Era de noche y se hizo la luz. Cruzando
el umbral nos embarcamos en una alucinante travesía. Gracias
a la magia de la fotografía de Verónica Wiese Miró
Quesada, helados y hermosos parajes nos invadieron. Es Lima y,
sin embargo, estamos en la Antártida, en el Polo Sur o
Continente Blanco, en ese remoto lugar llamado por algunos el
'Fin del Mundo', pero para quienes lo han visitado, por su pureza
y paz, es más bien el principio.
Pingüinos de especies diversas. Focas y ballenas. Inmensos
montes de hielo, glaciares con formas de nubes, de aves gigantes,
de pirámides. "Terra Australis" es el nombre
de la muestra inaugurada anoche en el Centro Cultural de la Universidad
Católica.
Un verdadero paseo por el hielo... En un remoto lugar del planeta,
donde la velocidad media del viento es de... ¡cinco metros
por segundo! Y la temperatura oscila entre los 20o. y 30o. bajo
cero (en las zonas menos frías), una joven fotógrafa
de ojos tan azules como el mar, sacaba cada mañana su cámara
para 'aclimatarla'.
Muy temprano, antes que empezara la dura jornada de trabajo,
ella ya se estaba preparando para "capturar" a la Antártida,
ese gran casquete de hielo de 14'200,000 km2, donde en estado
sólido se concentra el noventa por ciento del agua dulce
del planeta. Tan lejos había llegado, a bordo del Barco
de Investigaciones Científicas Humboldt, como parte del
equipo que acompañó a Alejandro Guerrero en la realización
de su documental sobre esta gélida parte globo.
Disparó y disparó, sesenta rollos. Su mirada descubrió
pequeños pingüinos cobijándose entre las plumas
de sus progenitores. Plácidas focas bostezando. Inmensas
ballenas regocijándose en la tranquila soledad de esas
aguas. Hielos de formas irrepetibles y olvidados campamentos.
Y de este reino del frío, donde en verano nunca se pone
el sol y que hace millones de años estuvo cubierto por
frondosos bosques, volvió cargada de imágenes
"Con Alejandro estamos viendo la posibilidad de editar un
libro", nos dice Verónica Wiese Miró Quesada.
Y mientras esa publicación se hace realidad, ella comparte
sus visiones con "Antártica, Terra Australis",
exposición que reúne treinta de los muchos 'mirares'
que plasmó para siempre en el plano y mágico universo
de la fotografía.
RECUERDOS DEL POLO SUR
"Medio año después de haber estado en la Antártida
-dice esta joven fotógrafa documentalista- lo que más
recuerdo es la quietud absoluta de sus espacios. La blancura del
hielo y el azul del mar crean una primera impresión de
un paisaje en el cual nada puede cambiar. Poco a poco el blanco
y su infinita gama de reflejos azules y violetas se convierten
en un lienzo, en una superficie sobre la que danzan los colores.
En este escenario los animales parecen no desconfiar del hombre.
Todos se acercan, reconociendo la presencia y buscando contacto.
Las palabras sobran en esta extraña comunicación
con el mundo y sus criaturas". Con estas frases Wiese nos
da la bienvenida y nos invita a una exposición recordándonos
que la "fotografía es una manera de compartir y quisiera
que mis imágenes abrieran ese lejano rincón del
mundo para otros".