Diario El Comercio Lima -Perú
01 -03-1995

Martha Meier MQ.

 
Reserva nacional de Paracas
Un tesoro entre la arena y el viento...
 

Sopla el viento indomable, ese furioso viento que le dio su nombre al lugar: Paracas. Cabalga invisible sobre el lomo dorado del desierto. El fragor de las olas se confunde con el eco lejano de los lobos marinos. Estamos en la Reserva Nacional de Paracas, única reserva marina del Perú.

Aquí floreció una antigua cultura pre-inca; mujeres y hombres que supieron aprovechar racionalmente las algas, los peces, las conchas y variados recursos que les ofrecía el mar. Para fertilizar sus tierras, utilizaron el guano de esas islas cercanas, pobladas de las aves productoras de esa enriquecedora materia. Dominaron la cerámica y el arte textil; legándonos hermosos restos.

Aquí en 1820 desembarcó don José de San Martín y contempló el vuelo de las parihuanas. Ese vuelo rojo que le inspiró la bandera del Perú libre e independiente.

Mar de riqueza proverbial. Parajes esculpidos por el viento, el tiempo, el agua y su sal. Fauna marina diversa. Fascinante rincón de nuestra costa. Tesoro en peligro...

Mil pepas "chupadas" de mango. Infinidad de colillas de cigarrillo. Envoltorios de galletas, chocolates y caramelos. Cientos de botellas descartables de plástico y vidrio. Cáscaras de plátano y otras frutas. Papel higiénico... usado.

Estos son los "recuerdos" de un fin de semana de verano en las irrepetibles playas de nuestra única reserva marina: Paracas. Inconfundibles "huellas" de los miles de visitantes que llegan a este rincón de la costa peruana para disfrutar del mar, del sol y del espectáculo que ofrecen, tanto sus paisajes y formaciones naturales como su peculiar fauna y restos arqueológicos. "COCHINOS" Y "TACAÑOS"

La basura "turística" es uno de los crecientes problemas que afectan a Paracas. Contaminación causada por gente poco inteligente que no respeta, ni cuida, su ambiente...

Basta detenerse unos momentos en la garita de ingreso a la "Reserva Nacional de Paracas", para comprender que a los múltiples problemas ecológicos que la afectan hay que sumarle el de: los visitantes "malcriados" y "cochinos".

La mayoría parece no tener conciencia que esta! NO! Es una playa cualquiera, sino una reserva nacional con necesidades particulares y diversos factores que la amenazan (la presión turística es uno de ellos). Un paraje de fundamental importancia para la reproducción y supervivencia de variadas especies.

Vemos gente de todas las edades, razas y extracción social protestando acaloradamente. ¿La razón? El cobro de dos soles por derecho de ingreso a esta maravillosa área natural.

Es decir: se niegan a contribuir con una cantidad que es... cuatro veces menor a la que pagan por ir al cine! Son apenas dos soles, o sea... mucho menos de lo que gastaron por las varias botellas de cerveza que llevan! Menos también de lo que se cobra por el ingreso a un balneario cualquiera. FRAGIL INGRESO

Los guarda parques tienen que soportar gritos y hasta insultos. No faltan quienes, prepotentemente, aceleran sus vehículos venciendo la precaria valla: apenas una soga gruesa.

No se piensa que nuestras áreas protegidas dependen, principalmente, de esta taquilla para su mantenimiento, conservación y pago de personal. No sorprende, pues, que tales visitantes atenten contra la integridad del sitio. Total... CRECE LA CONCIENCIA

Pese a los múltiples problemas, para el biólogo Carlos Obando Llajaruna, jefe de la Reserva Nacional de Paracas desde hace más de una década, vientos favorables soplan sobre el desierto. Según nos explica: "al cabo de casi veinte años de su creación, la conciencia sobre la necesidad de protegerla es hoy mucho más amplia, a todo nivel. Inclusive desde las propias entidades del gobierno hay una nueva perspectiva y un rol más activo en la conservación.

Obando nos informó, por ejemplo, que el ente oficial "INRENA" (Instituto Nacional de Recursos Naturales), bajo cuya jurisdicción se encuentran nuestros parques, reservas y santuarios naturales, brinda creciente apoyo.

"Hay cosas tan elementales como los uniformes que nos han dado. Guarda parques adecuadamente uniformados son de especial importancia. Sólo así los visitantes logran comprender quién es la autoridad dentro del área. Este es un pequeño ejemplo de cómo estamos mejorando con apoyo del INRENA. Hay avances, también, en nuestro "Centro de Interpretación". Apuntamos a que una visita a Paracas sea una experiencia educativa. Que quienes llegan aquí, principalmente la niñez, aprenda algo nuevo y se vayan con una actitud más responsable hacia el ambiente que nos rodea", puntualiza Obando.

ENTUSIASMO POR LA VIDA

Unir las voluntades y el entusiasmo. Lograr la participación activa de la comunidad es siempre un requisito fundamental cuando se habla de conservación.

Profesores, alumnas y alumnos de Biología de la Universidad Nacional de Ica: San Luis Gonzaga (UNICA) son un decidido cuerpo de voluntarios que apoya a la reserva los días de mayor afluencia. Es decir, los fines de semana cuando llegan, aproximadamente, hasta...!Tres mil personas! Grupos de apoyo voluntario, como los de la UNICA, son un ejemplo a seguir y, sin duda, un importante primer paso en lo que se refiere a participación ciudadana a favor del ambiente.

En la cruzada por Paracas hay otros fundamentales sectores que apuestan por la vida. El "Sindicato de Pescadores Artesanales", por ejemplo, empieza a participar más activamente en actividades relacionadas a la conservación de los recursos marinos.

RESPONSABILIDAD COMPARTIDA

La "Reserva Nacional de Paracas", es cierto, requiere mayor apoyo de la comunidad. Quienes la visiten deben tener una actitud más responsable. Nada de dejar "cochinas huellas" ni alterar el paisaje, menos aún atentar contra la fauna del lugar. Pero esto no bastará...

Las autoridades pertinentes y la empresa privada, están llamadas a jugar un papel protagónico.

Para el arquitecto Vladimir Arana Isa, del "Frente Ecológico Peruano-Felipe Benavides": "los hoteles cercanos, las fábricas de la zona y las empresas turísticas tienen un deber moral con la reserva y deben contribuir, en la medida de sus posibilidades, a su defensa".

El arquitecto Arana menciona: "Recientemente, por ejemplo, las Salinas de Otuma han pasado a manos privadas. Estas salinas están dentro del ámbito de la Reserva Nacional de Paracas. Entonces, su aprovechamiento racional debe aportar para el mantenimiento de la zona. Una suerte de "canon" a favor del INRENA y su Dirección de Parques debiera aplicarse en casos como éste" puntualizó.

El Municipio, el Gobierno Regional y las distintas autoridades vinculadas con tan hermosa reserva (léase: Ministerios de Agricultura y Pesquería, Marina de Guerra, Instituto Nacional de Cultura, entre otros) debieran coordinar esfuerzos y sacar adelante planes coherentes para lograr un manejo adecuado del lugar.
La "Reserva Nacional de Paracas" un tesoro para conservar...