Diario El Comercio Lima -Perú 28 - 12-1994

Martha Meier MQ.

 
"Jalado" en conservación
 
Hablando en términos "ambientales", en una escala del "uno al diez", a 1994 le corresponde de nota un... ¡"cero” ¡Sí! pues. Así de mal han estado en el Perú las cosas "verdes" este año que se va. Pero, felizmente... Un par de días más y el "próximo año" ya estará aquí. Cuándo despertemos la mañana del domingo habremos ingresado a 1995... ¡al último lustro del siglo veinte! Apenas algo más de 1,800 días nos separan del nuevo siglo, del "tercer milenio". ¿Hacia dónde vamos? ¿Andamos por buen camino? ¿Hicimos lo correcto? En esta época del año tales preguntas surgen, por lo general, con más fuerza. Un nuevo año.

Tiempo que se nos regala para ser mejores y mejorar, para rectificar los errores y avanzar. Posibilidad, esperanza y promesa significan los días por "estrenar". Que este 1995 sea el del gran cambio de mentalidad, el del compromiso político y ciudadano que se requiere para empezar a construir ese mañana más justo, en paz y ecológicamente viable. Cuándo la noche del sábado levantemos las copas para brindar, no olvidemos decir ¡salud! por el Perú, y por la salud del planeta y quienes lo habitamos...

"Es necesario trabajar para lograr los equilibrios necesarios que contabilicen el crecimiento económico, la equidad social, la prolongación de la vida y el mejoramiento de la calidad de nuestro entorno natural y social".
Monseñor Carlos Oviedo, Prelado chileno.

En términos de políticas "verdes" lo único relativamente positivo que nos deja 1994 es la creación del "Consejo Nacional del Ambiente-CONAM".

En fechas recientes el Congreso Constituyente promulgó la ley 26410 creando la referida entidad. El CONAM es ahora el organismo que regirá la política nacional ambiental. Su creación se esperaba desde los primeros días del gobierno del ingeniero Fujimori, y ha visto la luz en lo que podrían ser los últimos meses de su período.

Entre los objetivos del CONAM figuran: la promoción, planificación, coordinación y control del patrimonio natural de la Nación. Se encargará, además, de coordinar acciones con el gobierno central y gobiernos regionales y locales en materia ambiental, para que guarden armonía con las políticas establecidas.

"PEOR ES NA'..."

No hay que cantar victoria. La promulgación del CONAM no resuelve los problemas ambientales más críticos del país. Si no se convierte en un ente dinámico, coherente y transparente sería, a la larga, una "catástrofe ecológica" más. Su estructura, además, no responde a los criterios que deben primar para lograr el llamado "desarrollo sustentable", cuya premisa básica es la participación ciudadana. La "Agenda 21", aprobada durante la Conferencia de Río es enfática en ese punto. Nuestro CONAM, lamentablemente, no ha sabido recoger el sentido democrático de la conservación en lo que respecta a la incorporación de la población organizada en este nivel de toma de decisión. En fin...

Un arduo trabajo espera, de cualquier manera, a la flamante autoridad. En lo que respecta a ordenar y coordinar las leyes ambientales deberán realizar una verdadera "Labor de hormiga". Si hay algo caótico, difuso e incoherente en nuestro país es la legislación. En lo que compete al tema ambiental esto es doblemente válido. Este próximo año 1995 el CONAM, sin duda, empezará a "sudar la gota gorda" por el caos en la normatividad. Difícil será, además, lograr consenso al tiempo de determinar plazos y sanciones para las empresas contaminadoras.

DEL DICHO AL HECHO

"Riotórica". Así bautizaron sus más ácidos críticos a la palabrería de la, ya histórica, Conferencia Mundial de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo (CNUMAD), realizada en Rio de Janeiro en 1992.

Un juego de palabras para ridiculizar la retórica de Rio. Pues bien, dos años más tarde, en 1994, el Perú vivió el fenómeno de la "riotórica". Jamás, como este año que se acaba, nuestras autoridades y empresarios hablaron tan "verde". La conservación de la naturaleza; el desarrollo sustentable; la necesidad de conciliar la economía con la ecología fueron asuntos que "decoraron" los discursos. Nunca, sin embargo, hemos estado más lejos del camino...

1994 ha sido un año amargo. Las mascaras "verdes" han caído. Ha salido a la luz la verdad: muchos están dispuestos a llegar a extremos por defender su "derecho a contaminar", a depredar, a deforestar. Nuestras autoridades han demostrado que es uno de los pocos "derechos" que están dispuestos a hacer respetar y no limitar.

LO MAS FEO

Hace un par de años se detuvo a campesinos y vecinos de San Ignacio, Cajamarca, bajo falsa acusación de "terrorismo". ¿Su delito? Defender los bosques de "El Chaupe-Chinchiquilla-Namballe", último reducto de los Podocarpus, de las intenciones de una maderera que ilegalmente, y amparándose en la corrupción que impera en el Ministerio de Agricultura, pretendía hacerse de tales bosques. Largos meses se retuvo a esos inocentes.

Esa historia, felizmente, llegó a buen término. Cuando lo de San Ignacio, mencionamos el peligro de que en el Perú se estuvieran sentando precedentes y se amedrentara así a quienes defienden ese patrimonio, que nos es común y vital a todas las mujeres y hombres del Perú. Invocamos, también, para que hechos como ése no se repitieran. Pues bien, he aquí lo que sucedió...

El martes 13 de setiembre de 1994 dos ecologistas fueron detenidos. Se trata de la socióloga María Elena Foronda Farro y el licenciado Oscar Díaz Barboza, directivos de la organización "Natura", de Chimbote. Ellos venían denunciando la creciente contaminación derivada de la industria de harina de pescado. Congresistas de diversas bancadas vienen abogando por su libertad.
Este episodio es, sin duda, lo "Más Feo" del '94.

CRECE LA CONCIENCIA

Las cuestiones ambientales han calado hondo en la opinión pública. Este último año los asuntos "verdes" han tenido lugar destacado en los distintos medios de comunicación. Diarios y revistas. Radio y televisión. Cada vez, aparece con mayor fuerza. No se trata sólo de noticias, publicaciones o programas especiales.

Lo "ecológico" es hoy tema central de telenovelas, de muestras de pintura, de cuentos y poemas.

La conciencia ambiental de los distintos grupos sociales crece. Sus iniciativas y acciones a favor del entorno, también. Esta es la clara respuesta a una problemática que, en muchos casos, se ha tornado insostenible. Mujeres, hombres y niños de las más diversas realidades se unen. Arquitectos y pescadores; abogados y amas de casa; ingenieros; niñas; ancianos; indígenas; empresarios, periodistas: compartimos una misma morada y somos víctimas de la degradación ambiental.

Que el '95 sea un año en que se comprenda, a cabalidad, aquella cita de Bolívar: "La naturaleza debe presidir todas las reglas".