Diario El Comercio Lima -Perú
21-12-1991

Martha Meier MQ.

 
Tesoros ocultos en la Isla de Cocos
 

Un punto perdido en la azul vastedad del Océano Pacífico ha cobrado repentina notoriedad internacional y podría convertirse en tema de principal interés para nuestro país. Nos estamos refiriendo a la esplendorosa pIsla de Cocosn. Este paraje, que fuera refugio de corsarios y piratas, está situado frente a las costas occidentales de la ejemplar Costa Rica, la más antigua Democracia de nuestra América.

Ahora bien, nuestros lectores se estarán preguntando, ¿qué tiene de importante para el Perú una pequeña y tropical isla centroamericana?. Pues mucho. A decir de quienes investigan nuestro pasado, un inmenso tesoro, robado de las iglesias limeñas, está oculto bajo la frondosa vegetación de la tal Isla de Cocos; paisaje alucinante cuya exuberante flora y fauna constituyen un verde tesoro mucho más grande y hermoso que cualquiera otro.

El lunes, en primera plana, nuestro diario publicó un cable internacional informando sobre una expedición norteamericana que pretende ubicar el inmenso "Tesoro de Lima", oculto en la "Isla de Cocos". No han sido pocas las personas que, en estos últimos días, nos han llamado tratando de averiguar algo más sobre este asunto del que poco, o nada, se habla en nuestro país.

Bajo la vegetación siempre verde (o perennifolia, tal cual los bosques de nuestra selva) de la isla se esconden, en total, tres inmensos tesoros que fueron enterrados, entre 1684 y 1821 por William Davies, Benito Bonito y el inefable Thompson. Sumándolos no alcanzarían, sin embargo, a igualar a las inmensas riquezas ecológicas del lugar.

La Isla de Cocos, o Isla del Coco, está situada frente a la costa pacífica de Costa Rica y forma parte, en la actualidad, del sistema de Parques Nacionales de dicho país. Así pues, hoy en día, se protegen 2,400 hectáreas de tierras y más de dieciocho mil de mar circundante.

Debido a su aislamiento del continente, la Isla es territorio prácticamente vírgen donde la mano del hombre no ha dejado heridas abiertas. Sólo se ve, una que otra huella de los piratas y corsarios que lo usaron como refugio (entre los XVII y XIX) y pequeños descalabros causados por algunos irresponsables "eco-turistas" que, de cuando en cuando, llegan al apartado lugar.

Los intocables paisajes son un deleite para especialistas y exploradores y, según indican los entendidos, permiten realizar importantes estudios y observar cómo las especies (en procesos de millones de años) han desarrollado mecanismos de adaptación a las peculiaridades de su hábitat. Un pequeño paraíso, de hermosos paisajes y gran importancia científica...