Sopla el viento indomable, ese furioso
viento que le dio su nombre al lugar: Paracas. Cabalga invisible
sobre el lomo dorado del desierto. El fragor de las olas se confunde
con el eco lejano de los lobos marinos. Estamos en la Reserva
Nacional de Paracas, única reserva marina del Perú.
Aquí floreció una antigua cultura pre-inca; mujeres
y hombres que supieron aprovechar racionalmente las algas, los
peces, las conchas y variados recursos que les ofrecía
el mar. Para fertilizar sus tierras, utilizaron el guano de esas
islas cercanas, pobladas de las aves productoras de esa enriquecedora
materia. Dominaron la cerámica y el arte textil; legándonos
hermosos restos.
Aquí en 1820 desembarcó don José de San
Martín y contempló el vuelo de las parihuanas. Ese
vuelo rojo que le inspiró la bandera del Perú libre
e independiente.
Mar de riqueza proverbial. Parajes esculpidos por el viento,
el tiempo, el agua y su sal. Fauna marina diversa. Fascinante
rincón de nuestra costa. Tesoro en peligro...
Mil pepas "chupadas" de mango. Infinidad de colillas
de cigarrillo. Envoltorios de galletas, chocolates y caramelos.
Cientos de botellas descartables de plástico y vidrio.
Cáscaras de plátano y otras frutas. Papel higiénico...
usado.
Estos son los "recuerdos" de un fin de semana de verano
en las irrepetibles playas de nuestra única reserva marina:
Paracas. Inconfundibles "huellas" de los miles de visitantes
que llegan a este rincón de la costa peruana para disfrutar
del mar, del sol y del espectáculo que ofrecen, tanto sus
paisajes y formaciones naturales como su peculiar fauna y restos
arqueológicos. "COCHINOS" Y "TACAÑOS"
La basura "turística" es uno de los crecientes
problemas que afectan a Paracas. Contaminación causada
por gente poco inteligente que no respeta, ni cuida, su ambiente...
Basta detenerse unos momentos en la garita de ingreso a la "Reserva
Nacional de Paracas", para comprender que a los múltiples
problemas ecológicos que la afectan hay que sumarle el
de: los visitantes "malcriados" y "cochinos".
La mayoría parece no tener conciencia que esta! NO! Es
una playa cualquiera, sino una reserva nacional con necesidades
particulares y diversos factores que la amenazan (la presión
turística es uno de ellos). Un paraje de fundamental importancia
para la reproducción y supervivencia de variadas especies.
Vemos gente de todas las edades, razas y extracción social
protestando acaloradamente. ¿La razón? El cobro
de dos soles por derecho de ingreso a esta maravillosa área
natural.
Es decir: se niegan a contribuir con una cantidad que es... cuatro
veces menor a la que pagan por ir al cine! Son apenas dos soles,
o sea... mucho menos de lo que gastaron por las varias botellas
de cerveza que llevan! Menos también de lo que se cobra
por el ingreso a un balneario cualquiera. FRAGIL INGRESO
Los guarda parques tienen que soportar gritos y hasta insultos.
No faltan quienes, prepotentemente, aceleran sus vehículos
venciendo la precaria valla: apenas una soga gruesa.
No se piensa que nuestras áreas protegidas dependen, principalmente,
de esta taquilla para su mantenimiento, conservación y
pago de personal. No sorprende, pues, que tales visitantes atenten
contra la integridad del sitio. Total... CRECE LA CONCIENCIA
Pese a los múltiples problemas, para el biólogo
Carlos Obando Llajaruna, jefe de la Reserva Nacional de Paracas
desde hace más de una década, vientos favorables
soplan sobre el desierto. Según nos explica: "al cabo
de casi veinte años de su creación, la conciencia
sobre la necesidad de protegerla es hoy mucho más amplia,
a todo nivel. Inclusive desde las propias entidades del gobierno
hay una nueva perspectiva y un rol más activo en la conservación.
Obando nos informó, por ejemplo, que el ente oficial "INRENA"
(Instituto Nacional de Recursos Naturales), bajo cuya jurisdicción
se encuentran nuestros parques, reservas y santuarios naturales,
brinda creciente apoyo.
"Hay cosas tan elementales como los uniformes que nos han
dado. Guarda parques adecuadamente uniformados son de especial
importancia. Sólo así los visitantes logran comprender
quién es la autoridad dentro del área. Este es un
pequeño ejemplo de cómo estamos mejorando con apoyo
del INRENA. Hay avances, también, en nuestro "Centro
de Interpretación". Apuntamos a que una visita a Paracas
sea una experiencia educativa. Que quienes llegan aquí,
principalmente la niñez, aprenda algo nuevo y se vayan
con una actitud más responsable hacia el ambiente que nos
rodea", puntualiza Obando.
ENTUSIASMO POR LA VIDA
Unir las voluntades y el entusiasmo. Lograr la participación
activa de la comunidad es siempre un requisito fundamental cuando
se habla de conservación.
Profesores, alumnas y alumnos de Biología de la Universidad
Nacional de Ica: San Luis Gonzaga (UNICA) son un decidido cuerpo
de voluntarios que apoya a la reserva los días de mayor
afluencia. Es decir, los fines de semana cuando llegan, aproximadamente,
hasta...!Tres mil personas! Grupos de apoyo voluntario, como los
de la UNICA, son un ejemplo a seguir y, sin duda, un importante
primer paso en lo que se refiere a participación ciudadana
a favor del ambiente.
En la cruzada por Paracas hay otros fundamentales sectores que
apuestan por la vida. El "Sindicato de Pescadores Artesanales",
por ejemplo, empieza a participar más activamente en actividades
relacionadas a la conservación de los recursos marinos.
RESPONSABILIDAD COMPARTIDA
La "Reserva Nacional de Paracas", es cierto, requiere
mayor apoyo de la comunidad. Quienes la visiten deben tener una
actitud más responsable. Nada de dejar "cochinas huellas"
ni alterar el paisaje, menos aún atentar contra la fauna
del lugar. Pero esto no bastará...
Las autoridades pertinentes y la empresa privada, están
llamadas a jugar un papel protagónico.
Para el arquitecto Vladimir Arana Isa, del "Frente Ecológico
Peruano-Felipe Benavides": "los hoteles cercanos, las
fábricas de la zona y las empresas turísticas tienen
un deber moral con la reserva y deben contribuir, en la medida
de sus posibilidades, a su defensa".
El arquitecto Arana menciona: "Recientemente, por ejemplo,
las Salinas de Otuma han pasado a manos privadas. Estas salinas
están dentro del ámbito de la Reserva Nacional de
Paracas. Entonces, su aprovechamiento racional debe aportar para
el mantenimiento de la zona. Una suerte de "canon" a
favor del INRENA y su Dirección de Parques debiera aplicarse
en casos como éste" puntualizó.
El Municipio, el Gobierno Regional y las distintas autoridades
vinculadas con tan hermosa reserva (léase: Ministerios
de Agricultura y Pesquería, Marina de Guerra, Instituto
Nacional de Cultura, entre otros) debieran coordinar esfuerzos
y sacar adelante planes coherentes para lograr un manejo adecuado
del lugar.
La "Reserva Nacional de Paracas" un tesoro para conservar...