Diario El Comercio Lima -Perú
07 -08-1996

Martha Meier MQ.

 
Paracas y península Valdés
Lazos que unirán por siempre...
 
¿Parajes Hermanos? Aunque la cosa no sea oficial no hay quien pueda negar que en el Perú y la Argentina existen dos joyas ecológicas marinas, similares. La nuestra se extiende plácida junto al Pacífico, la otra mira al Atlántico. A continuación una ilustrativa nota de la licenciada Etel Carpi, pedagoga, poeta, pintora y conservacionista Argentina. Como ya lo ha mencionado nuestra página de Ecología en diferentes oportunidades, Paracas tiene una hermana con la que requiere estrechar lazos...

"Paracas se mece cálida en el tenue sueño de las doradas arenas del desierto de Ica. Respirando fuerte como hembra embravecida, peina al viento su cabellera de sal y azul mar Pacífico. Innumerables y hermosas criaturas la pueblan. Unas permanecerán allí mientras se lo permitamos, otras regresarán a ella, año tras año, si los seres humanos no las herimos de muerte.

Al otro lado de Sudamérica, en la mágica Patagonia una belleza inmensa, le ofrece su cuerpo al Atlántico. Son dos hermanas que se dan la espalda y miran distintos horizontes. Aunque no sea asunto oficial y a muchos le suene increíble Paracas tiene una. ¡Hermana melliza en la Argentina! ¿El nombre de la "ché?": Península Valdés".

MARTHA MEIER. "El Comercio" 21 de marzo de 1992

América del Sur, nuestro continente, es un tesoro de riquezas ecológicas, un paraíso para quienes aman la naturaleza. Esta tierra es, a la vez, un desafío para todos quienes la habitamos pues es impostergable defender su ambiente y protegerlos de las presiones económicas e intereses que entran en juego cuando de la vida silvestre se trata.

MAS QUE HERMANAS

En el Perú, en la costa del Pacífico, y en la costa atlántica Argentina existen dos lugares de insuperable belleza. Por sus características geográficas y similitudes en cuanto a fauna bien debieran "hermanarse", como acertadamente lo propuso la periodista Martha Meier Miró Quesada, en su artículo "La hermana Argentina de Paracas", aparecido en esta misma página el 21 de marzo de 1992.

Los sitios a los que nos referimos son la Península de Paracas, en Ica, unos 200 kilómetros al sur de Lima, donde se ubica tanto la Reserva Nacional de Paracas como las Islas Ballestas y otras; y la zona de la Península Valdés, unos 1 500 kilómetros al sur de Buenos Aires, en la provincia de Chubut, Patagonia. Formalizar la "hermanación" de estos parajes irrepetibles sería un gran avance en el camino común de la integración, y la protección y defensa de sus riquezas naturales

IGUALES Y TAN LEJANAS

Lo primero que salta a la vista, geográficamente hablando, es su parecido. Valdés y Paracas son semejantes. En ambos lugares, además, soplan fuertísimos vientos: la famosa "Paraca" que barre constantemente el increíble desierto ocre de esta parte de la costa del Perú y las ventiscas patagónicas que azotan la inhóspita meseta arbustiva Argentina, que en esa latitud llega hasta el Atlántico.

Seguimos analizando y vemos que la quieta Bahía de Paracas, con sus bellísimas puestas de sol, recuerda el encanto del Golfo Nuevo, de Valdés, con sus aguas transparentes y calmas que el sol enciende de bellos colores. En muchas partes estas costas son similares. Vemos altas barrancas de arena compacta que miran al mar; rocas y salientes que son refugio ideal para las aves marinas, están también las extensas playas.

LO MUCHO COMPARTIDO...

En Paracas la flora terrestre es, sin duda, escasa, casi nula. En los puntos más altos, que atrapan la humedad de la niebla en los meses invernales, existen unas pocas especies bajas típicas de las lomas. Para el caso de Península Valdés y zonas cercanas, el clima y los suelos permiten el desarrollo de especies típicas del monte arbustivo ("jarilla", "jume", "quilimbay", etc.). En algunas partes estas plantas alcanzan más de un metro de altura. Si ésta es la única diferencia lo mucho compartido no deja de asombrar.

Lo más importante de ambos lugares es la increíble variedad de su flora marina, pero principalmente de su fauna. Ambos lugares son el paraíso que necesitan diversas especies para reproducirse, vivir en paz y prosperar a pesar del maltrato de los seres humanos. Ambos parajes comparten, además, una larga lucha -con grandes avances e innegables retrocesos- en el campo de la protección de las bellezas paisajísticas para el desarrollo del turismo y el gozo de los amantes de la naturaleza agreste y pura. Así también comparten una misma preocupación: la conservación de las especies amenazadas para que éstas no desaparezcan de la faz de la tierra. Aves variadas como flamencos, cormoranes, gaviotines, chorlos y ostreros, son las mismas en esos lugares. En Valdés los pingüinos de Magallanes son prácticamente idénticos a los de Humboldt, de Paracas.

Existen también lobos de mar, zorros, entre otros. En la "hermana" Argentina domina en tierra la figura del imponente guanaco, camélidos que alguna vez poblaron también las costas del Perú y hoy se refugian en las alturas andinas.

SUPERAR LAS VICISITUDES

Hoy en día ambos reductos de vida, ambos emporios silvestres, padecen problemas para sacar adelante sus propuestas, su compromiso con la conservación ambiental. Mucho es lo que se ha avanzado. Se ha aprendido y comprendido, por ejemplo, sobre la conservación, sobre cómo implementar las medidas más adecuadas que conduzcan al fin deseado. Por eso, por todas las experiencias que se podrían seguir compartiendo a futuro, por el intercambio de información, e incluso por la investigación con respecto a las especies similares de uno y otro rincón de nuestro continente es que sería de suma importancia trabajar en forma coordinada, "hermanada", en el camino de la defensa de la vida...