes...

Hacía tres cuartos de hora que subíamos por una cuesta, asesinamente vertical y empinada. Miré hacia la cima. ¡Estaba tan lejos todavía! El panorama era bello, con cascadas que caían formando arco iris en sus precipitadas aguas. En cada ángulo del zigzag de la trocha teníamos amplia oportunidad de admirar lo que nos rodeaba, mientras recobrábamos aliento. Los dieciséis kilos que llevaba a mis espaldas pesaban cada vez más sobre mis agonizantes piernas. A cada paso me decía: ¡Nadie me lo creería! Ni yo misma, si lo hubiera pasado mejor.

...Hacía 48 horas que "no había pase". La carretera estaba interrumpida por el derrumbe de una ladera, que aún no cesaba de caer. En realidad hacía diez días que caía. En el colmo de la improvisación -de acuerdo a mis cavilaciones- no sé había hecho nada hasta que no ocurrió lo irremediable...(Odisea en una carretera, junio 14, 1986)

El camión estaba listo para partir. En Cusco se habían hecho las últimas compras de verduras frescas que sumadas a las menestras, atún y tallarines, constituyen la comida de todos los días en la estación biológica de Cocha Cashu, en el Parque Nacional del Manu. El vehículo llevaba también ocho cilindros de gasolina y querosene: combustible para botes y cocina...Encima de todo ello iban mochilas con ropa y carpas, bolsas con equipos científicos, microscopios y aparatos para medir, pesar, recolectar, atrapar, guardar y anotar toda clase de datos sobre insectos, plantas, aves, mamíferos...

Y arriba de toda esta carga, tratando en lo posible de no romper nada frágil (no siempre con éxito), diez personas, que por 24 horas se iban a zangolotear a través de caminos de sierra, puna y selva, pasando por las heladas ráfagas de viento a cuatro mil metros de altura hasta que, entrada la noche, llegarían con el cuerpo adolorido y muertos de sueño, a Salvación, en cuya población se encuentra la jefatura del Parque. En la ruta hacia la "ciencia pura"; setiembre 20, 1986.