Diario El Comercio Lima -Perú 28-07-1990

Martha Meier MQ.

 
Madres de la tierra
 
La mujer, a través de toda su historia, ha estado íntimamente relacionada con la tierra, con la naturaleza y la vida. Mitos y leyendas de las más diversas y antiguas culturas son testimonio de esta mística vinculación, y muchos son los estudiosos que coinciden en afirmar que fueron las mujeres quienes descubrieron el maravilloso proceso de la germinación. La agricultura, esa actividad que arrancó del nomadismo a la especie humana y gracias a la cual se pudo construir lo que hoy conocemos como civilización, es, pues, algo que se nos debe agradecer a nosotras.

Dedicadas a la tierra, ellas, las que nos precedieron, lograron descifrar los secretos de cada flor, de cada planta y hierba que crecía en sus huertas; aprendieron a curar así muchas enfermedades y por ello, llegados los tiempos más oscuros de nuestra historia, muchas fueron quemadas en la hoguera acusadas de brujas.

Hoy, las "brujas" de nuestros tiempos son consideradas personajes principales sin quienes el desarrollo y bienestar de las comunidades rurales sería, tan sólo, un sueño imposible...

En una reciente reunión con motivo de la formulación del "Programa Nacional de Promoción de la Mujer" se conocieron las inquietudes de muchas peruanas de las zonas rurales con respecto al deterioro ambiental y como, pese a no contar con apoyo del Estado, ellas trabajan juntas por conservar su entorno, manejar los recursos de manera adecuada e intercambiar sus conocimientos sobre las propiedades de las plantas, con el afán de preservar un ambiente adecuado para el mejor desarrollo de sus niños y la salud de sus compañeros. Y el caso es típico en las demás naciones del Tercer Mundo.

Las mujeres de las regiones más pobres del globo están siendo reconocidas, por los ambientalistas y planificadores, como agentes fundamentales para el desarrollo sostenible y la administración del ambiente. Tras una postergación de siglos sus voces, sus necesidades y propuestas están siendo oídas y tomadas en cuenta para los diversos proyectos de desarrollo y planes de gobierno.

Muchos son los países que, lamentablemente, siguen manteniendo pasividad frente a la problemática ambiental; y es así que muchos grupos anónimos de mujeres han asumido la alta tarea de la defensa ecológica. Preocupadas por el porvenir de sus hijos y de sus comunidades asumen tareas de forestación, protección de aguas y suelos, sustitución de cultivos y muchas otras.

Mujeres contra el desierto

Detener un desierto no es tarea fácil, las arenas avanzan devorando campos de cultivo, fuentes de agua dulce, caminos y poblados. Pero aunque parezca increíble la voracidad del desierto africano de Kenya está siendo controlado por manos femeninas desde que, en l977, Wangari Maathai se propuso detener el paso apurado de las dunas.
La tala indiscriminada y el crecimiento descontrolado de la población estaban acabando con las mejores y mas fértiles tierras de cultivo profundizando, con ello, el hambre y la pobreza. Esta "bruja" organizó el "Movimiento del Cinturón Verde", un programa nacional de reforestación a cargo de mujeres.

Hasta el momento ha convocado a cincuenta mil mujeres que han plantado, ya, más de diez millones de árboles por todo Kenya. Esta valiosísima experiencia ha sido tomada como modelo por las mujeres de varios otros países del continente africano.

La Unión Internacional de Conservación de la Naturaleza ha comprendido la importancia de las "brujas" y ya está desarrollando, en Centro América, varios programas de desarrollo sostenible a cargo de ellas. En El Salvador, Costa Rica y Nicaragua las mujeres dedican sus fuerzas al mejoramiento del entorno.

En palabras de Alejandro Inbach (uno de sus funcionarios): " Tras varias experiencias nos hemos dado cuenta que sólo con la participación de las mujeres podemos esperar que el éxito de nuestros proyectos de desarrollo sostenible se traduzca en un mejoramiento real para las comunidades. Son ellas quienes se preocupan realmente por elevar la calidad de vida dentro de sus comunidades".

Como vemos las mujeres del mundo están trabajando, muchas veces en silencio y sin apoyo, por nuestro planeta, en beneficio de todas, y todos los que en la Tierra habitamos. Quizá nuestro futuro finalmente sea, pues, un asunto de "brujas"...