La mujer, a través de toda
su historia, ha estado íntimamente relacionada con la tierra,
con la naturaleza y la vida. Mitos y leyendas de las más
diversas y antiguas culturas son testimonio de esta mística
vinculación, y muchos son los estudiosos que coinciden en
afirmar que fueron las mujeres quienes descubrieron el maravilloso
proceso de la germinación. La agricultura, esa actividad
que arrancó del nomadismo a la especie humana y gracias a
la cual se pudo construir lo que hoy conocemos como civilización,
es, pues, algo que se nos debe agradecer a nosotras.
Dedicadas a la tierra, ellas, las que nos precedieron, lograron
descifrar los secretos de cada flor, de cada planta y hierba que
crecía en sus huertas; aprendieron a curar así muchas
enfermedades y por ello, llegados los tiempos más oscuros
de nuestra historia, muchas fueron quemadas en la hoguera acusadas
de brujas.
Hoy, las "brujas" de nuestros tiempos son consideradas
personajes principales sin quienes el desarrollo y bienestar de
las comunidades rurales sería, tan sólo, un sueño
imposible...
En una reciente reunión con motivo de la formulación
del "Programa Nacional de Promoción de la Mujer"
se conocieron las inquietudes de muchas peruanas de las zonas
rurales con respecto al deterioro ambiental y como, pese a no
contar con apoyo del Estado, ellas trabajan juntas por conservar
su entorno, manejar los recursos de manera adecuada e intercambiar
sus conocimientos sobre las propiedades de las plantas, con el
afán de preservar un ambiente adecuado para el mejor desarrollo
de sus niños y la salud de sus compañeros. Y el
caso es típico en las demás naciones del Tercer
Mundo.
Las mujeres de las regiones más pobres del globo están
siendo reconocidas, por los ambientalistas y planificadores, como
agentes fundamentales para el desarrollo sostenible y la administración
del ambiente. Tras una postergación de siglos sus voces,
sus necesidades y propuestas están siendo oídas
y tomadas en cuenta para los diversos proyectos de desarrollo
y planes de gobierno.
Muchos son los países que, lamentablemente, siguen manteniendo
pasividad frente a la problemática ambiental; y es así
que muchos grupos anónimos de mujeres han asumido la alta
tarea de la defensa ecológica. Preocupadas por el porvenir
de sus hijos y de sus comunidades asumen tareas de forestación,
protección de aguas y suelos, sustitución de cultivos
y muchas otras.
Mujeres contra el desierto
Detener un desierto no es tarea fácil, las arenas avanzan
devorando campos de cultivo, fuentes de agua dulce, caminos y
poblados. Pero aunque parezca increíble la voracidad del
desierto africano de Kenya está siendo controlado por manos
femeninas desde que, en l977, Wangari Maathai se propuso detener
el paso apurado de las dunas.
La tala indiscriminada y el crecimiento descontrolado de la población
estaban acabando con las mejores y mas fértiles tierras
de cultivo profundizando, con ello, el hambre y la pobreza. Esta
"bruja" organizó el "Movimiento del Cinturón
Verde", un programa nacional de reforestación a cargo
de mujeres.
Hasta el momento ha convocado a cincuenta mil mujeres que han
plantado, ya, más de diez millones de árboles por
todo Kenya. Esta valiosísima experiencia ha sido tomada
como modelo por las mujeres de varios otros países del
continente africano.
La Unión Internacional de Conservación de la Naturaleza
ha comprendido la importancia de las "brujas" y ya está
desarrollando, en Centro América, varios programas de desarrollo
sostenible a cargo de ellas. En El Salvador, Costa Rica y Nicaragua
las mujeres dedican sus fuerzas al mejoramiento del entorno.
En palabras de Alejandro Inbach (uno de sus funcionarios): "
Tras varias experiencias nos hemos dado cuenta que sólo
con la participación de las mujeres podemos esperar que
el éxito de nuestros proyectos de desarrollo sostenible
se traduzca en un mejoramiento real para las comunidades. Son
ellas quienes se preocupan realmente por elevar la calidad de
vida dentro de sus comunidades".
Como vemos las mujeres del mundo están trabajando, muchas
veces en silencio y sin apoyo, por nuestro planeta, en beneficio
de todas, y todos los que en la Tierra habitamos. Quizá
nuestro futuro finalmente sea, pues, un asunto de "brujas"...