Diario El Comercio Lima -Perú
02-10-1996

Martha Meier MQ.

 
Rene Descartes
El filósofo que todo perro debió morder..
 
Este año se conmemora el cuatrocientos aniversario del nacimiento del célebre filósofo, matemático y fisiólogo francés René Descartes (1596-1650). Alrededor del planeta se organizan una serie de charlas y actividades para recordar a quien es considerado "padre" de la filosofía moderna y máxima figura del llamado racionalismo.

Connotados y renombrados especialistas le brindarán homenajes, aplausos y reconocimientos. Este artículo será, sin duda, uno de los pocos "palos" -si no el único- que recibirá este hombre que más allá de sus méritos intelectuales, su aporte al desarrollo del pensamiento humano y la creación de la geometría analítica, bien puede ser considerado el "filósofo de la crueldad".

Genio que merece los más fieros mordiscos de los perros, pitonazos de los toros, arañazos gatunos y de las yeguas más recias unas buenas patadas en...

"Palo" para el filósofo francés René Descartes (1596-1650). Que lo aplaudan otros. Aquí lo recordamos por su fría y "racional" crueldad contra los animales, silvestres y domesticados. Cuatrocientos años después de su nacimiento, una "pequeñita" distorsión en su pensamiento es aún base que justifica todo tipo de crueldad, agresión y maltrato contra la fauna.

Sus reflexiones lo llevaron a sostener que los seres menores eran meras máquinas biológicas: "Las bestias... no tienen razonamiento en absoluto", afirmó y con estas escasas palabras condenó hasta hoy a toda criatura no humana.

QUE LES DUELA NOMAS...

No hay que retroceder demasiado para comprobar que la injusta y apresurada hipótesis de Descartes influye, hasta la actualidad, sobre el pensamiento de los estudiosos modernos. Para muestra un botón...

En 1989, o sea casi ahorita, apareció en la prestigiosa revista "Journal of Philosophy" un artículo firmado por P. Carruthers.

Frases que ponen los "pelos de punta" y la "carne de gallina" a cualquiera que tenga un ápice de sensibilidad. Refiriéndose a los animales dijo Carruthers: "las experiencias, incluyendo el dolor, son conscientes, no merecen una consideración moral. De hecho, como ninguno de los estados mentales de las bestias es consciente, sus lesiones no son dignas ni siquiera de una preocupación moral indirecta".

Cientos de años después las "confusiones cartesianas" -por llamarlas de algún modo- tienen lamentablemente fieles seguidores que no consideran a un animal capaz de sufrir o sentir...

LA MAQUINA CARTESIANA

Stanley Coren, profesor de sicología de la Universidad de Vancouver, Canadá, ha escrito: "Desgraciadamente, el que Descartes suprimiera el intelecto, la razón y el estado consciente en los perros tuvo más que consecuencias científicas e intelectuales. Al negarles estas capacidades mentales superiores, Descartes también les negó el sentimiento y la emoción.

Según él, el grito que exhala un animal cuando se golpea no indica dolor, sino que equivale al ruido metálico de los resortes y engranajes cuando se cae un reloj o un juguete de cuerda". Este psicólogo canadiense, sin embargo, nos refresca en algo el espíritu en su libro "La fabulosa inteligencia de los perros", al recordarnos que el célebre naturalista Charles Darwin (1809-1882) refutaría, siglos más tarde, al francés. ¡Así es! En "La descendencia del hombre", Darwin escribió que la única diferencia de los seres humanos y la mayoría de sus inferiores primos mamíferos es una cuestión "de grado y no de especie".

El naturalista inglés escribió: "los sentidos e intuiciones, las distintas emociones y facultades, como el amor, la memoria, la atención, la curiosidad, la imitación, la razón, etcétera, de que se jacta el hombre, se encuentran en condición incipiente, y a veces bien desarrollada, en los animales inferiores". En su libro Coren explica, también, que ya muchísimos siglos antes el célebre filósofo griego Aristóteles (384-32 a.C.) parecía sostener que la habilidad mental de los perros y las personas difieren sólo en grado.


ALTERNATIVAS DE INVESTIGACION

La psicóloga Patricia Gonzáles, de la Red Nacional de Acción Ecologista del Perú, Renace-Perú, es coordinadora del área de los grupos de defensa de los derechos de los animales y práctica ética en los experimentos con ellos. Gonzáles indica:

"Hace pocos meses nuestra red avaló un shampoo del laboratorio Bristol y Myers como verdadero producto ecológico. No sólo por las componentes utilizados en su elaboración, todos biodegradables, sino porque no había sido "probado" en animales. Por ello avalamos dicho producto". ¿Qué tan "feos" son los "tests" en animales? La psicóloga nos explica: "Hay varios tipos de experimentación que resultan especialmente crueles, si se toma en cuenta que sólo son para desarrollar nuevos productos para el mercado como pesticidas, cosméticos, químicos de limpieza, etc.

Una las pruebas más utilizadas por los Laboratorios cosméticos es, por ejemplo, la prueba "Draize", que utiliza animales para medir el daño y la irritación que pueden causar sus productos en los ojos y la piel".

La representante de Renace explica que hay alternativas para que éstos, y los necesarios experimentos médicos, no sigan siendo motivo de sufrimiento de criaturas vivientes. Gonzáles informa: "La propia Asociación Médica Americana, en su Enciclopedia de Medicina, dice que ya existen otras posibilidades. En vez de un animal puede utilizarse cultivos de células y tejidos vivos.

Otras alternativas son el uso de organismos simples, como bacterias, e inclusive modelos matemáticos o computarizados. La tecnología humana ha avanzado lo suficiente como para que los laboratorios dejen de ser verdaderas Cámaras de tortura".

POR TUS OJOS NUNCA TE QUERRÉ...

Si existe el "odio a primera vista" eso fue lo que sentí apenas vi su retrato. Descubrí su boca arrogante, su barba rala de chivato, sus cejas arqueadas, su mirada torva. Grande fue mi aflicción cuando empecé a toparme con esa misma figura cada vez que abría algún libro.

Allí estaba el horrible René Descartes (1596-1650), en mis diccionarios, enciclopedias, libros de geometría, de historia, de filosofía... ¡en todas partes! Aparecía hasta en mis sueños, mejor dicho pesadillas. "Seguro que no hiciste tu tarea de geometría", me decía mi padre mientras endulzaba su yogur matutino con miel, más algo malo percibía en este filósofo muerto en Estocolmo, en la corte de Cristina de Suecia, su gran admiradora.

Mi primer acercamiento, sin prejuicios, a Descartes fue en tiempos escolares. El enigma era su más conocido retrato, ese del Museo del Louvre, en el cual fuera inmortalizado por el pintor de Amberes, Frans Hals (h. 1580-1666).

¿Cómo Hals -me preguntaba- que en sus escenas y retratos al aire libre de gente humilde, pescadores, músicos ambulantes, cantores, había logrado personajes siempre sonrientes, que reflejaban movilidad y vida, había sido capaz de pintar esos ojos tan muertos? ¿Tan grande artista fue Hals para captar la "racional" frialdad del corazón del intelectual francés? Viendo esa mirada, una y otra vez, venían a mi mente las frases bíblicas: "Tu ojo es tu lámpara. Si tu ojo es limpio, toda tu persona aprovecha tu luz. Pero si es borroso, toda tu persona estará en la confusión" (Mt. 6, 22).

CONTESTA BONITO PUES...

"No seas así, no te dejes llevar por un retrato, lee las obras de este lúcido filósofo y reconcíliate con él", insistía mi abuelo Racso. Y así lo fui haciendo. "El discurso del método"; "Primera filosofía"; "Compendio de la música"; "Reglas para la conducción del espíritu", entre varios otros libros que con avidez juvenil devoraba. Descubrí sí a un genio, pero constaté también su falta de sensibilidad hacia el mundo natural.

Un hombre intransigente con sus ideas, convencido de que los animales eran meras máquinas sin alma. ¿Vanidoso, pedante? ¡Quién sabe! Lo cierto es que por carta fue capaz de llegar a una suerte de "patanería" con una dama inglesa, y todo por no dar su brazo a torcer.

El canadiense Stanley Coren en su libro recuerda este incidente: "...la marquesa de Newcastle planteó una pregunta... Le pidió a Descartes que considerara la posibilidad de que los animales con órganos similares a los nuestros pudieran tener pensamientos similares a los nuestros "aunque de una especie menos perfecta". En lugar de enfocar la cuestión sobre una base de evidencia, Descartes simplemente encontró una manera de repetir su conclusión básica. En una carta dirigida a la marquesa el 23 de noviembre de 1646, le dice: "No tengo nada que responder, excepto decirle que si los animales pensaran como nosotros, tendrían un alma inmortal como nosotros. Esto es improbable porque no hay razón para creerlo posible en algunos y no en todos, y muchos de ellos, como las ostras y las esponjas, son demasiado imperfectos para creerlo posible". ¿Por qué el francés se refirió a ostras y esponjas cuando la marquesa le había preguntado sobre animales con órganos parecidos a los nuestros?

Pero pese a todo hay algo que escribió que puede ayudarnos a reconciliarnos con este genio de helado corazón. En su "Discurso del Método" reconoció con humildad: "Quiero que se sepa que lo poco que aprendí hasta ahora no es casi nada en comparación con lo que ignoro y que no desespero de poder aprender".

MARTHA MEIER M.Q.

"No matarás. La influencia que tuvo en mí este mandamiento de no matar ni torturar a otras criaturas fue la gran experiencia de mi infancia y juventud. A su lado todas las demás resultan insignificantes". ALBERT SCHWEITZER (1875-1965) Médico francés, Nobel de la Paz en 1935.

"El mundo animal, como toda la creación, es una manifestación del poder de Dios y como tal merece el respeto del hombre". S.S. PIO XII (1876-1958) "El grado de civilización de un pueblo se conoce por su manera de tratar a los animales". ALEXANDER VON HUMBOLDT (1769-1859) Sabio alemán.