| Para
muchos, lamentablemente, la Biblia se ha convertido en sinónimo
de libro antiguo, gordo y aburrido. En no pocos estantes las Escrituras
reposan olvidadas, cubiertas de polvo sin que nadie las consulte.
Ediciones de lujo son adquiridas como un simple adorno que luego se
coloca en la sala o el escritorio, cual vistoso florero.
En estos cercanos días de Semana Santa, cuando nos preparamos
a recordar la agonía y resurrección de Jesús,
Dios hecho hombre, queremos compartir con las lectoras y lectores
de esta página, algunos pasajes bíblicos, de alguna
manera vinculados al quehacer ambiental.
Releer las Sagradas Escrituras, descifrar cada frase con nuevos
ojos, nos hará comprender que hablar del Antiguo y nuevo
Testamento, es hablar de un importante documento que encierra palabras
sabias, y que ante todo es un código de ética y moral,
asuntos que buena falta hacen estos días....
Conocer la posición de las diversas filosofías, ideologías,
líderes políticos y espirituales frente a la actual
crisis ecológica es un asunto que nos ayuda a vislumbrar
salidas y posibilidades de las nuevas propuestas. Por ello en diversas
oportunidades nos ha parecido apropiado difundir la posición
de, por ejemplo, la Iglesia Católica respecto a estos temas.
Hemos dado a conocer las inquietudes del Papa Juan Pablo II sobre
asuntos como la paz, el hambre, los bajos niveles de vida en el
Tercer Mundo, la sobreexplotación de los recursos y preocupaciones
"verdes". La Iglesia, pues, no está al margen de
la problemática ecológica y el Papa ha sido uno de
los pocos líderes mundiales, que ha cuestionado las causas
reales del deterioro actual, al responsabilizar a los inhumanos
y egoístas sistemas económicos que anteponen intereses
individuales al bienestar de la humanidad toda.
Aunque hay quienes prefieren creer lo contrario, el tema ambiental
no es de ninguna manera cosa nueva para la Iglesia de Roma. En el
Antiguo Testamento y en el Nuevo, podemos encontrar ciertas recomendaciones
ecológicas y normas de conducta que mucho tienen que ver
con la conciencia "verde".
Leer la Biblia
El Concilio Ecuménico Vaticano II urgía con singular
insistencia la lectura de la Biblia. En la Constitución Dogmática
"Dei Verbum" se menciona de forma expresa "la necesidad
de que los cristianos tengan pleno acceso a la Escritura".Respetando
la Fe y creencia de cada una de nuestras lectoras y lectores, invitamos
a que en estos próximos días (cuando hasta las programaciones
de radio y TV. recuerden la dolorosa agonía de Cristo en
la Cruz) se vuelva a la Biblia con ojos renovados.
Solo así descubriremos que se trata de un texto que encierra,
no sólo, el origen de la civilización occidental y
de la vida misma sobre la tierra, sino que es además un manual
de ética, una guía moral que puede ayudarnos a perfeccionar
nuestra conducta. Así como nos identificamos con las enseñanzas
de Lao-Tse, los proverbios de Confucio y otras filosofías
y cosmovisiones, así también debemos de tratar de
comprender lo escrito en la Biblia.
Sobre el cuidado de los campos
Una vez que leamos las Escrituras, y desechando los pasajes sobre
prácticas actualmente fuera de contexto (como sacrificios
y otras que han sido dejadas de lado por nuestra evolución
histórica) podremos descubrir, por ejemplo, que en el Antiguo
Testamento, en el capítulo l9 del Levitico se lee: "Cuando
hagáis la recolección de vuestra tierra, no segarás
hasta el limite extremo de tu campo, ni recogerás las espigas
caídas, ni harás el rebusco de tus viñas y
olivares, ni recogerás la fruta caída de los frutales,
los dejaras para el pobre y el extranjero...Todas estas, son recomendaciones
que siguen vigentes; la Biblia nos aconseja pues, no exigirle demasiado
a los suelos, no dedicar las tierras a un solo tipo de cultivo,
(monocultivo) dejar que espigas y frutos contribuyan a fertilizar
naturalmente el campo y aprender a compartir todo aquello que producimos.
En el mismo capítulo hay referencias que pueden aplicarse
a la actual preocupación ambientalista sobre la bío-tecnología
y la experimentación genética: "No aparearás
bestias de diversa especie, ni sembrarás en tu campo simiente
de dos especies...Cuando hubiereis entrado en la tierra y plantaréis
árboles frutales de cualquier especie, sus frutos...durante
tres años...no los comeréis...Al quinto año
comeréis ya sus frutos y el árbol aumentará
vuestras utilidades..." Esto último tiene mucho que
ver con no exigirle demasiado a los campos y dejar descansar la
tierra, un asunto que se repite, por ejemplo, en el capítulo
25: "El año cincuenta será para vosotros jubileo,
no sembraréis, ni recogeréis lo que de sí diere
la tierra, ni vendimiaréis la viña no podada...comeréis
el fruto que de sí dieren los ..."
·La tenencia de la tierra, un asunto que se debate intensamente
en el mundo ambiental, es tratada de la siguiente manera: "Las
tierras no se venderán a perpetuidad, porque la tierra es
mía (dice Yahvé) y vosotros sois en lo mío
peregrinos y extranjeros". En estas palabras claramente se
expresa que somos seres transitorios que nada nos pertenece sino
que lo hemos tomado prestado de las futuras generaciones.
En Eclesiastes hay una clara alusión a eso que nos tratan
de hacer entender los ambientalistas que, no somos los dioses y
que nuestra especie no debe influir negativamente sobre el entorno,
que hay que aprender a respetar los ciclos de la naturaleza a los
que estamos sujetos: "Pasa una generación y viene otra,
pero la tierra permanece para siempre. Levantase el sol, se pone
y corre con el afán de llegar a su lugar de dónde
vuelve a levantarse tira el viento al medio día, gira al
norte, va siempre dando vueltas y retorna a sus giros. Los ríos
van todos al mar y la mar no se llena; allá de donde vinieron
torna de nuevo, para volver a correr... Lo que fue eso será,
lo que ya se hizo eso es lo que se hará..."
Estos son algunos breves pasajes del Antiguo Testamento que tienen
relación directa con la cuestión ecológica.
Los invitamos a descubrir otros. Y en estos días de reflexión,
a través de la vida de Cristo relatada en el Nuevo Testamento,
recuperar esa nueva ética que él nos enseño.
Conocer la Biblia y aplicar sus enseñanzas ayudará
además a más de un ambientalista a recuperar la mística
perdida...
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