Diario El Comercio Lima -Perú
19 -06-1996

Martha Meier MQ.

 
Alturas para recrear
La montaña mágica..
 
El sabio italiano Antonio Raimondi recorrió el Perú como se dice "de cabo a rabo". Aprendió de esta tierra nuestra y la llegó a conocer como pocos. Alguna vez dijo que las tierras peruanas parecían un papel arrugado, por lo accidentado del paisaje.

Tierra de altímetros más que de brújulas, según nos lo ha repetido a lo largo de las últimas décadas, el destacado ingeniero agrónomo Benjamín Almanza Ocampo. El nuestro es un país montañoso. La cordillera de los Andes es una suerte de columna vertebral que cruza el país. Influye sobre el clima; a diversas alturas crea los más variados paisajes que permiten la existencia de las más diversas especies de flora y fauna. De sus nieves perpetuas nacen las aguas que bajan de la sierra regando la costa hasta desembocar en el Pacífico, y aquéllas que tras recorrer miles kilómetros por el oriente desembocarán en el Atlántico. Abundan las riquezas minerales, de flora alimenticia y medicinal y de fauna única. Su belleza proverbial es verdadero imán para el turismo. Son espacios donde habitan descendientes de los primigenios pobladores de esta parte del globo, que hoy son depositarios de ancestrales conocimientos. Desarrollar estas alturas es el reto actual. "Ecodesarrollo en los Andes Altos" es una reciente publicación de Mario E. Tapia, bajo los auspicios de la Fundación Friedrich Ebert. La investigación de Tapia contribuye a revelarnos la multiplicidad y diversidad que imperan en estos variadísimos espacios de montaña. A continuación resumimos parte de uno de los capítulos de tan importante obra.

MARTHA MEIER M.Q.

A nivel mundial, las condiciones de alta montaña se repiten en los diferentes continentes. Sin embargo, ocurren dos procesos diferentes: los ecosistemas de las montañas de los países "desarrollados" (como los Alpes y Apeninos en Europa, o las Rocallosas, en Norte América) se han integrado en mayor medida con los otros ecosistemas. Este no es el caso de los países con menor desarrollo como los ubicados en los Himalaya, la Sierra Madre en centro América, los Andes, las Montañas de Etiopía y Kenya, etc.

SIERRA COMPARTIDA

Cuando hablamos de la sierra peruana, estamos refiriéndonos a condiciones de alta montaña, variables, con características y restricciones propias y que pueden ser comunes a vastas zonas de Colombia, Bolivia, Ecuador y Perú. Para las condiciones de alta montaña existen ciertas características que influyen sobre su desarrollo: la inaccesibilidad, la fragilidad, la marginalidad y la diversidad. Aquí se origina el recurso agua y se dan las condiciones del terreno para utilizarla como energía hidráulica.

Estas alturas son reductos de diversidad fito y zoogenética (plantas y animales). Son también depósito de minerales y finalmente en ellas se encuentran atractivos ambientes de esparcimiento que le dan valores propios. Se ha descrito que los ecosistemas de montaña están íntimamente relacionadas entre sí y que existe, a su vez, una alta variabilidad entre sistemas de montañas en el mundo.

"MELLIZAS" ALTURAS

Aunque los procesos en los Himalaya y los Andes no han seguido el mismo curso, estas regiones tienen algunas situaciones en común. El autor N.S. Jodah resalta, por ejemplo la "inaccesibilidad" debida tanto a la ubicación, como a la altura, pendiente, etc. Nadie puede dejar de reconocer que la mayoría de ocasiones visitar terrenos agrícolas de la sierra se puede hacer únicamente a pie, o que un recorrido de pocas comunidades campesinas puede tomar varios días. Aislamiento, pobre comunicación y limitada movilidad son comunes en nuestra sierra, salpicada de pequeñas unidades de producción. El aislamiento tiene también dimensiones socio-culturales y económicas.

Si hablamos de "fragilidad" debemos mencionar los componentes del edáficos, es decir del suelo, y biológicos tienen una limitada capacidad para mantenerse. En los Andes este factor es variable; así, las áreas con mayor pendiente y ciertas formaciones de suelos livianos son más sensibles. El "sobre uso" o los cambios repentinos de uso vuelven más vulnerables a los recursos físicos; El "sobre pastoreo", la agricultura en laderas, la cosecha indiscriminada de los arbustos son sólo algunos ejemplos.

FRAGIL EQUILIBRIO

La fragilidad física de estos ambientes se puede extender a los complejos sistemas económicos de los pequeños productores en las comunidades campesinas. Los daños -como la erosión genética- son irreversibles, o como en el caso del suelo sólo parcialmente recuperables mediante largos y costosas operaciones.

La "marginalidad" en estos ambientes de montaña estaría referida a la situación por la cual una entidad, espacio o sociedad es menos atendida o no representa una prioridad en los planes de desarrollo de un país. Tal situación se pueda aplicar a una región, incluyendo su población o a los ecosistemas que las mantienen. El aislamiento y la lejanía son las causas de que los sistemas de montañas se beneficien en menor grado de los esfuerzos e inversiones.

Cuando se compara la reducida inversión nacional en la sierra con respecto a la efectuada en otras regiones, se puede comprender la postración de la agricultura andina. La inversión en un sólo sistema de riego en la costa (como el Proyecto Majes) supera... ¡en cuatro veces la inversión agrícola realizada en ese mismo lapso en toda la sierra!

Entre los diversos factores que llevan a este tipo de situaciones está el desconocimiento de la naturaleza de esas zonas, así como la marginación étnica; no es de extrañar que las áreas más deprimidas del país coincidan con aquellas habitadas porpoblaciones i9ndígenas.

VARIADA VIDA

La variedad de "eco zonas" en las alturas, debido a las condiciones de los suelos, los climas, etc. origina la existencia de una diversa adaptación biológica de plantas y animales. Las numerosas variaciones ecológicas que se encuentran en las condiciones de montaña (aún a cortas distancias), se incrementan por la posición tropical de los Andes Centrales.

Esta heterogeneidad, es decir diversidad, podría ser un atributo positivo para un modelo de desarrollo que privilegie la complementariedad de actividades y producciones; podría ser el eje para lograr las condiciones de sustentabilidad de la agricultura andina, como lo fue en el pasado.

En los ambientes de altas montañas andinas aún habitan poblaciones autóctonas que, a pesar de los siglos de agresión cultural y períodos de olvido, han mantenido las características ancestrales de su organización social y continúan generando mecanismos de adaptación que les ayudan en el manejo de los ecosistemas. Muchos de estos mecanismos son heredados de las culturas prehispánicas y se expresan en los miles de kilómetros de canales de riego, en extensas áreas con andenes o camellones, y en técnicas de preparación del suelo y rotaciones de cultivos.

"Lo más maravilloso de todas las maravillas de una montaña es quizá la montaña misma. ¿Por qué ha de existir? No había montañas cuando la Tierra nació y quizá no las habrá cuando envejezca. Cuando el corazón del planeta se debilite, sus fuegos se apaguen y sus océanos se congelen, los picos "eternos" probablemente habrán desaparecido".

LORUS J. Y MARGERY MILNE, investigadores norteamericanos en "Las Montañas" (Time/Life).

"Cuesta trabajo formarse una idea clara de lo que son los Andes. Cuando se contempla unas simples líneas negras en un mapa, la inteligencia está muy lejos de imaginar todo lo que representan de grande, de bello, de aterrador y de sublime esas sencillas rayas negras. Hay que pensar en cosas gigantescas; en cumbres que se elevan hacia el cielo como una amenaza de piedra, y en abismos que se hunden hacia abajo, como si quisieran penetrar en las entrañas mismas del globo; en quebradas donde serpentean ríos sonoros y pujantes, y en punas desiertas y frías, como heladas por la mano de la muerte; en el gris fúnebre de las rocas sin vegetación, y en la blancura deslumbrante de picos cubiertos por nieves eternas; en escarpados riscos que se elevan sobre el fondo pedregoso de las quebradas, con espantosa rectitud, y en el zigzagueo que dejan los "huaicos" sobre la dura tierra de las cumbres más atormentadoras. Todo reviste la severidad de las formas minerales; el paisaje es imponente colosal y de extraña solemnidad. El hombre, perdido en medio de las masas estupendas de los cerros innumerables, se siente anonadado y comprende la pequeñez de su cuerpo mortal. Como un grano de arena en las playas, como una gota de agua en los mares; así se siente el hombre, absorbido, aniquilado, en la inmensidad de la cordillera de los Andes".

OSCAR MIRO QUESADA DE LA GUERRA (RACSO).

Las montañas son importantes fuentes de agua, energía y diversidad biológica. Más aún, son fuente de recursos claves como los minerales, productos forestales y agrícolas y espacios para la recreación. Como gran ecosistema que representa la compleja e interrelacionada ecología de nuestro planeta, los ambientes de montaña son esenciales para la sobre vivencia del ecosistema global. Sin embargo están cambiando drásticamente. Son susceptibles a la erosión acelerada del suelo, los deslizamientos y rápida pérdida de hábitats y diversidad genética. En el lado humano, hay extendida pobreza entre los habitantes y pérdida de sabiduría indígena. Como resultado, la mayoría de áreas montañosas a nivel global experimentan degradación ambiental. Por ello, se requiere acción inmediata para el adecuado manejo de los recursos de montaña y el desarrollo socio-económico de su gente".

CAPITULO 13 (Agenda XXI)