El
sabio italiano Antonio Raimondi recorrió el Perú como
se dice "de cabo a rabo". Aprendió de esta tierra
nuestra y la llegó a conocer como pocos. Alguna vez dijo
que las tierras peruanas parecían un papel arrugado, por
lo accidentado del paisaje.
Tierra de altímetros más que de brújulas,
según nos lo ha repetido a lo largo de las últimas
décadas, el destacado ingeniero agrónomo Benjamín
Almanza Ocampo. El nuestro es un país montañoso.
La cordillera de los Andes es una suerte de columna vertebral
que cruza el país. Influye sobre el clima; a diversas alturas
crea los más variados paisajes que permiten la existencia
de las más diversas especies de flora y fauna. De sus nieves
perpetuas nacen las aguas que bajan de la sierra regando la costa
hasta desembocar en el Pacífico, y aquéllas que
tras recorrer miles kilómetros por el oriente desembocarán
en el Atlántico. Abundan las riquezas minerales, de flora
alimenticia y medicinal y de fauna única. Su belleza proverbial
es verdadero imán para el turismo. Son espacios donde habitan
descendientes de los primigenios pobladores de esta parte del
globo, que hoy son depositarios de ancestrales conocimientos.
Desarrollar estas alturas es el reto actual. "Ecodesarrollo
en los Andes Altos" es una reciente publicación de
Mario E. Tapia, bajo los auspicios de la Fundación Friedrich
Ebert. La investigación de Tapia contribuye a revelarnos
la multiplicidad y diversidad que imperan en estos variadísimos
espacios de montaña. A continuación resumimos parte
de uno de los capítulos de tan importante obra.
MARTHA MEIER M.Q.
A nivel mundial, las condiciones de alta montaña se repiten
en los diferentes continentes. Sin embargo, ocurren dos procesos
diferentes: los ecosistemas de las montañas de los países
"desarrollados" (como los Alpes y Apeninos en Europa,
o las Rocallosas, en Norte América) se han integrado en
mayor medida con los otros ecosistemas. Este no es el caso de
los países con menor desarrollo como los ubicados en los
Himalaya, la Sierra Madre en centro América, los Andes,
las Montañas de Etiopía y Kenya, etc.
SIERRA COMPARTIDA
Cuando hablamos de la sierra peruana, estamos refiriéndonos
a condiciones de alta montaña, variables, con características
y restricciones propias y que pueden ser comunes a vastas zonas
de Colombia, Bolivia, Ecuador y Perú. Para las condiciones
de alta montaña existen ciertas características
que influyen sobre su desarrollo: la inaccesibilidad, la fragilidad,
la marginalidad y la diversidad. Aquí se origina el recurso
agua y se dan las condiciones del terreno para utilizarla como
energía hidráulica.
Estas alturas son reductos de diversidad fito y zoogenética
(plantas y animales). Son también depósito de minerales
y finalmente en ellas se encuentran atractivos ambientes de esparcimiento
que le dan valores propios. Se ha descrito que los ecosistemas
de montaña están íntimamente relacionadas
entre sí y que existe, a su vez, una alta variabilidad
entre sistemas de montañas en el mundo.
"MELLIZAS" ALTURAS
Aunque los procesos en los Himalaya y los Andes no han seguido
el mismo curso, estas regiones tienen algunas situaciones en común.
El autor N.S. Jodah resalta, por ejemplo la "inaccesibilidad"
debida tanto a la ubicación, como a la altura, pendiente,
etc. Nadie puede dejar de reconocer que la mayoría de ocasiones
visitar terrenos agrícolas de la sierra se puede hacer
únicamente a pie, o que un recorrido de pocas comunidades
campesinas puede tomar varios días. Aislamiento, pobre
comunicación y limitada movilidad son comunes en nuestra
sierra, salpicada de pequeñas unidades de producción.
El aislamiento tiene también dimensiones socio-culturales
y económicas.
Si hablamos de "fragilidad" debemos mencionar los componentes
del edáficos, es decir del suelo, y biológicos tienen
una limitada capacidad para mantenerse. En los Andes este factor
es variable; así, las áreas con mayor pendiente
y ciertas formaciones de suelos livianos son más sensibles.
El "sobre uso" o los cambios repentinos de uso vuelven
más vulnerables a los recursos físicos; El "sobre
pastoreo", la agricultura en laderas, la cosecha indiscriminada
de los arbustos son sólo algunos ejemplos.
FRAGIL EQUILIBRIO
La fragilidad física de estos ambientes se puede extender
a los complejos sistemas económicos de los pequeños
productores en las comunidades campesinas. Los daños -como
la erosión genética- son irreversibles, o como en
el caso del suelo sólo parcialmente recuperables mediante
largos y costosas operaciones.
La "marginalidad" en estos ambientes de montaña
estaría referida a la situación por la cual una
entidad, espacio o sociedad es menos atendida o no representa
una prioridad en los planes de desarrollo de un país. Tal
situación se pueda aplicar a una región, incluyendo
su población o a los ecosistemas que las mantienen. El
aislamiento y la lejanía son las causas de que los sistemas
de montañas se beneficien en menor grado de los esfuerzos
e inversiones.
Cuando se compara la reducida inversión nacional en la
sierra con respecto a la efectuada en otras regiones, se puede
comprender la postración de la agricultura andina. La inversión
en un sólo sistema de riego en la costa (como el Proyecto
Majes) supera... ¡en cuatro veces la inversión agrícola
realizada en ese mismo lapso en toda la sierra!
Entre los diversos factores que llevan a este tipo de situaciones
está el desconocimiento de la naturaleza de esas zonas,
así como la marginación étnica; no es de
extrañar que las áreas más deprimidas del
país coincidan con aquellas habitadas porpoblaciones i9ndígenas.
VARIADA VIDA
La variedad de "eco zonas" en las alturas, debido a
las condiciones de los suelos, los climas, etc. origina la existencia
de una diversa adaptación biológica de plantas y
animales. Las numerosas variaciones ecológicas que se encuentran
en las condiciones de montaña (aún a cortas distancias),
se incrementan por la posición tropical de los Andes Centrales.
Esta heterogeneidad, es decir diversidad, podría ser un
atributo positivo para un modelo de desarrollo que privilegie
la complementariedad de actividades y producciones; podría
ser el eje para lograr las condiciones de sustentabilidad de la
agricultura andina, como lo fue en el pasado.
En los ambientes de altas montañas andinas aún
habitan poblaciones autóctonas que, a pesar de los siglos
de agresión cultural y períodos de olvido, han mantenido
las características ancestrales de su organización
social y continúan generando mecanismos de adaptación
que les ayudan en el manejo de los ecosistemas. Muchos de estos
mecanismos son heredados de las culturas prehispánicas
y se expresan en los miles de kilómetros de canales de
riego, en extensas áreas con andenes o camellones, y en
técnicas de preparación del suelo y rotaciones de
cultivos.
"Lo más maravilloso de todas las maravillas de una
montaña es quizá la montaña misma. ¿Por
qué ha de existir? No había montañas cuando
la Tierra nació y quizá no las habrá cuando
envejezca. Cuando el corazón del planeta se debilite, sus
fuegos se apaguen y sus océanos se congelen, los picos
"eternos" probablemente habrán desaparecido".
LORUS J. Y MARGERY MILNE, investigadores norteamericanos en "Las
Montañas" (Time/Life).
"Cuesta trabajo formarse una idea clara de lo que son los
Andes. Cuando se contempla unas simples líneas negras en
un mapa, la inteligencia está muy lejos de imaginar todo
lo que representan de grande, de bello, de aterrador y de sublime
esas sencillas rayas negras. Hay que pensar en cosas gigantescas;
en cumbres que se elevan hacia el cielo como una amenaza de piedra,
y en abismos que se hunden hacia abajo, como si quisieran penetrar
en las entrañas mismas del globo; en quebradas donde serpentean
ríos sonoros y pujantes, y en punas desiertas y frías,
como heladas por la mano de la muerte; en el gris fúnebre
de las rocas sin vegetación, y en la blancura deslumbrante
de picos cubiertos por nieves eternas; en escarpados riscos que
se elevan sobre el fondo pedregoso de las quebradas, con espantosa
rectitud, y en el zigzagueo que dejan los "huaicos"
sobre la dura tierra de las cumbres más atormentadoras.
Todo reviste la severidad de las formas minerales; el paisaje
es imponente colosal y de extraña solemnidad. El hombre,
perdido en medio de las masas estupendas de los cerros innumerables,
se siente anonadado y comprende la pequeñez de su cuerpo
mortal. Como un grano de arena en las playas, como una gota de
agua en los mares; así se siente el hombre, absorbido,
aniquilado, en la inmensidad de la cordillera de los Andes".
OSCAR MIRO QUESADA DE LA GUERRA (RACSO).
Las montañas son importantes fuentes de agua, energía
y diversidad biológica. Más aún, son fuente
de recursos claves como los minerales, productos forestales y
agrícolas y espacios para la recreación. Como gran
ecosistema que representa la compleja e interrelacionada ecología
de nuestro planeta, los ambientes de montaña son esenciales
para la sobre vivencia del ecosistema global. Sin embargo están
cambiando drásticamente. Son susceptibles a la erosión
acelerada del suelo, los deslizamientos y rápida pérdida
de hábitats y diversidad genética. En el lado humano,
hay extendida pobreza entre los habitantes y pérdida de
sabiduría indígena. Como resultado, la mayoría
de áreas montañosas a nivel global experimentan
degradación ambiental. Por ello, se requiere acción
inmediata para el adecuado manejo de los recursos de montaña
y el desarrollo socio-económico de su gente".
CAPITULO 13 (Agenda XXI)