El próximo martes
celebramos un aniversario más de la fundación española
de la capital del Perú: Lima.
Han pasado 459 años desde aquel 18 de enero de 1535 cuando
don Francisco Pizarro, en las hermosas tierras del curaca Taulichusco,
fundara la "Ciudad de los Reyes".
A lo largo de los años mucho ha cambiado esta, alguna
vez llamada, "Ciudad Jardín". Esta urbe caótica,
violenta, polucionada y "moderna" fue paraje de inalterable
dulzura. Crónicas y relatos de diversos viajeros, a lo
largo del tiempo, nos recuerdan la belleza pérdida...
La Lima de pasados siglos era una sucesión de chacras,
bosques y jardines. Donde hoy sólo vemos moscas y basuras
corrieron alguna vez venados y perdices. Bajo la lápida
de concreto florecieron chacras prehispánicas y luego perfumados
patios españoles.
Lima es Patrimonio de la Humanidad mas también patético
ejemplo de decadencia ambiental. Jardines y plazas agredidos.
Humos y basuras. Ruidos y confusión. ¡Pobre capital
peruana! Lima, la más poblada ciudad del Perú. La
quinta urbe más habitada del continente festeja este martes
un aniversario más. Basuras, infernales ruidos, aire envilecido,
caos y violencia. Playas "inbañables". Este es
el marco en el que las vecinas y vecinos "celebraremos"
la fiesta de la capital.
Lima es ya, para muchos, insoportable. Un testimonio patético
de lo que ocurre cuando el "progreso" y la "modernidad"
son mal entendidos.
Pero no siempre fue Lima ciudad de sombras, humos y escombros.
Nuestra capital fue fundada por Pizarro sobre una pequeña
porción del valle del Rímac y proyectada por don
Nicolás de Rivera "el viejo". Esa misma ciudad
se extiende, hoy, por miles de hectáreas y cubre otros
dos valles: el del Chillón y Lurín; parajes de los
que depende la Lima del próximo siglo. Día a día
crece la ciudad y devora chacras, zonas naturales y sitios arqueológicos.
Sin pudor, sin culpa, sin tratar de buscar alternativas...
La siembra inclemente de cemento ha derivado en inclemente crisis
ambiental.
El cronista Pedro Cieza de León nos describe otra Lima:
"Hay muchas estancias...y palomares y muchas viñas
y huertas muy frescas y deleitosas, llenas de las frutas naturales
de la tierra...Y cierto, para pasar la vida humana, cesando los
escándalos y alborotos...verdaderamente es una de las buenas
Tierras del mundo, pues vemos que en ella no hay hambre, ni pestilencia...antes
siempre está el cielo sereno y muy hermoso...".
Lima fue sucesión de aromadas chacras desde tiempos anteriores
a los españoles hasta hace algunas décadas. Inclusive
hace poco más de un siglo Manuel Atanasio Fuentes en su
"Lima, apuntes históricos, descriptivos, estadísticos"
informaba: "Largo sería hacer la enumeración
de todos los vegetales que se producen dentro de las murallas
de Lima. La feracidad de las tierras, huertas y jardines las hace
aparentes para el cultivo de todas las plantas...".
Hoy lo único que parecemos dispuestos a "cultivar"
aquí son inmensos edificios de muchas...¡"plantas"!
Las últimas zonas agrícolas son constantemente agredidas,
en perjuicio de todos...
El célebre viajero belga, barón de Terloo, habla
de hermosos bosques de chirimoyos en el hoy aglomerado barrio
del Rímac. Se refiere a los extensos cultivos de yuca de
los alrededores de Miraflores y a las múltiples aves, plantas
y mariposas que se observaban en la ciudad.
En su libro "A través de Chile y el Perú",
que recoge sus experiencias del viaje realizado a mediados del
siglo pasado, Terloo dice: "De vuelta a Lima -se refiere
al actual polucionado centro- admiramos las quintas tras cuyas
paredes y cierros se ven naranjos cargados de frutas...a la distancia
se divisan praderas...".
Era, sin duda, una ciudad amable que invitaba al paseo...
Algunas décadas antes el pensador e historiador chileno
Vicuña Mackenna había dicho que Lima era "la
primera ciudad de Sudamérica y la segunda de España,
si no lo era más todavía".
Quién lo diría!
Pero Lima creció...Sus sucesivas autoridades no supieron
guiarla por el buen camino y así fue arrasando, a cada
paso, jardines, tesoros arqueológicos, magnífica
arquitectura virreynal. Ensuciando, contaminando. Así siguió
andando...
El insigne científico alemán Alexander Von Humboldt
fue uno de los pocos que supo darse cuenta que, aquí, algo
no estaba bien. Corría el año de 1803 y, aunque
la capital estaba en pleno apogeo, Humboldt escribió al
gobernador de Jaén, Don Ignacio Checa: "En Lima mismo
no he aprendido nada del Perú...Lima está más
separada del Perú que Londres, y aunque en ninguna parte
de la América Española se peca por demasiado patriotismo,
no conozco otra en la cual este sentimiento sea más apagado.
Un egoísmo frío gobierna a todos, y lo que no sufre
uno mismo, no da cuidado al otro"...
Quizá haya sido este egoísmo lo que desencadenó
el lamentable panorama actual que ha convertido a Lima en un ejemplo
de lo que ¡NO! debe repetirse en el resto de ciudades del
Perú.
"En todo el mundo civilizado se defienden los valores pretéritos.
Testigos, expresión de la cultura urbana...Sólo
nosotros, contra la corriente universal cometimos el delito de
menospreciar el valioso y bello legado recibido... ¿Lograremos
ya, por fin, detener en Lima el desborde de la barbarie?...Nosotros
esperamos que sí...". Son palabras de Manuel Solari
Swayne aparecidas en nuestro diario en 1983. En este nuevo aniversario
de la ciudad asumamos el compromiso de revertir la barbarie...