Diario El Comercio Lima -Perú 28 - 08 -1993

Martha Meier MQ.

 
Habitantes del bosque esplendoroso
 
La última semana dos pueblos indígenas de la Amazonía ocuparon la primera plana de los diarios del mundo. Se trataba de nuestros compatriotas "Asháninka" y de los "Yanomami" del Brasil, ambos víctimas de horrendos crímenes.

En Brasil fueron los buscadores ilegales de oro. En nuestro país fue la demencia salvaje de los aliados del terror. En ambos casos fueron machetes los que se usaron para asesinar a estas mujeres, niños y hombres, los más marginados de entre los marginados. Habitantes del bosque esplendoroso que, por siglos, han sido víctimas inocentes del atropello, la injusticia y el olvido. ..

Lima "Hospital del Niño". Tres pequeñas y otros tantos niños se recuperan de las heridas causadas, a golpe de machete, por una salvaje horda de asesinos. Lejos de sus bosques, estos inocentes se aferran a la vida. ¿Podrán curarse algún día?. Son pequeños "Campa-Asháninkas", un pueblo que pertenece a la numerosa cultura amazónica "Arahuaca". Son los descendientes de los primigenios pobladores del bosque que, como los Yanomami del Brasil, han sido víctimas de una sangrienta masacre durante la pasada semana. A propósito...

¡Nosotros también somos peruanos!: Es el lema para 1993 de la campaña "Compartir" que, anualmente, saca adelante la Iglesia Católica a través de la "Conferencia Episcopal Peruana". Se apunta a crear conciencia sobre la situación de marginalidad de estos pueblos y propiciar la solución de los problemas más graves que afectan a "los más pobres entre los pobres", según las propias palabras del Papa Juan Pablo II.

En nuestro país la selva amazónica, con sus 774,649 Km. FD representa más de la mitad del territorio nacional. Algo más de dos millones de habitantes viven en esta extensa y verde región, de ellos 350 mil son nativos.
Pese a ser habitantes de una región que no deja de sorprender al planeta por sus riquezas naturales, aquí se registran altos índices de desnutrición y mortalidad infantil.

Estos indígenas, como los del resto del globo, nunca se han visto realmente beneficiados con los grandes proyectos madereros, petroleros, ganaderos, mineros, turísticos o conservacionistas. Las ganancias siempre engordan los bolsillos de otros.

En la actualidad felizmente hay lideres, como el compatriota Aguaruna Evaristo Nukuag, del que escuchamos sobre la terrible batalla de los pueblos amazónicos por la supervivencia de sus culturas y del bosque. Nadie como estos hombres y mujeres para alertar sobre la sistemática destrucción de ese verde corazón de la América del Sur. Un jefe Ashaninka, Juaneco, explica: "Los indios y la naturaleza somos uno sólo en nuestros territorios por eso no sólo pedimos tierras para nosotros sino para los monos, las huanganas, los añujes.

Porque ellos tienen también derecho a vivir". Y... mientras todos defendemos el bosque de los que tan sólo lo ven como fuente de materia prima, ante los pequeños Ashaninkas de Lima recordamos las palabras del Papa en su "Mensaje a los Indígenas": "La Iglesia... hará cuanto este en su mano para que los descendientes de los antiguos pobladores de América ocupen en la sociedad y en las comunidades eclesiales él puesto que les corresponde".