Diario El Comercio Lima -Perú
17 -04-1996

Martha Meier MQ.

 
22 de Abril "Día de la tierra"
Pachamama que eres agua.incomprendida
 

Hay en el cosmos un punto perdido, globo azul donde habitamos. Es apenas un pedacito, un ínfimo grano de arena en el infinito universo.

Este lunes 22 de abril a lo largo y ancho de nuestro minúsculo planeta se celebrará, una vez más, el "Día de la Tierra". Fecha para reflexionar sobre los complejos y múltiples problemas generados por mano humana y que han degradado hasta límites insostenibles a éste, a saber, único hogar de vida en el incontable enjambre de galaxias. "Tierra" la nombraron los antiguos sin reflexionar que casi tres cuartas partes de este redondo mundo son agua, maltratado mar del que surgió la vida y de la que tanto depende. Vida toda amenazada por la "miopía" humana...

Océano, Agua, y no Tierra, hubieran llamado los antiguos al planeta en que vivimos si lo hubieran visto azulito y rodeado por su húmedo manto de nubes, como lo conocemos ahora gracias a fotografías tomadas desde el espacio.

La Tierra está cubierta por mares, lagos, ríos, nieves perpetuas y campos de hielo más que por suelo firme, montañas, selvas o desiertos.

Este es un planeta "mojado", una suerte de gigantesco cántaro. ¡Así es! Bajo la superficie también está ella, subterránea, filtrándose entre las rocas. Si miramos al cielo la encontramos arriba disfrazada de nube, vapor de agua en la atmósfera. Tres cuartas partes de la Tierra son nada más y nada menos que... ¡H2O! Irrepetible compuesto que sustenta todas las formas de vida conocidas. Abundante y sin embargo tan esquiva e inaccesible. Fuente de vida que el ser humano se encarga de emponzoñar para su propia desgracia.

¿FELIZ DIA TIERRA?

Este lunes como cada 22 de abril, desde 1970, se celebra el "Día de la Tierra". Poco para celebrar y mucho que lamentar. "La erosión, la desertización y la contaminación se han convertido en algo cotidiano. Es una extraña forma de suicidio", escribió Gerald Durrell en la presentación de algún libro. Y el año pasado, en el marco del veinticinco aniversario del "Día de la Tierra", su fundador y ex-senador de los Estados Unidos, Gaylord Nelson expresó: "...nuestro gran desafío es forjar y mantener una sociedad sostenible.

En este momento de la historia, ninguna sociedad ha logrado evolucionar hasta constituir una sociedad sostenible. Todos estamos siguiendo un curso autodestructivo al incentivar nuestras economías mientras reducimos nuestro capital natural...".

A lo largo y ancho del planeta, en más de 120 países, se realizarán una serie de actividades apuntando a llamar la atención sobre la sistemática degradación ambiental y expoliación de ese patrimonio natural del que depende el bienestar futuro de la humanidad.

AGUA QUE HAS DE BEBER...

En el Perú principales víctimas del "progreso" mal entendido son las fuentes de agua dulce y el mar, con sus inmensas riquezas pesqueras. Relaves y escorias mineras, residuos de pesticidas y herbicidas utilizados en la agricultura, desagües industriales y domésticos, deshechos de la actividad petrolera y pesquera. Ríos, lagos, aguas subterráneas y finalmente mares están siendo sistemáticamente aniquilados. Las leyes son "letra muerta", no hay autoridades que las hagan cumplir. Por si esto fuera poco la nueva legislación tiende a "desproteger" ese patrimonio natural que es fundamental para lograr un verdadero y duradero desarrollo económico y social.

"Quien ensucia el agua debe limpiarla" sentenció siglos antes de Cristo un inmortal filósofo griego: Aristocles, más conocido como Platón (427-348 a.C.). Esto de alguna manera se ha transformado en el moderno principio de "el que contamina paga".

Lamentablemente no hay aquí quien lo comprenda ni lo cumpla. Contaminar y depredar impunemente por hacer "negocios" resulta en beneficio para unos pocos y perjuicio de todos.

NADA CAMBIA...

La preocupación ambiental no es de ninguna manera asunto nuevo. No importa cuanto lo insistan los detractores de la conservación. Como lo mencionamos en una extensa nota, del 5 de abril del año pasado, ya desde tiempos de la antigua Grecia lúcidos pensadores como Platón se lamentaban por la destrucción de la naturaleza. En la India, veintidós siglos antes de Cristo, el emperador Asoka (que reinó desde el año 273 al 232 a.C.) definió como "deber del rey" -léase de la autoridad- proteger a los ciudadanos, castigar a los infractores de la ley y, además, preservar la vida de los animales y árboles de la floresta.

En tiempos más cercanos constatamos la férrea mano aplicada a transgresores de normas "verdes". Para muestra unos tristísimos botones:

En 1306 un vecino de Londres fue procesado y... ¡ejecutado! Por quemar carbón dentro de la ciudad. Los incas castigaban, también, con pena de muerte a quienes atentaban, por ejemplo, contra las aves guaneras, ya que de ellas dependía la agricultura del imperio, es decir la alimentación del pueblo.

Crueles extremos, exageradas penas que, sin embargo, nos ayudan a comprender cómo los antiguos, de las más diversas culturas, velaron por el bien común, por el interés de la mayoría. Hoy a las puertas del tercer milenio se repudia la pena de muerte (aunque en algunos países aún se aplique) mas, levantando las banderas del "progreso" y el "desarrollo", se condena a muerte al patrimonio natural del que depende el futuro de la humanidad. "Día de la Tierra" para empezar a cambiar el rumbo...

MARTHA MEIER M.Q.

"Este maravilloso mundo que habitamos es más maravilloso de lo que conviene; más hermoso que útil; más bien debe ser admirado que utilizado.

¿De qué sirve una casa si no se tiene un planeta presentable donde ponerla?"

HENRY DAVID THOREAU (1817-1862)

Filósofo, naturalista y escritor norteamericano

"Bajo la palabra "progreso", diariamente la geografía del Tercer Mundo es atormentada por las técnicas más sofisticadas, que depredan y expolian sus mares, sus ríos, sus bosques húmedos, su fauna y su flora..."

FELIPE BENAVIDES BARREDA

Conservacionista peruano

"Tomó, pues, Yavé Dios al hombre, y lo puso en el jardín del Edén para que lo cultivase y guardase" BIBLIA (Génesis 2:15)