Una
vez más los lobos marinos han sido llevados al "banquillo
de los acusados", debido a la escasez de pescado que afecta
a la pesca artesanal, olvidándose la depredación generada
por la actividad pesquera con fines industriales.
"El cuento del lobo". Así podríamos llamar
a esa ilógica historia que se repite, una y otra vez, cuando
disminuye la disponibilidad de peces en nuestro mar.
No es novedad que la industria harinera, con su enorme voracidad
por este recurso, puede llevarlo al colapso. Como ya ocurrió
en décadas pasadas.
Faltan los peces y los pescadores artesanales buscan "culpables".
Las autoridades colocan entonces a los lobos marinos en el "banquillo
de los acusados". Es más fácil buscar "chivos
expiatorios" que cuestionar y corregir las políticas
pesqueras, o lo que es lo mismo: ponerle freno a las poderosas
empresas pesqueras. Se dice entonces que estos animales, los lobos
marinos, rompen las redes artesanales y se llevan los peces. Basta
una pregunta ¿cuánto pueden mellar realmente estos
mamíferos las capturas de los pescadores artesanales, frente
a barcos que en un instante extraen varios cientos de toneladas?
¿Puede haber realmente en la actualidad un "exceso"
de lobos marinos?
Se anuncia la realización de un censo con miras a realizar
una "saca", es decir una vulgar, cruel y sangrienta
matanza que se realiza con garrotes o pesadas barras de fierro.
Un comunicado de la Red Nacional de Acción Ecologista,
RENACE-Perú, expresa: "Si se quiere atacar la raíz
del problema de la escasez que afecta la pesca artesanal en nuestro
país, debiera ponerse coto a la sobre pesca con fines harineros.
Esto es la que verdaderamente está llevando al exterminio
a nuestra riqueza marina y poniendo en peligro inclusive la supervivencia
de especies como los lobos marinos".
¿"SOBRA" LA VIDA?
El anuncio de la realización de un censo de lobos marinos
para saber si hay "demasiados" y realizar una "saca",
ha causado malestar entre las agrupaciones preocupadas por la
vida silvestre y la conservación de la naturaleza.
En el mismo comunicado que citamos líneas arriba la RENACE
manifiesta: "No es posible que las autoridades de pesquería
sólo anuncien censos cuando tienen intenciones de realizar
"sacas". Ya en 1990 la Resolución Ministerial
No. 1082-90 AG calificó a las dos especies de lobos marinos
existentes en nuestro país, en situación vulnerable,
es decir en peligro. Lo lógico sería que se hubiera
realizado un monitoreo constante de ellas. Se dice que hoy la
población de lobos marinos sería "excesiva".
¿Excesiva en relación a qué?", pregunta
la red. "Bajo argumentos de manejo racional -indica- se ha
cometido todo tipo de excesos.
Entre diciembre de 1941 y marzo de 1942, por ejemplo, una empresa
peletera reunió... ¡36,650 pieles de lobo chusco!
Desde entonces la población ha ido declinando. De lo que
debieran preocuparse nuestras autoridades es de fomentar planes
y proyectos para que la vida y no la muerte resulte rentable.
Proyectos eco-turísticos en zonas de lobos contribuirían
enormemente a mejorar la economía de las familias de pescadores
artesanales, así como una política coherente que
impida la devastación de nuestros mares por parte de las
grandes empresas pesqueras. La problemática de abastecimiento
que padece el gremio de pescadores artesanales es consecuencia
directa de la pesca con fines industriales".
¿COMPETENCIA O AMISTAD?
La importancia de los mamíferos marinos, como los lobos,
para el mejoramiento de la pesquería ha sido ampliamente
estudiada.
Los lobos marinos, delfines, etc. ¡no compiten con nosotros,
más bien colaboran! Ante todo hay que recordar que en el
caso de los lobos marinos, éstos no tienen al pescado como
parte principal de su dieta, ellos prefieren los calamares, crustáceos
y moluscos. Es cierto que también se alimentan de peces
y aquí viene lo interesante. Demostrado está que
en ese sentido los lobos marinos son una suerte de "inspectores
sanitarios" que eliminan preferentemente a los peces menos
ágiles, más viejos y disminuidos, que son los más
fáciles de capturar. Así contribuyen a mantener
la calidad de los cardúmenes.
Amistad que los hombres no saben agradecer...