Diario El Comercio Lima -Perú
04- 05-1991

 
Pacaya-Samiria: Paraíso amenazado
 
Aunque, según nos indica la Biblia, entre los ríos Pisón, Guijón, Tigris y Eufrates se encontraba el Edén (idílico jardín que Adán y Eva perdieron por una manzana), quienes hemos tenido la suerte de llegar hasta nuestra esplendorosa amazonía creemos haber contemplado un pedacito de aquél perdido paraíso. En Loreto, por ejemplo, entre los ríos Marañon y Ucayali, se encuentra la más inmensa de nuestras reservas: Pacaya-Samiria, la tierra de los ríos espejos, hermoso paraje, una suerte de jardín del Edén, aquicito no más, en nuestra selva.

Interminables bosques húmedos. Orquídeas y aves multicolores. Insectos murmullando en la copa de gigantescos árboles. Dos ríos (el Pacaya y el Samiria) que todo lo reflejan en sus aguas obscuras. Impresionantes aguajales y cochas de aguas limpias, cargadas de peces. Delfines grises y rosados. Tigrillos, venados. Un paraíso, codiciado por sus riquezas y amenazado por la tentadora manzana que ofrecieron la Texas Crude y Petroperú...

El dieciséis de febrero advertíamos que se había dado luz verde a un proyecto que permitiría a la norteamericana Texas Crude buscar petróleo en nuestra amazonía. Lamentablemente, el lote designado -el 61- se encontraba justamente en medio de Pacaya-Samiria... ¡la más grande de nuestras reservas y segunda de toda la amazonía! Diversos sectores se pronunciaron al respecto, los medios de comunicación informaron ampliamente sobre el asunto y se desató un pequeño escándalo ambiental.

El Senado, desoyendo la opinión de un importante sector de la población, rechazó que se reconsiderara la firma de tan anti-ecológico contrato. Así, políticos de bancadas opuestas tuvieron a bien ponerse de acuerdo para permitir, no sólo, la violación de la intangibilidad de una reserva, sino además, la trasgresión de la legislación vigente sistematizada en el Código del Medio Ambiente. Pero hubo también un puñado de valientes y verdes discursos de políticos y políticas concientes como Beatriz Merino y Miguel Vega Alvear, de Libertad, el senado r del PPC por San Martín, Javier Diez Canseco, y otros conocidos senadores de la izquierda.

Hay quienes manifiestan que no podemos darnos el lujo de rechazar inversión extranjera. Es cierto, pero no se trata de impedir la exploración petrolera, sólo se pide que se haga conforme obligan las leyes, fuera de nuestras reservas ecológicas. Recordemos que sólo el cinco por ciento de nuestra selva está bajo protección, así es que no hay motivo para elegir justamente la manzana prohibida.

Felizmente para nosotras y nosotros, ciudadanos comunes del Perú, el revuelo causado por las denuncias y las acciones legales emprendidas por el Frente Ecológico Peruano, han hecho recapacitar a la empresa norteamericana sobre la posibilidad de un escándalo internacional. Hasta el momento de escribir estas líneas, Texas Crude estaría estudiando la posibilidad de otro lote antes de aventurarse a firmar por el 61.