Diario El Comercio Lima -Perú
29-09-1990

 
Cita por la infancia y el Medio Ambiente
 

Ochenta mil niñas y niños morirán durante los dos días que dure la Cumbre Mundial en favor de la infancia que se inicia hoy. Líderes de más de cien países del mundo debatirán, discutirán y diseñarán nuevas políticas que permitan un real mejoramiento de los niveles de vida de los mil setecientos millones de pequeños seres humanos que viven en nuestro planeta.

En cada segundo de reunión nacerán tres nuevos individuos. La mayoría de estos nacimientos ocurrirán en zonas de pobreza extrema. Mientras tanto se habrán perdido más de cuatro mil kilómetros de nuestros suelos más fértiles, y cientos de hectáreas de bosques tropicales. Además, los grandes irresponsables habrán despilfarrado miles de millones de dólares en armamento sin pensar que casi media humanidad no tuvo que comer. Hechos, todos, que impactarán de manera negativa sobre la niñez.

Conservar el medio ambiente, de hecho, ayudará a que estos hombres y mujeres del mañana tengan un mejor futuro. Primero es necesario establecer nuevas políticas y compromisos en favor de los más pequeños, pues de ellos depende el futuro de este único mundo nuestro... que algunos insisten en seguir dividiendo en tres.

La Cumbre en Favor de la Infancia que hoy se inicia, puede contribuir con las causas "verdes".

A muchos parecerá que los temas a tratarse en la Cumbre (mortalidad infantil, educación, derechos de la infancia, etc...) poco, o nada, tienen que ver con la gestión ambiental; la siguiente nota demostrará lo errado de ese parecer. Por ejemplo, la reducción de la mortalidad infantil (tarea impostergable en la que todos deberíamos colaborar) es un factor determinante para ordenar y controlar el crecimiento demográfico (que tantas presiones ejerce sobre la naturaleza).

Según se afirma en un reciente informe de la UNICEF, "ningún país en desarrollo ha logrado una reducción realmente significativa en las tasas de natalidad sin haber alcanzado una reducción, también, significativa en la mortalidad infantil". Al parecer, una de las razones es que sólo cuando los padres están seguros de la supervivencia de todos sus hijos aceptan los métodos de control. Además, algunas de las estrategias sugeridas (espaciamiento de los nacimientos y lactancia materna) son parte de estrategias que contribuyen a reducir la fecundidad en general.

De cada cuatro niños, tres mueren a causa de un peligroso problema ambiental: la contaminación de las reservas de agua dulce, y los métodos insalubres de saneamiento. Las medidas de protección infantil que se tomen en este sentido, en la mencionada Cumbre, contribuirán a la mejora del entorno de muchas comunidades rurales del mundo; un asunto en el que vienen trabajando los ambientalistas desde hace varias décadas.

Dar educación básica a todas las niñas y niños del mundo es otro de los compromisos de la década y uno de los temas que se definirán en la Cumbre; algo que, a largo plazo, permitirá un desarrollo global y sostenido del planeta. Recordemos que estos pequeños son los adultos del mañana y que, justamente, son ellas y ellos quienes tomarán las decisiones políticas y ambientales del siglo próximo.

Sólo brindándoles una sólida formación, instrucción adecuada y buena información podremos asegurarnos que sus opciones (en lo que respecta, por ejemplo, al tamaño de la familia, el manejo de la tierra, la eliminación de desechos o la administración de los recursos naturales) serán las más sensatas y adecuadas.

Ambiente y pobreza

Así como la proliferación de ciertas tecnologías "sucias" y poco adecuadas para el entorno ha causado profundo deterioro ambiental en los países industrializados; la pobreza y la falta de alternativas, han arrastrado a los pobladores de los países m s pobres a incidir fuertes presiones sobre el medio ambiente. La quema de bosques, el cultivo de tierras no aptas, el sobrepastoreo y la deforestación en busca de leña para el hogar, son algunos de los ejemplos que aclaran este concepto.

Queda claro, pues, que si bien la prosperidad de una población no asegura un manejo racional del entorno, sí permite que se den las condiciones para elaborar estrategias de conservación y crear conciencia. Y ese es otro punto a tratarse en la cumbre: el alivio de la deuda externa, ese monstruo enorme que ha puesto a nuestros países al borde del abismo.

Sólo si los usuarios directos de los recursos (pequeños agricultores, pastores etc...) tienen estabilidad económica, educación, tienen acceso al crédito y a la información podremos logar que junto con el planeta siga girando la raza humana. Y eso se conseguirá solamente si se logra crear una situación de bienestar para las nuevas generaciones. El compromiso de la última década del siglo veinte es con los millones de niños que viven en naciones pobres como la nuestra y con los mil millones que nacer n hasta el año dos mil. Diez años para enmendar errores e injusticias de siglos y recordar cada día que la infancia es el futuro..