Diario El Comercio Lima -Perú
17 -01-1996

Martha Meier MQ.

 
461 aniversario de lima
 
Mañana serán 461 años desde aquel 18 de enero de 1535 cuando, en las tierras del curaca Taulichusco, Francisco Pizarro estableciera "La Ciudad de los Reyes". Fértiles tierras cercanas al mar, al pie de los Andes. Rincón de clima amable, bañado por un río cargado de peces y camarones. Paraje rodeado de lagunas con sus totorales, bosques de útiles maderas poblados de venados y perdices. ¿Qué mejor lugar?, Debieron preguntarse los españoles cuando buscaban el pedacito de Perú más conveniente para fundar la capital del Virreinato. Perfumado huerto hoy sepultado bajo el asfalto y la basura. Hermoso escenario destruido por la expansión urbana desordenada. Recuperar Lima; Buscarla bajo sus propios escombros, bajo su cielo plomo y envenenado, para recrearla y hacerla renacer es... tarea impostergable.

Lima agoniza por descuido, por egoísmo, por olvido.

Una ciudad no es más que el reflejo de sus vecinos y de sus malas, o buenas, autoridades. Si Lima está como la vemos y la padecemos hay que mirar en el espejo para encontrar a los culpables.

Los problemas no son nuevos. Fueron tan sólo profundizándose con el paso del tiempo. Faltó acción. Ya en 1803 el barón Alexander von Humboldt, en carta al gobernador de Jaén don Ignacio Checa, se refirió a la "la inmundicia de las calles" y criticó la costumbre del "juego y la desunión de las familias (esta infeliz desunión que el gobierno fomenta y que rendirá poco a poco inhabitable una de las partes más bellas del globo)..."; líneas que no han perdido vigencia.

EN EL LABERINTO

La capital del Perú es hoy patético ejemplo de lo que ¡NO! Debe repetirse jamás en ninguna otra ciudad. Es, también, demostración palpable de un desarrollo mal entendido, del "progreso" que confunde los humos, los ruidos y los altos edificios con el bienestar de sus vecinas y vecinos.

Para ensanchar avenidas, abrir paso a vetustos vehículos motorizados y por no existir una adecuada planificación de los nuevos barrios, la capital ha perdido parques y alamedas, jardines, huertas y lagunas costeras. Donde ayer florecieron Amancaes y frutos diversos hoy sólo quedan cerros pelados y tugurios. Amén de la crisis ecológica y social que resulta de la expansión urbana descontralada, ésta nos ha puesto de cara ante el fenómeno de la "erosión cultural". Joyas arquitectónicas precolombinas, virreinales y republicanas han sido -literalmente- "aplastadas", "devoradas" por moles de concreto y enjambres de esteras.

LIMA LA BELLA

Viendo el actual paisaje urbano parecen ficción todas aquellas crónicas sobre la hermosura de Lima, como las del padre Bernabé Cobo (1580-1657). Escribió el jesuita: "la campiña está a todos tiempos verde, amena y deleitosa ofreciendo a la vista una fresca y florida primavera... Particularmente es muy grande la frescura y verdor que le dan los olivares, platanares y cañaverales de azúcar, las innumerables huertas de árboles frutales que hay de naranjas, membrillos, granadas e higos, viñas y perales con todo género de frutos de la tierra y de España... Demás de los ríos, goza esta comarca de muchas fuentes y manantiales de agua dulce y delgada; Algunos son tan copiosos que con ellos se riegan huertas y sembrados; en cualquier parte que caven pozos se halla agua dulce... La mar que confina con este valle es de costa limpia, y tan mansa... la playa es limpia... El viento sur, que todo el año es ordinario en esta costa y muy fresco y saludable corre y baña toda la campiña sin embarazo..."

¡Quién lo diría! ¿No?

CRECIENTE CONTAMINACION

Entre los cerros de basura que las nuevas autoridades ediles tratan de vencer; rodeados de humos, delincuencia, ruidos y desorden es difícil imaginarse ese esplendoroso pasado. "Ciudad de los Reyes", "Ciudad Jardín", "Tres veces Coronada Villa", así se la llamó. Pero hoy de lo que esta "villa" está "coronada" y rodeada es de... ¡contaminación, en sus más variadas expresiones!

Miguel Ibáñez, geógrafo de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, nos recuerda: "...hay un enemigo invisible compuesto por millones de peligrosas partículas suspendidas, en volúmenes que exceden hasta en... ¡cuatrocientos por ciento! Los límites de seguridad, es la contaminación. Podemos encontrar, por ejemplo, el tóxico amoníaco proveniente de fuentes industriales y de la descomposición de los rellenos sanitarios y basurales abundantes en nuestra capital".

No podemos dejar de sumar a todo esto, los gases que emanan del parque automotor obsoleto. Hay que recordar también que en un radio no mayor de 35 kilómetros, del centro de la ciudad, existen fábricas de toda índole (cemento, textiles, químicos, vidrio, canteras, explosivos, refinería de zinc, pesqueras, etc.) que no cuentan con la tecnología de punta necesaria para contrarrestar la polución, y menos evitarla. Todo esto sin referirnos a los desagües domésticos que envenenan las playas limeñas, hasta convertir en "imbañables" a muchas de ellas.

DEL ORDEN AL CAOS

"Para fundar esta ciudad -escribió también Cobo- hizo primero el gobernador dibujar su planta en papel, con las medidas de las calles y cuadras, y señaló en las cartas los solares que repartía a los pobladores... teniendo atención no al pequeño número de vecinos con que la fundaba, que no llegaban a ciento, sino a la grandeza que se prometía había de llegar a tener con el tiempo...".

Nuestra capital que nació aparentemente ordenada, creció hasta convertirse en un monstruo caótico. En el camino abrió generosamente sus brazos a todas y todos, nadie al parecer supo agradecer tan cariñoso abrazo. Fue agredida, violentada, depredada, ensuciada...

Hoy aquí habita más de la... ¡tercera parte de la población del Perú! La mayoría en situación de pobreza y sin acceso a servicios básicos como el agua, el desagüe o la luz. Hace mucho que Lima se convirtió en ese "imán", en ese lugar al que todos llegaban creyendo que podrían labrarse un mejor mañana o encontrar mejores oportunidades, por lo menos una. Así, poco a poco el desempleo se ha ido convirtiendo en principal "ocupación urbana".

Miles de jóvenes, madres de familia, ancianos, niñas y niños, así como universitarios y graduados se han visto obligados a salir a las calles a vender artículos de todo tipo y procedencia. "Toda Lima es un mercado", sentenció en el siglo XVII Fray Buenaventura de Salinas y Córdova (¿1592?-1653). Añadía, como si fuera hoy: "...son menester muchas manos de papel para recontar lo que se vende y se pregona...".

SALVAR LIMA

El insigne limeñista Manuel Solari Swayne escribió: "No creemos que sea un anacronismo pedir que Lima sea siempre Lima. Una ciudad auténtica, armoniosa, flor exquisita en el jardín del Nuevo Mundo, que se imponga a la mediocrísima ola de triste y monótona uniformidad que está cortando con la misma tijera el perfil de las calles y -lo que es más terrible aún- el que debió ser vigoroso perfil de las mentalidades Hispanoamericanas. Bella, graciosa y personalísima fue Lima desde sus albores.

Entre los Andes y el Mar se hizo cofre de tradición y abolengo artísticos. Por allí quedan aún, ya dispersas, las joyas que ha respetado el tiempo. Artífices nuevos pueden engarzar el Alma de Lima en arquitectura modernísima. Ya algunos lo han hecho. Aquellos que han abandonado el estúpido prejuicio del "progresismo". Hay que encontrar el Alma de las cosas viejas para expresarla en lo nuevo... sólo así, evitando las dañinas influencias de las modas exóticas y pasajeras, sobrevivirá cristalina y eterna".

RESCATAR EL VERDOR

Sobre el futuro de las ciudades y el rol de los municipios, señala el doctor Alberto Andrade Carmona, flamante alcalde de Lima: "Hablar de ecología y municipios es hablar de crear ciudades que respondan al reto de transformar las actuales, en urbes al servicio de los seres humanos.

Tenemos que hacer un gran cambio, lograr que las nuevas ciudades se construyan de acuerdo a principios más humanos, aprovechando el desarrollo tecnológico y adaptándolo a las realidades locales para obtener soluciones a los problemas ambientales. Los cambios tienen que ser audaces y reales... Son enormes los retos que tenemos por delante, frente a ello no nos queda sino apuntar con optimismo a la búsqueda de soluciones y alternativas concretas. De nada nos sirven las visiones apocalípticas ni resignadas, debemos actuar con realismo, para ello es necesario promover la creación de un clima de paz, equilibrio y unidad".

En el camino por salvar Lima, por encontrar bajo sus escombros a esta ciudad perdida, se requiere unidad. Vecinas y vecinos trabajando, en paz, hombro a hombro con las autoridades para recuperar el equilibrio social, económico, cultural y ecológico de la ciudad. Reconquistar Lima para sus vecinas y vecinos es el reto. Recuperar su verde esplendor, una posibilidad en nuestras manos...