Huanchaco mágico y hermoso
paraje de la costa norte. El sol muere inmenso como un fruto perfectamente
redondo, amarillo, naranja, colorado. Triunfando sobre la imborrable
negrura de la noche, la luna derrama su palidez sobre la espuma,
traza luces sobre la superficie irregular del océano e
ilumina los arenales cercanos. A lo lejos el rumor del viento
agita la larga y verde cabellera de los totorales; planta utilizada
durante centurias para elaborar esas naves sobre las cuales descendientes
de los Chimú vencen la mar y realizan sus faenas pesqueras,
como lo hicieron sus antepasados y los habitantes de tantos otros
puntos de nuestra costa. Totorales que son, además, punto
de descanso y albergue de diversidad de aves acuáticas
y migratorias.
Huanchaco es también soñado paraíso para
quienes andan por el mundo buscando las mejores playas, con su
tabla hawaiana al hombro. Las olas lamen sonoras las orillas y
el cercano desierto está poblado de imponentes restos arqueológicos.
El Cerro Campana, uno de los puntos principales del "nacimiento"
del fenómeno de lomas en nuestro país, y lugar donde
se alberga variadísima flora y fauna nativa, es una suerte
de olvidado gigante guardián de toda esta belleza y legado
cultural...
El martes 15 de octubre se publicó en el diario oficial
El Peruano, la Resolución Ministerial No. 144-96-ITINCI-DM.
Firmada por la ministra Liliana Canale, pese a su inmensa importancia,
no ha sido difundida en su debida magnitud. Se trata de un importantísimo
dispositivo y un real avance para la protección ambiental
de uno de los más valiosos reductos silvestres y culturales
de la costa norte del Perú. ¡Así es!
Una conveniente y acertada resolución que, lamentablemente,
ha dejado fuera del ámbito protegido al Cerro Campana,
uno de los primeros centros en el Perú donde se inicia
la formación de lomas, que se extiende interrumpidamente
hasta la localidad de Coquimbo en Chile.
JOYA ABANDONADA
Situado a unos quince kilómetros de la ciudad de Trujillo,
recordemos que el Cerro Campana es una verdadera joya ecológica,
abandonada. Paraje poblado de flora y fauna diversa, que aprovecha
las nieblas invernales para su desarrollo. Allí medran
cinco especies de lagartijas, además de diversas aves como
el jilguero, la putilla, el gavilán etc. Entre los mamíferos
destacan la vizcacha, el zorro costero y gato silvestre, así
como variedad de mariposas, escarabajos y diez especies de caracoles,
para no mencionar las variadísimas plantas. Sobre el particular
nos referimos ampliamente el pasado 28 de agosto, en la nota "Cerro
Campana: Verdor tras la Niebla", llamando la atención
de la necesidad que el Ministerio de Agricultura, a través
de su Instituto Nacional de Recursos naturales, Inrena, estableciera
en este sitio un área protegida.
AMPLIA PROTECCION
La resolución Canale, que contó con el apoyo del
vice-ministro de Turismo Diego Calmet, viene a cubrir un vacío
importante en esta parte del norte del Perú, donde la presencia
del Inrena es también necesaria para la coordinación
de acciones con los diversos sectores.
Gracias al Ministerio de Turismo hoy están formalmente
protegidas, las zonas: de los totorales, de donde se extrae la
materia prima para la elaboración de los famosísimos
"caballitos" y que además sirven de refugio para
diversidad de aves acuáticas y migratorias; la poza donde
se espera realizar un amplio programa de reforestación
de totorales; también la antiquísima y bella iglesia
así como el pueblo de Huanchaco. Estas son las áreas
amparadas por tal dispositivo. En total son más de. ¡Dos
millones de metros cuadrados! Considerados como centros de gran
valor ecológico, turístico y cultural. Un primer
paso para frenar la "moderna" lápida de concreto
que parecía destinada a sepultar la vida, la belleza y
riquezas ecológicas de este ancestral pueblo bañado
por el mar.
NADANDO CONTRA CORRIENTE
Dos poetas miran el sol hundiéndose en el océano.
Recios cuerpos vencen las crestas de las olas en sus caballitos
de totora.
Elvira Roca Rey Miró Quesada y Walter Curonizzi Lostanau
viven, desde hace cerca de dos décadas, luchando por la
defensa de Huanchaco. Esta pareja de tercos artistas, junto a
otros lugareños organizados en la Asociación Nacional
de Rescate Ecológico y Cultural, Anrec, tras una ardua,
solitaria y muchas veces incomprendida cruzada "proverde",
y siguiendo el camino que anteriormente otros anduvieron, lograron
finalmente sensibilizar a nuestras autoridades para emitir una
resolución que en parte dice..."el atractivo paisajístico
que posee el distrito de Huanchaco y áreas aledañas,
permitirá un importante incremento en el desarrollo del
turismo... en la citada zona se encuentran totorales utilizados
en la fabricación de los tradicionales caballitos de totora...
que los recursos mencionados están expuestos a sufrir deterioro,
contaminación y depredación por agentes humanos,
siendo necesario proteger las áreas donde están
localizados a fin de garantizar su intangibilidad, cautelar su
conservación y uso racional..."
Un primer paso que para los defensores de Huanchaco, organizados
en la Anrec, continuará con la realización en Abril,
"Mes de la Pachamama", del Primer Congreso Internacional
de Ecología y Turismo de Huanchaco. Dos poetas que al mirar
el sol cayendo como una naranja sueñan con recuperar el
esplendor de este rincón de nuestro maltratado Perú...
MARTHA MEIER M.Q.
Leones de mar en el desierto Hombres de duelo contemplando el
sol que muere como malagua de fuego hundiéndose en los
húmedos confines del planeta hombres de duelo disputándose
la ciénaga entre ellos mismos cortando las eneas del vecino,
por primera vez viendo su hacienda reducida, descorazonados retrocediendo
ante la marea humana, los últimos juntándose por
la espalda, formando un sólo cuerpo un sólido pulpo
de múltiples tentáculos.
ELVIRA ROCA REY M.Q. en: "El último delfín".
"Aves mágicas danzaban en la mística ciénaga.
La hierba se balanceaba con ellas, y las aguas poco profundas,
y la tierra se agitaba bajo ellas. La tierra danzaba con las grullas,
y el sol bajo, y el viento y el cielo". -MARJORIE KINNAN
RAWLINGS (1896-1953) Escritora norteamericana "Nunca dice
la Naturaleza una cosa y la sabiduría otra". JUVENAL
(50-130 d.C.) Poeta y satírico latino.
"En la naturaleza no hay recompensas ni castigos, sólo
hay consecuencias". R.D. INGERSOLL (1833-1899) Abogado estadounidense.