| Resulta
paradójico -por no decir deprimente- lo mucho que sabemos
del elefante africano, del rudo rinoceronte y la larga jirafa (fauna
toda de parajes lejanos) y lo poco que nos preocupamos por conocer
algo sobre las hermosas y valiosas especies que habitan en nuestro
territorio. La vida en nuestra amazonía es variadísima,
muy rica, y para comprenderla mejor quizá sea bueno decir
que si el bosque tropical fuera un edificio tendría... ¡cinco
pisos!
Existe en nuestro continente una verde vastedad
conocida como Amazonía. Una inmensa depresión geográfica
rodeada de cadenas montañosas, cubierta por bosques fascinantes
por donde cruza gigantesco, ancho, un río: el Amazonas. Ocho
son los países privilegiados con porciones de este espectacular
territorio: Perú, Colombia, Brasil, Venezuela, Ecuador, Bolivia,
Guayana y Surinam.
Se trata de un lugar mágico plagado de parajes
hermosos, formas, colores, y aromas que cautivan los sentidos. La
vegetación es típica de un bosque tropical húmedo:
voluptuosa y muy heterogénea, y se calcula en cuarenta mil
el número de especies de plantas que allí crecen.
Se sabe también que, en una sola hectárea, se pueden
encontrar diez veces más especies de árboles que en
una extensión similar de bosque de otras latitudes. Y eso
no es todo.
Los científicos sospechan que al menos un
tercio de todas las variedades de animales que existen sobre el
planeta Tierra viven en este complejo y frágil ecosistema.
Por citar un ejemplo, hablemos de Pacaya-Samiria en esta Reserva
Nacional, de algo m s de dos millones de hectáreas, encuentran
refugio 132 especies de mamíferos, destacándose la
presencia de trece primates, más de trescientas especies
de aves, reptiles y gran cantidad de fauna acuática, incluyendo
dos especies únicas en el mundo el Paiche y la charapa.
La especial gama de asociaciones vegetales de los
bosques tropicales y particularmente la complejidad que éstas
presentan en la región amazónica, debido a las características
del terreno (en su mayoría llanuras inundables) es un factor
que permite el desarrollo de variadísima fauna.
Alrededor de las cochas, en los inaccesibles aguajales,
en las orillas de los ríos donde crecen gramíneas,
en los bosques de colinas, los parajes inundables y las zonas abiertas,
que constituyen hábitats claramente diferenciados y complejos,
es donde se desarrolla la fascinante y variada vida de la selva.
Esta vida que se agrupa según su adaptación a los
estratos del bosque.
Del suelo al cielo
Las diversas alturas que alcanzan los árboles
del bosque tropical húmedo son un factor determinante para
la distribución de la vida, y resulta en una zonificación
vertical (y natural) que tiene gran importancia ecológica.
Así desde el suelo hasta el cielo, hasta
la copa de árboles que sobrepasan los setenta metros, se
distinguen claramente cinco estratos. La selva, pues, termina siendo
una suerte de edificio de cinco pisos y visualizarla así
nos permitirá comprender m s fácilmente a los inquilinos
que habitan tan peculiar y verde espacio.
Estos cinco "pisos" son: el estrato del
humus del suelo, el estrato de hierbas y arbustos (hasta una altura
no mayor de tres metros), el estrato de los troncos (inferior y
medio, de los tres a los veinte metros y de los veinte a los treinta
y cinco metros respectivamente), y finalmente la "azotea"
del bosque: el estrato superior, o el de la copa de los árboles.
Cada uno de estos niveles alberga una variedad
insospechada de vida, una biodiversidad que depende de cada una
de las hojas, de las ramas, de las hierbas y flores de este frágil
ecosistema que es la selva. Quizá aprendamos a respetar nuestra
amazonía cuando nos demos cuenta que hasta la planta más
pequeña es hogar de algún diminuto ser viviente. |