|
Hay momentos en
la vida de cada ser humano cuando todo parece estar perdido, y lo
mismo ocurre con la historia de los pueblos. Hoy, nuestro país
atraviesa por una de sus más grandes crisis. Tiempos tristes
y difíciles éstos que nos han tocado vivir, pero no
nos dejemos abatir. Nuestra fortaleza frente a las adversidades,
está demostrada en varios episodios de la historia. El espíritu
de nuestro pueblo ha sabido resistir días mucho más
duros, y salir victorioso.
El Perú, aunque decirlo hoy parezca irónico,
es una nación de inmensas riquezas, y no sólo por
el valor de sus gentes. Mantengamos la sonrisa y la fe, pues aunque
las arcas estén vacías, nuestras tierras y nuestros
mares albergan valiosos tesoros, recursos naturales que son una
esperanza, una esperanza llamada Perú...
Selvas espesas, empapadas de vida. Paisajes majestuosos.
Climas y suelos diversos donde, con un poco de amor, pueden prosperar
casi todos los cultivos. Perú, hermosa tierra donde la naturaleza
se presenta con fuerza y esplendor.
Aunque en momentos como los actuales suene paradójico,
es bueno saber que, no existe -desde el punto de vista de la vida-
nación alguna sobre el planeta más rica que la nuestra.
Y es que en ningún otro lugar, como en nuestro país,
han logrado coincidir factores climáticos y geográficos
que le hayan permitido a la naturaleza brindar tantos favores.
La cordillera de los Andes y la fría corriente de Humboldt,
son algunos de los "accidentes" que influyen para que
nuestro país albergue, en todas sus regiones, una impresionante
bio-diversidad.
Pero más allá de una flora y fauna
magníficas y de paisajes que parecen arrancados del sueño;
en costa, sierra y selva se encuentran también recursos no
renovables de gran importancia para nuestra economía. Valiosos
metales, petróleo, gas, fosfatos y otros, se encuentran en
yacimientos dispersos a lo largo y ancho de nuestro territorio.
Se trata de recursos que nos permitirán enfrentar, estemos
seguros de ello, los tiempos más duros y adversos.
Pero además el Perú es un país
de "récords ecológicos". En ningún
otro lugar del globo existen, por ejemplo, más pájaros
y mariposas que en los bosques de Madre de Dios, y no hay lugar
en la amazonía donde haya más variedad de árboles
que en la parte peruana y eso no es todo...
Nuestros récords mundiales
Los especialistas reconocen, para el planeta, ciento veinte zonas
de vida; hábitats claramente diferenciados que presentan
climas y suelos distintos y por lo tanto albergan una diversidad
de flora y de fauna; en nuestro país ocurren ¡ochenticuatro!
de éstas zonas de vida.
El diez por ciento de todas las especies de mamíferos,
conocidas en la Tierra, habitan en algún paraje de nuestro
territorio y algunas de estas especies son ¡exclusivas de
nuestras tierras!
Veinte por ciento de todas las aves que surcan
los cielos anidan en nuestros bosques, y de todos los reptiles que
se arrastran sobre la redondez de nuestro planeta cinco por ciento
han decidido hacerlo por nuestros paisajes.
Esta valiosísima fauna es, en su gran
mayoría, de gran utilidad para el ser humano tanto por su
carne como por sus pieles y lana. Y por lo general son altamente
cotizadas en el mercado internacional. Se trata, pues, de un recurso
que bien administrado no sólo permitiría elevar la
dieta de los pobladores rurales sino contar con materia prima para
desarrollar pequeñas industrias (textiles y curtiembres)
de beneficio regional.
Y no sólo sobre tierra se encuentra nuestra
fauna. El frío de nuestro mar es propicio para el desarrollo
de una variedad asombrosa de peces, crustáceos y mariscos,
organismos todo de un alto valor nutritivo. Los mares peruanos son,
pues, considerados unos de los más ricos del globo. Y hay
mucho más...
Un verde tesoro
Todos sabemos de la inmensa variedad de vida que encierran los bosques
húmedos tropicales, pero de todos ellos es la amazonía
(esa verde e inmensa porción que, en parte, se extiende en
el oriente peruano) la que encierra una mayor heterogeneidad florística.
Se trata de materia prima vegetal esencial para el desarrollo de
medicinas; son plantas, flores, raíces y frutos de gran potencial
industrial, científico y alimenticio. Estas son algunas de
las riquezas naturales que podemos encontrar en la selva (sin mencionar
recursos no renovables como el petróleo) y que favorecen
el establecimiento de pequeñas plantas procesadoras que permitan
un equilibrado desarrollo industrial y económico.
En nuestras, aproximadamente, setenta millones
de hectáreas de selva proliferan diversidad de árboles
de fina y cotizada madera. Aunque sólo se han logrado clasificar
seiscientas especies (de las cuáles se utiliza únicamente
el quince por ciento para la obtención de madera) se estima
que existen hasta unas dos mil quinientas especies con un potencial
industrial insospechado. La investigación y el aprovechamiento
racional y sostenido de recursos como éste será, sin
duda, de gran beneficio para todos los peruanos.
Los ríos que corren por la región
son también muy ricos y, en opinión de los expertos,
sólo entre las aguas del Amazonas podría haber mucha
mayor riqueza ictiológica que en cualquiera de los grandes
mares del globo, como por ejemplo el Atlántico.
Los frutos de la tierra
El suelo y el clima del Perú, han permitido a lo largo de
siglos buenas cosechas durante todas las estaciones, salvo algunos
períodos intensos de sequía o la visita de bichos
inesperados.
Pese a que nuestro país no cuenta con
grandes extensiones adecuadas para desarrollar agricultura, los
escasos terrenos son de alto rendimiento, y lo que es mejor: nuestros
suelos son aptos para una variedad impresionante de cultivos. Aquello
de "escupí una pepa y creció un árbol"
es una verdad en la mayoría de nuestros campos. En ellos
prosperan tanto cultivos autóctonos (y muchas veces únicos
y muy nutritivos) como las más diversas especies traídas
de otros puntos del planeta. Y es que en tan diversos parajes siempre
habrá alguno adecuado cualquier tipo de semilla se atreva
a germinar.
Implementando el sector agrícola, rescatando
cultivos y tecnologías tradicionales, incorporando más
tierras a la producción podremos dejar de invertir grandes
sumas de dinero en la importación de alimentos y más
bien utilizar los recursos en campañas de salud, educación,
desarrollo creativo e investigación científica que
nos permitan construir una nación más grande y justa.
Nuestra tierra es, pues, bondadosa y debemos
aprender a cuidarla. Nuestros recursos paisajísticos, los
recursos no renovables y la imponente diversidad biológica
constituyen la riqueza más grande del Perú y una esperanza
para nuestro futuro y el de los que vengan después. Lo que
debemos hacer ahora levantar el ánimo y, sonriendo, trabajar
por la conservación. Las nuevas políticas deberán
apuntar hacia el desarrollo sostenido y a la administración
racional de los recursos en beneficio de todos los peruanos.
El nuestro, es un país rico; sólo
hace falta que aprendamos a valorarlo en su exacta dimensión...
|