Este domingo celebramos el "Día
de la Madre". Una fecha en la que se rinde homenaje a todas
esas mujeres que durante nueve lunas cobijaron en su vientre una
vida nueva; a todas aquellas que con sacrificio enfrentan la adversidad
y sacan adelante a sus hijas e hijos, tratando de forjar buenas
personas. A lo largo de los años ríos de tinta han
corrido para describir la maternidad y exaltarla. Mas las mamás
humanas no son las únicas.
Compartimos el planeta con diversidad de especies cuyas hembras
prodigan también tiernos y amorosos cuidados a sus crías...
"La continuidad de la propia estirpe, el ansia de eternidad
que está impresa a fuego en todos y cada uno de los seres
vivos, únicamente queda satisfecha trayendo a este mundo
réplicas, más o menos exactas de uno mismo".
-JOAQUIN ARAUJO
"El reto de la vida" (tomo II)
"Mi madre era pequeñita
Como la menta o la hierba;
apenas echaba sombra
sobre las cosas, apenas,
y la Tierra la quería
por sentírsela ligera
y porque le sonreía
en la dicha y en la pena"
- GABRIELA MISTRAL (1889-1957)
poeta chilena, Nóbel de Literatura 1945
"Madre Mía" (fragmento)
Rodeada de misterio la vida empieza en lo más profundo
de la hembra. Allí en la tibia penumbra ocurre un milagro
que desde siempre, y por millones de años, ha sido el mismo
y ha permitido que la vida perdure...
Sacrificio. Ternura. Paciencia. Son palabras usualmente vinculadas
a la maternidad, al amoroso cuidado que brindan las "mamás"
a sus hijas e hijos. Madres son hembras... ¡y de las más
diversas especies!
CARIÑOSA BALLENA
Si alguien puede enseñarle a una mamá humana lo
que es la paciencia con su prole esa es doña ballena. ¡Así
es!
"La madre sencillamente aguanta todas las travesuras de
su hijito como si su bondad y buen genio fueran recursos inagotables".
Así escribió el doctor Payne, destacado estudioso
de cetáceos quien investigó a conciencia la vida
de estas inmensas criaturas marinas, en el sur de Argentina. Payne
relató también: "Muchas veces he observado
un ballenato jugando por horas arrebatadamente alrededor de su
madre, deslizándose de sus aletas, tapando su orificio
nasal con la cola, arremetiendo contra su costado, todo sin reacción
perceptible de parte de la mamá. Cuando finalmente responde
al tormento no hace más que ponerse de espaldas y embrazar
al ballenato con sus aletas hasta que se haya tranquilizado".
MAMI MANATI
La "vaca marina" o "manatí" (Trichechus
inunguis) es un gran mamífero herbívoro acuático,
de hasta tres metros de largo y 360 kilogramos de peso. Pertenece
al orden Sirenia, habita en los afluentes de los ríos de
la Amazonía y se encuentra en serio peligro de extinción
debido -cuando no- a la persecución de la que ha sido objeto
durante décadas por su carne y cuero. En nuestro país
las "vacas marinas" habitan en los ríos Napo,
Tigre, Marañón, Pastaza, Pacaya, Samiria y Amazonas.
Pese a estar a punto de desaparecer se las protege sólo
en la Reserva Nacional de Pacaya Samiria.
"Mami manatí" es atentísima progenitora.
Se comunica con su cachorro (que nace tras un año de gestación)
mediante chirridos y chillidos agudos. Un bebé manatí
no se aleja nunca demasiado de su madre y va generalmente "montado"
sobre su espalda. Prácticamente desde su nacimiento empieza
a alimentarse de algas y plantas, sin embargo la madre lo amamanta
por año y medio.
CARIÑOSA "GUANACA"
El guanaco (Lama guanicoe) es una de las cuatro especies de camélidos
sudamericanos, las otras son: llama, alpaca y vicuña. Se
trata de un animal silvestre que en nuestro país está
desapareciendo abatido por cazadores furtivos y destrucción
de su hábitat. Ya en 1990 el estudioso Domingo Hoces estimaba
que en el Perú quedaban apenas poco más de... ¡1
500 ejemplares! La mayor parte de la población se alberga
en la Reserva Nacional de Calipuy, en Santiago de Chuco, La Libertad.
Viven en rebaños compuestos por varias hembras y sólo
un macho guía.
Doña "guanaca" da a luz tras once meses de gestación.
Normalmente nace una sola cría aunque no son raros los
casos de mellizos. Apenas nacidos, en apariencia flaquitos y debiluchos,
ya pueden andar con soltura y siguen a su madre a todas partes.
La "guanaca" está muy unida a su pequeñuelo
durante las semanas de lactancia.
ABRAZAME QUE ME CAIGO
Los "perezosos" son mamíferos del orden mal
dentados. Habitan en las selvas de Centro América y América
del Sur. Son vecinos de distintos puntos de nuestra Amazonía,
conocidos por sus "records" de "velocidad".
Para mover una extremidad pueden demorar hasta... ¡medio
minuto! Las especies de los dos géneros existentes (Choloepus
y Bradypus) pasan su "lentita" vida colgando de los
árboles. Mamá perezosa da a luz una sola cría,
tras algo más de cinco meses de embarazo. "Perezosito"
nace con los ojos abiertos y bastante despabilado. La mamá
corta el cordón umbilical con sus dientes. Acto seguido
el recién nacido trepa hasta su pecho y se sujeta fuertemente.
Las primeras semanas tras el parto ella procura moverse lo menos
posible. Nueve meses doña perezosa "carga a cuestas"
a su bebito.
PREOCUPADA FAMILIA
En los ríos de la Amazonía viven especies de la
familia de las tan afamadas "martas", prácticamente
exterminadas por las ambiciones de los traficantes de finas pieles
de nutria. Una de esas víctimas es el "lobo de río"
(Pteronura brasiliensis) que habita en lugares como el Parque
Nacional del Manu, en Madre de Dios, o la propuesta Reserva Comunal
de Pucacuro, en Loreto.
En nuestro país han sido ampliamente estudiados por Elke
Staib y Christof Schenck, expertos de Alemania. La gestación
de las "lobas de río" dura de 65 a 72 días.
A saber, solo se reproduce la hembra líder de los grupos
(conformados por los padres y las crías de varios años).
Toda la "familia" ayuda en la crianza y cuida a los
bebés. Y no es para menos, "mamá loba"
es sumamente nerviosa y la supervivencia de los cachorros depende,
en gran medida, de su tranquilidad pues bajo "estrés"
no logra producir la leche necesaria para los cinco meses de lactancia.
Madres salvajes que pese a la adversidad y a la sistemática
destrucción de su hábitat se esmeran en perpetuar
la vida...