Diario El Comercio Lima -Perú
02-06-1990

 
Pequeños herederos del planeta
 

Los habitantes de la Tierra se preparan para celebrar este martes, 5 de junio, el "Día Internacional del Medio Ambiente". Una fecha de reflexión, de movilizaciones masivas y actividades en defensa del entorno y la vida que se viene repitiendo desde 1972. Este año el tema elegido es "Niñez y Medio Ambiente"; un merecido homenaje, sin duda, a los más pequeños habitantes del planeta, a esos millones de niñas y niños condenados por sus propios padres a un futuro incierto. La mano oscura de la muerte se posa sobre el hombro de miles de niños cada día. En Dinamarca, Perú, Zambia o Hungría, como en las demás naciones del globo una cosa es cierta: el deterioro ambiental está afectando principalmente a los más pequeños. Ellos, y los que vendrán, son los únicos herederos del planeta; y no merecen las guerras, el hambre, ni las sombras...

Mil setecientos millones de niñas y niños menores de quince años juegan, ríen y sueñan sobre nuestro planeta. La mayoría de ellos vive en áreas peligrosas, donde el deterioro ambiental causa enfermedad, hambre, sufrimiento y muerte.

Son las naciones más pobres, las que sostienen la mayor proporción de esta población infantil, y donde se estima ocurrirán el noventa por ciento de los nacimientos de los próximos años.

La miseria, el hambre, la violencia y la enfermedad son algunos de los peligros que estos niños del mundo olvidado deben soportar. Cada año, catorce millones de pequeños menores de cinco años mueren por enfermedades que bien podrían ser prevenidas o tratadas.

Muchos de estos padecimientos, si bien es cierto son resultado de la profunda pobreza que afecta a tantas naciones, están de alguna manera ligados al medio ambiente. La diarrea por ejemplo, que cada día le apaga la vida a siete mil niños, es causada por la mala calidad del agua de muchas ciudades y poblados rurales. La contaminación del aire es una de las principales causas de las infecciones respiratorias que cada día le arrancan el alma a más de seis mil niños

Estas cifras, que deberían avergonzarnos a todos, son sólo un pequeño ejemplo de la manera como las malas políticas ambientales, y el despilfarro de recursos con fines bélicos (cerca de 150 mil millones de dólares) afectan a los más pequeños, y a todos los seres humanos que algún día habitarán sobre la Tierra.

Pero el problema que padecen los niños debido a la degradación del entorno, no es de ninguna manera exclusividad de las naciones pobres...
También en los países industrializados mueren cientos de niños cada semana a causa de la polución, y la intoxicación con venenos químicos; esas sustancias que se han convertido en "indispensables" para la industria y la agricultura contemporáneas.

Aunque los problemas ecológicos nos afectan a todos por igual, los más vulnerables son las niñas y niños del mundo. La razón es sencilla: se trata de seres en crecimiento y por lo tanto muchísimo más frágiles que los adultos. Sus cuerpos y mentes no tienen la capacidad para soportar las presiones de la contaminación, los ruidos, la violencia, ni la desnutrición.
La deforestación, la pérdida de suelos cultivables, la contaminación del aire y el agua son asuntos en los que los niños no tienen ninguna culpa, por ello resulta paradójico que justamente sean ellos los más afectados.
Doloroso es reflexionar sobre los hechos, y comprobar que la responsabilidad recae sobre nuestros hombros. Que es por nuestras actividades que la Tierra se muere, que es por nuestro egoísmo que sus heridas no cicatrizan...

De las decisiones que tomemos en la presente década dependerá el futuro de la humanidad. De nosotros depende que la Tierra se convierta en un lugar seguro y bueno para nuestros hijos.

Quizá sea hora de comprender que no somos los amos de la Tierra, que sólo estamos de paso y que es nuestro deber legar un planeta en paz, y ecológicamente equilibrado, para que algún día los nuevos seres humanos logren ese mundo justo que nosotros no supimos construir, y que hoy parece imposible...