Diario El Comercio Lima -Perú
06-03-1993

Martha Meier MQ.

 
Paracas:
Paraíso a la deriva
 

Durante los últimos dos días, el Perú fue sede de la "IV Reunión de Cancilleres de los países miembros de la Comisión Permanente del Pacífico Sur (CPPS)". El certamen fue presidido por el Dr. Oscar de la Puente, ministro de Relaciones Exteriores de nuestro país, y contó con la participación de Chile, Colombia y Ecuador.

Especial atención se prestó al tema de la protección del ambiente marino y las zonas costeras. Lógica preocupación, tomando en cuenta que alrededor del globo, mares y costas agonizan por la contaminación y la depredación sistemática de sus riquezas.

En nuestro país existe un patético ejemplo de lo que ocurre a escala planetaria. Una joya de la Cuenca del Pacífico está en peligro: Paracas. Imperio de arena y agua; cuna de una esplendorosa y avanzada cultura; refugio de infinitas aves; tierra de los vientos y la sal. Un paraíso a la deriva...

Parecía como si la noche, o un gigantesco y maléfico pulpo, hubiera derramado toda su tinta entre las olas. Una sopa negra y espesa había usurpado el lugar de la mar. Verdes y gelatinosas algas, descompuestas mucho antes de ser vomitadas sobre la playa, impregnaban con su fétido aliento el paisaje.

¿Dónde escapó Paracas? ¿Dónde quedó aquella bahía de aguas transparentes como el cielo y olas plateadas de peces? ¿Qué conjuro transformó ese planeta submarino de rocas sembradas de Argopecten pupuratus -que es como llama la ciencia a las conchas de abanico- en un ácido universo de grasa, químicos y soledad?...

Hace pocos días llegamos hasta la sureña bahía de Paracas (provincia de Pisco, Departamento de Ica, Región Libertadores-Wari) y nos encontramos con este deplorable cuadro (como se recuerda una porción de la amplia bahía se inscribe dentro de los límites de la...¡Reserva Nacional de Paracas!).

Una suerte de "mancha negra", a ratos parda y otras veces amarillenta, evidenciaba la contaminación que hoy va cediendo. Gracias al viento, a las corrientes y a una extensa formación geológica, la `mancha' no logró invadir los dominios de la única reserva marina del Perú. Sin embargo sí afectó la flora y fauna de un amplio sector de la bahía. Inclusive a cientos de metros de la playa era notoria la ausencia de peces, moluscos, crustáceos y algas.

Ahora bien, ¿qué sucedió? Pues un asunto...¡rutinario! Como se sabe, hace varias décadas empezaron a establecerse plantas procesadoras de harina de pescado, conserveras y otras fábricas que constituyen un foco permanente de contaminación. La mayoría de éstas descargan sus desagües directamente al mar, sin previo tratamiento.

De vez en cuando, a vista y paciencia de las autoridades, dichas plantas y algunos buques pesqueros limpian sus bodegas utilizando un "menjunje" de productos químicos altamente tóxicos y corrosivos. Estos venenos sumados a los residuos orgánicos de las instalaciones forman lo que se llama "sanguaza". Los estragos de la "sanguaza" se repiten año tras año. ¿Hasta cuando?...