Diario El Comercio Lima -Perú
21-04-1990

 
¡Feliz Día, Tierra..!
 

Mañana millones de personas alrededor del mundo celebrarán el "Día de la Tierra". En Pakistán, Filipinas, Marruecos, Italia... miles de actividades que apuntan a la defensa del medio ambiente se llevarán a cabo.

En 1970, cuando se estableció el "Día de la Tierra", no existía aun una real consciencia ecológica. Al principio la fiesta se observaba exclusivamente en colegios y universidades norteamericanos, poco a poco fue dejando las aulas, los patios, los gimnasios y jardines, y empezó a captar el interés de grandes sectores de la población.

Hoy, después de veinte años, hemos comprendido que la degradación del medio ambiente no reconoce fronteras, que se traslada de un país a otro silenciosamente, afectándonos a todos por igual; por ello es imperativo el trabajo en conjunto de todas las naciones del planeta.

Nuestro redondo y azul hogar, el único mundo generoso del sistema solar; agoniza. ¿Los causantes?, pues nosostros.

Desde que la raza humana apareció sobre el planeta, la destrucción ha sido una forma de vida; nos hemos dedicado a tratar con desprecio a la naturaleza. Cada gran salto tecnológico ha significado un resquebrajamiento del equilibrio natural. Desde los albores de la revolución industrial, tone ladas de venenos gaseosos han sido bombeados en nuestra atmósfera. Las fábricas, y las ciudades han estado descargando, desde siempre, tóxicos residuos en ríos y océanos; que no sólo han aniquilado peces, aves y otras formas de vida, sino que han polucionado, muchas veces irreversiblemente, nuestras fuentes de agua.

Automóviles, calderas, y locomotoras, han consumido casi la totalidad del combustible fósil disponible emponzoñando, de paso, el aire que respiramos.

En nombre del progreso, hemos arremetido contra los árboles, los bosques han retrocedido y el desierto ha extendido sus dominios. Miles de especies han sido masivamente exterminadas; hemos convertido en recuerdo infinidad de flores y animales.

Suelos que hemos maltratado por generaciones se han vuelto estériles, y de ellos ya no crecerán nuestros alimentos. Nuestra violenta evolución nos ha erigido por sobre las demás especies transformándonos en los más mortíferos seres del planeta. Por siglos hemos buscado excusas para luchar los unos contra los otros, y tarde hemos comprendido que solo unidos podremos continuar.

Es hora de olvidar las campañas militares y el falso miedo al vecino; enemigo no es el hermano sino la miseria, el hambre y los humos del "progreso".

El "Día de la Tierra" es un llamado a la integración, una cruzada universal que debe ser tomada como una jornada de reflexión que servirá para sentar las bases del planeta justo, seguro y sostenible que necesitamos construir.

Ha llegado el tiempo del respeto, de reverenciar no sólo a todos los seres humanos, sino también a todas las otras formas de vida. Como bien dice el célebre Carl Sagan "Si sentimos este profundo respeto por los demás seres humanos porque al igual que nosotros son receptores del precioso patimonio de cuatro mil millones de años de evolución, ¿por qué no habríamos de aplicar este mismo concepto a todos los demás organismos de la Tierra, igualmente producto de cuatro mil millones de años de evolución? Arañas y salamandras, salmones y girasoles son nuestros hermanos y hermanas.

Y como nosotros no tienen, por más que lo busquen en la infinitud del universo, más refugio que este pedacito de cosmos al que llamamos Tierra...