Diario El Comercio Lima -Perú
08-09-1990

 
Un código para la vida
 

El nuestro es, indudablemente, un país de contradicciones. Si bien se trata de una situación que se repite en todas las esferas, de la que sobran ejemplos, nos referiremos exclusivamente al tema ambiental; y para muestra basta un botón... El Artículo 123 de nuestra moderna Constitución Política dice, en parte, por ejemplo: `Todos tienen el derecho de habitar en un ambiente saludable, ecológicamente equilibrado y adecuado para el desarrollo de la vida, la preservación del paisaje y la naturaleza...'. Una simple mirada a nuestro alrededor demuestra que sólo son palabras y buenas intenciones.

La creciente contaminación, la siembra de asfalto sobre nuestras tierras más fértiles, la sobreexplotación de los recursos naturales, son asuntos lamentablemente reales que nos amenazan a todos, y aunque no lo sepamos, son hechos inconstitucionales e ilegales desde cualquier punto de vista; algo que el nuevo Código del Medio Ambiente nos puede ayudar a enfrentar, para bien de las mujeres y hombres del Perú...

La historia nos ha enseñado, a veces a golpes (y de los que duelen) que temas tales como la protección del entorno o la adecuada administración de los recursos naturales, son asuntos impostergables y vitales para el desarrollo y supervivencia de los pueblos del planeta. Es así que, en todas las latitudes, lo ambiental cobra día a día mayor presencia y empieza a dejar obsoletas las nociones que teníamos de palabras como `desarrollo' o lo que creíamos que era `riqueza'.

Hoy, todos sabemos que muchos sistemas que prometían prosperidad y justicia, han resultado perjudiciales y han derivado en degradación ambiental, problemas sociales y atraso. También hemos comprendido que la única y verdadera riqueza es la diversidad biológica, ya que es la única que asegura el futuro de la especie humana. Su preservación es por ello fundamental.

Nuestro país no podía mantenerse al margen de esta ola `verde' -que actualmente pone de cabeza al mundo, rompe esquemas y modifica conceptos- es así que desde l979 se dan los primeros pasos por el camino de la nueva propuesta, incluyéndose en la nueva Constitución varios Artículos referentes a la ecología.

Ahora bien, una Constitución con verdadera vocación ambiental (que contempla no sólo la protección del entorno, sino además el uso racional de los recursos naturales y la preservación del paisaje) y más de mil normas -entre tratados, edictos, leyes y resoluciones- referentes al tema en cuestión; poco, o nada, han podido hacer por nuestro patrimonio natural. Pese a las palabras, la destrucción continúa. ¿Por qué? Recordemos... del dicho al hecho hay mucho trecho'.

Una interpretación de este refrán es lo que hace Carlos Chirinos, de la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental (SPDA) cuando nos dice que aunque la conservación es mandato constitucional `debieron transcurrir más de diez años para que nuestros legisladores hagan suya esta exigencia y se animen a apoyar un cuerpo normativo que viabilice y comprometa la participación ciudadana y estatal en su deber por preservar el medio ambiente para las actuales y próximas generaciones de peruanos'.

Una larga historia

Quien quiera sacar adelante proyectos en el Perú lo primero que debe hacer es tener mucha paciencia; y es que los obstáculos son muchos, y las demoras algo inevitable. Los hombres de leyes cuentan de casos en los que algunas promulgaciones o simples rectificaciones han tardado más de ¡treinta años!, cosas del `sistema' decimos encogiendo los hombros con resignación. Nuestro Código del Medio Ambiente y los Recursos Naturales no podía librarse de esta suerte de `maleficio institucionalizado' y su historia ha sido, pues, larga y accidentada, como esos caminos que nos llevan a las más altas cumbres de las sierras, después de horas de baches, precipicios y `soroche'.

Así por ejemplo, en el año 1984, mediante Ley S No.23996 se declara de urgente necesidad nacional su elaboración. Una Resolución Suprema crea una Comisión Redactora Multisectorial que luego de dos años, de intenso debate y trabajo, presentó un interesante Anteproyecto que pasó a dormir el sueño de los justos, junto a cientos de otros documentos, en los voluminosos archivos del Congreso. Es recién durante el presente año que se nombra una Comisión Revisora que elabora el actual Código, contando con el apoyo técnico de dos organizaciones no gubernamentales de verdadera y `verde' vocación -la ya mencionada SPDA y Proterra.

Opinan los expertos

El Ing. Gustavo Súarez de Freitas, de la Fundación Peruana para la Conservación de la Naturaleza, indicó que el nuevo cuerpo legal establece los mecanismos indispensables para la prevención de un deterioro ambiental desprendido de la ejecución de grandes obras de desarrollo.

El uso sostenido de los recursos naturales y su aprovechamiento en favor de las grandes mayorías; la garantía de su permanencia en el tiempo para futuras generaciones (evitando se repitan casos como los de la anchoveta o el caucho) son perspectivas que se contemplan en el Código, indica el Dr. Carlos Soria.

Como vemos, se trata de un importante documento que esperamos sirva, de una vez por todas, para `compatibilizar el desarrollo de nuestro país con la conservación de los recursos naturales' en palabras del Dr. Jorge Caillaux, presidente de la SPDA.

Un asunto que merece, indudablemente, todo nuestro apoyo. Pero, como dijimos líneas arriba... `del dicho al hecho hay mucho trecho'. La promulgación de un documento no garantiza de ninguna manera que sus palabras se transformen en realidades. Los expertos ya cumplieron con su parte. El resto depende de lo que los hombres y mujeres del Perú estemos dispuestos a hacer por el patrimonio natural de nuestro país.

Es bueno recordar que si bien la conservación del entorno es responsabilidad del Estado, es deber de todo ciudadano participar activamente en esta tarea. Sólo así podremos garantizar un mañana positivo para los millones de seres humanos que algún día verán la luz en estas tierras nuestras...