Diario El Comercio Lima -Perú
17-11-1990

 
Qosqo se viste de verde
 

Las lluvias son recibidas con algarabía por las gentes del campo. No es para menos... Esta agua que cae del cielo es una suerte de bendición que pintará de verde el paisaje, hará crecer el caudal de los ríos y permitirá que prosperen los cultivos. Sin embargo, todo tiene su lado oscuro. Así, año tras año, las lluvias desencadenan desastres naturales que acostumbramos tomar como "inevitables"; asuntos ante los cuales no podemos hacer más que estar "preparados".

En Lima, por ejemplo, en las últimas semanas se nos viene advirtiendo sobre el peligro que significa el aumento del caudal de nuestro (imposible más sucio) río Rima a causa de las lluvias. Así también, desde Ayacucho ha llegado una noticia que informa cómo las intensas lluvias han desprendido de los cerros toneladas de piedra y lodo que han sepultado varias calles céntricas de esa ciudad.

Lamentablemente, pues, nos hemos acostumbrado a llamar desastres naturales a huaycos, inundaciones, deslizamientos, etc... sin ponernos a pensar en el hecho de que quizá no tienen nada de naturales y que pueden ser más bien creación humana. Así es, estos desastres tienen un sólo responsable directo: el hombre, ese deforestador que ha dejado sin protección vegetal a los suelos del planeta.

En un intento de revertir esta situación, que ya se hacía insostenible en su zona, la Municipalidad del Cuzco viene ejecutando un inmenso programa de reforestación (dedicado a la memoria de la recordada Bárbara D'Achille) al que se ha denominado Un millón de árboles para el Qosqo. Un millón de árboles para la Vida. Así, la capital del Imperio se viste de verde y asegura un mejor futuro para sus habitantes. Un proyecto que esperamos sirva de ejemplo al resto de ciudades del Perú...

Hace algunas semanas dimos a conocer la puesta en marcha de un gran plan de reforestación para la ciudad del Cuzco. Días más tarde su alcalde, el Dr. Daniel Estrada, nos visitó para informarnos sobre los preparativos y avances de su proyecto. Con mucha confianza y feliz de haber logrado conseguir más de un millón de plantones nos contó "sólo esperamos el inicio de la temporada de lluvias para empezar la siembra; es que los arbolitos necesitan una determinada cantidad de humedad para prosperar". Como sabemos, las nubes ya empiezan a transformarse en gotas que caen sobre nuestras sierras. Ahora sí, pues, llegó el tiempo de poner manos a la obra y lograr lo que parece un sueño: que el Qosqo se vista nuevamente de verde...
Acción solidaria

Durante la, recientemente celebrada, Semana Forestal el presidente de la República, Ing. Alberto Fujimori, viajó al Cuzco y en acto simbólico sembró un arbolito. Se ha dado inicio así, a una reforestación masiva en la que la participación solidaria de los hombres y mujeres del Qosqo jugará el papel principal. Grupos organizados de la población (madres del Vaso de Leche, boy scouts, escolares, organizaciones barriales etc...) se encargarán de sembrar más de un millón (exactamente 1'007,000) de árboles de diversas especies cuyos plantones ya se encuentran en los viveros de la ciudad.
Sauco Sambucus peruvianus, Capulí Prunus capulli, Retama Spartium junceum y Fresno Fraxinus americana son algunas de las 41 variedades que prosperarán sobre las ochocientas hectáreas seleccionadas para reforestación.

A propósito del Sauco, Estrada nos refiere que se trata de una especie de rápido crecimiento y cuya racional explotación generará ganancias para la zona "pues su madera, sus hojas y sus frutos tienen un enorme potencial industrial". Así es, la reforestación no sólo permitirá recuperar la ancestral majestuosidad de estos paisajes y la salud ambiental sino que creará nuevas fuentes de trabajo que, sin duda, ayudará a elevar el nivel de vida de la población.
Lluvias que amenazan

Cuando llegan las lluvias, las gentes del Cuzco no duermen tranquilas... Y es que las inundaciones, deslizamientos, aluviones y huaycos se vuelven asunto cotidiano en las quebradas y laderas circundantes, considerando que estamos hablando de una ciudad ubicada en una zona altamente sísmica pueden ocurrir verdaderas catástrofes. Para el Centro Histórico Monumental (según refiere un informe de la propia Municipalidad) hasta la cuenca del río Saphy es una peligro latente. Además, recientes represamientos en las quebradas de Huamancharpa y Choquechaca amenazan a grandes sectores de la ciudad.

En una historia que se repite por estas fechas, a lo largo y ancho de nuestro territorio, en Qosqo numerosas viviendas (y vidas) se pierden por efectos de aluviones, desbordes, etc... En este aspecto, la Capital Arqueológica de América es un patético ejemplo de los problemas que resultan de la tala indiscriminada.

"Desgraciadamente el medio ambiente del Cuzco está en grave deterioro -nos dice Estrada- hay escasez de agua para consumo humano y pérdida de tierras de cultivo, sin olvidar una profunda deforestación. Ante esta situación el Municipio que presido, ha formulado este Programa Municipal de Forestación, en cumplimiento de nuestro Plan de Gobierno 1990-1992"

Recuperando la sabiduría Inca

Cuenta la leyenda que el dios Sol indicó a Manco Capac y Mama Ocllo establecer la capital del Imperio donde se hundiera su barrita de oro y eso sucedió precisamente en el Qosqo, una tierra fértil, rica y llena de bondades. Allí, nuestros antepasados Incas establecieron el más importante asentamiento precolombino y aprendieron a imitar la complejidad y diversidad de la ecología andina. Construyeron andenes y canales adecuando las estructuras naturales de los suelos para adecuarlos a sus fines agrícolas. Todo esto sumado a bosques de árboles (frutales y maderables) nativos, sembrados en lugares estratégicos, permitió la optimización del recurso suelo y el control de los cursos de agua.

Lamentablemente la llegada inesperada de los europeos trajo problemas. Los conocimientos ecológicos de los Incas fueron dejados de lado para abrirle paso a otra cultura. Las nuevas especies de animales domésticos y las plantas de cultivo quebraron el equilibrio agrícola logrado. Vacas, cabras y ovejas depredaron bosques y pastizales; las empinadas laderas se cultivaron sin la protecció que daban andenes y árboles. Los árboles empezaron a desaparecer ante los nuevos, e inmensos, requerimeintos de leña. Se inició, así, un proceso acelerado de erosión que hoy, casi quinientos años más tarde, no cesa.

Según cita la historiadora María Rostorowski en uno de sus libros, esta destrucción de toda una cultura hacía meditar a Mancio Sierra de Leguizamo, conquistador y compañero de Armas de Francisco Pizarro, quien en su testamento dejó anotadas sus dudas acerca de la hazaña cumplida. Con cierta añoranza alababa al Imperio Inca por "su orden y concierto" y por sus hombres que sabían aprovechar de "las tierras y montes y minas y pastos y cassas y maderas"

Conociendo el espíritu imbatible de los hombres y mujeres del Cuzco estamos seguras de que lograrán recuperar todo aquello que Manco Capac y Mama Ocllo enseñaron a sus antepasados. Sabemos que sembrar un millón de árboles demandará un esfuerzo humano enorme, para ello el alcalde Estrada ha decidido brindar incentivos a las brigadas de reforestación que acepten el reto, no sólo de sembrar un arbolito sino de ayudarlo a prosperar. Pero, sin duda, el incentivo mayor para los habitantes del Cuzco será poder dormir con tranquilidad durante los tiempos de lluvia.

A los incrédulos, a todos aquellos lectores pesimistas que están pensando que finalmente nada se conseguirá, les recordamos que la exuberante belleza natural de Río de Janeiro fue resultado de un programa de reforestación como el que hoy se lleva acabo en el Cuzco. Así es, hace más de cien años esa ciudad brasileña era tan sólo una decadente hacienda cafetalera, una extensa aridez poblada de rocas peladas. El general Gomes Archer, al ser nombrado gobernador de los bosques de Tijuca, ordenó se plantaran cien mil árboles de las más diversas especies. El sueño empezó a echar raíces, aparecieron bosques que se poblaron de pájaros, los suelos se estabilizaron y pudo aparecer allí una grande y hermosa ciudad.

Es un hecho, pues, que cuando se pone empeño en un proyecto y se trabaja de manera ordenada y solidaria se pueden alcanzar todas las metas. Esperamos que este millón de árboles sirvan de ejemplo y que otras poblaciones imiten a las mujeres, hombres y niños del Cuzco, quienes con esfuerzo, dedicación y responsabilidad empiezan a construirse un futuro mucho más seguro, saludable y verde...