A
mediados del año pasado se promulgó la "Ley de
Tierras". Controvertida, polémica, vapuleada por unos,
aclamada por otros, la referida norma tiene a estas alturas dos
"hijos" prontos a nacer, es decir a promulgarse. Uno de
ellos es "Z.P.E." o Decreto Supremo que establece las
zonas de protección ecológica en la selva. El otro
se llama "Reglamento". Ambos se encuentran actualmente
en revisión, tomando en cuenta aportes de los sectores civiles.
La modificación de las distorsiones contenidas en ambos proyectos
así como la correcta aplicación de la referida ley
es de vital importancia para la supervivencia de la diversidad cultural
del Perú, es decir para el mañana de las comunidades
nativas y campesinas, tanto de los Andes como de la Amazonía.
Lo que desde las ciudades se percibe como "campo", "paisaje",
"naturaleza" o bien "de importancia científica
y económica", para un grueso sector de mujeres y hombres
del Perú es simplemente... ¡"casa" Así
es. El futuro de esa "casa", pues, debe ser discutido
con sus principales habitantes, como lo deja en claro el Consejo
Aguruna Huambisa...
La supervivencia de las culturas amazónicas y las comunidades
andinas está estrechamente ligada al futuro de esas vastas
regiones. Cualesquiera sean los planes para la conservación
o aprovechamiento de sus riquezas naturales influirán,
necesariamente, sobre el destino de millones de mujeres y hombres
del Perú. Hablamos del futuro de casi... ¡treinta
por ciento de la población! (Cifra cercana a la cantidad
de gente que habita en este caos llamado Lima).
En un artículo aparecido hace algunos años en el
semanario "Kanatari", publicación del Centro
de Estudios Teológicos de la Amazonía, CETA, el
investigador Alberto Chirif explica: "...la destrucción
y usurpación de la naturaleza por la colonización
ha significado para los indígenas no sólo la reducción
de sus posibilidades de sobrevivencia, sino también la
alteración de su mundo espiritual". En ese mismo sentido
ha escrito Reynaldo Trinidad Ardiles, especialista en temas agrarios:
"...no se debe olvidar que entre el campesinado peruano y
la tierra -Madre Tierra o Pachamama- existe una identificación
atávica e inmemorial. Ese conglomerado social luchó
y esperó durante más de cuatrocientos años
para recuperar dicho patrimonio.
Ahora mismo, a pesar de todas las inclemencias de la naturaleza,
los ensayos macroeconómicos y las secuelas de la violencia
terrorista, persisten en aferrarse a la Pachamama. Para el campesino
en general y para el campesino indígena en particular,
ella no es sólo su medio de vida sino su vida misma".
VOZ A LOS PUEBLOS
En julio del año pasado se promulgó la "Ley
de Tierras" (#26505). Actualmente se revisa su reglamento.
Diversos sectores vienen llamando la atención sobre puntos
de necesaria corrección, así como de las pretensiones
de sectores empresariales vinculados a la minería que no
resultan nada favorables para la actividad agraria. Como es sabido
la agricultura es una de las principales ocupaciones del país
y por ello requiere expansión, apoyo y mejoramiento. Un
editorial pasado de la revista "Agro noticias" nos recuerda:
"El Perú es un país donde no hay suficientes
áreas de labranza, ni siquiera para los auténticos
campesinos. Las mismas estadísticas oficiales indican que
el 29.7% de nuestra población es rural y que apenas el
3% de nuestro territorio -con proyección máxima
a 10%- es agrícola. La desproporción no puede ser
más dramática".
En revisión se encuentra también el Decreto Supremo
que establece las "Zonas de Protección Ecológica"
de la selva, ZPE. Tan importante propuesta del Instituto Nacional
de Recursos Naturales, INRENA, se inscribe en el artículo
12 de la referida ley. Especialistas coinciden en que las nuevas
normas deberán apoyarse, fundamentalmente, en el respeto
y reconocimiento de los derechos inalienables de las comunidades
nativas y federaciones agrarias. ¿Se hace así?
LOS SIN TIERRA
En fecha reciente el Consejo Aguaruna Huambisa, CAH, encabezado
por su renombrado líder Evaristo Nugkuag dirigió
una carta al Ministro de Agricultura, Absalón Vasquez Villanueva.
Le indican que la falta de diálogo para la elaboración
del referido reglamento de la "Ley de Tierras" es una
abierta violación tanto a la Constitución como al
Convenio-Tratado 169, de la OIT sobre los pueblos indígenas:
"ratificado -según explican- por el presidente Fujimori
como Tratado Internacional y además Ley Peruana #26253,
promulgada el 2 de diciembre de 1993". Para el CAH el proyecto
de reglamento, elaborado inconsultamente, "genera inestabilidad
social en más de ocho millones de peruanos indígenas;
en particular en las fronteras vivas amazónicas, creando
incertidumbre sobre nuestros territorios comunales que defendemos
junto a la soberanía nacional..."
OIDOS SORDOS
La "Agenda XXI", aprobada en el marco de la "Eco-92"
de Río de Janeiro, encierra una serie de programas a implementarse
en cada uno de los países participantes para lograr el
"desarrollo sustentable". El capítulo 26 se refiere
al "Reconocimiento y fortalecimiento del rol de los indígenas
y sus comunidades". Nada de esto se toma en cuenta, al tiempo
de diseñar las nuevas políticas.
En su carta los Aguaruna-Huambisa expresan que en la elaboración
del proyecto de reglamento no se respetó el "derecho
indígena a ser consultados", según lo establecido
en el Convenio-Tratado 169 y recomendado por la "Agenda XXI".
Consideran urgente "entablar diálogo directo con
las comunidades campesinas y amazónicas, cumpliendo con
el tipo de consulta dispuesto por el referido convenio, con procedimientos
adecuados y de buena fe, a través de nuestras organizaciones
representativas".
DIVERSIDAD CULTURAL
Cada día se habla más de la importancia de la bio-diversidad
para la supervivencia de la humanidad y la vida toda sobre el
planeta. El mismo concepto debe imperar al tiempo de hablar de
la "diversidad cultural". El Perú tiene "records"
en lo que se refiere a culturas. En nuestro territorio coexisten
más de setenta grupos, descendientes de los primigenios
habitantes. En los Andes y en la Amazonía sus tradiciones,
conocimientos y particulares visiones han subsistido hasta nuestros
días. Son herederos de aquellas mujeres y hombres que durante
milenios supieron mantener una relación productiva armoniosa
con el entorno, muy distinta a la que introdujeron, a sangre y
fuego, los conquistadores. El Perú actual es heterogéneo
desde todo punto de vista.
A puertas del nuevo milenio las comunidades andinas y amazónicas,
por siglos marginadas de las tomas de decisión y el ejercicio
pleno de los derechos inherentes a todo hombre y mujer, avanzan
y dejan en claro sus lógicas preocupaciones.
Pongámoslo así. Si usted supiera que va a darse
una norma, un proyecto, una ley, que pudiera alterar su casa,
su jardín, el modo en que usted y su familia viven, las
costumbres que les enseñaron su padre y su madre, el destino
de sus hijas e hijos ¿no le parecería civilizado
que las autoridades respectivas se tomaran la molestia de preguntarle
su opinión?
"Elemento central en las culturas indígenas es el
apego y cercanía a la Madre Tierra. Amáis la tierra
y queréis permanecer en contacto con la naturaleza. Uno
mi voz a la de cuantos demandan estrategias y medios eficaces
para proteger y conservar la naturaleza creada por Dios".
JUAN PABLO II
"Mensaje a los Indígenas, Santo Domingo, 1992"
"Los indios y la naturaleza somos uno solo en nuestros territorios,
por eso no-solo pedimos tierras para nosotros sino para los monos,
las huanganas, los añujes. Por que ellos tienen también
derecho a vivir".
JUANECO (Jefe Ashaninka)