El
cielo azul, irrepetible de la sierra. La luz intensa reflejándose
sobre cada hoja, sobre cada piedra, sobre las espinas de los cactus.
Un camino tortuoso, como una cinta desatada. Frente a nuestros ojos
los parajes más bellos, cambiantes a cada paso. Altas cumbres,
abismos alucinantes, curvas insoportables. La vegetación
varía al subir y bajar por estos senderos, a ratos desesperantes.
Hace varias horas dejamos la costa para trepar y trepar los Andes
del departamento de La Libertad.
Atrás quedó Santiago de Chuco, tierra del inmortal
poeta César Vallejo. Vamos hacia Calipuy, un pueblo pequeñito
y hermoso desde donde se divisa, a lo lejos, la Cordillera Blanca,
como si fuera una pincelada, una línea de nubes. Nuestro
destino es la Reserva Nacional de Calipuy, uno de los últimos
reductos del guanaco, imponente camélido en serio peligro
de extinción, cuyos dominios alguna vez se extendieron
hasta la costa...
Tras una larga y agotadora travesía que nos obliga a cruzar
las gélidas alturas de La Libertad - y todo porque aún
no se concluye la nueva carretera que dará acceso por Virú,
acortando distancias y penurias- divisamos el pueblo de Calipuy.
Está abajo, muy abajo, como sumergido. Para llegar hasta
él hay que descender por un camino escarpado, sinuoso,
amenazante.
El paisaje es impresionante. Un mar dorado agitado por el viento.
Son interminables campos de trigo, cultivo foráneo que
se da bien en la zona y ha quitado tierras a los cereales nativos.
"Es que el trigo lo podemos vender bien en Santiago de Chuco",
nos dice un lugareño. "Bien" quiere decir en
este lugar "a dos o tres soles, y a veces menos" por
cada. ¡Arroba! (Unos 11.5 kilos).
Calipuy es un pueblo apacible, de gente cálida y amable.
Un pequeño paraíso para el turismo si se contara
con infraestructura. Aquí sin embargo no hay no restaurantes
ni albergues pero el pueblo entero, incluido el alcalde, sale
a recibir a los visitantes. Más de una señora ofrecerá
preparar algo de comer. Otros gentilmente cederán una cama,
o al menos un techo bajo el cual pasar la noche.
EN LA CASA DEL CAMELIDO
Nuestro destino es la Reserva Nacional de Calipuy, el límite
norte del territorio del guanaco, especie cuya distribución
alcanza hasta la Patagonia, en Argentina, pasando por Chile, Bolivia
y Paraguay.
La mencionada reserva es un área de 64 mil hectáreas,
relativamente cercana al pueblo de Calipuy. Fue establecida en
1981 para proteger uno de los últimos refugios del guanaco,
el más grande de los camélidos sudamericanos. Tal
especie, particularmente en el Perú, está en inminente
peligro de extinción. Esta Reserva Nacional es hábitat
principal de un imponente animal cuyos dominios naturales se extienden
desde la costa hasta los cuatro mil metros sobre el nivel del
mar. Hoy, sin embargo, su distribución en nuestro país
se restringe a las alturas de Ica, Arequipa, La Libertad, Ayacucho,
Puno y Cusco.
Según citaba el célebre biólogo británico
Ian Grimwood, hasta la década de los cincuenta era posible
observarlos en la costa, en sitios como las Lomas de Lachay, Ancón
y Lurín.
En la actualidad los guanacos bajan a la costa cada vez con menor
frecuencia, exclusivamente en las lomas de Atiquipa, en Arequipa,
y eventualmente en las pampas de Marcona y San Fernando, en Ica.
CENSANDO AL REY
Al establecerse la Reserva Nacional de Calipuy, se calculó
que en el sitio existían apenas unos cuatrocientos ejemplares
de la especie. Domingo Hoces Roque, Director Técnico del
Consejo Nacional de Camélidos Sudamericanos, CONACS, explica:
"Por estos días se está realizando un censo
para conocer la cifra exacta de guanacos en nuestro país.
La realidad parece indicar que en el Perú habrían
entre tres mil a cinco mil ejemplares de guanaco, siendo la Reserva
Nacional de Calipuy el lugar donde se alberga la mayor proporción
de ellos". El especialista explica que se trata de un animal
que está constantemente trasladándose y que lamentablemente
sus caminos migratorios (hacia las lomas en tiempos invernales)
se han visto truncados por carreteras, nuevos asentamientos humanos
y diversas actividades productivas.
"Lo importante es que el CONACS y el Instituto Nacional
de Recursos Naturales, INRENA, han estrechado lazos y vienen trabajando
proyectos conjuntos para lograr la efectiva conservación
de la especie. En Escocia se está estudiando el potencial
de la fibra de guanaco, según datos bajo ciertas condiciones
puede llegar a ser tan fina como la de vicuña".
BELLO LUGAR
La Reserva Nacional de Calipuy tiene grandes perspectivas para
el desarrollo de proyectos eco-turísticos. Las bellezas
paisajísticas son indescriptibles, distinguiéndose
en lontananza inclusive los bellos nevados de la Cordillera Blanca.
En el lugar se observa diversidad de fauna y flora típicas
de esta parte de los Andes. Hay además atractivos arqueológicos
que podrían ser puestos en valor para lograr así
un interesante circuito, y la óptima protección
y conservación del patrimonio natural y cultural de esta
parte del Perú. Cerca se extiende también el Santuario
Nacional del mismo nombre, donde abunda la hermosa Puya de Raimondi.
Reserva y Santuario que debieran ser una sola gran área
protegida, con dos "corredores ecológicos intangibles":
uno hacia el Parque Nacional del Huascarán, en Ancash,
y otro hacia la costa, para que los guanacos recuperen así
un fragmento de su territorio perdido...