Mañana
serán 461 años desde aquel 18 de enero de 1535 cuando,
en las tierras del curaca Taulichusco, Francisco Pizarro estableciera
"La Ciudad de los Reyes". Fértiles tierras cercanas
al mar, al pie de los Andes. Rincón de clima amable, bañado
por un río cargado de peces y camarones. Paraje rodeado de
lagunas con sus totorales, bosques de útiles maderas poblados
de venados y perdices. ¿Qué mejor lugar?, Debieron
preguntarse los españoles cuando buscaban el pedacito de
Perú más conveniente para fundar la capital del Virreinato.
Perfumado huerto hoy sepultado bajo el asfalto y la basura. Hermoso
escenario destruido por la expansión urbana desordenada.
Recuperar Lima; Buscarla bajo sus propios escombros, bajo su cielo
plomo y envenenado, para recrearla y hacerla renacer es... tarea
impostergable.
Lima agoniza por descuido, por egoísmo, por olvido.
Una ciudad no es más que el reflejo de sus vecinos y de
sus malas, o buenas, autoridades. Si Lima está como la
vemos y la padecemos hay que mirar en el espejo para encontrar
a los culpables.
Los problemas no son nuevos. Fueron tan sólo profundizándose
con el paso del tiempo. Faltó acción. Ya en 1803
el barón Alexander von Humboldt, en carta al gobernador
de Jaén don Ignacio Checa, se refirió a la "la
inmundicia de las calles" y criticó la costumbre del
"juego y la desunión de las familias (esta infeliz
desunión que el gobierno fomenta y que rendirá poco
a poco inhabitable una de las partes más bellas del globo)...";
líneas que no han perdido vigencia.
EN EL LABERINTO
La capital del Perú es hoy patético ejemplo de
lo que ¡NO! Debe repetirse jamás en ninguna otra
ciudad. Es, también, demostración palpable de un
desarrollo mal entendido, del "progreso" que confunde
los humos, los ruidos y los altos edificios con el bienestar de
sus vecinas y vecinos.
Para ensanchar avenidas, abrir paso a vetustos vehículos
motorizados y por no existir una adecuada planificación
de los nuevos barrios, la capital ha perdido parques y alamedas,
jardines, huertas y lagunas costeras. Donde ayer florecieron Amancaes
y frutos diversos hoy sólo quedan cerros pelados y tugurios.
Amén de la crisis ecológica y social que resulta
de la expansión urbana descontralada, ésta nos ha
puesto de cara ante el fenómeno de la "erosión
cultural". Joyas arquitectónicas precolombinas, virreinales
y republicanas han sido -literalmente- "aplastadas",
"devoradas" por moles de concreto y enjambres de esteras.
LIMA LA BELLA
Viendo el actual paisaje urbano parecen ficción todas
aquellas crónicas sobre la hermosura de Lima, como las
del padre Bernabé Cobo (1580-1657). Escribió el
jesuita: "la campiña está a todos tiempos verde,
amena y deleitosa ofreciendo a la vista una fresca y florida primavera...
Particularmente es muy grande la frescura y verdor que le dan
los olivares, platanares y cañaverales de azúcar,
las innumerables huertas de árboles frutales que hay de
naranjas, membrillos, granadas e higos, viñas y perales
con todo género de frutos de la tierra y de España...
Demás de los ríos, goza esta comarca de muchas fuentes
y manantiales de agua dulce y delgada; Algunos son tan copiosos
que con ellos se riegan huertas y sembrados; en cualquier parte
que caven pozos se halla agua dulce... La mar que confina con
este valle es de costa limpia, y tan mansa... la playa es limpia...
El viento sur, que todo el año es ordinario en esta costa
y muy fresco y saludable corre y baña toda la campiña
sin embarazo..."
¡Quién lo diría! ¿No?
CRECIENTE CONTAMINACION
Entre los cerros de basura que las nuevas autoridades ediles
tratan de vencer; rodeados de humos, delincuencia, ruidos y desorden
es difícil imaginarse ese esplendoroso pasado. "Ciudad
de los Reyes", "Ciudad Jardín", "Tres
veces Coronada Villa", así se la llamó. Pero
hoy de lo que esta "villa" está "coronada"
y rodeada es de... ¡contaminación, en sus más
variadas expresiones!
Miguel Ibáñez, geógrafo de la Universidad
Nacional Mayor de San Marcos, nos recuerda: "...hay un enemigo
invisible compuesto por millones de peligrosas partículas
suspendidas, en volúmenes que exceden hasta en... ¡cuatrocientos
por ciento! Los límites de seguridad, es la contaminación.
Podemos encontrar, por ejemplo, el tóxico amoníaco
proveniente de fuentes industriales y de la descomposición
de los rellenos sanitarios y basurales abundantes en nuestra capital".
No podemos dejar de sumar a todo esto, los gases que emanan del
parque automotor obsoleto. Hay que recordar también que
en un radio no mayor de 35 kilómetros, del centro de la
ciudad, existen fábricas de toda índole (cemento,
textiles, químicos, vidrio, canteras, explosivos, refinería
de zinc, pesqueras, etc.) que no cuentan con la tecnología
de punta necesaria para contrarrestar la polución, y menos
evitarla. Todo esto sin referirnos a los desagües domésticos
que envenenan las playas limeñas, hasta convertir en "imbañables"
a muchas de ellas.
DEL ORDEN AL CAOS
"Para fundar esta ciudad -escribió también
Cobo- hizo primero el gobernador dibujar su planta en papel, con
las medidas de las calles y cuadras, y señaló en
las cartas los solares que repartía a los pobladores...
teniendo atención no al pequeño número de
vecinos con que la fundaba, que no llegaban a ciento, sino a la
grandeza que se prometía había de llegar a tener
con el tiempo...".
Nuestra capital que nació aparentemente ordenada, creció
hasta convertirse en un monstruo caótico. En el camino
abrió generosamente sus brazos a todas y todos, nadie al
parecer supo agradecer tan cariñoso abrazo. Fue agredida,
violentada, depredada, ensuciada...
Hoy aquí habita más de la... ¡tercera parte
de la población del Perú! La mayoría en situación
de pobreza y sin acceso a servicios básicos como el agua,
el desagüe o la luz. Hace mucho que Lima se convirtió
en ese "imán", en ese lugar al que todos llegaban
creyendo que podrían labrarse un mejor mañana o
encontrar mejores oportunidades, por lo menos una. Así,
poco a poco el desempleo se ha ido convirtiendo en principal "ocupación
urbana".
Miles de jóvenes, madres de familia, ancianos, niñas
y niños, así como universitarios y graduados se
han visto obligados a salir a las calles a vender artículos
de todo tipo y procedencia. "Toda Lima es un mercado",
sentenció en el siglo XVII Fray Buenaventura de Salinas
y Córdova (¿1592?-1653). Añadía, como
si fuera hoy: "...son menester muchas manos de papel para
recontar lo que se vende y se pregona...".
SALVAR LIMA
El insigne limeñista Manuel Solari Swayne escribió:
"No creemos que sea un anacronismo pedir que Lima sea siempre
Lima. Una ciudad auténtica, armoniosa, flor exquisita en
el jardín del Nuevo Mundo, que se imponga a la mediocrísima
ola de triste y monótona uniformidad que está cortando
con la misma tijera el perfil de las calles y -lo que es más
terrible aún- el que debió ser vigoroso perfil de
las mentalidades Hispanoamericanas. Bella, graciosa y personalísima
fue Lima desde sus albores.
Entre los Andes y el Mar se hizo cofre de tradición y
abolengo artísticos. Por allí quedan aún,
ya dispersas, las joyas que ha respetado el tiempo. Artífices
nuevos pueden engarzar el Alma de Lima en arquitectura modernísima.
Ya algunos lo han hecho. Aquellos que han abandonado el estúpido
prejuicio del "progresismo". Hay que encontrar el Alma
de las cosas viejas para expresarla en lo nuevo... sólo
así, evitando las dañinas influencias de las modas
exóticas y pasajeras, sobrevivirá cristalina y eterna".
RESCATAR EL VERDOR
Sobre el futuro de las ciudades y el rol de los municipios, señala
el doctor Alberto Andrade Carmona, flamante alcalde de Lima: "Hablar
de ecología y municipios es hablar de crear ciudades que
respondan al reto de transformar las actuales, en urbes al servicio
de los seres humanos.
Tenemos que hacer un gran cambio, lograr que las nuevas ciudades
se construyan de acuerdo a principios más humanos, aprovechando
el desarrollo tecnológico y adaptándolo a las realidades
locales para obtener soluciones a los problemas ambientales. Los
cambios tienen que ser audaces y reales... Son enormes los retos
que tenemos por delante, frente a ello no nos queda sino apuntar
con optimismo a la búsqueda de soluciones y alternativas
concretas. De nada nos sirven las visiones apocalípticas
ni resignadas, debemos actuar con realismo, para ello es necesario
promover la creación de un clima de paz, equilibrio y unidad".
En el camino por salvar Lima, por encontrar bajo sus escombros
a esta ciudad perdida, se requiere unidad. Vecinas y vecinos trabajando,
en paz, hombro a hombro con las autoridades para recuperar el
equilibrio social, económico, cultural y ecológico
de la ciudad. Reconquistar Lima para sus vecinas y vecinos es
el reto. Recuperar su verde esplendor, una posibilidad en nuestras
manos...