Mueren las bahías condenadas
por el inmundo flujo de las fábricas de harina de pescado.
Millones de toneladas de anchoveta, jurel y sardina son transformadas
en el polvo que engorda al ganado y animales de corral, de los
países más desarrollados. Aquí el hambre
campea mientras las proteínas se despilfarran en un negocio
controvertido. Bellas playas destruidas. Se degradan zonas de
gran atractivo turístico y de vital importancia para la
reproducción y supervivencia de distintas especies. Algunas
ciudades costeras empiezan a tornarse insoportables. Se sobre
explotan riquezas naturales, sin pensar en el futuro...
La contaminación del litoral crece a la par que la industria
de harina y aceite de pescado. La voracidad de las fábricas
profundiza la depredación de nuestro mar. Los bancos de
pesca son diezmados a ritmos alarmantes. Millones de toneladas
de anchoveta, sardina y jurel son -literalmente- 'pulverizadas'
para convertirse en alimento de pollos, cerdos y vacas, principalmente
del Primer Mundo. Mientras tanto, en nuestro país el hambre
y la desnutrición son dolorosa y cotidiana realidad para
casi la mitad de la población. La niñez es la más
afectada por tan triste situación.
LA CAPTURA DEL SIGLO
Datos de la Sociedad Nacional de Pesquería, SNP, indican
que el año pasado se habría capturado alrededor
de... ¡ 9.6 millones de toneladas de pescado! La mayor parte
del nutritivo recurso terminó 'hecho polvo'. ¡Así
es! Cifras de la misma SNP dan cuenta que 8.8 millones de las
toneladas capturadas sirvieron para producir 1.89 millones de
toneladas de harina.
Desperdicio de proteínas para "alimentar" a
una industria voraz y contaminante. "La pesca para producir
harina de pescado es el ejemplo típico de una explotación
irracional e irresponsable. El despilfarro que significa la destrucción
generalizada e indiscriminada para fines distintos a la del consumo
humano no tiene justificación", escribió el
ilustre conservacionista chileno Godofredo Stutzin, en "El
Mercurio", en 1981.
SUCIO PROBLEMA
La crisis ambiental derivada de la industria pesquera, afecta
a una serie de parajes de nuestra costa. En el sur, el centro
y el norte, el asunto es ampliamente conocido y... ¡padecido!
La legislación vigente, es cierto, ha llevado a que varias
de las fábricas hayan ya empezado a rediseñar sus
instalaciones, en el afán de empezar a transitar por caminos
más "verdes", eso no puede soslayarse. A la luz
de los hechos, sin embargo, queda claro que la meta está
hoy casi tan lejana como ayer. Poco se ha avanzado. Basta visitar
algunas zonas harineras para comprobarlo. Y es que las fábricas
son verdaderos "monstruos de la cochinada"...
En su libro "El olor del dinero", el economista Juan
Carlos Sueiro nos recuerda que una planta de harina de pescado,
de tamaño mediano, puede generar y lanzar al mar una cantidad
de residuos orgánicos similar a la de los desagües
de una ciudad de... ¡un millón de habitantes!
ILOGICA SITUACION
En días recientes Jorge Zevallos Flor, jefe del laboratorio
del Instituto del Mar del Perú, IMARPE, remitió
a la Fiscalía Provincial de Pisco un informe. El documento
detalla las causas de la deplorable situación ecológica
que afecta a la zona. La autoridad del IMARPE señala como
responsables de la aguda contaminación, que afecta a un
amplio sector de la zona de Pisco y Paracas, a las nueve fábricas
de harina de pescado que allí operan. ¡Vaya novedad!
El referido informe indica que el problema se genera: "especialmente
por el arrojo de grandes volúmenes de desechos tóxicos
y materia orgánica...".
Las buenas intenciones del experto nos ponen de cara a un asunto
que raya con lo absurdo. Es bueno recordar que a la fecha ¡NO!
existen límites para el vertido de este tipo de desechos.
El año pasado, en plena Semana Santa, el Ministerio de
Pesquería emitió la R.M. 208-96-PE. Supuestamente
ésta aprobaba, según su largo nombre, "normas
complementarias para la aplicación del título VIII
del reglamento de la Ley General de Pesca relativas a la protección
del medio ambiente". Entre sus múltiples "perlas",
la resolución anuló la aplicación de la R.M.
478-94-PE (norma que fijaba los límites para la emisión
de desechos al mar desde las harineras) y encargó, precisamente
al IMARPE, establecer los nuevos límites. En este contexto
el informe presentado a la Fiscalía Provincial de Pisco
por el jefe del laboratorio de esa dependencia resulta poco menos
que inexplicable e inútil.
El Ministerio de Pesquería ha pre-publicado, recién
el pasado cinco de enero, el Proyecto de Protocolo de Monitoreo
(es decir el seguimiento y control) de Efluentes de la Industria
Pesquera. Con todo lo expuesto, queda claro que hoy por hoy, las
fábricas pueden ensuciar a su antojo...
ECONOMIA DEL ATRASO
Hace un par de años Ricardo Díez-Hochleitner, presidente
del "Club de Roma", advirtió: "hay que abandonar
la política de favorecer el crecimiento económico
en detrimento del ambiente". El destacado matemático
Colin Clark, vinculado a la Universidad de Columbia Británica,
sostiene: "gran parte del crecimiento económico puede
ser, de hecho, una ilusión basado en la no contabilización
de la mengua de recursos naturales". Alrededor del globo
las más modernas tendencias económicas tienden a
priorizar la conservación de la naturaleza. Aquí,
sin embargo, el afán de captar divisas a corto plazo pone
en riesgo nuestro futuro a largo plazo.
Se calcula que el año pasado se habría exportado
harina de pescado por montos cercanos a los mil millones de dólares.
Ahora bien: si se contabilizara la destrucción que sufren
nuestras más hermosas playas; si se considerara la pérdida
de ingresos por concepto de turismo que podría derivarse
de esta crisis ambiental; si se tomara en cuenta la depredación
de las riquezas hidrobiológicas y su negativo impacto sobre
la ecología marina, amén de los problemas de salud
que afectan a las poblaciones aledañas, ¿seguiríamos
creyendo que hacemos buenos negocios?
PECES QUE SE VAN...
La riqueza del mar peruano es proverbial. A lo largo del tiempo,
sin embargo, factores climáticos sumados a la sobre-explotación
de los recursos del mar, como ocurre hoy, llevaron en más
de una oportunidad al colapso de la pesca nacional. Ocurrió
en los años setenta, durante la dictadura del militar socialista
Juan Velasco Alvarado, como había sucedido décadas
atrás. Los expertos advierten que la historia podría
repetirse.
Ya hace doce años, el lúcido conservacionista Felipe
Benavides Barreda llamaba la atención sobre el tema. En
la página editorial de nuestro diario escribió palabras
que siguen vigentes. Advertía don Felipe: "Los cuadros
sobre el destino de la anchoveta son muy claros y serán,
sin duda, la prueba fehaciente para que las futuras generaciones
juzguen a los responsables de un dramático daño.
Como si fuera un récord olímpico, el Perú
pasa en el lapso de 1961 a 1970, a ser "la primera nación
pesquera del mundo". Se destruyeron... ¡trece millones
de toneladas de anchoveta", se exportó su totalidad
en forma de "harina" para el engorde de chanchos y pollos
en los países bien alimentados... a pesar de las advertencias
de los defensores del patrimonio nacional... En 1983 el Ministerio
de Pesquería, al declarar que se agotó la anchoveta
del mar peruano, dirige sus baterías hacia la sardina...
la urgencia de obtener divisas hace que se convierta a la sardina
también en harina de pescado. A estas frases de Benavides,
cabe añadir que igual ocurre hoy con el nutritivo jurel.
Hoy los exitosos exportadores venden el kilo de jurel, sardina
y anchoveta, convertidos en harina, más o menos a... ¡2
centavos de dólar por kilo! Así es, si tomamos en
cuenta que: el precio de una tonelada -es decir mil kilos- de
harina de pescado bordea, actualmente, los 600 dólares,
y que para producirla se requiere, en promedio, cerca de cinco
toneladas de pescado. Aquí la pregunta: ¿por que
comprar pescado fresco, congelado o enlatado, para llevarlo a
nuestra mesa, resulta mucho más caro?...
MARTHA MEIER MIRO QUESADA
El Papa Juan Pablo II viene de recordarnos que Dios está
en el mar. Los Paracas decían que el mar era su dios y
fuente de sus alimentos, o sea de su vida...
DR. FELIPE BENAVIDES Página Editorial, El Comercio 13/2/85.
"Una de las más inaceptables desviaciones de recursos
de la economía mundial, consiste en que, al menos, el cincuenta
por ciento de toda la pesca se convierte en harina de pescado
destinada a alimentar cerdos y aves en los países desarrollados.
Si se usara directamente para el consumo humano, el pescado podría
constituir parte de un régimen de proteínas para
la niñez del mundo..."
RENE DUBOS Y BARBARA WARD en: "Una sola Tierra", 1972.
"...es política del empresario, y no del Gobierno
o del Ministerio, decidir si la sardina se emplea en la producción
de harina de pescado o para el consumo humano, directo o no directo".
JOSE SARMIENTO, presidente SNP, comentando la veda de sardina,
El Comercio 7/11/96. "...los límites impuestos por
el saqueo de los recursos naturales y la contaminación
proveniente de las actividades humanas han llevado a la sociedad
a una encrucijada. La superabundancia coexiste con la más
extrema pobreza, el desperdicio eclipsa la necesidad y nuestra
existencia misma podría estar en peligro por el mal manejo
y la sobreexplotación del ambiente". GRO HARLEM BRUNDTLAND
ex-Primera Ministra de Noruega