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Aunque no figure en las
guías y las empresas de turismo no lo incluyan en sus recorridos,
Lima tiene un zoológico (y de los mejores de la América
del Sur). Se trata del Parque de las Leyendas, un espacio de vida,
donde miles de mujeres, hombres, niñas y niños llegan
cada día en busca de un momento de sano esparcimiento, de
contacto directo con la naturaleza, de un refugio donde olvidar
los humos, olores y ruidos que envuelven la jungla urbana...
Senderos llenos de árboles. Leones, osos
de anteojos y guacamayos. Jardines, veredas limpias y bien cuidadas.
Vicuñas, peces multicolores y lagartos. Huacas sagradas de
la pre-inca cultura Maranga. Columpios, toboganes y sonrisas todo
esto -y más- en un sólo lugar: El Parque de las Leyendas.
Cada año, un millón setecientas mil
personas coinciden en este punto en busca de sano esparcimiento,
de un lugar donde estar en contacto directo con la naturaleza y
poder tumbarse bajo la sombra de un árbol sin que los automóviles
amenacen la vida ni el descanso. Costa, sierra y selva; las tres
regiones de nuestro inmenso Perú están reproducidas
para que podamos contemplar mucho de las variedades de flora y fauna
autóctona (algunas de ellas en peligro de extinción)
que conforman esos ecosistemas en la vida real. La fauna típica
de otras latitudes también ha encontrado refugio en el Parque,
así podemos ver leones, chimpancés, elefantes, una
jirafa y otros simpáticos animales originarios del Africa
y otras zonas del globo.
En total mil sesenta y un huéspedes (de 152
especies pertenecientes a 55 familias y 26 ordenes, entre mamíferos,
reptiles, aves, anfibios y peces) tiene este hotel capitalino. Originalmente
ciento veinte hectáreas conformaban el Parque, lamentablemente
ante el letargo de la comunidad y las autoridades los invasores
se han apropiado de veinte hectáreas para alzar grandes residencias
(de hasta cuatro pisos y con...¡piscina!) inclusive sobre
las ruinas sagradas de los más antiguos habitantes de esta
parte de la ciudad.
El buen zoológico
Hace algunos años el Dr. Godofredo Stutzin,
conservacionista chileno de amplia y reconocida trayectoria, escribía:
Tres E -Enseñanza, Estudio, Esparcimiento- señalan
las funciones de un jardín zoológico. Podrían
agregarse dos más: Encantamiento y Encuentro. El zoológico
es un oasis encantado donde se produce el encuentro del habitante
del desierto urbano con la naturaleza viviente. Sólo un buen
jardín zoológico puede cumplir estas funciones. Un
buen zoológico es aquél en que tanto los animales
como el público se hallan a gusto dentro de lo zoologicamente
posible... Quienes visitan el Parque de las Leyendas pueden, pues,
darse cuenta que, el nuestro, es verdaderamente un buen zoológico.
Pese al anémico presupuesto gubernamental
(que este año será incrementado a ciento setenta dólares
anuales) el zoológico ha logrado salir adelante gracias a
una correcta administración de los ingresos por boletería
y ventas de golosinas y refrescos en los kioskos. Estos fondos han
permitido, no sólo, que el parque luzca limpio y que los
animales gocen de una dieta adecuada, sino, además, que se
saquen adelante diversidad de proyectos como, por ejemplo, la construcción
de una hermosa portada o la rehabilitación de un antiquísimo
estanque de agua que tuvo su origen cuando en la zona imperaba la
cultura Maranga, por citar solo un par. Se han adecuado nuevos ambientes
de exhibición y se viene trabajando, además, en una
laguna de oxidación que se sumará a otras dos construidas
hace ya algún tiempo.
Hay que resaltar que estas lagunas no sólo
están sirviendo para purificar los desagües del Parque
sino que, además, se han convertido en aeropuerto obligado
para una variedad de aves migratorias en busca de un poquito de
agua y descanso.
Un parque que, ya, es leyenda
En 1983 Felipe Benavides Barreda fue nombrado para
presidir el Patronato del Parque de las Leyendas; no había
entonces ninguna vicuña en exhibición. Hoy cincuenta
y dos vicuñas hacen que Las Leyendas tenga un record en lo
que a población en cautiverio de ese camélido se refiere,
y es que desde que Benavides volvió al Parque, mucho se logró.
Ya antes, desde 1964 hasta 1969, había estado al frente del
zoológico. Cambios y reformas que se vivieron durante los
años de gobierno militar lo obligaron a alejarse del cargo.
Suponemos que ustedes recordarán en lo que se había
convertido nuestro Parque después del 69: una especie de
mercadillo al aire libre, llena de ambulantes, donde la basura era
parte del paisaje y, seguramente, alimento de los entristecidos
animales.
Con trabajo infatigable, mucho esfuerzo y prácticamente
sin apoyo económico se logró recuperar el Parque.
Cierto es que hay algunas deficiencias que aún no logran
superarse debido a la falta de recursos y apoyo técnico de
otras organizaciones, pero lo conseguido hasta ahora demuestra que
hay honestidad, conocimientos, talento y buenas intenciones.
Algunos especialistas vienen cuestionando la capacidad
científica de los encargados del Parque y hay quienes han
llamado empírico a Benavides, tratando de desmerecer los
conocimientos de toda una vida dedicada a la conservación
y preservación de la vida silvestre. Pues bien, el empirismo
de don Felipe y de sus colaboradores ha sido aplaudido por la Sociedad
Zoológica de Londres a tal punto que se le ha dedicado seis
páginas en el International Zoo Year Bookn al éxito
alcanzado en lo que se refiere a reproducción en cautiverio
de la vicuña.
El imperio de las vicuñas
Hace cinco años en 1985, por una inexplicable
gestión gubernamental llegaron al Parque treinta vicuñas.
Habían sido capturadas en Pampa Galeras con autorización
de la Dirección General de Forestal y Fauna para ser trasladadas
a la Reserva del Chimborazo en el Ecuador, el único problema
que tuvieron los técnicos fue que ya con las vicuñas
en Lima se enteraron de que la reserva ecuatoriana estaba en proceso
de habilitación. Felizmente las pobres encontraron refugio
en el Parque, algunas lamentablemente murieron. Hoy, luego de cinco
años en Las Leyendas, las vicuñas se ven saludables
y hermosas. Se ha lo grado cambiar la dieta que tenían en
Pampa Galeras (donde se alimentaban de los líquenes que crecen
bajo el ichu andino) por una de zanahorias, pasto seco, alfalfa
y sal. Se ha alcanzado el promedio de 64 por ciento de éxito
en los embarazos (alta cifra tratándose de reproducción
en cautiverio); este año se ha decidido hacer descansar los
vientres de estas prolíficas mamá vicuñas.
Así, pese a algunas imperfecciones (que
son nada frente al desastre que impera en zoológicos de la
mayoría de ciudades latinoamericanas) el nuestro se ha convertido
en ejemplo a nivel internacional. Es el Parque de las Leyendas un
espacio pedagógico, un oasis de paz en mitad del caos urbano.
Un lugar donde la vida silvestre tiene la batalla ganada, para bien
de los miles de niños y niñas que cada día
llegan emocionados a ver un león de verdad, un monito con
su mamá, la boca grande del cocodrilo. En el Parque de la
Leyendas la vida continúa pese a la Guerra en el Golfo y
los problemas que los hombres se esfuerzan en inventar...
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