Hablando
en términos "ambientales", en una escala del "uno
al diez", a 1994 le corresponde de nota un... ¡"cero”
¡Sí! pues. Así de mal han estado en el Perú
las cosas "verdes" este año que se va. Pero, felizmente...
Un par de días más y el "próximo año"
ya estará aquí. Cuándo despertemos la mañana
del domingo habremos ingresado a 1995... ¡al último
lustro del siglo veinte! Apenas algo más de 1,800 días
nos separan del nuevo siglo, del "tercer milenio". ¿Hacia
dónde vamos? ¿Andamos por buen camino? ¿Hicimos
lo correcto? En esta época del año tales preguntas
surgen, por lo general, con más fuerza. Un nuevo año.
Tiempo que se nos regala para ser mejores y mejorar, para rectificar
los errores y avanzar. Posibilidad, esperanza y promesa significan
los días por "estrenar". Que este 1995 sea el
del gran cambio de mentalidad, el del compromiso político
y ciudadano que se requiere para empezar a construir ese mañana
más justo, en paz y ecológicamente viable. Cuándo
la noche del sábado levantemos las copas para brindar,
no olvidemos decir ¡salud! por el Perú, y por la
salud del planeta y quienes lo habitamos...
"Es necesario trabajar para lograr los equilibrios necesarios
que contabilicen el crecimiento económico, la equidad social,
la prolongación de la vida y el mejoramiento de la calidad
de nuestro entorno natural y social".
Monseñor Carlos Oviedo, Prelado chileno.
En términos de políticas "verdes" lo
único relativamente positivo que nos deja 1994 es la creación
del "Consejo Nacional del Ambiente-CONAM".
En fechas recientes el Congreso Constituyente promulgó
la ley 26410 creando la referida entidad. El CONAM es ahora el
organismo que regirá la política nacional ambiental.
Su creación se esperaba desde los primeros días
del gobierno del ingeniero Fujimori, y ha visto la luz en lo que
podrían ser los últimos meses de su período.
Entre los objetivos del CONAM figuran: la promoción, planificación,
coordinación y control del patrimonio natural de la Nación.
Se encargará, además, de coordinar acciones con
el gobierno central y gobiernos regionales y locales en materia
ambiental, para que guarden armonía con las políticas
establecidas.
"PEOR ES NA'..."
No hay que cantar victoria. La promulgación del CONAM
no resuelve los problemas ambientales más críticos
del país. Si no se convierte en un ente dinámico,
coherente y transparente sería, a la larga, una "catástrofe
ecológica" más. Su estructura, además,
no responde a los criterios que deben primar para lograr el llamado
"desarrollo sustentable", cuya premisa básica
es la participación ciudadana. La "Agenda 21",
aprobada durante la Conferencia de Río es enfática
en ese punto. Nuestro CONAM, lamentablemente, no ha sabido recoger
el sentido democrático de la conservación en lo
que respecta a la incorporación de la población
organizada en este nivel de toma de decisión. En fin...
Un arduo trabajo espera, de cualquier manera, a la flamante autoridad.
En lo que respecta a ordenar y coordinar las leyes ambientales
deberán realizar una verdadera "Labor de hormiga".
Si hay algo caótico, difuso e incoherente en nuestro país
es la legislación. En lo que compete al tema ambiental
esto es doblemente válido. Este próximo año
1995 el CONAM, sin duda, empezará a "sudar la gota
gorda" por el caos en la normatividad. Difícil será,
además, lograr consenso al tiempo de determinar plazos
y sanciones para las empresas contaminadoras.
DEL DICHO AL HECHO
"Riotórica". Así bautizaron sus más
ácidos críticos a la palabrería de la, ya
histórica, Conferencia Mundial de las Naciones Unidas sobre
Medio Ambiente y Desarrollo (CNUMAD), realizada en Rio de Janeiro
en 1992.
Un juego de palabras para ridiculizar la retórica de Rio.
Pues bien, dos años más tarde, en 1994, el Perú
vivió el fenómeno de la "riotórica".
Jamás, como este año que se acaba, nuestras autoridades
y empresarios hablaron tan "verde". La conservación
de la naturaleza; el desarrollo sustentable; la necesidad de conciliar
la economía con la ecología fueron asuntos que "decoraron"
los discursos. Nunca, sin embargo, hemos estado más lejos
del camino...
1994 ha sido un año amargo. Las mascaras "verdes"
han caído. Ha salido a la luz la verdad: muchos están
dispuestos a llegar a extremos por defender su "derecho a
contaminar", a depredar, a deforestar. Nuestras autoridades
han demostrado que es uno de los pocos "derechos" que
están dispuestos a hacer respetar y no limitar.
LO MAS FEO
Hace un par de años se detuvo a campesinos y vecinos de
San Ignacio, Cajamarca, bajo falsa acusación de "terrorismo".
¿Su delito? Defender los bosques de "El Chaupe-Chinchiquilla-Namballe",
último reducto de los Podocarpus, de las intenciones de
una maderera que ilegalmente, y amparándose en la corrupción
que impera en el Ministerio de Agricultura, pretendía hacerse
de tales bosques. Largos meses se retuvo a esos inocentes.
Esa historia, felizmente, llegó a buen término.
Cuando lo de San Ignacio, mencionamos el peligro de que en el
Perú se estuvieran sentando precedentes y se amedrentara
así a quienes defienden ese patrimonio, que nos es común
y vital a todas las mujeres y hombres del Perú. Invocamos,
también, para que hechos como ése no se repitieran.
Pues bien, he aquí lo que sucedió...
El martes 13 de setiembre de 1994 dos ecologistas fueron detenidos.
Se trata de la socióloga María Elena Foronda Farro
y el licenciado Oscar Díaz Barboza, directivos de la organización
"Natura", de Chimbote. Ellos venían denunciando
la creciente contaminación derivada de la industria de
harina de pescado. Congresistas de diversas bancadas vienen abogando
por su libertad.
Este episodio es, sin duda, lo "Más Feo" del
'94.
CRECE LA CONCIENCIA
Las cuestiones ambientales han calado hondo en la opinión
pública. Este último año los asuntos "verdes"
han tenido lugar destacado en los distintos medios de comunicación.
Diarios y revistas. Radio y televisión. Cada vez, aparece
con mayor fuerza. No se trata sólo de noticias, publicaciones
o programas especiales.
Lo "ecológico" es hoy tema central de telenovelas,
de muestras de pintura, de cuentos y poemas.
La conciencia ambiental de los distintos grupos sociales crece.
Sus iniciativas y acciones a favor del entorno, también.
Esta es la clara respuesta a una problemática que, en muchos
casos, se ha tornado insostenible. Mujeres, hombres y niños
de las más diversas realidades se unen. Arquitectos y pescadores;
abogados y amas de casa; ingenieros; niñas; ancianos; indígenas;
empresarios, periodistas: compartimos una misma morada y somos
víctimas de la degradación ambiental.
Que el '95 sea un año en que se comprenda, a cabalidad,
aquella cita de Bolívar: "La naturaleza debe presidir
todas las reglas".