Aunque,
según nos indica la Biblia, entre los ríos Pisón,
Guijón, Tigris y Eufrates se encontraba el Edén (idílico
jardín que Adán y Eva perdieron por una manzana), quienes
hemos tenido la suerte de llegar hasta nuestra esplendorosa amazonía
creemos haber contemplado un pedacito de aquél perdido paraíso.
En Loreto, por ejemplo, entre los ríos Marañon y Ucayali,
se encuentra la más inmensa de nuestras reservas: Pacaya-Samiria,
la tierra de los ríos espejos, hermoso paraje, una suerte de
jardín del Edén, aquicito no más, en nuestra
selva.
Interminables bosques húmedos. Orquídeas y aves multicolores.
Insectos murmullando en la copa de gigantescos árboles. Dos
ríos (el Pacaya y el Samiria) que todo lo reflejan en sus aguas
obscuras. Impresionantes aguajales y cochas de aguas limpias, cargadas
de peces. Delfines grises y rosados. Tigrillos, venados. Un paraíso,
codiciado por sus riquezas y amenazado por la tentadora manzana que
ofrecieron la Texas Crude y Petroperú...
El dieciséis de febrero advertíamos que se había
dado luz verde a un proyecto que permitiría a la norteamericana
Texas Crude buscar petróleo en nuestra amazonía. Lamentablemente,
el lote designado -el 61- se encontraba justamente en medio de Pacaya-Samiria...
¡la más grande de nuestras reservas y segunda de toda
la amazonía! Diversos sectores se pronunciaron al respecto,
los medios de comunicación informaron ampliamente sobre el
asunto y se desató un pequeño escándalo ambiental.
El Senado, desoyendo la opinión de un importante sector
de la población, rechazó que se reconsiderara la firma
de tan anti-ecológico contrato. Así, políticos
de bancadas opuestas tuvieron a bien ponerse de acuerdo para permitir,
no sólo, la violación de la intangibilidad de una
reserva, sino además, la trasgresión de la legislación
vigente sistematizada en el Código del Medio Ambiente. Pero
hubo también un puñado de valientes y verdes discursos
de políticos y políticas concientes como Beatriz Merino
y Miguel Vega Alvear, de Libertad, el senado r del PPC por San Martín,
Javier Diez Canseco, y otros conocidos senadores de la izquierda.
Hay quienes manifiestan que no podemos darnos el lujo de rechazar
inversión extranjera. Es cierto, pero no se trata de impedir
la exploración petrolera, sólo se pide que se haga
conforme obligan las leyes, fuera de nuestras reservas ecológicas.
Recordemos que sólo el cinco por ciento de nuestra selva
está bajo protección, así es que no hay motivo
para elegir justamente la manzana prohibida.
Felizmente para nosotras y nosotros, ciudadanos comunes del Perú,
el revuelo causado por las denuncias y las acciones legales emprendidas
por el Frente Ecológico Peruano, han hecho recapacitar a
la empresa norteamericana sobre la posibilidad de un escándalo
internacional. Hasta el momento de escribir estas líneas,
Texas Crude estaría estudiando la posibilidad de otro lote
antes de aventurarse a firmar por el 61.
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