Hay en el cosmos un punto perdido,
globo azul donde habitamos. Es apenas un pedacito, un ínfimo
grano de arena en el infinito universo.
Este lunes 22 de abril a lo largo y ancho de nuestro minúsculo
planeta se celebrará, una vez más, el "Día
de la Tierra". Fecha para reflexionar sobre los complejos
y múltiples problemas generados por mano humana y que han
degradado hasta límites insostenibles a éste, a
saber, único hogar de vida en el incontable enjambre de
galaxias. "Tierra" la nombraron los antiguos sin reflexionar
que casi tres cuartas partes de este redondo mundo son agua, maltratado
mar del que surgió la vida y de la que tanto depende. Vida
toda amenazada por la "miopía" humana...
Océano, Agua, y no Tierra, hubieran llamado los antiguos
al planeta en que vivimos si lo hubieran visto azulito y rodeado
por su húmedo manto de nubes, como lo conocemos ahora gracias
a fotografías tomadas desde el espacio.
La Tierra está cubierta por mares, lagos, ríos,
nieves perpetuas y campos de hielo más que por suelo firme,
montañas, selvas o desiertos.
Este es un planeta "mojado", una suerte de gigantesco
cántaro. ¡Así es! Bajo la superficie también
está ella, subterránea, filtrándose entre
las rocas. Si miramos al cielo la encontramos arriba disfrazada
de nube, vapor de agua en la atmósfera. Tres cuartas partes
de la Tierra son nada más y nada menos que... ¡H2O!
Irrepetible compuesto que sustenta todas las formas de vida conocidas.
Abundante y sin embargo tan esquiva e inaccesible. Fuente de vida
que el ser humano se encarga de emponzoñar para su propia
desgracia.
¿FELIZ DIA TIERRA?
Este lunes como cada 22 de abril, desde 1970, se celebra el "Día
de la Tierra". Poco para celebrar y mucho que lamentar. "La
erosión, la desertización y la contaminación
se han convertido en algo cotidiano. Es una extraña forma
de suicidio", escribió Gerald Durrell en la presentación
de algún libro. Y el año pasado, en el marco del
veinticinco aniversario del "Día de la Tierra",
su fundador y ex-senador de los Estados Unidos, Gaylord Nelson
expresó: "...nuestro gran desafío es forjar
y mantener una sociedad sostenible.
En este momento de la historia, ninguna sociedad ha logrado evolucionar
hasta constituir una sociedad sostenible. Todos estamos siguiendo
un curso autodestructivo al incentivar nuestras economías
mientras reducimos nuestro capital natural...".
A lo largo y ancho del planeta, en más de 120 países,
se realizarán una serie de actividades apuntando a llamar
la atención sobre la sistemática degradación
ambiental y expoliación de ese patrimonio natural del que
depende el bienestar futuro de la humanidad.
AGUA QUE HAS DE BEBER...
En el Perú principales víctimas del "progreso"
mal entendido son las fuentes de agua dulce y el mar, con sus
inmensas riquezas pesqueras. Relaves y escorias mineras, residuos
de pesticidas y herbicidas utilizados en la agricultura, desagües
industriales y domésticos, deshechos de la actividad petrolera
y pesquera. Ríos, lagos, aguas subterráneas y finalmente
mares están siendo sistemáticamente aniquilados.
Las leyes son "letra muerta", no hay autoridades que
las hagan cumplir. Por si esto fuera poco la nueva legislación
tiende a "desproteger" ese patrimonio natural que es
fundamental para lograr un verdadero y duradero desarrollo económico
y social.
"Quien ensucia el agua debe limpiarla" sentenció
siglos antes de Cristo un inmortal filósofo griego: Aristocles,
más conocido como Platón (427-348 a.C.). Esto de
alguna manera se ha transformado en el moderno principio de "el
que contamina paga".
Lamentablemente no hay aquí quien lo comprenda ni lo cumpla.
Contaminar y depredar impunemente por hacer "negocios"
resulta en beneficio para unos pocos y perjuicio de todos.
NADA CAMBIA...
La preocupación ambiental no es de ninguna manera asunto
nuevo. No importa cuanto lo insistan los detractores de la conservación.
Como lo mencionamos en una extensa nota, del 5 de abril del año
pasado, ya desde tiempos de la antigua Grecia lúcidos pensadores
como Platón se lamentaban por la destrucción de
la naturaleza. En la India, veintidós siglos antes de Cristo,
el emperador Asoka (que reinó desde el año 273 al
232 a.C.) definió como "deber del rey" -léase
de la autoridad- proteger a los ciudadanos, castigar a los infractores
de la ley y, además, preservar la vida de los animales
y árboles de la floresta.
En tiempos más cercanos constatamos la férrea mano
aplicada a transgresores de normas "verdes". Para muestra
unos tristísimos botones:
En 1306 un vecino de Londres fue procesado y... ¡ejecutado!
Por quemar carbón dentro de la ciudad. Los incas castigaban,
también, con pena de muerte a quienes atentaban, por ejemplo,
contra las aves guaneras, ya que de ellas dependía la agricultura
del imperio, es decir la alimentación del pueblo.
Crueles extremos, exageradas penas que, sin embargo, nos ayudan
a comprender cómo los antiguos, de las más diversas
culturas, velaron por el bien común, por el interés
de la mayoría. Hoy a las puertas del tercer milenio se
repudia la pena de muerte (aunque en algunos países aún
se aplique) mas, levantando las banderas del "progreso"
y el "desarrollo", se condena a muerte al patrimonio
natural del que depende el futuro de la humanidad. "Día
de la Tierra" para empezar a cambiar el rumbo...
MARTHA MEIER M.Q.
"Este maravilloso mundo que habitamos es más maravilloso
de lo que conviene; más hermoso que útil; más
bien debe ser admirado que utilizado.
¿De qué sirve una casa si no se tiene un planeta
presentable donde ponerla?"
HENRY DAVID THOREAU (1817-1862)
Filósofo, naturalista y escritor norteamericano
"Bajo la palabra "progreso", diariamente la geografía
del Tercer Mundo es atormentada por las técnicas más
sofisticadas, que depredan y expolian sus mares, sus ríos,
sus bosques húmedos, su fauna y su flora..."
FELIPE BENAVIDES BARREDA
Conservacionista peruano
"Tomó, pues, Yavé Dios al hombre, y lo puso
en el jardín del Edén para que lo cultivase y guardase"
BIBLIA (Génesis 2:15)