Diario El Comercio Lima -Perú 25-02-1998

Martha Meier MQ.

 
Guía de playas del caminante
De mar, sal y arena...
 
Año ardiente. Tiempo de clima enloquecido. Días de sufrimiento por los inclementes azotes de 'El Niño'. Nunca como en 1998 nuestros ojos miraron con tanta atención el mar. ¿Cómo? ¿Por qué? Las preguntas aletean como gaviotas dentro de nuestras cabezas. La tórrida corriente que ha desplazado a la fría de Humboldt causa estragos. ¿Basta una elevación de unos pocos grados en la temperatura en el mar, un cambio en el patrón de los vientos, para que ocurra todo esto? Así es, y los efectos se dejan sentir no sólo aquí sino en los más diversos puntos del globo.

Tal es la influencia de eso que llamamos simplemente mar sobre la vida toda. 1998 ha sido declarado por la Naciones Unidas: 'Año Internacional del Océano'. Cabe resaltar, también, que la última gran Exposición del siglo XX, a desarrollarse en Lisboa, Portugal, del 22 de mayo al 30 de febrero próximo tiene por tema central: 'Los Océanos, un patrimonio para el futuro'.

Es en este marco que cada martes 'El Comercio' entrega la 'Guía de Playas del caminante'. Se trata de la recopilación de los datos más saltantes del largo andar de Ricardo Espinosa, por las orillas de los diez departamentos que miran el mar. Recordemos que 10.6% del territorio peruano es costa, región que concentra una interesante diversidad de flora y fauna, impresionantes restos arqueológicos y alberga a la mayor parte de la población de nuestro país. 'Caminando' con esta guía, que en su próxima entrega ingresa a Lima Norte, seguiremos conociendo más de estas orillas que el mar besa a veces calmo y otras violento...

"En la playa remota/El mar no visto canta;/...", escribió el inmortal poeta sevillano Luis Cernuda (1904-1963). Versos que recuerdan cómo la belleza y sonoridad del paisaje están allí, esperándonos en cualquier parte, aunque nuestros sentidos no los hayan alcanzado ni percibido. Diminuto fragmento, apenas un grano de arena, del poema XIV de sus 'Primeras Poesías' escritas entre 1924 y 1927.

Esa playa remota a la que alude, ese lejano mar que existe y canta aunque no lo hayamos descubierto, ha estado ingresando a nuestras vidas y hogares junto a "El Comercio", tocando cada martes desde hace algunas semanas nuestra sensibilidad. ¿El nombre de la magia? 'Guía de Playas del Caminante', una sucesión de ilustrativos fascículos que recogen la experiencia de Ricardo Espinosa. Como se recuerda Espinosa recorrió las orillas de la costa peruana de 'cabo a rabo' y en 'dodge patitas', para decirlo de manera coloquial. Semana tras semana estamos conociendo la costa donde se concentra la mayor parte de la población, para ser más exactos, 14, 656 millones. Junto al Caminante descubrimos que la costa es, en realidad, un universo complejo que varía a cada paso...

POR LA RUTA SUR....

Ayer martes la octava entrega de la guía coleccionare nos reveló irrepetibles rincones playeros de Ancash. Sí, de ese hermoso departamento situado al norte de Lima y cuyo nombre suena más bien a sierra, y que por lo general propios y extraños asociamos más a parajes de altas montañas como el Parque Nacional de Huascarán. Recorrido pues el litoral ancashino este próximo martes el camino continuará hacia el sur, cruzando por todas y cada unas de las playas de Lima. Paso a paso hasta llegar a Tacna continuaremos 'descubriendo' los maravillosos paisajes marinos y la naturaleza que hacen de la costa peruana una región rica, diversa y atractiva. Territorio para conservar y disfrutar. Diversidad de flora y fauna, y formaciones geológicas esculpidas durante milenios a golpe de sal, agua y viento.

"Esta tierra que se extiende como un mapa a mi alrededor no es más que el forro al descubierto de mi alma íntima". Bien podríamos repetir estas frases de Henry David Thoreau (1817-1862), naturalista, pensador y escritor norteamericano, al hojear nuestras guías playeras.

¿LIMA LA HORRIBLE?

Los dos próximos fascículos (9 y 10) estarán dedicados a la costa central, a las playas de Lima Norte y Lima Sur, y aunque parezca increíble nos toparemos con algunas de cuya existencia pocas personas tienen referencia. Ocurre que pese a la expansión urbana desordenada, a la siembra de cemento sobre la franja de arena que mira al mar, a la proliferación de fábricas de todo tipo, en el departamento existen aún -gracias al cielo- extensas porciones sobre las cuales los hombres no han dejado su sello de muerte, recovecos que bien haríamos en empezar a conservar bajo la modalidad de reservas, santuarios y otras áreas intangibles, en beneficio de las futuras generaciones de esta parte del Perú.

Hermosos lagunares costeros, humedales donde se dan cita variedad de aves acuáticas y migratorias, últimos reductos de vida silvestre avasallados por la insensatez humana. Islotes poblados por fauna diversa, hoy lamentablemente sufriendo como el resto del Perú los estragos derivados de 'El Niño'. Sitios que, pese a todo, son oasis de reposo para la mirada y nos recuerdan aquellas líneas escritas ya hace centurias por el jesuita Bernabé Cobo (1580-1657). Para posteridad plasmó el cronista y naturalista español la belleza del litoral limeño. Ultimamente tan maltratado: "La mar que confina con este valle es de costa limpia, y mansa...la playa es limpia...El viento sur que todo el año es ordinario en esta costa y muy fresco y saludable corre y baña toda la campiña sin embarazo".

VALIOSO TESTIMONIO

La 'Guía de Playas de El Caminante' difunde importantes datos sobre nuestra costa, tanto desde un punto de vista geográfico, como social y ecológico. El lado humano, el ingenio y picardía de los habitantes de esta parte del Perú resultaron en anécdotas que Ricardo Espinosa, 'El Caminante', recogió y comparte con nosotros cada martes. Así por ejemplo en el fascículo sobre Tumbes (2) relata su encuentro con un gracioso compatriota norteño. Cuenta Ricardo: "paré a descansar y se me acercó un hombre viejo que me preguntaba de qué país era yo, le contesté para acabar la conversación que venía de otro planeta. Entonces me miró y me dijo: "Ah o sea que has venido en 'ovnibus'..." Uno tras otro se citan episodios como éste, que van perfilando la particular idiosincrasia de las gentes de esta región llamada también 'chala', tan similares y distintas a la vez.

La obra, sin embargo, se concentra en describir al detalle todas las playas de nuestro litoral, especificando si son de arena o piedras, si el acceso es posible desde la carretera, los servicios disponibles en cada punto y si su mar es por lo general quieto o más bien furibundo, un asunto principal para quienes quieran disfrutar de las playas calmas, en estos días que 'El Niño' todo lo trastoca.

Pero quizá la información primordial de la guía de los martes es el 'fantasma' del pasado fenómeno...

NIÑO MALO

En su largo recorrido por nuestro litoral, Espinosa ha sido testigo de cómo en distintos puntos, muchos poblados quedaron abandonados tras 'El Niño' de la pasada década. Mudos testigos de ese sufrimiento, que hoy se repite, son los muros y techos de casas desperdigadas donde hoy habita apenas la soledad.

En la entrega sobre Lambayeque (5) nuestra Guía recuerda otras feroces inundaciones del pasado. La destrucción, por ejemplo, llegó a Saña en 1720 por esos motivos, trasladándose sus mujeres y hombres principalmente a Lambayeque que se convirtió en activo centro mercantil. El sino de esta ciudad norteña ha estado marcado por el agua, grandes inundaciones ocurrieron allí por los años de 1828 y 1871. Pero nuestra guía nos recuerda también cómo tras el sufrimiento de episodios como los que ahora padecemos, la vida y las ciudades renacen, cómo los arenales se convierten en feraz superficie donde reverdece la vida, y nuevas zonas naturales se abren paso como un mensaje de esperanza y posibilidad de futuro.

EL CAMINO DEL LITORAL

Con detallados mapas y hermosas fotografías de recónditas playas la 'Guía de Playas del Caminante', que cada martes entrega 'El Comercio' es un verdade