Un
cuadrado perfecto. Leve como una nube o una pluma. Pequeño
libro, apenas dos cuentos pueblan su universo de papel: "El
sueño de una vida mejor" y "Las Uñas del
Gato se desploman". Estas escasas hojas contienen, sin embargo,
árboles, ríos, plantas medicinales, variadas criaturas,
las bendiciones y horrores de esa maravillosa inmensidad que es
nuestra Amazonía. "Planeta Azul" es el nombre de
esta publicación del Instituto de Investigaciones de la Amazonía
Peruana, IIAP, presentada el día de ayer en la ciudad de
Iquitos.
En ella se difunden los textos ganadores del concurso literario
convocado por la referida institución, el pasado 5 de junio
con motivo del Día Mundial del Medio Ambiente, y en el
que participaron escolares de esta parte del Perú. La doctora
Yolanda Guzmán Guzmán, presidenta del IIAP, informa
que "Planeta Azul" está destinado a los estudiantes
de primaria y secundaria. "Creemos -expresa- que la educación
tiene un rol decisivo en la formación de actitudes y comportamientos
de las personas.
Con esta obra buscamos contribuir a la toma de conciencia de
la niñez y juventud, para la conservación del ambiente
y las riquezas naturales".
"El sueño de una vida mejor", de José
Alberto del Castillo del Aguila, alumno del Colegio San Agustín
de Iquitos, es el cuento que reproducimos a continuación.
Se trata de una hermosa y pedagógica historia. Sus principales
personajes son algunas de las diversas criaturas que habitan las
aguas amazónicas, aparecen diversos peces con sus nombres
típicos y el delfín de río, o bufeo colorado,
uno de los mamíferos acuáticos de esta parte del
globo.
Simpática e inteligente criatura sobre la que se han tejido
una serie de mitos, como el hecho de que puede convertirse en
hombre. Publicamos, además, una de las bellas ilustraciones
realizadas por Carlos David del Aguila Insapillo, autor del "Las
Uñas del Gato se desploman". Ambos jóvenes
han logrado expresar creativamente lo que es preocupación
mundial: la imparable destrucción de las riquezas de la
Amazonía, uno de los rincones que alberga la mayor diversidad
de vida de este azul planeta en que vivimos...
(Martha Meier M.Q.)
Juan era un hombre que trabajaba la tierra en las orillas de
los ríos. Sembraba, cosechaba, tumbaba los árboles
y se marchaba en busca de otras riberas donde volvía a
cortar todos los árboles que encontraba. Y así nuevamente
partía sin que nadie le diga nada.
Mientras el efecto de la naturaleza iba dando curso, el cauce
del río minaba poco a poco las orillas ya que habían
perdido su protección. Entonces, se hizo frágil
presa de la erosión del suelo, y en el fondo del río,
los habitantes acuáticos vivían un caos insoportable.
Los bujurquis, sábalos, tucunarés, rayas, palometas,
yaraquíes, sardinas, el bufeo colorado y otros animales
estaban asombrados y preocupados por lo que estaba sucediendo.
Después de una conversación apurada y breve decidieron
llamar a una reunión de urgencia para que todos puedan
opinar sobre lo que estaba ocurriendo con el mundo donde habitaban.
La reunión se llevó a cabo bajo la dirección
del bujurqui.
- ¡Debemos hacer algo!- exclamó el tucunaré.
- ¡Es el hombre el que está destruyendo el lugar
donde vivimos, todo se Nestá
- Volviendo insoportable para nosotros, ya no encontramos dónde
Ndescansar, no tenemos la sombra
fresca de los árboles, ni mucho Nmenos
los frutos para nuestra alimentación!
- ¡Y hasta podemos morir asfixiados! Intervino el sábalo.
- ¡No puede ser! Dijo el bujurqui, tenemos que defender
la naturaleza, N.pues es el lugar
donde vivimos y allí encontramos nuestra comida Ndiaria.
- ¿Entonces, quién será el que hable con
él?- preguntó la palometa.
Y todos dirigieron la mirada hacia el bufeo colorado.
- ¡Serás tú!- dijo el sábalo.
- ¡Tú tienes el don de convertirte en humano y puedes
acercarte a él sin Nque te
haga daño!- continuó diciendo el pececito.
- Está bien, contestó el bufeo colorado. Seré
yo el que hable con él.
Al día siguiente se presentó ante el hombre, quien
sin darse cuenta de todo el mal que estaba haciendo a la naturaleza
continuaba talando y talando los árboles. El bufeo colorado
se le apareció junto a una verde orilla y le dijo: -¿Se
da cuenta usted de lo que está provocando con el corte
de estos árboles y su ambición de ganar dinero?
El hombre le miró sin sorprenderse y le contestó:
- No sé, ni me importa.
- Pues vea hombre - le replicó el "hombre / bufeo".
Usted y muchos más Nestán
provocando que la tierra de las orillas se erosionen y Ndesmoronen
por la falta de defensa que brindan los árboles que usted
Nderriba
- ¡Le repito que eso a mí no me importa!- dijo colérico
el hombre.
- No se moleste señor, yo sólo quiero advertirle
que lo que está haciendo está mal, está dañando
la tierra y todos los que vivimos en ella sufrimos las consecuencias.
Usted mismo puede sufrir por sus propios actos- terminó
de hablar el "bufeo / hombre". Y se alejó tal
como apareció.
El hombre murmuró para sus adentros: - eso no me importa
mientras yo tenga buenas ganancias. Cuando el sol se ocultaba
y el hombre estaba caminando solo, se escuchó el estruendo
de un derrumbe y quedó atrapado en la selva. Fue entonces
que se dio cuenta que lo dicho por el "aparecido" era
cierto. Con el derrumbe fue a dar en el fondo del río y
se encontró con el mundo de los peces quienes eran los
más afectados. Al ver esto se asustó.
El tucunaré, la palometa, el bujurqui, las sardinas, los
boquichicos, los sábalos y el bufeo colorado y todos los
amiguitos del agua empezaron a acusarlo y señalándole
con las aletas exclamaban: - ¡Culpable! ¡Culpable!
¡Culpable! Entonces apareció el bufeo colorado y
le dijo al hombre: - ¿Ya ves? ¡Te lo advertí!
¡Y no me hiciste caso! ¡Ahora eres la víctima
de tus propias acciones!
Fue entonces que el hombre despertó de un profundo sueño
en donde los animales le sancionaban y le mostraban la destrucción
de la naturaleza por sus propias manos. A partir de este sueño
se dio cuenta que buscaría ayuda, y que por cada árbol
que tumbara, sembraría cuatro arbolitos. Sería,
además, promotor de la reforestación del lugar donde
vaya, porque conservar la naturaleza es tarea de todos...
"La meta de la vida es vivir en convenio con la Naturaleza"
ZENON DE CITIO (335-263 a. C.) Filósofo griego, fundador
de la escuela estoica
"La diversidad de las formas de vida, tan numerosas que
aún nos falta identificar la mayoría de ellas, es
la maravilla más grande de este planeta". E.O. WILSON
Investigador vinculado a Harvard, en "Biodiversidad"
"Para fines de este siglo, nuestro planeta podría
perder entre el 20% y el 50% de sus especies". ARIEL E. LUGO
Experto de Puerto Rico "Es de inconmensurable importancia
que todos los seres humanos sensibles adquieran una apropiada
comprensión de los peligros implícitos en nuestra
actual explotación extravagante de los recursos naturales".
S. DILLON RIPLEY Especialista del Instituto Smithsonian