Diario El Comercio Lima -Perú 15 -01-1994

Martha Meier MQ.

 
La verde Lima que se fue...
 

El próximo martes celebramos un aniversario más de la fundación española de la capital del Perú: Lima.

Han pasado 459 años desde aquel 18 de enero de 1535 cuando don Francisco Pizarro, en las hermosas tierras del curaca Taulichusco, fundara la "Ciudad de los Reyes".

A lo largo de los años mucho ha cambiado esta, alguna vez llamada, "Ciudad Jardín". Esta urbe caótica, violenta, polucionada y "moderna" fue paraje de inalterable dulzura. Crónicas y relatos de diversos viajeros, a lo largo del tiempo, nos recuerdan la belleza pérdida...

La Lima de pasados siglos era una sucesión de chacras, bosques y jardines. Donde hoy sólo vemos moscas y basuras corrieron alguna vez venados y perdices. Bajo la lápida de concreto florecieron chacras prehispánicas y luego perfumados patios españoles.

Lima es Patrimonio de la Humanidad mas también patético ejemplo de decadencia ambiental. Jardines y plazas agredidos. Humos y basuras. Ruidos y confusión. ¡Pobre capital peruana! Lima, la más poblada ciudad del Perú. La quinta urbe más habitada del continente festeja este martes un aniversario más. Basuras, infernales ruidos, aire envilecido, caos y violencia. Playas "inbañables". Este es el marco en el que las vecinas y vecinos "celebraremos" la fiesta de la capital.

Lima es ya, para muchos, insoportable. Un testimonio patético de lo que ocurre cuando el "progreso" y la "modernidad" son mal entendidos.
Pero no siempre fue Lima ciudad de sombras, humos y escombros.

Nuestra capital fue fundada por Pizarro sobre una pequeña porción del valle del Rímac y proyectada por don Nicolás de Rivera "el viejo". Esa misma ciudad se extiende, hoy, por miles de hectáreas y cubre otros dos valles: el del Chillón y Lurín; parajes de los que depende la Lima del próximo siglo. Día a día crece la ciudad y devora chacras, zonas naturales y sitios arqueológicos. Sin pudor, sin culpa, sin tratar de buscar alternativas...

La siembra inclemente de cemento ha derivado en inclemente crisis ambiental.

El cronista Pedro Cieza de León nos describe otra Lima: "Hay muchas estancias...y palomares y muchas viñas y huertas muy frescas y deleitosas, llenas de las frutas naturales de la tierra...Y cierto, para pasar la vida humana, cesando los escándalos y alborotos...verdaderamente es una de las buenas Tierras del mundo, pues vemos que en ella no hay hambre, ni pestilencia...antes siempre está el cielo sereno y muy hermoso...".

Lima fue sucesión de aromadas chacras desde tiempos anteriores a los españoles hasta hace algunas décadas. Inclusive hace poco más de un siglo Manuel Atanasio Fuentes en su "Lima, apuntes históricos, descriptivos, estadísticos" informaba: "Largo sería hacer la enumeración de todos los vegetales que se producen dentro de las murallas de Lima. La feracidad de las tierras, huertas y jardines las hace aparentes para el cultivo de todas las plantas...".

Hoy lo único que parecemos dispuestos a "cultivar" aquí son inmensos edificios de muchas...¡"plantas"! Las últimas zonas agrícolas son constantemente agredidas, en perjuicio de todos...

El célebre viajero belga, barón de Terloo, habla de hermosos bosques de chirimoyos en el hoy aglomerado barrio del Rímac. Se refiere a los extensos cultivos de yuca de los alrededores de Miraflores y a las múltiples aves, plantas y mariposas que se observaban en la ciudad.

En su libro "A través de Chile y el Perú", que recoge sus experiencias del viaje realizado a mediados del siglo pasado, Terloo dice: "De vuelta a Lima -se refiere al actual polucionado centro- admiramos las quintas tras cuyas paredes y cierros se ven naranjos cargados de frutas...a la distancia se divisan praderas...".

Era, sin duda, una ciudad amable que invitaba al paseo...

Algunas décadas antes el pensador e historiador chileno Vicuña Mackenna había dicho que Lima era "la primera ciudad de Sudamérica y la segunda de España, si no lo era más todavía".

Quién lo diría!

Pero Lima creció...Sus sucesivas autoridades no supieron guiarla por el buen camino y así fue arrasando, a cada paso, jardines, tesoros arqueológicos, magnífica arquitectura virreynal. Ensuciando, contaminando. Así siguió andando...

El insigne científico alemán Alexander Von Humboldt fue uno de los pocos que supo darse cuenta que, aquí, algo no estaba bien. Corría el año de 1803 y, aunque la capital estaba en pleno apogeo, Humboldt escribió al gobernador de Jaén, Don Ignacio Checa: "En Lima mismo no he aprendido nada del Perú...Lima está más separada del Perú que Londres, y aunque en ninguna parte de la América Española se peca por demasiado patriotismo, no conozco otra en la cual este sentimiento sea más apagado.

Un egoísmo frío gobierna a todos, y lo que no sufre uno mismo, no da cuidado al otro"...

Quizá haya sido este egoísmo lo que desencadenó el lamentable panorama actual que ha convertido a Lima en un ejemplo de lo que ¡NO! debe repetirse en el resto de ciudades del Perú.

"En todo el mundo civilizado se defienden los valores pretéritos. Testigos, expresión de la cultura urbana...Sólo nosotros, contra la corriente universal cometimos el delito de menospreciar el valioso y bello legado recibido... ¿Lograremos ya, por fin, detener en Lima el desborde de la barbarie?...Nosotros esperamos que sí...". Son palabras de Manuel Solari Swayne aparecidas en nuestro diario en 1983. En este nuevo aniversario de la ciudad asumamos el compromiso de revertir la barbarie...