Diario El Comercio Lima -Perú
26-01-1991

 
A vuelo de gaviota
 
En estos días de guerra, las buenas noticias son un recuerdo. La muerte galopando por las arenas del Oriente Medio es una imagen constante que a todos entristece. Allá, cada día, miles de seres humanos son exterminados en una guerra, que, como todas, no puede justificarse.

Mientras quince millones de niñas y niños mueren cada año por enfermedades prevenibles, mientras casi media humanidad pasa hambre y muchísimos viven en condiciones de miseria extrema, el "occidente desarrollado" despilfarra (según indican los analistas) mil millones de dólares en cada día de conflicto (Otro sería el planeta si tales cifras se invirtieran en programas de reforestación, de salud, de alfabetización y alimentación).

Pero el costo de esta guerra no se expresa exclusivamente en números. Las cicatrices que en la memoria colectiva de la humanidad queden, serán difíciles de borrar y ¡que decir de la factura ambiental que nos pase la Madre Tierra cuando cesen los oscuros tambores...

En dos artículos previos nos hemos referido al daño ambiental que se derivaría del uso de armas químicas, biológicas y nucleares en la Guerra del Golfo (aterradora posibilidad que crece cada segundo). También hemos mencionado el descalabro climático que se desprendería del incendio masivo de los miles de pozos petroleros de la zona y los efectos que tendría el vertido de éste en las aguas del Golfo. La crisis ecológica se dejará sentir, sin duda, mucho más allá de la zona, hoy, convulsionada.

Felizmente algunos seres con quienes compartimos el planeta, pese a todo, no la están pasando tan mal. Nos referimos a las gaviotas, esas aves hermosas cuyo vuelo nos acompaña en estos días de sol y playa. A propósito de ellas trata la siguiente nota llegada desde España. Según se informa, su adaptabilidad les ha permitido soportar la creciente polución, e inclusive variar su dieta de acuerdo al alimento disponible. Tan resistentes son que, en opinión de los expertos, podrían sobrevivir perfectamente a una hecatombe nuclear. Ojalá fuésemos gaviotas...

Los ornitólogos han detectado un crecimiento enorme de las bandadas de gaviotas. Ya no se los encuentra en los acantilados de las costas, ni tampoco tierra adentro, cerca de los basurales de las grandes ciudades. La gaviota siempre fue reconocida como una de las especies más fuertes del reino animal. Sin embargo, en los últimos años ha sido tal el índice de crecimiento de su población que el fenómeno llena de curiosa perplejidad a los científicos. Ornitólogos de diversos países lo comprueban, sin que, hasta el presente, se pueda explicar cuáles puedan ser las causas de que las bandadas de gaviotas, con su pico largo parecido a una pequeña navaja curva, su graznido espectacular, la mirada entre agresiva y entrometida, y el vuelo de garbo fácil (el lárido ostenta la acreditación de uno de los pájaros que vuela más largo y tendido y con una facilidad que recuerda a la de las águilas) sea vista picoteando o solazándose entre basuras y escombreras en los suburbios ciudades de tierra adentro.

De la playa a todas partes

Su medio natural eran los aledaños de las costas, hasta sus puestas en los riscos de los acantilados inaccesibles, y sus revoloteos en torno a los mástiles de los barcos, dan vida y color a cualquier escena marinera. Hasta hace unos años la presencia de dichos palmípedos volando a más de cien kilómetros tierra adentro era cosa nunca vista, aunque se sabía que el animal es capaz de permanecer planeando sobre el aire sin posar hasta un día entero y que resiste, debido a la consistencia robusta de su organismo, vuelos muy largos.

De acuerdo a un estudio de la Junta Rectora de las Islas Cíes, Galicia, el número de gaviotas de aquella parte de la cornisa cantábrica se ha triplicado en los últimos diez años. Asimismo, se constata que es mucho más grande y que algunos ejemplares de la gaviota argentea han llegado a pesar hasta...¡cinco kilos y medio!

Numerosas hipótesis se alzan al respecto. Se dice que se trata de uno de los animales que mejor da la razón a Darwin en sus teorías sobre mutación y evolución y, sobre todo, que son un ejemplo de contundencia y resolución en su adaptación al medio.

Un ave que sabe acomodarse

Si como decía Eneas "audaces fortuna iuvat" ("la fortuna ayuda a los audaces"), entonces podemos decir que la naturaleza premia a los más fuertes y a aquellos que saben programar su organismo en consonancia con el medio hostil en el cual han de batallar y moverse. En este sentido, el palmípedo lárido (como se conoce científicamente a la gaviota) supo ser dúctil y asumir los cambios climáticos operados en los últimos años en el planeta, hasta el punto de que puede ser una especie preponderante, al igual que la rata, o el mismo género humano.

La polución de los mares por derrames de petróleo Ala gaviota ha demostrado ser capaz de sobrevivir a las hecatombes ocurridas con el naufragio de los superpetróleos A no arredra a estos pájaros que han sabido ser capaces de alterar sus hábitos y costumbres, y hasta mudar su dieta. Antes eran ictiófagos, (solo se alimentaban de peces y moluscos) pero en la actualidad se han vuelto carnívoros y carroñeros.

Podrían sobrevivir a un holocausto nuclear

Alfred Hitchcock se inspiró en la terrorífica impasibilidad de las gaviotas para tomar la idea original de su película de suspenso "Los Pájaros" cuyo tema central es ataque sangriento de bandadas de gaviotas, y otras aves, a ciudades enteras. También se dice que, por su gran versatilidad y capacidad de adaptación al ambiente y a los recursos de comida, podrían sobrevivir a un holocausto nuclear. En tal caso, solo quedarían en la tierra ratas y gaviotas.

Los ornitólogos han contado hasta un centenar de tipos de esta especie de las cuales las más frecuentes son la argentea y la gaviota gris o común. Su presencia ha terminado por desplazar a otros pájaros marinos (como el cormorán o el petrel) que no han mostrado la misma capacidad para el cambio.

Hablar de gaviotas, esto hablar de un caso típico de supervivencia y de lucha por el medio en el cual están biológicamente desplazando a otras especies. De seguir la constante de crecimiento demográfico, su familiaridad para el hombre de las ciudades puede resultar tan acostumbrada como la del gorrión (pajarillo sedentario, fuerte y de gran fecundidad) o los córvidos, que tan bien se han habituado a los "tiempos modernos"...