Diario El Comercio Lima -Perú
13-10-1990

 
Alimentos para el futuro
 

"Quien sea capaz de conseguir que un terreno de dos mazorcas de maíz donde antes se daba una sola, merecerá más el agradecimiento de la humanidad que todos los Jonathan Swift, el irlandés autor de `Los Viajes de Gulliver'. Hoy, con más de cinco mil millones de seres humanos compartiendo el planeta, parecen mucho más ciertas sus palabras.

El próximo martes 16 de octubre se celebra, por décimo año consecutivo el `Día Mundial de la Alimentación', una fecha en que se analizará la triste situación de hambre que padecen millones de mujeres, hombres y niños alrededor del globo y en la que se propondrán soluciones

Sabiendo que cada año la población de la Tierra crecen en cien millones, parecería simple la solución: aumentar proporcionalmente el rendimiento agrícola. Ahora bien, es cierto que si lográsemos un incremento del cien por ciento (como el referido por Swift) habría muchísimo más alimento disponible, algo que la humanidad toda celebraría, pero... ¿eliminaríamos así el hambre? Quizás, sin embargo las cosas humanas son siempre más complicadas

Aunque la tierra entregara todas sus fuerzas a los cultivos y donde ayer creció una mazorca, crecieran hoy dos, tres, cien o más, el hambre podría seguir imperando. Aunque los árboles se quebraran por el peso de sus propios frutos y los mares vomitaran peces sin recelo, las miradas de millones de niñas y niños, de sus padres y madres seguirán suplicando. Y es que para borrar el hambre de la faz del planeta, no basta multiplicar los panes. Cristo ya nos dió~ el primer ejemplo, luego de la multiplicación hay que distribuir justa y equitativamente, Ojalá algún día lo comprendamos....

A las puertas del siglo veintiuno, mareados por tanto adelanto tecnológico y surcando el espacio para alcanzar otros mundos, un imperio de oscuridades avanza incontenible... Al llegar la noche, mil millones de seres humanos tratarán de cerrar los ojos para soñar y tendrán por compañera a esa sombra llamada hambre. Millones de mujeres y niñas, de hombres pequeñitos y adultos habrán soportado un día de angustia, de dolor y probablemente de muerte. Y es que para casi un tercio de la humanidad, el infierno no está en el otro lado sino aquí, en la Tierra, y se llama hambre.

La muerte ha sabido hacer de este flagelo el mejor de sus aliados: aprovecha de la debilidad que dá a los cuerpos para clavar sus dientes y robarle el alma a veinte millones de seres humanos cada año. De este total, más de quince millones son niños y niñas. Esta es la dolorosa verdad de una cifra: cuarenta mil muertes diarias de pequeños seres por causas que se desprenden de la desnutrición.

Así tenemos, pues, que de cada cien pequeños nacidos, veinte no alcanzarán a cumplir su primer año de vida y que sólo setenta celebrarán su quinto aniversario. Además, trescientos millones de niñas y niños menores de cinco años sufren de desnutrición tan severa, como para padecer dolencias cerebrales que truncan, de por vida, todas sus posibilidades.

Una triste y cercana situación

En nuestro país el problema es profundo. Un informe de la Encuesta Nacional de Nutrición, Salud y Alimentación (ENNSA) arroja cifras realmente espeluznantes: 56.7 por ciento de la población de las zonas rurales registran desnutrición crónica, 23.7 por ciento en las zonas urbanas. Además, un estudio reciente determinó que, en algunas zonas de San Juan de Miraflores, se registra cuarenta por ciento de desnutrición infantil. Esto quiere decir que aquí, en el Perú, de cada diez pequeños cuatro están severamente desnutridos y con bajo peso para su edad. ¡Casi la mitad de la población infantil!

Y la realidad no hace más que confirmar cifras... El año pasado, por ejemplo, murieron en nuestro país más de ochenta mil niños (doscientos cincuenta cada día), esto significa que cada hora perdemos diez pequeñas vidas; un inmenso potencial humano que se agota por descuido y egoísmo.

Lima sede del Día Mundial de la Alimentación

En momentos como éste cuando Iglesia, sector privado y Estado aúnan esfuerzos, día a día, para que todos los peruanos tengan su tibia S ración de alimentos, Lima será sede especial de esta importante conmemoración.

No obstante las circunstancias de austeridad existentes, es necesario resaltar la importancia de la fecha y difundir alternativas que apunten a dar soluciones concretas al problema.

El Día Mundial de la Alimentación se celebra por décima vez, al mismo tiempo que se conmemoran cuarentaicinco años de la fundación de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y Alimentación (FAO); el tema elegido en esta ocasión es "Alimentos y Futuro".

Debemos unir esfuerzos en esta búsqueda de respuestas y lograr así que, hoy y siempre, hayan alimentos para los hombres y mujeres del planeta.
Hablar de "Alimentos y Futuro" nos obliga a trabajar por una mayor productividad agrícola, por la protección de nuestras tierras fértiles y bosques, por la conservación de los recursos naturales, pero principalmente por hacer comprender el mensaje del Nazareno. Recordemos: no basta multiplicar panes y peces, lo importante es distribuirlos con justicia y equidad entre todos los seres que comparten esta diaria lucha que llamamos vida...