Diario El Comercio Lima -Perú
09-02-1991

Martha Meier MQ.

 
Un parque lleno de leyendas
 
Aunque no figure en las guías y las empresas de turismo no lo incluyan en sus recorridos, Lima tiene un zoológico (y de los mejores de la América del Sur). Se trata del Parque de las Leyendas, un espacio de vida, donde miles de mujeres, hombres, niñas y niños llegan cada día en busca de un momento de sano esparcimiento, de contacto directo con la naturaleza, de un refugio donde olvidar los humos, olores y ruidos que envuelven la jungla urbana...

Senderos llenos de árboles. Leones, osos de anteojos y guacamayos. Jardines, veredas limpias y bien cuidadas. Vicuñas, peces multicolores y lagartos. Huacas sagradas de la pre-inca cultura Maranga. Columpios, toboganes y sonrisas todo esto -y más- en un sólo lugar: El Parque de las Leyendas.

Cada año, un millón setecientas mil personas coinciden en este punto en busca de sano esparcimiento, de un lugar donde estar en contacto directo con la naturaleza y poder tumbarse bajo la sombra de un árbol sin que los automóviles amenacen la vida ni el descanso. Costa, sierra y selva; las tres regiones de nuestro inmenso Perú están reproducidas para que podamos contemplar mucho de las variedades de flora y fauna autóctona (algunas de ellas en peligro de extinción) que conforman esos ecosistemas en la vida real. La fauna típica de otras latitudes también ha encontrado refugio en el Parque, así podemos ver leones, chimpancés, elefantes, una jirafa y otros simpáticos animales originarios del Africa y otras zonas del globo.

En total mil sesenta y un huéspedes (de 152 especies pertenecientes a 55 familias y 26 ordenes, entre mamíferos, reptiles, aves, anfibios y peces) tiene este hotel capitalino. Originalmente ciento veinte hectáreas conformaban el Parque, lamentablemente ante el letargo de la comunidad y las autoridades los invasores se han apropiado de veinte hectáreas para alzar grandes residencias (de hasta cuatro pisos y con...¡piscina!) inclusive sobre las ruinas sagradas de los más antiguos habitantes de esta parte de la ciudad.

El buen zoológico

Hace algunos años el Dr. Godofredo Stutzin, conservacionista chileno de amplia y reconocida trayectoria, escribía: Tres E -Enseñanza, Estudio, Esparcimiento- señalan las funciones de un jardín zoológico. Podrían agregarse dos más: Encantamiento y Encuentro. El zoológico es un oasis encantado donde se produce el encuentro del habitante del desierto urbano con la naturaleza viviente. Sólo un buen jardín zoológico puede cumplir estas funciones. Un buen zoológico es aquél en que tanto los animales como el público se hallan a gusto dentro de lo zoologicamente posible... Quienes visitan el Parque de las Leyendas pueden, pues, darse cuenta que, el nuestro, es verdaderamente un buen zoológico.

Pese al anémico presupuesto gubernamental (que este año será incrementado a ciento setenta dólares anuales) el zoológico ha logrado salir adelante gracias a una correcta administración de los ingresos por boletería y ventas de golosinas y refrescos en los kioskos. Estos fondos han permitido, no sólo, que el parque luzca limpio y que los animales gocen de una dieta adecuada, sino, además, que se saquen adelante diversidad de proyectos como, por ejemplo, la construcción de una hermosa portada o la rehabilitación de un antiquísimo estanque de agua que tuvo su origen cuando en la zona imperaba la cultura Maranga, por citar solo un par. Se han adecuado nuevos ambientes de exhibición y se viene trabajando, además, en una laguna de oxidación que se sumará a otras dos construidas hace ya algún tiempo.

Hay que resaltar que estas lagunas no sólo están sirviendo para purificar los desagües del Parque sino que, además, se han convertido en aeropuerto obligado para una variedad de aves migratorias en busca de un poquito de agua y descanso.

Un parque que, ya, es leyenda

En 1983 Felipe Benavides Barreda fue nombrado para presidir el Patronato del Parque de las Leyendas; no había entonces ninguna vicuña en exhibición. Hoy cincuenta y dos vicuñas hacen que Las Leyendas tenga un record en lo que a población en cautiverio de ese camélido se refiere, y es que desde que Benavides volvió al Parque, mucho se logró. Ya antes, desde 1964 hasta 1969, había estado al frente del zoológico. Cambios y reformas que se vivieron durante los años de gobierno militar lo obligaron a alejarse del cargo. Suponemos que ustedes recordarán en lo que se había convertido nuestro Parque después del 69: una especie de mercadillo al aire libre, llena de ambulantes, donde la basura era parte del paisaje y, seguramente, alimento de los entristecidos animales.

Con trabajo infatigable, mucho esfuerzo y prácticamente sin apoyo económico se logró recuperar el Parque. Cierto es que hay algunas deficiencias que aún no logran superarse debido a la falta de recursos y apoyo técnico de otras organizaciones, pero lo conseguido hasta ahora demuestra que hay honestidad, conocimientos, talento y buenas intenciones.

Algunos especialistas vienen cuestionando la capacidad científica de los encargados del Parque y hay quienes han llamado empírico a Benavides, tratando de desmerecer los conocimientos de toda una vida dedicada a la conservación y preservación de la vida silvestre. Pues bien, el empirismo de don Felipe y de sus colaboradores ha sido aplaudido por la Sociedad Zoológica de Londres a tal punto que se le ha dedicado seis páginas en el International Zoo Year Bookn al éxito alcanzado en lo que se refiere a reproducción en cautiverio de la vicuña.

El imperio de las vicuñas

Hace cinco años en 1985, por una inexplicable gestión gubernamental llegaron al Parque treinta vicuñas. Habían sido capturadas en Pampa Galeras con autorización de la Dirección General de Forestal y Fauna para ser trasladadas a la Reserva del Chimborazo en el Ecuador, el único problema que tuvieron los técnicos fue que ya con las vicuñas en Lima se enteraron de que la reserva ecuatoriana estaba en proceso de habilitación. Felizmente las pobres encontraron refugio en el Parque, algunas lamentablemente murieron. Hoy, luego de cinco años en Las Leyendas, las vicuñas se ven saludables y hermosas. Se ha lo grado cambiar la dieta que tenían en Pampa Galeras (donde se alimentaban de los líquenes que crecen bajo el ichu andino) por una de zanahorias, pasto seco, alfalfa y sal. Se ha alcanzado el promedio de 64 por ciento de éxito en los embarazos (alta cifra tratándose de reproducción en cautiverio); este año se ha decidido hacer descansar los vientres de estas prolíficas mamá vicuñas.

Así, pese a algunas imperfecciones (que son nada frente al desastre que impera en zoológicos de la mayoría de ciudades latinoamericanas) el nuestro se ha convertido en ejemplo a nivel internacional. Es el Parque de las Leyendas un espacio pedagógico, un oasis de paz en mitad del caos urbano. Un lugar donde la vida silvestre tiene la batalla ganada, para bien de los miles de niños y niñas que cada día llegan emocionados a ver un león de verdad, un monito con su mamá, la boca grande del cocodrilo. En el Parque de la Leyendas la vida continúa pese a la Guerra en el Golfo y los problemas que los hombres se esfuerzan en inventar...