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Las lluvias son recibidas
con algarabía por las gentes del campo. No es para menos...
Esta agua que cae del cielo es una suerte de bendición que
pintará de verde el paisaje, hará crecer el caudal
de los ríos y permitirá que prosperen los cultivos.
Sin embargo, todo tiene su lado oscuro. Así, año tras
año, las lluvias desencadenan desastres naturales que acostumbramos
tomar como "inevitables"; asuntos ante los cuales no podemos
hacer más que estar "preparados".
En Lima, por ejemplo, en las últimas semanas
se nos viene advirtiendo sobre el peligro que significa el aumento
del caudal de nuestro (imposible más sucio) río Rima
a causa de las lluvias. Así también, desde Ayacucho
ha llegado una noticia que informa cómo las intensas lluvias
han desprendido de los cerros toneladas de piedra y lodo que han
sepultado varias calles céntricas de esa ciudad.
Lamentablemente, pues, nos hemos acostumbrado a llamar
desastres naturales a huaycos, inundaciones, deslizamientos, etc...
sin ponernos a pensar en el hecho de que quizá no tienen
nada de naturales y que pueden ser más bien creación
humana. Así es, estos desastres tienen un sólo responsable
directo: el hombre, ese deforestador que ha dejado sin protección
vegetal a los suelos del planeta.
En un intento de revertir esta situación,
que ya se hacía insostenible en su zona, la Municipalidad
del Cuzco viene ejecutando un inmenso programa de reforestación
(dedicado a la memoria de la recordada Bárbara D'Achille)
al que se ha denominado Un millón de árboles para
el Qosqo. Un millón de árboles para la Vida. Así,
la capital del Imperio se viste de verde y asegura un mejor futuro
para sus habitantes. Un proyecto que esperamos sirva de ejemplo
al resto de ciudades del Perú...
Hace algunas semanas dimos a conocer la puesta en
marcha de un gran plan de reforestación para la ciudad del
Cuzco. Días más tarde su alcalde, el Dr. Daniel Estrada,
nos visitó para informarnos sobre los preparativos y avances
de su proyecto. Con mucha confianza y feliz de haber logrado conseguir
más de un millón de plantones nos contó "sólo
esperamos el inicio de la temporada de lluvias para empezar la siembra;
es que los arbolitos necesitan una determinada cantidad de humedad
para prosperar". Como sabemos, las nubes ya empiezan a transformarse
en gotas que caen sobre nuestras sierras. Ahora sí, pues,
llegó el tiempo de poner manos a la obra y lograr lo que
parece un sueño: que el Qosqo se vista nuevamente de verde...
Acción solidaria
Durante la, recientemente celebrada, Semana Forestal
el presidente de la República, Ing. Alberto Fujimori, viajó
al Cuzco y en acto simbólico sembró un arbolito. Se
ha dado inicio así, a una reforestación masiva en
la que la participación solidaria de los hombres y mujeres
del Qosqo jugará el papel principal. Grupos organizados de
la población (madres del Vaso de Leche, boy scouts, escolares,
organizaciones barriales etc...) se encargarán de sembrar
más de un millón (exactamente 1'007,000) de árboles
de diversas especies cuyos plantones ya se encuentran en los viveros
de la ciudad.
Sauco Sambucus peruvianus, Capulí Prunus capulli, Retama
Spartium junceum y Fresno Fraxinus americana son algunas de las
41 variedades que prosperarán sobre las ochocientas hectáreas
seleccionadas para reforestación.
A propósito del Sauco, Estrada nos refiere que se trata de
una especie de rápido crecimiento y cuya racional explotación
generará ganancias para la zona "pues su madera, sus
hojas y sus frutos tienen un enorme potencial industrial".
Así es, la reforestación no sólo permitirá
recuperar la ancestral majestuosidad de estos paisajes y la salud
ambiental sino que creará nuevas fuentes de trabajo que,
sin duda, ayudará a elevar el nivel de vida de la población.
Lluvias que amenazan
Cuando llegan las lluvias, las gentes del Cuzco no duermen tranquilas...
Y es que las inundaciones, deslizamientos, aluviones y huaycos se
vuelven asunto cotidiano en las quebradas y laderas circundantes,
considerando que estamos hablando de una ciudad ubicada en una zona
altamente sísmica pueden ocurrir verdaderas catástrofes.
Para el Centro Histórico Monumental (según refiere
un informe de la propia Municipalidad) hasta la cuenca del río
Saphy es una peligro latente. Además, recientes represamientos
en las quebradas de Huamancharpa y Choquechaca amenazan a grandes
sectores de la ciudad.
En una historia que se repite por estas fechas, a lo largo y ancho
de nuestro territorio, en Qosqo numerosas viviendas (y vidas) se
pierden por efectos de aluviones, desbordes, etc... En este aspecto,
la Capital Arqueológica de América es un patético
ejemplo de los problemas que resultan de la tala indiscriminada.
"Desgraciadamente el medio ambiente del Cuzco está en
grave deterioro -nos dice Estrada- hay escasez de agua para consumo
humano y pérdida de tierras de cultivo, sin olvidar una profunda
deforestación. Ante esta situación el Municipio que
presido, ha formulado este Programa Municipal de Forestación,
en cumplimiento de nuestro Plan de Gobierno 1990-1992"
Recuperando la sabiduría Inca
Cuenta la leyenda que el dios Sol indicó a
Manco Capac y Mama Ocllo establecer la capital del Imperio donde
se hundiera su barrita de oro y eso sucedió precisamente
en el Qosqo, una tierra fértil, rica y llena de bondades.
Allí, nuestros antepasados Incas establecieron el más
importante asentamiento precolombino y aprendieron a imitar la complejidad
y diversidad de la ecología andina. Construyeron andenes
y canales adecuando las estructuras naturales de los suelos para
adecuarlos a sus fines agrícolas. Todo esto sumado a bosques
de árboles (frutales y maderables) nativos, sembrados en
lugares estratégicos, permitió la optimización
del recurso suelo y el control de los cursos de agua.
Lamentablemente la llegada inesperada de los europeos
trajo problemas. Los conocimientos ecológicos de los Incas
fueron dejados de lado para abrirle paso a otra cultura. Las nuevas
especies de animales domésticos y las plantas de cultivo
quebraron el equilibrio agrícola logrado. Vacas, cabras y
ovejas depredaron bosques y pastizales; las empinadas laderas se
cultivaron sin la protecció que daban andenes y árboles.
Los árboles empezaron a desaparecer ante los nuevos, e inmensos,
requerimeintos de leña. Se inició, así, un
proceso acelerado de erosión que hoy, casi quinientos años
más tarde, no cesa.
Según cita la historiadora María Rostorowski
en uno de sus libros, esta destrucción de toda una cultura
hacía meditar a Mancio Sierra de Leguizamo, conquistador
y compañero de Armas de Francisco Pizarro, quien en su testamento
dejó anotadas sus dudas acerca de la hazaña cumplida.
Con cierta añoranza alababa al Imperio Inca por "su
orden y concierto" y por sus hombres que sabían aprovechar
de "las tierras y montes y minas y pastos y cassas y maderas"
Conociendo el espíritu imbatible de los hombres
y mujeres del Cuzco estamos seguras de que lograrán recuperar
todo aquello que Manco Capac y Mama Ocllo enseñaron a sus
antepasados. Sabemos que sembrar un millón de árboles
demandará un esfuerzo humano enorme, para ello el alcalde
Estrada ha decidido brindar incentivos a las brigadas de reforestación
que acepten el reto, no sólo de sembrar un arbolito sino
de ayudarlo a prosperar. Pero, sin duda, el incentivo mayor para
los habitantes del Cuzco será poder dormir con tranquilidad
durante los tiempos de lluvia.
A los incrédulos, a todos aquellos lectores
pesimistas que están pensando que finalmente nada se conseguirá,
les recordamos que la exuberante belleza natural de Río de
Janeiro fue resultado de un programa de reforestación como
el que hoy se lleva acabo en el Cuzco. Así es, hace más
de cien años esa ciudad brasileña era tan sólo
una decadente hacienda cafetalera, una extensa aridez poblada de
rocas peladas. El general Gomes Archer, al ser nombrado gobernador
de los bosques de Tijuca, ordenó se plantaran cien mil árboles
de las más diversas especies. El sueño empezó
a echar raíces, aparecieron bosques que se poblaron de pájaros,
los suelos se estabilizaron y pudo aparecer allí una grande
y hermosa ciudad.
Es un hecho, pues, que cuando se pone empeño
en un proyecto y se trabaja de manera ordenada y solidaria se pueden
alcanzar todas las metas. Esperamos que este millón de árboles
sirvan de ejemplo y que otras poblaciones imiten a las mujeres,
hombres y niños del Cuzco, quienes con esfuerzo, dedicación
y responsabilidad empiezan a construirse un futuro mucho más
seguro, saludable y verde...
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