Diario El Comercio Lima -Perú
11-08-1990

 
Perú : Un país de gran riqueza potencial
 

Hay momentos en la vida de cada ser humano cuando todo parece estar perdido, y lo mismo ocurre con la historia de los pueblos. Hoy, nuestro país atraviesa por una de sus más grandes crisis. Tiempos tristes y difíciles éstos que nos han tocado vivir, pero no nos dejemos abatir. Nuestra fortaleza frente a las adversidades, está demostrada en varios episodios de la historia. El espíritu de nuestro pueblo ha sabido resistir días mucho más duros, y salir victorioso.

El Perú, aunque decirlo hoy parezca irónico, es una nación de inmensas riquezas, y no sólo por el valor de sus gentes. Mantengamos la sonrisa y la fe, pues aunque las arcas estén vacías, nuestras tierras y nuestros mares albergan valiosos tesoros, recursos naturales que son una esperanza, una esperanza llamada Perú...

Selvas espesas, empapadas de vida. Paisajes majestuosos. Climas y suelos diversos donde, con un poco de amor, pueden prosperar casi todos los cultivos. Perú, hermosa tierra donde la naturaleza se presenta con fuerza y esplendor.

Aunque en momentos como los actuales suene paradójico, es bueno saber que, no existe -desde el punto de vista de la vida- nación alguna sobre el planeta más rica que la nuestra. Y es que en ningún otro lugar, como en nuestro país, han logrado coincidir factores climáticos y geográficos que le hayan permitido a la naturaleza brindar tantos favores.
La cordillera de los Andes y la fría corriente de Humboldt, son algunos de los "accidentes" que influyen para que nuestro país albergue, en todas sus regiones, una impresionante bio-diversidad.

Pero más allá de una flora y fauna magníficas y de paisajes que parecen arrancados del sueño; en costa, sierra y selva se encuentran también recursos no renovables de gran importancia para nuestra economía. Valiosos metales, petróleo, gas, fosfatos y otros, se encuentran en yacimientos dispersos a lo largo y ancho de nuestro territorio. Se trata de recursos que nos permitirán enfrentar, estemos seguros de ello, los tiempos más duros y adversos.

Pero además el Perú es un país de "récords ecológicos". En ningún otro lugar del globo existen, por ejemplo, más pájaros y mariposas que en los bosques de Madre de Dios, y no hay lugar en la amazonía donde haya más variedad de árboles que en la parte peruana y eso no es todo...
Nuestros récords mundiales

Los especialistas reconocen, para el planeta, ciento veinte zonas de vida; hábitats claramente diferenciados que presentan climas y suelos distintos y por lo tanto albergan una diversidad de flora y de fauna; en nuestro país ocurren ¡ochenticuatro! de éstas zonas de vida.

El diez por ciento de todas las especies de mamíferos, conocidas en la Tierra, habitan en algún paraje de nuestro territorio y algunas de estas especies son ¡exclusivas de nuestras tierras!

Veinte por ciento de todas las aves que surcan los cielos anidan en nuestros bosques, y de todos los reptiles que se arrastran sobre la redondez de nuestro planeta cinco por ciento han decidido hacerlo por nuestros paisajes.

Esta valiosísima fauna es, en su gran mayoría, de gran utilidad para el ser humano tanto por su carne como por sus pieles y lana. Y por lo general son altamente cotizadas en el mercado internacional. Se trata, pues, de un recurso que bien administrado no sólo permitiría elevar la dieta de los pobladores rurales sino contar con materia prima para desarrollar pequeñas industrias (textiles y curtiembres) de beneficio regional.

Y no sólo sobre tierra se encuentra nuestra fauna. El frío de nuestro mar es propicio para el desarrollo de una variedad asombrosa de peces, crustáceos y mariscos, organismos todo de un alto valor nutritivo. Los mares peruanos son, pues, considerados unos de los más ricos del globo. Y hay mucho más...

Un verde tesoro

Todos sabemos de la inmensa variedad de vida que encierran los bosques húmedos tropicales, pero de todos ellos es la amazonía (esa verde e inmensa porción que, en parte, se extiende en el oriente peruano) la que encierra una mayor heterogeneidad florística. Se trata de materia prima vegetal esencial para el desarrollo de medicinas; son plantas, flores, raíces y frutos de gran potencial industrial, científico y alimenticio. Estas son algunas de las riquezas naturales que podemos encontrar en la selva (sin mencionar recursos no renovables como el petróleo) y que favorecen el establecimiento de pequeñas plantas procesadoras que permitan un equilibrado desarrollo industrial y económico.

En nuestras, aproximadamente, setenta millones de hectáreas de selva proliferan diversidad de árboles de fina y cotizada madera. Aunque sólo se han logrado clasificar seiscientas especies (de las cuáles se utiliza únicamente el quince por ciento para la obtención de madera) se estima que existen hasta unas dos mil quinientas especies con un potencial industrial insospechado. La investigación y el aprovechamiento racional y sostenido de recursos como éste será, sin duda, de gran beneficio para todos los peruanos.

Los ríos que corren por la región son también muy ricos y, en opinión de los expertos, sólo entre las aguas del Amazonas podría haber mucha mayor riqueza ictiológica que en cualquiera de los grandes mares del globo, como por ejemplo el Atlántico.

Los frutos de la tierra

El suelo y el clima del Perú, han permitido a lo largo de siglos buenas cosechas durante todas las estaciones, salvo algunos períodos intensos de sequía o la visita de bichos inesperados.

Pese a que nuestro país no cuenta con grandes extensiones adecuadas para desarrollar agricultura, los escasos terrenos son de alto rendimiento, y lo que es mejor: nuestros suelos son aptos para una variedad impresionante de cultivos. Aquello de "escupí una pepa y creció un árbol" es una verdad en la mayoría de nuestros campos. En ellos prosperan tanto cultivos autóctonos (y muchas veces únicos y muy nutritivos) como las más diversas especies traídas de otros puntos del planeta. Y es que en tan diversos parajes siempre habrá alguno adecuado cualquier tipo de semilla se atreva a germinar.

Implementando el sector agrícola, rescatando cultivos y tecnologías tradicionales, incorporando más tierras a la producción podremos dejar de invertir grandes sumas de dinero en la importación de alimentos y más bien utilizar los recursos en campañas de salud, educación, desarrollo creativo e investigación científica que nos permitan construir una nación más grande y justa.

Nuestra tierra es, pues, bondadosa y debemos aprender a cuidarla. Nuestros recursos paisajísticos, los recursos no renovables y la imponente diversidad biológica constituyen la riqueza más grande del Perú y una esperanza para nuestro futuro y el de los que vengan después. Lo que debemos hacer ahora levantar el ánimo y, sonriendo, trabajar por la conservación. Las nuevas políticas deberán apuntar hacia el desarrollo sostenido y a la administración racional de los recursos en beneficio de todos los peruanos.

El nuestro, es un país rico; sólo hace falta que aprendamos a valorarlo en su exacta dimensión...