Diario El Comercio Lima -Perú
22 -01-1997

Martha Meier MQ.

 
Contaminación pesquera
La historia sin fin...
 

Mueren las bahías condenadas por el inmundo flujo de las fábricas de harina de pescado. Millones de toneladas de anchoveta, jurel y sardina son transformadas en el polvo que engorda al ganado y animales de corral, de los países más desarrollados. Aquí el hambre campea mientras las proteínas se despilfarran en un negocio controvertido. Bellas playas destruidas. Se degradan zonas de gran atractivo turístico y de vital importancia para la reproducción y supervivencia de distintas especies. Algunas ciudades costeras empiezan a tornarse insoportables. Se sobre explotan riquezas naturales, sin pensar en el futuro...

La contaminación del litoral crece a la par que la industria de harina y aceite de pescado. La voracidad de las fábricas profundiza la depredación de nuestro mar. Los bancos de pesca son diezmados a ritmos alarmantes. Millones de toneladas de anchoveta, sardina y jurel son -literalmente- 'pulverizadas' para convertirse en alimento de pollos, cerdos y vacas, principalmente del Primer Mundo. Mientras tanto, en nuestro país el hambre y la desnutrición son dolorosa y cotidiana realidad para casi la mitad de la población. La niñez es la más afectada por tan triste situación.

LA CAPTURA DEL SIGLO

Datos de la Sociedad Nacional de Pesquería, SNP, indican que el año pasado se habría capturado alrededor de... ¡ 9.6 millones de toneladas de pescado! La mayor parte del nutritivo recurso terminó 'hecho polvo'. ¡Así es! Cifras de la misma SNP dan cuenta que 8.8 millones de las toneladas capturadas sirvieron para producir 1.89 millones de toneladas de harina.

Desperdicio de proteínas para "alimentar" a una industria voraz y contaminante. "La pesca para producir harina de pescado es el ejemplo típico de una explotación irracional e irresponsable. El despilfarro que significa la destrucción generalizada e indiscriminada para fines distintos a la del consumo humano no tiene justificación", escribió el ilustre conservacionista chileno Godofredo Stutzin, en "El Mercurio", en 1981.

SUCIO PROBLEMA

La crisis ambiental derivada de la industria pesquera, afecta a una serie de parajes de nuestra costa. En el sur, el centro y el norte, el asunto es ampliamente conocido y... ¡padecido!

La legislación vigente, es cierto, ha llevado a que varias de las fábricas hayan ya empezado a rediseñar sus instalaciones, en el afán de empezar a transitar por caminos más "verdes", eso no puede soslayarse. A la luz de los hechos, sin embargo, queda claro que la meta está hoy casi tan lejana como ayer. Poco se ha avanzado. Basta visitar algunas zonas harineras para comprobarlo. Y es que las fábricas son verdaderos "monstruos de la cochinada"...

En su libro "El olor del dinero", el economista Juan Carlos Sueiro nos recuerda que una planta de harina de pescado, de tamaño mediano, puede generar y lanzar al mar una cantidad de residuos orgánicos similar a la de los desagües de una ciudad de... ¡un millón de habitantes!

ILOGICA SITUACION

En días recientes Jorge Zevallos Flor, jefe del laboratorio del Instituto del Mar del Perú, IMARPE, remitió a la Fiscalía Provincial de Pisco un informe. El documento detalla las causas de la deplorable situación ecológica que afecta a la zona. La autoridad del IMARPE señala como responsables de la aguda contaminación, que afecta a un amplio sector de la zona de Pisco y Paracas, a las nueve fábricas de harina de pescado que allí operan. ¡Vaya novedad! El referido informe indica que el problema se genera: "especialmente por el arrojo de grandes volúmenes de desechos tóxicos y materia orgánica...".

Las buenas intenciones del experto nos ponen de cara a un asunto que raya con lo absurdo. Es bueno recordar que a la fecha ¡NO! existen límites para el vertido de este tipo de desechos. El año pasado, en plena Semana Santa, el Ministerio de Pesquería emitió la R.M. 208-96-PE. Supuestamente ésta aprobaba, según su largo nombre, "normas complementarias para la aplicación del título VIII del reglamento de la Ley General de Pesca relativas a la protección del medio ambiente". Entre sus múltiples "perlas", la resolución anuló la aplicación de la R.M. 478-94-PE (norma que fijaba los límites para la emisión de desechos al mar desde las harineras) y encargó, precisamente al IMARPE, establecer los nuevos límites. En este contexto el informe presentado a la Fiscalía Provincial de Pisco por el jefe del laboratorio de esa dependencia resulta poco menos que inexplicable e inútil.

El Ministerio de Pesquería ha pre-publicado, recién el pasado cinco de enero, el Proyecto de Protocolo de Monitoreo (es decir el seguimiento y control) de Efluentes de la Industria Pesquera. Con todo lo expuesto, queda claro que hoy por hoy, las fábricas pueden ensuciar a su antojo...

ECONOMIA DEL ATRASO

Hace un par de años Ricardo Díez-Hochleitner, presidente del "Club de Roma", advirtió: "hay que abandonar la política de favorecer el crecimiento económico en detrimento del ambiente". El destacado matemático Colin Clark, vinculado a la Universidad de Columbia Británica, sostiene: "gran parte del crecimiento económico puede ser, de hecho, una ilusión basado en la no contabilización de la mengua de recursos naturales". Alrededor del globo las más modernas tendencias económicas tienden a priorizar la conservación de la naturaleza. Aquí, sin embargo, el afán de captar divisas a corto plazo pone en riesgo nuestro futuro a largo plazo.

Se calcula que el año pasado se habría exportado harina de pescado por montos cercanos a los mil millones de dólares. Ahora bien: si se contabilizara la destrucción que sufren nuestras más hermosas playas; si se considerara la pérdida de ingresos por concepto de turismo que podría derivarse de esta crisis ambiental; si se tomara en cuenta la depredación de las riquezas hidrobiológicas y su negativo impacto sobre la ecología marina, amén de los problemas de salud que afectan a las poblaciones aledañas, ¿seguiríamos creyendo que hacemos buenos negocios?

PECES QUE SE VAN...

La riqueza del mar peruano es proverbial. A lo largo del tiempo, sin embargo, factores climáticos sumados a la sobre-explotación de los recursos del mar, como ocurre hoy, llevaron en más de una oportunidad al colapso de la pesca nacional. Ocurrió en los años setenta, durante la dictadura del militar socialista Juan Velasco Alvarado, como había sucedido décadas atrás. Los expertos advierten que la historia podría repetirse.

Ya hace doce años, el lúcido conservacionista Felipe Benavides Barreda llamaba la atención sobre el tema. En la página editorial de nuestro diario escribió palabras que siguen vigentes. Advertía don Felipe: "Los cuadros sobre el destino de la anchoveta son muy claros y serán, sin duda, la prueba fehaciente para que las futuras generaciones juzguen a los responsables de un dramático daño. Como si fuera un récord olímpico, el Perú pasa en el lapso de 1961 a 1970, a ser "la primera nación pesquera del mundo". Se destruyeron... ¡trece millones de toneladas de anchoveta", se exportó su totalidad en forma de "harina" para el engorde de chanchos y pollos en los países bien alimentados... a pesar de las advertencias de los defensores del patrimonio nacional... En 1983 el Ministerio de Pesquería, al declarar que se agotó la anchoveta del mar peruano, dirige sus baterías hacia la sardina... la urgencia de obtener divisas hace que se convierta a la sardina también en harina de pescado. A estas frases de Benavides, cabe añadir que igual ocurre hoy con el nutritivo jurel.

Hoy los exitosos exportadores venden el kilo de jurel, sardina y anchoveta, convertidos en harina, más o menos a... ¡2 centavos de dólar por kilo! Así es, si tomamos en cuenta que: el precio de una tonelada -es decir mil kilos- de harina de pescado bordea, actualmente, los 600 dólares, y que para producirla se requiere, en promedio, cerca de cinco toneladas de pescado. Aquí la pregunta: ¿por que comprar pescado fresco, congelado o enlatado, para llevarlo a nuestra mesa, resulta mucho más caro?...

MARTHA MEIER MIRO QUESADA

El Papa Juan Pablo II viene de recordarnos que Dios está en el mar. Los Paracas decían que el mar era su dios y fuente de sus alimentos, o sea de su vida...

DR. FELIPE BENAVIDES Página Editorial, El Comercio 13/2/85. "Una de las más inaceptables desviaciones de recursos de la economía mundial, consiste en que, al menos, el cincuenta por ciento de toda la pesca se convierte en harina de pescado destinada a alimentar cerdos y aves en los países desarrollados. Si se usara directamente para el consumo humano, el pescado podría constituir parte de un régimen de proteínas para la niñez del mundo..."

RENE DUBOS Y BARBARA WARD en: "Una sola Tierra", 1972. "...es política del empresario, y no del Gobierno o del Ministerio, decidir si la sardina se emplea en la producción de harina de pescado o para el consumo humano, directo o no directo".

JOSE SARMIENTO, presidente SNP, comentando la veda de sardina, El Comercio 7/11/96. "...los límites impuestos por el saqueo de los recursos naturales y la contaminación proveniente de las actividades humanas han llevado a la sociedad a una encrucijada. La superabundancia coexiste con la más extrema pobreza, el desperdicio eclipsa la necesidad y nuestra existencia misma podría estar en peligro por el mal manejo y la sobreexplotación del ambiente". GRO HARLEM BRUNDTLAND ex-Primera Ministra de Noruega