Año
ardiente. Tiempo de clima enloquecido. Días de sufrimiento
por los inclementes azotes de 'El Niño'. Nunca como en 1998
nuestros ojos miraron con tanta atención el mar. ¿Cómo?
¿Por qué? Las preguntas aletean como gaviotas dentro
de nuestras cabezas. La tórrida corriente que ha desplazado
a la fría de Humboldt causa estragos. ¿Basta una elevación
de unos pocos grados en la temperatura en el mar, un cambio en el
patrón de los vientos, para que ocurra todo esto? Así
es, y los efectos se dejan sentir no sólo aquí sino
en los más diversos puntos del globo.
Tal es la influencia de eso que llamamos simplemente mar sobre
la vida toda. 1998 ha sido declarado por la Naciones Unidas: 'Año
Internacional del Océano'. Cabe resaltar, también,
que la última gran Exposición del siglo XX, a desarrollarse
en Lisboa, Portugal, del 22 de mayo al 30 de febrero próximo
tiene por tema central: 'Los Océanos, un patrimonio para
el futuro'.
Es en este marco que cada martes 'El Comercio' entrega la 'Guía
de Playas del caminante'. Se trata de la recopilación de
los datos más saltantes del largo andar de Ricardo Espinosa,
por las orillas de los diez departamentos que miran el mar. Recordemos
que 10.6% del territorio peruano es costa, región que concentra
una interesante diversidad de flora y fauna, impresionantes restos
arqueológicos y alberga a la mayor parte de la población
de nuestro país. 'Caminando' con esta guía, que
en su próxima entrega ingresa a Lima Norte, seguiremos
conociendo más de estas orillas que el mar besa a veces
calmo y otras violento...
"En la playa remota/El mar no visto canta;/...", escribió
el inmortal poeta sevillano Luis Cernuda (1904-1963). Versos que
recuerdan cómo la belleza y sonoridad del paisaje están
allí, esperándonos en cualquier parte, aunque nuestros
sentidos no los hayan alcanzado ni percibido. Diminuto fragmento,
apenas un grano de arena, del poema XIV de sus 'Primeras Poesías'
escritas entre 1924 y 1927.
Esa playa remota a la que alude, ese lejano mar que existe y
canta aunque no lo hayamos descubierto, ha estado ingresando a
nuestras vidas y hogares junto a "El Comercio", tocando
cada martes desde hace algunas semanas nuestra sensibilidad. ¿El
nombre de la magia? 'Guía de Playas del Caminante', una
sucesión de ilustrativos fascículos que recogen
la experiencia de Ricardo Espinosa. Como se recuerda Espinosa
recorrió las orillas de la costa peruana de 'cabo a rabo'
y en 'dodge patitas', para decirlo de manera coloquial. Semana
tras semana estamos conociendo la costa donde se concentra la
mayor parte de la población, para ser más exactos,
14, 656 millones. Junto al Caminante descubrimos que la costa
es, en realidad, un universo complejo que varía a cada
paso...
POR LA RUTA SUR....
Ayer martes la octava entrega de la guía coleccionare
nos reveló irrepetibles rincones playeros de Ancash. Sí,
de ese hermoso departamento situado al norte de Lima y cuyo nombre
suena más bien a sierra, y que por lo general propios y
extraños asociamos más a parajes de altas montañas
como el Parque Nacional de Huascarán. Recorrido pues el
litoral ancashino este próximo martes el camino continuará
hacia el sur, cruzando por todas y cada unas de las playas de
Lima. Paso a paso hasta llegar a Tacna continuaremos 'descubriendo'
los maravillosos paisajes marinos y la naturaleza que hacen de
la costa peruana una región rica, diversa y atractiva.
Territorio para conservar y disfrutar. Diversidad de flora y fauna,
y formaciones geológicas esculpidas durante milenios a
golpe de sal, agua y viento.
"Esta tierra que se extiende como un mapa a mi alrededor
no es más que el forro al descubierto de mi alma íntima".
Bien podríamos repetir estas frases de Henry David Thoreau
(1817-1862), naturalista, pensador y escritor norteamericano,
al hojear nuestras guías playeras.
¿LIMA LA HORRIBLE?
Los dos próximos fascículos (9 y 10) estarán
dedicados a la costa central, a las playas de Lima Norte y Lima
Sur, y aunque parezca increíble nos toparemos con algunas
de cuya existencia pocas personas tienen referencia. Ocurre que
pese a la expansión urbana desordenada, a la siembra de
cemento sobre la franja de arena que mira al mar, a la proliferación
de fábricas de todo tipo, en el departamento existen aún
-gracias al cielo- extensas porciones sobre las cuales los hombres
no han dejado su sello de muerte, recovecos que bien haríamos
en empezar a conservar bajo la modalidad de reservas, santuarios
y otras áreas intangibles, en beneficio de las futuras
generaciones de esta parte del Perú.
Hermosos lagunares costeros, humedales donde se dan cita variedad
de aves acuáticas y migratorias, últimos reductos
de vida silvestre avasallados por la insensatez humana. Islotes
poblados por fauna diversa, hoy lamentablemente sufriendo como
el resto del Perú los estragos derivados de 'El Niño'.
Sitios que, pese a todo, son oasis de reposo para la mirada y
nos recuerdan aquellas líneas escritas ya hace centurias
por el jesuita Bernabé Cobo (1580-1657). Para posteridad
plasmó el cronista y naturalista español la belleza
del litoral limeño. Ultimamente tan maltratado: "La
mar que confina con este valle es de costa limpia, y mansa...la
playa es limpia...El viento sur que todo el año es ordinario
en esta costa y muy fresco y saludable corre y baña toda
la campiña sin embarazo".
VALIOSO TESTIMONIO
La 'Guía de Playas de El Caminante' difunde importantes
datos sobre nuestra costa, tanto desde un punto de vista geográfico,
como social y ecológico. El lado humano, el ingenio y picardía
de los habitantes de esta parte del Perú resultaron en
anécdotas que Ricardo Espinosa, 'El Caminante', recogió
y comparte con nosotros cada martes. Así por ejemplo en
el fascículo sobre Tumbes (2) relata su encuentro con un
gracioso compatriota norteño. Cuenta Ricardo: "paré
a descansar y se me acercó un hombre viejo que me preguntaba
de qué país era yo, le contesté para acabar
la conversación que venía de otro planeta. Entonces
me miró y me dijo: "Ah o sea que has venido en 'ovnibus'..."
Uno tras otro se citan episodios como éste, que van perfilando
la particular idiosincrasia de las gentes de esta región
llamada también 'chala', tan similares y distintas a la
vez.
La obra, sin embargo, se concentra en describir al detalle todas
las playas de nuestro litoral, especificando si son de arena o
piedras, si el acceso es posible desde la carretera, los servicios
disponibles en cada punto y si su mar es por lo general quieto
o más bien furibundo, un asunto principal para quienes
quieran disfrutar de las playas calmas, en estos días que
'El Niño' todo lo trastoca.
Pero quizá la información primordial de la guía
de los martes es el 'fantasma' del pasado fenómeno...
NIÑO MALO
En su largo recorrido por nuestro litoral, Espinosa ha sido testigo
de cómo en distintos puntos, muchos poblados quedaron abandonados
tras 'El Niño' de la pasada década. Mudos testigos
de ese sufrimiento, que hoy se repite, son los muros y techos
de casas desperdigadas donde hoy habita apenas la soledad.
En la entrega sobre Lambayeque (5) nuestra Guía recuerda
otras feroces inundaciones del pasado. La destrucción,
por ejemplo, llegó a Saña en 1720 por esos motivos,
trasladándose sus mujeres y hombres principalmente a Lambayeque
que se convirtió en activo centro mercantil. El sino de
esta ciudad norteña ha estado marcado por el agua, grandes
inundaciones ocurrieron allí por los años de 1828
y 1871. Pero nuestra guía nos recuerda también cómo
tras el sufrimiento de episodios como los que ahora padecemos,
la vida y las ciudades renacen, cómo los arenales se convierten
en feraz superficie donde reverdece la vida, y nuevas zonas naturales
se abren paso como un mensaje de esperanza y posibilidad de futuro.
EL CAMINO DEL LITORAL
Con detallados mapas y hermosas fotografías de recónditas
playas la 'Guía de Playas del Caminante', que cada martes
entrega 'El Comercio' es un verdade